Cuchita Lluch: Biografía de una figura clave en la gastronomía valenciana
Cuchita Lluch, una figura conocida en Valencia, ha dejado una huella significativa en el mundo de la gastronomía y los eventos sociales. Casada con el reconocido actor Juan Echanove, Cuchita ha sabido combinar su pasión por la gastronomía con su habilidad para las relaciones públicas, convirtiéndose en una figura clave en la escena valenciana.
Infancia y familia
Las hermanas Lluch, desde pequeñas, siempre han vivido rodeadas de gastronomía. “Mi madre era una cocinera espectacular y a mi padre siempre le encantó este mundo. Cuando éramos pequeños, nos metían a sus cuatro hijos en el coche y nos íbamos a recorrer España. Y, sobre todo, siempre sabíamos dónde comer y cenar gracias a la guía Campsa, Michelin o la que estuviese vigente en cada momento.
Su padre, Vicente Lluch, fue una figura importante en Valencia, descrito como "el único constructor valenciano que ha leído y traducido a Jean Paul Sartre". Él fue quien más la ha marcado, influyendo en su forma de ser y en sus valores. Su familia siempre luchó por sus ideales y por conseguir lo que quería, inculcándole la libertad como forma de expresión y de desarrollo personal. Su padre, a pesar de provenir de una familia de trece hermanos, todos de derechas, y con un padre fascista, teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia, fue un hombre comprometido y de izquierdas.
Cuchita es una mujer que ríe alto y fuerte, muy segura de sí misma, porque sabe lo que quiere y huye del qué dirán. -He hecho lo que me ha dado la gana y siempre me he sentido libre. No me he basado en ningún guion que me marcara adónde quería llegar. -Mi padre, soy digna hija suya. Siempre luchó por sus ideales y por conseguir lo que quería, y he mamado de él.
Trayectoria profesional
Inicialmente involucrada en la empresa promotora inmobiliaria de su familia, Cuchita Lluch dio un giro a su carrera en 2007 al fundar "La Lista", una empresa dedicada a la organización de eventos. Su habilidad para las relaciones públicas y su conocimiento del mundo social valenciano la convirtieron en una figura imprescindible en cualquier evento que se celebrara en la Comunidad Valenciana.
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Cuchita, realmente, siempre se ha dedicado más a la parte de relaciones públicas y marketing. “Hago eso desde que mi padre tenía una promotora inmobiliaria y le ayudaba como vendedora. Eso le llevó a presidir, desde 2009 hasta 2015, la Academia de Gastronomía de la Comunidad Valenciana, convirtiéndose en una experta gastrónoma.
En esta ocasión, camino de Castellón, donde comerá en uno de esos restaurantes que ella ayudó a dar a conocer en su época como presidenta de la Academia Valenciana de Gastronomía. Se siente cómoda en su tierra, donde ahora vuelve por la puerta grande como presidenta de la Feria Gastrónoma -«me hace una ilusión tremenda», aunque haya sabido adaptarse a la sombra de un grande como Juan Echanove en Madrid.
Begoístas: Un proyecto de nutrición con sabor
Cuchita Lluch, junto a su hermana Begoña, ha presentado el proyecto Begoístas, una propuesta nutricional que busca combinar el placer de la buena comida con el cuidado de la salud. Begoístas ofrece planes de alimentación a domicilio, diseñados por chefs y supervisados por nutricionistas, que facilitan la vida a quienes desean cuidarse sin sacrificar el sabor.
Así pues, Begoístas se puede considerar como la síntesis de las carreras de Cuchita y Begoña Lluch, dos hermanas que siempre han estado implicadas de una u otra manera en el mundo de la gastronomía.
Así, desde septiembre de 2022, las hermanas Lluch han lanzado al mercado cinco planes nutricionales con distinta duración y diferentes precios. Y, según Cuchita Lluch, los que más acogida han tenido entre las celebridades “son los de cinco, nueve y 21 días”. El más básico de ellos es Probar, de sólo un día, e incluye por 69 euros “desayuno, comida, cena, una infusión y un snack”. “Como su propio nombre indica, este plan sirve para que las personas conozcan la propuesta”, dice Cuchita. Avanzar dura nueve días, vale 539 euros, consta de 40 platos y con él ya se empiezan a notar no sólo las mejoras externas, sino “también en la piel”. El de 21 días es el plan de Resetear, el que reseteó la salud de Begoña Lluch.
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Pero como ocurre con la narración de muchas historias, en este caso, este periódico ha empezado por el final.
El origen de Begoístas se remonta a una experiencia personal de Begoña Lluch, quien, tras superar un problema de salud, decidió crear un plan de alimentación basado en principios aprendidos a lo largo de su carrera. Su hermana Cuchita y su cuñado, el actor Juan Echanove, se unieron a este reto nutricional, experimentando mejoras notables en su salud. Este fue el germen de Begoístas, que actualmente cuenta con numerosos clientes, incluyendo celebridades.
El caso de Begoña Lluch, si cabe, es aún más intenso porque ella no concibe la vida fuera de las cocinas. Estudiaba derecho, pero reconoce a este medio que “no era feliz” y se “desestresaba cocinando antes de los exámenes”. Hasta que un día se dio cuenta de que le interesaba más “qué hacer con lo que había en la nevera que el examen de procesal”. Por ello, tomó la decisión: habló con sus padres y se fue a estudiar a Le Cordon Bleu, en París. Allí cocinó en grandes restaurantes con estrella Michelín y, tras su vuelta a España, montó una escuela de pastelería y una empresa de cáterin. Como la cosa creció tanto, Begoña sólo se quedó con la empresa de cáterin.
Producto de todo ese saber acumulado y de sus experiencias menos halagüeñas derivadas del cáncer de su padre y del episodio de estrés que sufrió, Begoña, al volver a España -y tras realizar un proyecto de cáterin con el chef Quique Dacosta- se lanzó a montar con su hermana Cuchita el proyecto de Begoístas. -Por el nombre de Begoña y porque somos egoístas.
“Fue un año y nueve meses de trabajo. Yo, de investigación y desarrollo creando 150 recetas diferentes para los 21 días y mi hermana gestionando la parte comercial”, dice Begoña Lluch. “Ha sido algo duro, la verdad, porque lo que hemos montado es un e-commerce, y hay que estar muy actualizados y hacerlo bien.
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Aun así, es importante destacar que la comida de Begoístas se hace “a diario”. “Somos un equipo de diez mujeres y trabajamos los siete días de la semana, así que la comida que come cada cliente ha sido elaborada, como mucho, dos días antes”, puntualizan las hermanas Lluch. Es decir, si un consumidor tiene el plan de 21 días, cada dos días le llegan sus tuppers a domicilio.
Begoístas propicia la desinflamación del cuerpo, no tanto el adelgazamiento, uno de los principios para no enfermar. "Somos lo que comemos", afirma con todo convencimiento Cuchita, que insiste en la búsqueda del bienestar, incluso el placer, gracias a la alimentación sana, entíéndase, con cereales integrales, sin azúcares refinados, sin alcohol, sin lactosa, sin gluten, "con grasas sanas que van directas a tu cerebro".
Aparte de los envíos de comida, hay seguimiento a través de una healthy coach que te asesora, y a tu disposición una web donde tienes acceso a sus productos y más de 150 recetas. La idea es recuperar la energía y contribuir a la desinflamación del cuerpo, sentirse mejor. Una guía detox que pretende implantar nuevos y buenos hábitos de vida alimentaria.
En la siguiente tabla se muestra un resumen de los planes nutricionales ofrecidos por Begoístas:
| Plan | Duración | Precio | Descripción |
|---|---|---|---|
| Probar | 1 día | 69 euros | Incluye desayuno, comida, cena, infusión y snack. Ideal para conocer la propuesta. |
| Avanzar | 9 días | 539 euros | Consta de 40 platos. Se empiezan a notar mejoras externas y en la piel. |
| Resetear | 21 días | N/A | El plan que reseteó la salud de Begoña Lluch. |
Vida personal y relación con Juan Echanove
Cuchita Lluch está casada con el reconocido actor Juan Echanove desde 2015. Su relación surgió de su afición compartida por la gastronomía, cuando coincidieron en unas jornadas de Madrid Fusión en enero de 2014. Desde entonces, han formado una pareja sólida y compenetrada.
En mayo de 2015 nos casamos y me vine a vivir a Madrid, pero ahora vivo a caballo entre Valencia y Madrid por este nuevo proyecto".
Cuchita dice que camina una hora al aire libre al borde del río. Después hace pilates y ya se marcha a trabajar. También pecan, claro. Hoy es su cumpleaños y anoche se bebieron una botella de champán.
Cuando nos conocimos, en aquel momento nos unió la muerte, en mi caso la de mi padre, en su caso la de su hermano en un accidente de tráfico. Decidimos los dos vivir la vida como queríamos porque es muy fácil perderla. Me preguntó: «¿Cuándo te vienes a vivir a Madrid?». Le contesté: «cuando me quepa la ropa en el armario». ¿Sabe cuál fue su respuesta? «Vende esta casa y compra otra» (ríe).
Juan no es un nombre de alfombra roja ni de estrenos, sino alguien normal. La gente se piensa que yo estoy todo el día de fiesta en fiesta. Cuando no está rodando, va al mercado a comprar, cocina, nos ponemos con la mantita en el sofá, vemos una peli, nos quedamos dormidos, nos vamos a la cama… como hace todo el mundo.
Es verdad que en Valencia yo era cabeza de león y en Madrid cola de ratón, pero quien más orgullo tiene de Cuchi es Juan, el que más valor me da a mí es él. Y el que me dice: «poco tienes para lo que vales». Nos respetamos mucho, y ese respeto ha sido el quid de la cuestión en nuestra vida de pareja. En realidad, debería ser el principal valor en cualquier relación, porque todos tenemos necesidades diferentes.
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