Urbino: Cuna de Rafael Sanzio y Joya del Renacimiento

13.12.2025

Urbino, una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por su excepcional conjunto de arquitectura y arte del Renacimiento, reúne todas las cualidades que buscan los viajeros en las ciudades trasalpinas. Urbino tal vez no sea la ciudad más famosa de Italia, sin embargo, tiene una larga historia y un patrimonio deslumbrante plagado de obras de arte. Además, posee una gastronomía deliciosa y un clima muy agradable.

Ubicación y Orígenes de Urbino

La ciudad de Urbino se encuentra en la mitad norte de Italia, más o menos, a la altura de la célebre Toscana. Por su situación, puede ser una parada ideal para todos aquellos que hagan una ruta en coche por esta zona visitando ciudades de costa como Ancona o Rimini. Si bien, Urbino está en el interior, como otro de los referentes de esta zona: la república independiente de San Marino.

Como ocurre con tantas y tantas ciudades de Italia, también Urbino remonta sus orígenes a tiempos de los romanos. Así queda acreditado por los distintos restos arqueológicos hallados. Sin embargo, aquella población original no era de gran importancia ni se desarrolló en exceso. Eso iba a ocurrir en un momento clave de su historia: el siglo XV.

Urbino: Cuna del Renacimiento

La ciudad de Urbino no tiene la fama de Florencia, sin embargo, está considerada una de las grandes cunas del Renacimiento. Es una ciudad cuyo patrimonio más espectacular data de esa época, cuando por aquí hubo importantes mecenas y también trabajaron destacados artistas.

Y no solo eso, Urbino fue la cuna de uno de los más grandes pintores de todos los tiempos: Rafael Sanzio. Dentro de la visita a Urbino hay un lugar que nadie se puede perder. Y ese es, precisamente, el lugar donde vino al mundo en 1483 el gran pintor. Se trata de una casa museo que os espera al final de la calle de Via Bramante. Así, tras ver sitios como el palacio Albani, el Huerto Botánico o la iglesia del Espíritu Santo, llegamos a la Via Raffaello, y en esa esquina nació el genio.

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Allí se mantiene en pie la casa familiar y se guardan algunos recuerdos de la época, incluida alguna obra de su juventud. Y esta no es más que una de las muestras del arte de Rafael que hay en Urbino. Tras esta primera visita, aún nos queda un buen repertorio de arte en Urbino. Están la iglesia de San Francisco, una de las más antiguas, y palacios como el de los Escolapios en la plaza de la República, una de las más animadas de todo el núcleo urbano.

Tras tomar allí algo, podemos proseguir por el Corso Garibaldi y la Via Vittorio Veneto. En ella se van sucediendo joyas como el Teatro Sanzio, el Ayuntamiento o el Palacio Corboli.

Casi sin querer, iremos llegando a otro de los monumentos más significativos de Urbino: su catedral. Otro gran tesoro de Urbino está frente a la catedral: el Palacio Ducal. Lo mandó construir a mediados del siglo XV un personaje clave en la historia de la ciudad: el duque Federico de Montefeltro. Fue uno de los mecenas más importantes del Renacimiento, cuyo rostro inmortalizó el pintor Piero della Francesca, del cual podemos ver algunas de sus obras maestras en el palacio.

Y es que el Palacio Ducal hoy en día es la Galería Nacional de las Marcas. Hablamos de un museo fascinante donde, además de Piero della Francesca y alguna obra de Rafael, hay un magnífico muestrario del arte del Renacimiento donde no faltan grandes firmas como Tiziano.

El Renacimiento: Un Periodo de Transformación

El Renacimiento es un periodo dado entre el s.XV y el s.XVI que se dio en Europa Occidental. Transcurre entre los periodos de la Edad Media y la Edad Moderna. Fue un periodo de grandes avances artísticos, científicos y humanos. A principios del Renacimiento comenzaron a desarrollarse una serie de ideas que determinaban una nueva concepción del hombre y el mundo.

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Se reivindicaron elementos de la cultura griega y la romana y se planteaba una vuelta a los valores de la cultura grecolatina. Dentro del mundo del arte, se conocen varias etapas dentro del Renacimiento, el Quattrocento y el Cinquecento, donde destacan las figuras de Leonardo, Miguel Ángel o Rafael. Mientras este estilo se desarrollaba en Italia, el resto de Europa seguía manteniendo el estilo Gótico, excepto algún caso concreto. Al ser Italia considerada la cuna de la cultura grecorromana, el estilo tenía un amplio legado sobre el que construir el nuevo estilo.

Arquitectura, Pintura y Escultura Renacentistas

El estilo arquitectónico renacentista encontró su lugar en Florencia, puesto que el gótico no había conseguido penetrar lo suficiente. Se buscaba ordenar y renovar las antiguas construcciones medievales, se buscaba la ciudad ideal, en contraposición al modelo caótico del medievo. Se crearon nuevas formas, como la columna abalaustrada, nuevos órdenes o capiteles, se emplean proporciones modulares y superposición de órdenes, se usan cúpulas como elemento monumental y el arquitecto abandona el anonimato y se convierte en intelectual e investigador.

En la pintura se introdujeron cambios paulatinos pero irreversibles, adaptando la nueva mentalidad humanista y burguesa que se iba expandiendo por Italia. Aunque los temas tratados seguían siendo en su mayoría religiosos, fueron ampliándolos a temas como la mitología, la alegoría y el retrato. Los pintores se centraron en la búsqueda de la perspectiva, el espacio tridimensional, la naturalidad y los desnudos, abandonando así la rigidez gótica. En la segunda etapa del Renacimiento aparecen Leonardo Da Vinci y Miguel Ángel, consideraros genios multifacéticos representativos de este tiempo.

En la escultura también se produce un cambio de estilo, donde se reintroduce el desnudo como temática, el interés por la anatomía, la renovación de la iconografía, añadiendo temas mitológicos, alegóricos y heroicos. Al igual que en la pintura, aparece un gran interés por la perspectiva y se da mayor importancia a la escultura en mármol y bronce que a la de retablos.

El Cinquecento: Apogeo del Renacimiento

El Cinquecento (es decir, [mil] quinientos en italiano) es el siguiente paso de la evolución del arte iniciado en el quattrocento. Se desarrolla a tope el antropocentrismo humanista, principal rasgo de la Edad Moderna, y estilísticamente se caracteriza por la inspiración en la antigüedad clásica, sobre todo en lo que se refiere a la imitación de la naturaleza. Si Florencia fue la cuna del quattrocento, el arte de este siglo tiene su sede en Roma. La Roma de los papas, que serán mecenas de los grandes artistas de este periodo. Por supuesto, el cinquecento se extiende muy pronto por toda Europa como una infección.

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Rafael Sanzio: Un Genio Desde la Cuna

Rafael ha sido siempre reconocido como uno de los más grandes artistas del alto renacimiento en Italia. En su corta vida se vio aclamado como pintor, diseñador y arquitecto, y trabajó para dos de los mayores mecenas de su tiempo, los papas Julio II y León X.

Nació el 6 de abril de 1483 en Urbino. Pasó a la historia con su nombre de pila, Raffaello. Heredó el apellido de su padre Giovanni Santi transformado en Sanzio, e igualmente transformó el talento heredado para la pintura aumentándolo y exprimiéndolo al máximo durante su breve vida (37 años). Si bien parece que terminó precozmente su formación en la cercana Umbría, de la mano de Pietro Perugino, y desarrolló su obra principalmente en el Vaticano, no dejó de visitar asiduamente su ciudad natal.

Urbino es una ciudad universitaria que tiene más estudiantes que residentes habituales. Desde que cruzamos la muralla que nos condujo al centro histórico de Urbino, hubo dos cosas que me llamaron mucho la atención, su particular y bonita arquitectura y la cantidad de gente joven que había en las calles. Es cierto que nuestra llegada coincidió con la salida de clase - ¡hora de comer! -, pero nunca imaginé que en un lugar tan pequeño, pudiera haber tanta animación.

El motivo es que en Urbino tiene su sede una de las universidades más antiguas de Italia, la Carlo Bo, fundada en 1506. Según su página web, más de 16 mil alumnos están matriculados en esta institución que abre todo el año, ya que en verano numerosos jóvenes asisten a cursos de italiano. Esto se traduce en una gran variedad de cafeterías, bares y terrazas para comer o tomar algo, sobretodo alrededor de la Piazza della Repubblica, la Via C. Battisti y la Via Vittorio Veneto.

Explorando Urbino: Un Recorrido Inolvidable

Estuvimos pocas horas en Urbino, pero me atrevería a decir que nos gustó todo lo que vimos de esta bien conservada ciudad que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1998. Te recomiendo comenzar la visita en la Piazza Duca Federico, donde se erigen la Catedral, el Oratorio della Grotta y el Palazzo Ducale/Galleria Nazionale delle Marche, del que dicen es uno de los palacios más hermosos de Italia.

Una vez te has deleitado con este patrimonio arquitectónico, puedes optar por seguir recto hacia la Via Saffi, o hacer como nosotras: “perderte” por las estrechas calles y dejarte sorprender. Como buena cuna de Rafael y del Renacimiento, para finalizar el recorrido por Urbino, puedes acercarte a la Casa Natale di Raffaello, a la Piazza Rafaello y al Parco Della Rezistenza, en el punto más alto de la ciudad.

No pudimos llegar a estos dos últimos puntos porque teníamos que sacar el coche del parking, pero nos dijeron que son ideales para unas vistas panorámicas del casco histórico, de las murallas y del paisaje que lo rodea.

Tips para Turistas Curiosos

  • El pintor y arquitecto Rafael no es el único hijo ilustre de Urbino. Entre muchos otros, destaca también el campeón mundial de MotoGP Valentino Rossi.
  • Para llegar a Urbino en coche desde San Marino, hay varias alternativas. Una de ellas es la ruta que combina las carreteras provinciales SP2 - SP138 - SP3. La duración del viaje es de hora y media aproximadamente.
  • El aparcamiento principal del casco histórico es el que está situado en el Borgo Mercatale, muy cerca del Palacio Ducal y del Duomo.
  • Si vas directamente desde Rimini, puedes elegir la autovía A14 (Pesaro - Rímini - Bolonia). No obstante, nosotras regresamos por carreteras provinciales porque queríamos visitar el pequeño y bonito pueblo de Montefiore Conca. Aquí tengo que decir que la señalización no ayudó mucho y tuvimos que recurrir al GPS de nuestros móviles.

El Legado de Giovanni Santi y la Casa Natale de Rafael

En esta localidad aún puede visitarse esa casa natal y taller de pintura donde Giovanni Santi ejerció como maestro, con unas estancias que parecen detenidas en el tiempo, como arquitectónicamente ha ocurrido con toda la ciudad. Por destacar algunos nombres, fueron compañeros de Giovanni Santi los pintores de la corte Paolo Ucello, Luca Signorelli o Timoteo Viti, y por allí pasaron también Luca della Robbia, Piero della Francesca o Melozzo da Forlì.

Hay cuadros de todos ellos y de pintores como Tiziano, o de los españoles José de Rivera y sobre todo de Berruguete, además por supuesto de los dos Sanzio, en la Galleria Nazionale delle Marche. Y entre ellos, un cuadro anónimo, atribuido a muchos de los artistas de la corte urbinate: la Città ideale.

La Galleria Nazionale delle Marche está distribuida en las dos plantas principales del Palazzo Ducale, donde los cuadros están rodeados por la arquitectura de la misma época en que fueron concebidos, y acompañados de impresionantes chimeneas en casi todas las estancias. Dos de ellas destacan por su peculiaridad: la que alberga la alcoba de madera pintada del duque de Montefeltro y la que configura su pequeño studiolo, una maravilla en taracea llena de símbolos y compartimentos secretos.

En este Palazzo Ducale, en torno al cual se desarrolló la vida de Giovanni Santi, se ha organizado una exposición temporal (hasta el 17 de marzo) con sus creaciones. La muestra supone la reordenación de algunas piezas que ya habitaban en el palacio, en su mayoría religiosas, principalmente retablos, cuyos colores y líneas definidas, restaurados para esta ocasión, evidencian el influjo inculcado en la obra de su hijo Rafael.

Giovanni Santi, como humanista que fue, también se dedicó a la escritura, y compuso un poema épico de más de 22.000 versos, que conocemos con el nombre de Crónicas rimadas. Escrito en honor al casamiento de Guidobaldo da Montefeltro, elogia las hazañas de su padre Federico, pero aprovecha para volcar un análisis sobre la pintura de sus coetáneos en el apartado conocido como Discurso de la Pintura.

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