Cuna de los Abrazos: Una Ayuda en el Duelo Perinatal
Este martes 15 de octubre se celebra el Día Internacional de la muerte perinatal y coincidiendo con esta fecha el Hospital Virgen de las Nieves de Granada ha recibido una "cuna de los abrazos". Su objetivo es ayudar en el duelo a las madres que pierden al bebé en las últimas semanas de gestación.
Nataly y Alexandra son dos de las mujeres que han hecho posible este proyecto y ellas se han encargado este martes de acudir al Hospital Materno infantil de Granada para hacer entrega de esta cuna. Son dos madres unidas por el mismo dolor, porque ambas perdieron a sus bebés en el tramo final del embarazo. Con esta “cuna de los abrazos” pretenden ayudar al duelo a otras madres que pasen por su mismo trance.
La subdirectora médica del Materno Infantil de Granada, Amira Alcurdi, y la jefa de Obstetricia del Hospital, María Teresa Rivas, destacan la contribución de esta cuna.
¿Qué es una Cuna de los Abrazos?
Una 'cuna de los abrazos', también conocida como 'cuna fría', es un moisés que incorpora un sistema de refrigeración. Este sistema mantiene el cuerpo del bebé a baja temperatura, permitiendo a los padres tener más tiempo para despedirse de su hijo en un ambiente tranquilo y respetuoso.
“Las cunas vienen de Inglaterra. Y suele donarlas alguna farmacéutica, aunque también hay personas anónimas que ha comprado alguna y las ha donado, y, sobre todo, a través de asociaciones como ‘El legado de Oliver’ como en nuestro caso. La cuna es como una nevera, va enchufada directamente y genera frío. Así es como se conserva más tiempo el cuerpo.
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El Legado de Oliver: Un Ejemplo de Resiliencia
ALICIA ALMENDROS.- Natalie Claytor y Manuel Moreno, una pareja de Chiclana, perdieron en noviembre de 2020 a su bebé Oliver. Tras la pérdida pusieron en marcha la iniciativa “El legado de Oliver” para que los hospitales de la provincia puedan contar con un “cuddle cot” o “cuna de los abrazos” que permita a madres y padres alargar el último adiós.
La historia de Natalie Claytor, Manuel Moreno y Oliver Moreno Claytor desde luego es paradójica. El pequeño nació muerto y sus padres convirtieron su dolor en una asociación que ha terminado dando paz a muchas familias que han pasado por el mismo trance. Tener que alumbrar a un hijo cuyo corazón ha dejado de latir en el vientre materno no es fácil.
Todo comenzó hace más de una década. Natalie y Manuel fueron padres de una niña, a la que pusieron el nombre de Chloe. La felicidad -esa que se siente al tener a tu primer hijo en brazos- era total y, en medio de ella, Claytor se volvió a quedar embarazada. En esta ocasión, sin embargo, la experiencia fue diferente. «Después de Chloe tuvimos dos pérdidas, por lo que cuando me quedé embarazada de Oliver estábamos muy nerviosos», explica Natalie en conversación con Alfa y Omega.
En España, no hay datos oficiales sobre el número de abortos naturales. Sin embargo, se estima que afectan a entre el 10 % y el 20 % de los embarazos. Solo se disponen cifras de los provocados. En el caso de Oliver, cada semana el niño crecía más y Natalie y Manuel se fueron relajando hasta que llegó la semana 36. Tan solo le quedaban cuatro para nacer, pero entonces «dejé de notarle. No había movimientos.
Para Natalie fue «un momento muy difícil. No quería aceptarlo. Es como si te metieran en un túnel. No ves luz y ya te dejas guiar un poco por los médicos, porque no sabes qué hacer». De hecho, fue Manuel el que tuvo que avisar a la familia de que no había latido. A Natalie, mientras tanto, le indujeron el parto. «Es un niño tan grande que te dicen que lo mejor para la recuperación es que des a luz». Oxitocina. Empujar. Dolores. Pero sin el final feliz del llanto de una nueva criatura.
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A cambio, Natalie y Manuel recibieron el cuerpo sin vida de su pequeño. «Fue horrible», sentencia ella, quien sin embargo asegura que se sintió arropada por el hospital. «El problema es la falta de información. Te dicen: “Tómate el tiempo que necesites”. Pero, ¿cómo se interpreta eso?».
En su caso, recién cosida por el desgarro perineal, lo entendió como «vete despidiéndote del niño y me llamas cuando estés lista, que yo espero fuera». En total fueron unos 35 minutos. «Es que estás totalmente perdida. No sabes qué hacer. No sabes si puedas estar dos minutos con el niño u ocho horas. ¿Puedes llamar a la familia para que ellos también se despidan? El duelo ante una pérdida es fundamental, refiere Claytor. Y más si se produce en unas circunstancias como estas, en medio de una alternación hormonal tan grande. «Lo que ocurre es que en nuestro caso nadie nos lo explicó y lo sufrimos a posteriori».
Lo que hace la asociación es recaudar fondos con los que comprar cuddle cots -cuya traducción literal es «cunas de abrazos» aunque también se conocen como «cunas frías»- y posteriormente las donan. «Se trata de una pequeña unidad de enfriamiento que se acopla a la cuna del bebé dándole a los padres y familias ese tiempo tan necesario antes de tener que despedirse de sus hijos para siempre», explica la madre de Oliver. Cada cuna cuesta en torno a 2.500 euros. La asociación las encarga en Inglaterra y «tardan como una semana».
Hasta el momento han entregado once y «tenemos a tres hospitales en lista de espera pendientes de recibirlas». La última la entregaron hace dos semanas en el hospital de la Macarena, de Sevilla.
Beneficios de la Cuna de los Abrazos
Y es que, esta cuna mantiene el cuerpo de los bebés durante unas horas, incluso días, para que los padres puedan despedirse sin prisas ni presiones hospitalarias de sus hijos, dando a estas familias en duelo el regalo del tiempo. De este modo, la conocida como ‘cuna de los abrazos’ puede ayudar en diferentes situaciones.
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Por ejemplo, si la madre ha tenido una cesárea que requiera su ingreso posterior en la unidad de cuidados intensivos, o un parto complicado, permite el tiempo necesario para, tras despertarse, poder despedirse de su bebé. O bien si su pareja está fuera trabajando, al menos pueda llegar para despedirse de su hijo.
“Esta práctica se usa en otros países como Reino Unido. En España culturalmente no tanto”, resalta Francisca Martínez, supervisora de Maternidad del Hospital Punta Europa de Algeciras.
“Como todos sabemos, cuando ocurre una muerte perinatal hay que llevarlos a otra zona y nosotros lo que queríamos es que las madres que lo deseen, y una hora o dos no les baste para despedirse o no quieren abrazarlo en el momento, puedan hacerlo más tarde. Esta práctica puede ayudar mucho a madres que pasen por una cesárea o estén en una Unidad de Cuidados Intensivos tras un parto complicado o un accidente de coche, y puedan así conocer a su hijo al despertarse.
El sistema permite mantener el cuerpo del bebé en buenas condiciones durante días, aunque no todos los hospitales permiten tanto tiempo. «Depende del protocolo de cada centro», explica Natalie, cuya última cuddle cot entregada permitió a un padre que se encontraba trabajando fuera de España llegar a tiempo para despedirse de su hijo.
Diversos estudios realizados destacan los beneficios en el manejo emocional del duelo a raíz de la incorporación de la Cuna de los Abrazos. De forma detallada, profesionales y padres que han pasado por esta situación, como Vicky, destacan varios beneficios. Por un lado, la despedida, al permitir que el cuerpo del bebé se mantenga en condiciones adecuadas durante el adiós aportando el tiempo necesario a los padres.
Implementación y Protocolos Hospitalarios
Tras su implantación, desde el hospital están llevando a cabo un protocolo para su uso que sea estandarizado. “Lo que queremos es poder ofrecérsela y todavía no sabemos cómo va a ser la acogida. Es algo muy cultural. Yo como matrona me he formado en Inglaterra y lo he vivido, y se la diferencia que hay entre un país y otro. Es cierto que a veces es complicado que lo entiendan. Pero, por nuestra parte está darles toda la información y que ellos elijan. La evidencia científica dice que le duelo es mucho mejor si cogen a sus niños en brazos, están con el y se despiden, pero si los padres no quieren no vamos a obligarlos”, apunta la matrona.
“Si lo va a tener en brazos solo media hora seguramente no merezca la pena, pero si necesita más tiempo sí.
“Tenerlo ahí y poder explicarlo es importante. Algunos cambian de opinión y deciden usarla. Las matronas son el acompañamiento principal de la mujer tanto en el momento del parto como en el de la noticia. “La ayudamos. Nuestro papel es fundamental para explicarles en qué está basada la evidencia científica sobre el duelo y ayudarlas para que después sea lo más leve posible. Nosotras intentamos hacer una cajita de recuerdo con huella, foto… para que se lo lleven. En caso de que no la quieran en ese momento damos la opción de guardarla en su historia por si la quieren en un futuro porque cambien de opinión, que muchas lo hacen. Ese es nuestro papel”, resalta Martínez.
Atención al Duelo Perinatal en el Hospital Virgen del Rocío
El Hospital Universitario Virgen del Rocío ha recibido la donación de una ‘cuna de los abrazos’ destinada a madres y padres que deben hacer frente al duelo gestacional y neonatal. La Unidad de Medicina Maternofetal, Genética y Reproducción del Hospital Virgen del Rocío tiene una amplia experiencia en la atención al duelo perinatal, ya que dispone de un protocolo desde el año 2020. Este protocolo tiene como objetivo estandarizar las actuaciones a realizar ante una situación de muerte fetal intraútero, y que incluye no solo la atención clínica sino también la atención al duelo de la familia.
Comprende desde la comunicación de la noticia, la atención al propio proceso de parto y el seguimiento posterior en el área de hospitalización, con una estrategia de comunicación con Atención Primaria para garantizar la continuidad de cuidados.
Lucas Cerrillos, jefe de sección de Obstetricia, y Rocío Salguero, referente de cuidados, han recibido la donación de esta cuna junto a profesionales de la unidad y han tenido oportunidad así de agradecer esta iniciativa.
La Habitación de la Mariposa en Valdecilla
El paritorio del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla en Santander está compuesto de 10 habitaciones individuales, pero una de ellas, la número 8, es la que está reservada para casos especiales. Cuando en la puerta de esta habitación hay adherida una mariposa de papel quien entra ya sabe que se encontrará a una madre que acaba de dar a luz a un bebé fallecido. Es lo que se denomina muerte perinatal.
La podrán encontrar acompañada de sus familiares, y cerca de la cama una cuna de bebé. En Valdecilla llevan años aplicando un cuidado especial a las parejas que pasan por esta situación de duelo y el resultado hasta ahora ha roto todos los tabúes que procuran silenciar y olvidar lo que ha ocurrido. En una situación de acompañamiento y de naturalización del proceso, la madre se siente orgullosa de haber dado a luz a su bebé, aunque supiera que no vería la luz; el duelo se acompaña de este modo del reconocimiento, como en cualquier otra circunstancia en que se pierde a un ser querido: se le da un nombre y unos apellidos, se obtienen recuerdos de él, se toman fotografías, se le toca, se le abraza.
La habitación está lo más alejada posible del resto de las del paritorio para evitar que se oiga el llanto de otros bebés o a otras mujeres de parto. Es la habitación más íntima, la última que se ocuparía en caso de necesidad, pero que se reserva en circunstancias normales para la muerte perinatal, cuyo símbolo es la mariposa. Según el personal sanitario que atiende estos partos, las estadísticas están infravaloradas y se calcula que uno de cada cinco gestaciones acaba con la pérdida del bebé.
La habitación número 8, situada en la primera planta de la Torre 2 del hospital, contiene una 'cuna fría', también conocida como 'cuna de abrazos', adquirida hace unos días por las autoridades sanitarias, algo insólito que institucionaliza en cierto modo unas prácticas que venían siendo impulsadas por grupos de apoyo y sanitarios. Se trata de una cuna como otra cualquiera -es un moisés de unos 80 centímetros de largo, hecho en plástico recubierto con un tejido que imita el piqué, blanco y con patas de madera cruzadas en forma de aspa-, aunque a sus pies, en el suelo, reposa un aparato azul conectado con la cuna mediante una conducción del mismo color, un sistema generador de refrigeración que mantiene a baja temperatura el cuerpo del bebé mientras está con sus progenitores.
Lourdes Martín, supervisora de partos de Valdecilla, lo explica a su manera: “Somos el primer hospital público que invierte en adquirir una 'cuna de frío', cuya principal cualidad es trasmitir a las familias el mensaje de que no hay prisa para un primer contacto físico, porque va a ser la única posibilidad que tengan contacto. En primera instancia, ofrecemos que le cojan en brazos, lo miren, lo toquen... pero si el contacto se alargara más en el tiempo tendría que preservarse en las mejores condiciones posibles a través del frío que se transmite por el colchón. Incluso una madre puede llevarse la cuna a su habitación para pasar una noche de despedida y dejar al bebé en ella cuando no esté en sus brazos. En los países anglosajones y nórdicos es bastante común y demandado.
La mariposa en la puerta advierte a todo el que la franquee, y que no esté en sobreaviso, que ha de tener una especial sensibilidad con los ocupantes de la habitación. “Ponemos el gorrito que el bebé ha llevado puesto, la mantita que lo ha envuelto. Resulta consolador oler la manta que ha estado en contacto con el bebé, algo que les siga vinculando porque nadie quiere olvidarse del bebé, como ningún adulto quiere olvidarse de un padre o un hijo mayor cuando muere. El duelo no consiste en olvidar, sino en integrar dentro de la familia lo que ha sucedido y aprender a querer de una manera nueva a la persona que ha fallecido.
El Rol de las Matronas y el Apoyo Continuo
Quien así habla es Manuela Contreras, matrona de Valdecilla y vicepresidenta de la asociación de apoyo 'El hueco de mi vientre“, una organización integrada en Cantabria por 25 personas, entre padres y sanitarios que ofrecen acompañamiento, formación y sensibilización.
“Los apellidos del bebé tienen un simbolismo muy potente y creo que se está causando mucho sufrimiento porque la ley, aunque desde hace más de 10 años permitía registrar con su nombre, solo ha entrado en vigor hace poco más de un año. Depende del administrativo o del juez que atienda a la familia el que el nombre del bebé se recoja con o sin apellidos. Están poniendo trabas en algunos registros a que el nombre incluya los apellidos, lo que no es banal porque el proceso de reconstrucción de la identidad de madre y padre tiene en el nombrar con apellidos una parte importante. El certificado no genera derechos. Sirve para obtener una copia del nacimiento de un hijo.
Los bebés que fallecen en el vientre materno por debajo de los seis meses no pueden inscribirse. “Hay un tabú social. Familia y amigos quieren ayudar a los dolientes, pero estos se ven poco valorados en su duelo y poco reconocidos como padres y madres que han sido”, asegura Contreras. Pero ¿es bueno o morboso para el duelo recordar?, se le pregunta a la matrona.
“Eso es fruto del tabú -responde-. Lo que estas familias necesitan es lo mismo que aquellas a las que se les ha muerto una persona querida. A todos nos extrañaría ir a un funeral y ver a los dolientes solos. Es extraño no saber dónde está enterrado un padre, que nadie diga nada, que no haya una foto, que no haya un recuerdo especial en navidades. La evidencia dice que cualquier cosa que ayuda en un duelo, ayuda en esto [muerte perinatal], respetando la individualidad de cada uno porque cada uno lo transita de un modo diferente. Hay duelo, pero no necesariamente trauma. Precisamente, cuando “no se acompaña bien”, esta experiencia puede resultar traumática. Entonces, aparece la ansiedad, la depresión. Hay una relación entre estrés postraumático y la separación del bebé fallecido, aseguran las especialistas de Valdecila.
“Eso no quiere decir que vaya a tener un duelo complicado quien no vea al bebé, pero parece que verlo es un factor protector ante un posible trastorno patológico”, vuelve a comentar Contreras, quien añade: “Los profesionales no hemos sabido 'bajar' el shock de la noticia, al querer huir de la situación.
“Un duelo no necesita un psicólogo o un psiquiatra, ya que es un proceso 'normal' -añade la matrona de Valdecilla-. Eso no quiere decir que no necesite de acompañamiento. Amigos, familia, redes de apoyo. Los menos necesitan una intervención profesional. El hospital tiene unos criterios de alerta ante la posible complicación patológica del duelo. Por ejemplo, quien ha tenido varias pérdidas, algo no tan infrecuente con la edad, y en casos de reproducción asistida, problemas psiquiátricos previos, embarazo adolescente, situación de maltrato...
Transcurrido el tiempo, el recuerdo es de una situación de dolor, pero en un contexto de orgullo “y de mucho amor”. “No pretendemos quitar el dolor, sino acompañar el dolor y que en medio haya sentimientos de orgullo, de amor. Lo que nos transmiten las familias es el orgullo de haber dado a luz, de no haber requerido de una cesárea, de que el cuerpo se ponga en marcha, de acoger el bebé... y eso consuela. Nos transmiten el orgullo de haber dado a luz, de no haber requerido de una cesárea, de que el cuerpo se ponga en marcha, de acoger el bebé...
Protocolo Multidisciplinar en Valdecilla
Las reacciones ante una muerte perinatal están perfiladas desde hace tiempo y se aplica en Valdecilla un protocolo multidisciplinar. Así, ante el diagnóstico del fallecimiento dentro del útero participan, obstetras, matronas y equipo de Enfermería a la hora de acompañar, explica Lourdes Martín. Puede que ocurra un nacimiento en límite de viabilidad o haya una malformación, en ese caso es muy importante la información y atención del equipo de Neonatología, o que haya dolor y tenga que intervenir el equipo de anestesia. También se puede recurrir al equipo de Psiquiatría, de Anatomía Patológica, y a microbiólogos y genetistas, que son los que a posteriori hacen un análisis del cuerpo del bebé y pruebas a la madre en busca de las causas del fallecimiento.
“Hemos participado a la hora de elaborar un protocolo minucioso, que cubra todos los aspectos de atención a las familias, protocolo dividido en dos partes: hasta las 22 semanas de gestación, lo que es considerado técnicamente un aborto; y otro para el abordaje en las semanas posteriores. En la primera, la atención tiene lugar en el domicilio o en ginecología y obstetricia. El protocolo se centra en la atención inmediata y los cuidados, en cómo acompañar de la mejor manera, estableciendo una relación de confianza para acceder emocionalmente a la familia y darles información con que tomar sus decisiones con más fundamento. También hay un trabajo a nivel médico en el uso de fármacos y la realización de pruebas para dar respuesta a las causas. Un punto muy importante es que la información que se da de forma verbal quede por escrito para que se lea con más calma con posterioridad. La permanencia en el hospital depende de la gestación. En algunos casos, un día u horas, pero pueden estar hasta 48 horas.
Al principio parece un problema menor, pero llega el momento de plantearse el entierro o incineración. Los progenitores tienen derecho a llevarse el cuerpo independientemente del tiempo de gestación. Una sentencia avala este derecho en el caso de bebés con escasas semanas de gestación. En Valdecilla, se da la posibilidad de que la familia se lleve el cuerpo o que el centro se haga cargo. En el caso de que la familia delegue en el hospital la disposición del cuerpo, este sale y tiene “el destino legal establecido”.
“Hasta hace dos o tres años, la decisión mayoritaria era dejarlo en el hospital. Las de gestación más avanzada sí se hacían más cargo, pero de un año a esta parte ha cambiado completamente y son cada vez más las familias las que quieren hacerse cargo. El protocolo de Valdecilla establece un margen de tiempo para conservar el cuerpo en el hospital porque hay gente que vuelve. “Hemos tenido casos de personas que se acuerdan de ello cuando tienen otro bebé”. La mayoría de las familias se llevan los recuerdos que, en caso contrario, son custodiados por el hospital durante cinco años.
El Hueco de mi Vientre: Una Red de Apoyo
La red 'El hueco de mi vientre' es una asociación, conectada con otros grupos del país, sin ánimo de lucro. Surge en 2013 a partir de familias que han pasado por el duelo y de profesionales sensibilizados. Su labor es acompañar a las familias de forma individual y formar grupos de apoyo mutuo. Trabaja también en la formación de profesionales, de familias y la sociedad en general. Su labor ha propiciado cambios, no solo en hospitales, como erigir esculturas en homenaje a fallecidos durante la gestación. En el cementerio de Comillas hay una y es probable que haya otra en Polanco. Las hay igualmente en Elche, Salamanca, Ávila... Otros cambios que promueve la organización afectan a la inscripción en el Registro Civil con nombre y apellidos, mejoras de las bajas maternales y paternales, así como que haya estadísticas reales y campañas de prevención de muerte perinatal.
Estadísticas y Subestimación del Duelo Perinatal
La realidad sobrepasa la estadística. Hay una subestimación de la tasa de muerte perinatal. “Uno de cada cinco embarazos no acaba con el nacimiento de un bebé con vida.
La siguiente tabla muestra una comparativa de las estimaciones de muerte perinatal:
| Hospital | Estimación de Muerte Perinatal |
|---|---|
| Hospital Universitario Marqués de Valdecilla | 1 de cada 5 gestaciones |
| Estimación General | 10% - 20% de los embarazos terminan en aborto natural |
El Hospital Universitario de Valme y su Compromiso
El Hospital Universitario de Valme de Sevilla ha recibido la donación de una ‘Cuna de los Abrazos’, destinada a madres y padres que deben hacer frente al duelo gestacional o neonatal. Esta iniciativa, incorporada en diferentes hospitales, refleja un esfuerzo creciente por humanizar la atención en situaciones de duelo perinatal. También conocido como ‘cuddle cot’, el dispositivo está especialmente diseñado para facilitar a los padres la despedida de sus bebés en situaciones muy duras. El hospital sevillano lo ha incluido en su Plan de Humanización dentro de su protocolización de la atención al proceso de Duelo Perinatal.
Según la directora gerente del Área de Gestión Sanitaria Sur de Sevilla, Inmaculada Vázquez, “nuestro objetivo, al integrar este dispositivo, es sumar con un espacio digno y un acompañamiento emocional de calidad para unos padres y su familia en momentos tan dolorosos. En este sentido, este área sanitaria cuenta con un Grupo de Trabajo Estratégico de Pérdida Perinatal formado por una veintena de profesionales de carácter multidisciplinar vinculados directamente con la atención de estas experiencias tan dolorosas: ginecólogos, matronas, neonatólogos, enfermeras y TCAEs. Ha realizado durante el último año grandes aportaciones. Ha impulsado la formación de los profesionales junto a la implementación de protocolos como aspectos clave para ofrecer el apoyo adecuado, mejorando la comunicación, el tratamiento de los trastornos emocionales relacionados y validar el duelo de los padres. Documentos convertidos en guías de práctica clínica que garantizan unos cuidados individualizados y empáticos basados en el respeto y la satisfacción de las necesidades de las familias. La más reciente incorporación es la Cuna de los Abrazos.
El Testimonio de Vicky: Una Experiencia Personal
El Hospital Universitario de Valme cuenta con el valioso testimonio de Vicky, una TCAE de su servicio de Ginecología que pasó por la pérdida de una hija hace seis años en este mismo contexto. Actualmente tiene tres hijos, pero continúa teniendo el vacío inmenso que le dejó Alba. Desde sus vivencias y emociones, valora la incorporación de este dispositivo como “un recurso que ayuda a enfrentar la pérdida con mayor serenidad, proporcionando a los padres el espacio y el tiempo adecuados para su dolor y su memoria en la despedida de nuestros bebés fallecidos”.
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