Alfonso Ussía e Hijos: Un Legado Multifacético
Alfonso Ussía, el hijo pequeño de Alfonso Ussía, es conocido por ser el tipo que más sabe de Antonio Vega. De todas las cosas que podría ser, es, sencillamente, el tipo que más sabe de Antonio Vega.
'Vatio': Una Novela Sin Ficción
En 'Vatio', "una novela sin ficción", recuerda los años de heroína y música que pasó con el cantautor. Ha vendido tres ediciones de Vatio con su editorial Coba Fina, «casi cinco mil ejemplares», el libro donde cuenta las aventuras que vivió al lado del mito de la canción, con el que trabajó como asistente -«su pipa»- desde los 20 años.
Partidario, chófer, amigo, confidente: «El hechizo se rompe cuando te das cuenta de que es más humano que tú. Soy la persona que más tiempo ha pasado observando a Antonio Vega» o Polo Targo, el nombre con el que se refiere a él en las memorias disfrazadas de novela donde cuenta los años en los que no se separaron.
"No es Antonio Vega porque me lo ha dado todo. Una cosa enmarrana la otra. Quiero tener cierta legitimidad para hablar de literatura".
La Delgada Línea Entre Ficción y Realidad
Sin embargo, «no hay ficción», en esta novela. «Todo lo que pasa es cierto. Puedes echarle imaginación pero no tanta», limita el género. Antonio Vega, entonces, acudía prácticamente a diario a Las Barranquillas a comprar heroína.
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"Necesitaba fumarla cada tres horas, ¿sabes?". Debía 30.000 euros a los Gordos, «el peor clan de Europa». Tenía algo más que confianza con los drogadictos. «La Charo del libro era su novia, la Queca». Y «era un genio» resume Ussía. «Cuido mucho al personaje. El libro podría haber sido mucho más morboso, hasta cierto punto escatológico.
Antonio era un pollo que no podía ponerse recto. Algunos días parecía una anciana con el pelo largo y otro día tenía el pelo corto y parecía un tipo estupendo. Funcionaba por picos». Claro.
Los Primeros Viajes y la Realidad Cruda
Los primeros viajes al poblado los hizo en el coche que Ussía pedía prestado a su madre. «Descubrieron que trabajaba con él al encontrar una bolsa con cuatro papelas. Era todo salvaje. Lo mismo me pagaba 4.000 euros un mes y al otro 600. Podía estar sin comer cuatro días y de repente quería cenar en el Burger King. Un día pasé tanto miedo en una chabola que me hice pis y otro día escuché a Paco de Lucía llamarle maestro».
Estuvieron juntos hasta que cumplió 24 años. Después, trabajó en EMI, la discográfica. «Con la pasta del despido, monté otra discográfica y una editorial. Tuve hasta 11 empleados. Pedí dos líneas de crédito para pagar la pella». Pagó las deudas trabajando como comercial en la inmobiliaria Gilmar.
«Llevaba todos los días un poco de dinero en efectivo al banco. 2.000 euros o así. Fui el número uno de todos los vendedores».
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La Mirada Ensuciada y la Realidad Según Ussía
"Me ensució la mirada". Y ahora se dedica a escribir, a autoeditarse, "tenía firmado con Almuzara y Anagrama", y a hablar de Antonio Vega, su especialidad. «Él me ensució la mirada.
Pérez Reverte estuvo en la guerra. Yo con él. A su lado me di cuenta de que no tenía talento. Quería componer, tocar. A Antonio Vega le gustaba cómo escribía. Era muy amable para decirte que algo no iba bien, que no se te daba bien. Por estar con él, dejé la carrera de Ingeniería de Sonido.
Fue mucho más interesante que acabarla. Los dos éramos más iguales de lo que podía parecer. Conmigo no era sólo un yonki. Veníamos de culturas parecidas. Podíamos estar callados durante horas. Y nunca le juzgué. Estaba asumido. No era mi liga».
Habla de los viajes. «Fuimos a Israel, a tocar por 40.000 pavos en la boda de un millonario, y escondió la droga en la mochila de otro asistente».
O del día que dio un concierto en Alcalá Meco. «Compró cinco cartones de tabaco. Escondió diez papelas. Lanzó al público los paquetes. Mientras cantaba El sitio de mi recreo los afortunados le gritaban '¡Antonio, te queremos!'».
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O de su decadencia física. «Al intentar arrancar su Harley, se quedó sin respiración. Ocurrió dos semanas antes de que lo ingresaran. Al final, tenía deficiencias en el seseo».
O del proceso de composición. «Podía pasar cuatro o cinco horas tocando la misma base. Pensaba en francés. Escribía en francés. Estudió en el Liceo. A la hora de componer, a Antonio Vega le molestaba el castellano».
La Vida Personal y las Relaciones
Alfonso desvela cuál era el verdadero problema del cantautor. «Las tías. El primer pico se lo metió porque estaba enamorado. Antonio se quedó colgado por Carmen. Después vinieron Teresa, Marga y la Queca. A Marga la conoció en Universal. En seis años, estaba muerta por la heroína. Nunca fue a visitarla al hospital.
Llegaba a ser celoso. Me pregunto cómo era posible que tuviera esa sensibilidad y a la vez fuese tan infantil. Qué va a ser un mujeriego. Cogía a una y se aferraba a ella hasta que la agotaba. El personaje era mucho más hijo de puta de lo que cuento».
-¿Qué hay del mito sobre su vida nocturna?-Era súper solitario. En los 80 también.
El Puente de los Suicidas
En su última novela, El puente de los suicidas, insistes en que es necesario ensuciarse la mirada para poder escribir. Me fui de casa con 18 años, con tres amigos, a vivir a un piso en Huertas.
Era todo un desastre, pero al final, supe que tenía que completar un poco otra parte de la vida. Abrir un poco el melón. Como cuando vas a una ciudad nueva y la primera semana abarcas el radio de la manzana donde estás alojado.
Al día siguiente, abarcas tres o cuatro más. Y hay un día que te has hecho la ciudad entera.
Albert Camus decía que el suicidio es el gran problema filosófico del hombre actual, aunque yo creo que es algo que ha estado presente desde hace mucho tiempo. Al final, la necesidad de sobrevivir no es un tema animal, es algo que va mucho más allá.
Si te apoyas contra una barandilla, por ejemplo, tu instinto es no saltar, pero muchas personas deciden terminar con sus vidas. Hay una materia gris en el cerebro que trabaja en relación a la supervivencia y que a veces no funciona adecuadamente.
El suicidio es una lacra. En 1999, año en que se ambienta la novela, se suicidaron 3.000 personas y ahora se suicidan 4.000 al año. Aprovechando que creo que se está rompiendo un poco el tabú sobre este tema, creo que es importante hablar del suicidio.
En la mayoría de los casos, siempre hay una solución para quienes se encuentran en una situación desesperada, ya sean adolescentes, víctimas de bullying o de problemas económicos. Entiendo que en algunos casos puede ser una elección digna. Por ejemplo, cuando uno se enfrenta a una enfermedad terminal.
Sin embargo, me da mucha tristeza que tantas personas terminen tomando esta decisión debido a problemas de angustia vital. La muerte es lo único que no tiene solución. En la novela, el reto estaba en afrontar el tema no solo para aquellos que se suicidan, sino también para aquellos que se quedan atrás.
Tabla de Obras de A.J. Ussía
| Título | Año | Editorial |
|---|---|---|
| Vatio | 2021 | Coba Fina |
| Cuento del norte | 2020 | [No especificado] |
| El puente de los suicidas | 2023 | Círculo de Tiza |