De dónde nacen las serpientes: Información completa sobre su origen y reproducción

05.11.2025

El vocablo reptil se asocia casi siempre a bestias inmundas y crueles, a pesar de que entre ellos existen criaturas admirables, tanto por la elegancia de sus formas como por la variedad de sus coloridos. Los reptiles tuvieron su origen hace unos doscientos setenta millones de años, en el período Carbonífero de la era Paleozoica, a partir de una línea primitiva de Batracios pertenecientes a la Subclase Labyrinthodontia a la que pertenecía el ERYOPS que medía 1,50 m de longitud y vivía en el Pérmico inferior hace 280 millones de años.

Adaptaciones y Evolución de los Reptiles

Una de las causas del triunfo adaptativo de los reptiles fue la presencia de una piel seca y relativamente impermeable. Sus riñones segregan un volumen pequeño de orina concentrada como consecuencia de la modificación de su metabolismo del nitrógeno, de manera que el producto final no es urea sino ácido úrico (uricotélicos) con lo que las pérdidas de agua osmótica se reducen a la mitad. Otra de las causas de este triunfo fue el desarrollo de un huevo que estaba encerrado en un cascarón protector producido por los conductos reproductores de las hembras que cubrían el zigoto fecundado con varias capas protectoras que lo aislaban eficazmente de la atmósfera; así los huevos depositados en un ambiente terrestre, se desarrollaban perfectamente gracias a que se reducía la evaporación. El sistema respiratorio también sufrió adaptaciones. Todas estas adaptaciones liberaron a los reptiles de su dependencia del agua en cada momento de su ciclo vital.

Otros sistemas orgánicos también cambiaron radicalmente. Los miembros y articulaciones se modificaron hasta el punto que las patas quedaron situadas más directamente por debajo del cuerpo, levantándolo aún más del suelo. Las curvaturas y rotación de los huesos en el hombro y la rodilla permitieron que los miembros se movieran en una dirección antero-posterior, paralela al eje longitudinal del cuerpo, en lugar de hacerlo en arcos de amplio radio a cada costado, como ocurría en los miembros de los primeros Batracios. Los reptiles se diversificaron rápidamente y ocuparon todos los ambientes en los que estaban instalados sus parientes, los grandes Batracios, transformándose con éxito en depredadores y competidores. Los Batracios primitivos languidecieron hasta extinguirse a finales del Triásico, pero ya en las postrimerías del Pérmico, los reptiles habían empezado a predominar.

Los Terápsidos cedieron su puesto dominante a numerosas estirpes que en la era siguiente, la Mesozoica, alcanzaron un enorme desarrollo, con formas incluso gigantescas. Estos reptiles primitivos fueron denominados Dinosaurios y llegaron a poblar la tierra, el agua y el aire. La mayoría de estas especies no se extinguieron hasta 150 millones de años después. De las formas primitivas como los Cotilosaurios, que presentaban grandes afinidades con los Batracios, se originaron poco a poco numerosas estirpes que en la era siguiente, la Mesozoica, alcanzaron un enorme desarrollo, con formas incluso gigantescas. Estos reptiles llegaron a poblar la tierra, el agua y el aire.

Clasificación de los Reptiles

Podemos considerar a los reptiles agrupados en cuatro grandes subclases.

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  • Subclase Anapsida: Las tortugas son las únicas representantes actuales.
  • Subclase Lepidosaura: Incluye a los Saurios (lagartos) y Ofidios (serpientes).
  • Subclase Archosauria: Representada por los Crocodilianos (cocodrilos, caimanes).
  • Orden Rhynchocephalos: Un orden conocido desde el Triásico.

Tortugas (Subclase Anapsida)

Las tortugas son las únicas representantes actuales de la Subclase Anapsida y, tras aparecer repentinamente en el Triásico, han llegado a nuestros días representadas por unas 230 especies. Se trata de un grupo notablemente modificado, que ha perdido su dentición en favor de un pico córneo y ha desarrollado un caparazón protector que consta externamente de grandes escamas epidérmicas e, internamente, de gruesas placas óseas de origen dérmico. La rigidez corporal impuesta por este caparazón se ha visto compensada por un cuello de notable movilidad que se pliega en el plano sagital en el caso de las tortugas del Suborden Criptodira con 10 familias y cerca de 200 especies distribuidas por todo el mundo) o en el horizontal en el caso de las tortugas del Suborden Pleurodira, con sólo dos familias y unas 45 especies típicas de las aguas continentales tropicales.

Pese a esta notable especialización morfológica, las tortugas han colonizado una gran variedad de medios. Hay tortugas terrestres que se extienden por todos los continentes y que su tamaño varia mucho desde las pequeñas tortugas caja hasta las gigantescas tortugas de las Galápagos con más de 250 kg de peso. Finalmente, hay tortugas adaptadas plenamente a la vida marina que han transformado sus extremidades en remos y han complicado su ciclo biológico al verse obligadas a realizar migraciones reproductoras con el objeto de efectuar su puesta en tierra firme.

Saurios (Subclase Lepidosaura)

Los Saurios, representantes actuales de la Subclase Lepidosaura son animales preferentemente diurnos y muy abundantes en latitudes intertropicales y se subdividen en 20 familias. Los Agámidos y los Iguánidos son las formas más primitivas del grupo e incluyen a la mayoría de los lagartos del Viejo y Nuevo Mundo respectivamente. Unos y otros han ocupado nichos equivalentes dando lugar, por convergencia adaptativa, a lagartos de aspecto parecido. Los Iguánidos presentan formas arborícolas, como el Anolis, mientras que los Agámidos dieron lugar a una familia especializada en este tipo de vida: los camaleones (F. Chamaeleontidae). Los Iguánidos tienen varios géneros total o parcialmente herbívoros y el único lagarto de vida marina, la iguana de las Galápagos (Amblyrhynchus cristatus).

También incluye familias arborícolas de hábitos parcialmente nocturnos como las salamanquesas (F. Gekonidos), y el resto de los lagartos del Viejo y Nuevo Mundo. Hay además, grupos que tienden a reducir o eliminar las extremidades como los eslizones, o los luciones. Los Helodermátidos son la única familia de Saurios que reúne a las dos únicas especies venenosas de este grupo el escorpión Criollo (Heloderma horridum) y el monstruo de Gila (H. suspectum), dos grandes lagartos de los desiertos norteamericanos provistos de glándulas salivares venenosas en sus mandíbulas inferiores con las que impregnan las heridas producidas por sus potentes mordeduras.

Ofidios (Subclase Lepidosaura)

Los Ofidios también descendientes de los Lepidosaura surgieron posiblemente en el Jurásico. Constituyen un grupo de animales muy modificados por su peculiar sistema de locomoción aunque éste no ha sido obstáculo, o posiblemente ha sido la clave, para la colonización de una gran cantidad de medios y regiones. Su locomoción reptante les ha supuesto una serie de notables modificaciones: pérdida de las extremidades, alargamiento del cuerpo con el consiguiente incremento en el número de vértebras (hasta 400 en ciertas especies), alargamiento del tubo digestivo y glándulas anejas, disposición secuencial de gónadas y riñones y tendencia a la reducción o pérdida de la vejiga urinaria y del útero y pulmón izquierdo.

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Existen representantes de gran tamaño (hasta 9 m), como las boas (Boa), pitones (Phyton) y anacondas (Eunectes) que ingieren grandes presas a las que matan por constricción. Algunas serpientes de la familia de los Culébridos como la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus) han alargado y acanalado unos dientes posteriores por donde penetra saliva venenosa en las presas. Por último hay serpientes que utilizan dicha saliva para capturar y matar a sus presas gracias a un sofisticado sistema de inyección. Para ello, han adelantado los dientes inoculadores, provistos de un canal por donde fluye a presión esta saliva venenosa. En el primer grupo se encuentran las temibles cobras, mambas y corales (F. Elaphidae), así como las serpientes marinas (F. Hidrophiidae). En el segundo están las víboras y crótalos (F. Viperidae) que presentan, además, un sistema de rotación del maxilar con el que logran plegar sus largos dientes en el interior de la cavidad bucal.

Crocodilianos (Subclase Archosauria)

Los Crocodilianos (O. Crocodilia) son los únicos representantes actuales de la Subclase Archosauria, grupo de reptiles del Secundario que aparecen en el Triásico Superior, se diversifican en el Jurásico y en el Cretácico surgen formas muy similares a las actuales que, por razones desconocidas aunque posiblemente relacionadas con su vida anfibia, lograron superar la crisis cretácica que extinguió al resto de los representantes de la Clase.

Se trata, de animales muy avanzados morfológicamente al presentar un corazón totalmente tabicado (circulación doble y completa), un paladar secundario desarrollado y unos pulmones muy alveolizados al igual que Varánidos y Quelonios. Los Crocodilianos constan, actualmente, de tres familias y 21 especies. Los aligatores y caimanes (F. Alligatoridae), con hocicos anchos y redondeados, se caracterizan por presentar los dientes de la mandíbula inferior encajados en la superior. Los cocodrilos tienen los hocicos más puntiagudos y el cuarto diente de la mandíbula inferior visible al encajar en una hendidura de la superior.

Orden Rhynchocephalos

El orden Rhynchocephalos es otro de los representantes actuales de la Subclase Lepidosauria. El primer orden, conocido desde el Triásico que difiere del resto entre otras cosas por carecer de órgano copulador.

Reproducción de las Serpientes

En el caso de las serpientes, nos encontramos con que son animales ovíparos de fertilización interna. Pero, ¿todas las serpientes son ovíparas? La respuesta es… ¡no! ¿Recuerdas qué es la reproducción vivípara?

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Cuando los machos y las hembras alcanzan la etapa de madurez, completan su desarrollo sexual y están listos para el apareamiento. En esta fase, las hembras producen feromonas y las emiten a través de las glándulas que se encuentran en su piel. Cuando se completa la fase de cortejo, el macho introduce los hemipenes que se encuentran al final de su cuerpo en el interior de la hembra, a través de una cavidad conocida como cloaca. Un dato curioso sobre esta etapa es que las serpientes son individuos muy independientes.

La última fase de la reproducción de las serpientes, conocida como proceso de gestación, puede variar mucho según la especie. En el caso de las especies ovíparas, los huevos se forman en el interior de la hembra y se depositan en el exterior. En cuanto a la cantidad de huevos en cada puesta, el número puede variar considerablemente. Mientras que algunas ponen una media de 5 huevos por puesta, otras superan los 100 con facilidad. A partir de la partenogénesis, también denominada nacimiento virginal, surgen crías que son idénticas a sus progenitores.

Como todos los reptiles, las serpientes son ovíparas, o sea, que ponen huevos. En el caso de la boa, esta es de tipo ovovivípara, ya que pone huevos pero los incuba en su interior hasta que eclosionan. Desde el punto de vista evolutivo, el desarrollo del huevo amniótico supuso una gran ventaja para la adaptación de estos animales. Rodeado de líquido amniótico y con la presencia de una yema que da alimento a la cría, esta puede sobrevivir durante todo el período de incubación sin dificultades, además de que el caparazón del huevo previene la deshidratación.

El proceso de reproducción de las serpientes ocurre generalmente durante la primavera y el verano, aunque esto también quedará condicionado por la disponibilidad de alimentos y las variables climáticas. El macho llamará la atención de las hembras y peleará con sus adversarios para luego copular a la hembra. Finalizado el apareamiento, el macho proseguirá su camino, en parte obligado por la hembra que adoptará una conducta agresiva en lo adelante. Generalmente, el período de incubación tomará entre dos y cinco meses. Tras la eclosión, la madre abandonará el nido, y las nuevas crías deberán cuidar por sí mismas a partir de ese momento.

Características Generales de las Serpientes

Las serpientes, también conocidas como ofidios, son reptiles que pertenecen al orden de los Squamata o animales escamosos, al igual que las iguanas, los lagartos y los camaleones. Caracterizadas por la ausencia de extremidades, las serpientes son animales que han sobrevivido desde el período Cretácico, y al día de hoy, se registran más de 3460 especies en todo nuestro planeta, aunque solamente 450 de ellas son de tipo venenosas.

  • Tamaño: 10 cm - 6 metros
  • Clase: Sauropsida
  • Orden: Squamata
  • Nombre científico: Serpentes
  • Número de especies: 3500
  • Peso: 200 gramos - 100 kilogramos
  • Longevidad: 9 años
  • Alimentación: Carnívora
  • Dieta: Todo tipo de animales
  • Reproducción: Ovípara
  • Distribución: Todo el planeta menos la Antártida
  • Período de incubación: 2 - 5 meses
  • Origen: 280 millones de años

Existen serpientes que pueden medir desde los 10 cm hasta los 10 metros de longitud. El esqueleto de estos asombrosos reptiles se compone de una gran cantidad de vértebras. Por ejemplo, las pitones poseen 400 de estas estructuras óseas, mientras que las víboras apenas 200. Si se trata de las mandíbulas, la gran mayoría de las serpientes dispone de músculos muy fuertes, capaces de devorar presas enormes en unas pocas horas. Además, la mandíbula superior no se encuentra fuertemente fijada al cráneo, lo que le aporta mayor flexibilidad para engullir animales de gran tamaño en una sola pieza. Otro rasgo común a las serpientes es la ausencia de extremidades, aunque se ha podido comprobar que las pitones y las boas poseen extremidades muy diminutas en su parte posterior (sin embargo, no participan en la locomoción, sino en las labores reproductivas). Por otra parte, la cola de estos animales de sangre fría representa el 20% de la longitud de su cuerpo, y este a su vez se encuentra recubierto por una piel de escamas. Los párpados de las serpientes también son escamas transparentes y siempre se encuentran cerrados. Cada cierto tiempo, la piel es renovada de una sola vez, algo que les permite a las serpientes eliminar parásitos y reponerse de las heridas.

Locomoción y Sentidos de las Serpientes

Al no poseer extremidades, estos animales deben valerse de sus poderosas escamas para desplazarse por el terreo. En específico, las escamas ventrales son las que favorecen el movimiento hacia delante e impiden que la serpiente se desvíe hacia los lados. A través de pequeñas ondulaciones que efectúa con su cuerpo, las serpientes logran así desplazarse a gran velocidad, y tan poderosas son sus escamas ventrales, que en algunas ocasiones, puede moverse incluso en línea recta.

La gran mayoría de las serpientes presentan un sentido de la visión muy pobre, razón por la cual deben valerse de su lengua para reconocer olores e interactuar con el medio que les rodea. Con un movimiento característico hacia arriba y hacia abajo, estos reptiles muestran su lengua y la devuelven a la boca para analizar la información y descubrir si se trata de comida o un peligro inminente que las acecha. Al ser de tipo bífida, su lengua es capaz de reconocer un amplio espectro de aromas, e incluso, la dirección de donde provienen tales olores. Por otra parte, es necesario destacar que las serpientes no poseen oídos, y para escuchar, se apoyan en las vibraciones del terreno. No obstante, algunas especies poseen visión infrarroja, lo que les permite determinar el calor de los objetos y animales a su alrededor. A través de sus sentidos, las serpientes pueden incluso expulsar la comida que acaban de engullir, en caso de que deban escapar.

Hábitat y Alimentación de las Serpientes

Las serpientes tienen muy pocos depredadores naturales: felinos, armadillos, mangostas, cocodrilos e incluso culebras que se alimentan de serpientes. Fuera de esto, el ser humano es el único responsable de la conservación de estas especies. En muchos países, la carne de serpiente es muy solicitada, aunque la deforestación y la urbanización de algunas regiones también atenta contra la vida de estos reptiles. Con respecto a su hábitat, las serpientes no acostumbran a desplazarse grandes distancias, por lo que son habituales en regiones selváticas y zonas tropicales de temperaturas constantes. Aun así, estos animales también pueden ser vistos en desiertos y sabanas, bajo la tierra, en el agua, y hasta en los árboles.

La alimentación de las serpientes es de tipo carnívora, por lo que su dieta se compone de mamíferos, aves, insectos, peces, anfibios, e incluso ejemplares de su misma especie. Al no poseer estructuras dentales apropiadas, las serpientes deben engullir completamente a su presa (pueden consumir animales que superan su tamaño). Durante la digestión, una serpiente permanecerá completamente inmóvil con tal de reponer las energías gastadas. Además, y dado el largo proceso de digestión, estos animales pueden pasar meses sin alimentarse. Al mismo tiempo, algunas especies se valen de su veneno para quebrar los tejidos de la presa. Aunque las serpientes venenosas son muy conocidas, también existe otro grupo que emplea la estrangulación como técnica de caza, estas son las serpientes constrictoras.

Comportamiento de las Serpientes

Las serpientes pueden habitar en los árboles o permanecer en el suelo todo el tiempo, en dependencia de si tienen buena visión o no. Algunas especies pueden llegar a vivir hasta los 40 años, pero el período de hibernación durante el invierno es común a todas las serpientes. Generalmente, estos animales buscan los lugares fríos, y se consideran animales solitarios y aislados. Rara vez podrán verse dos serpientes juntas, a excepción de la época de reproducción y de hibernación. Las hembras no se diferencian mucho de los machos, por lo que estos, cuando encuentran un ejemplar de su especie, deberán acercarse para cerciorarse primero de que se trata de una hembra. Por su parte, las hembras son las que determinan si se aparearán o no, aunque aún se desconoce cómo se realiza el proceso de selección. No suelen ser animales muy agresivos, pero si son territoriales.

El Veneno de las Serpientes

El veneno de las serpientes es un tema muy popular entre científicos y aficionados de la biología. No obstante, no todas las serpientes son venenosas, y su principal funcionalidad no es para defenderse, sino para inmovilizar o matar a sus presas. Se trata de una especie de saliva que se expulsa a través de colmillos especiales llamados vipéridos. Estos colmillos presentan una cavidad especial que inyecta el veneno cuando entra en contacto con la piel. En el caso de las cobras, estas presentan colmillos acanalados por los cuales desciende el veneno. Acompañado de las toxinas, el veneno también presenta agentes que favorecen la digestión de los alimentos, y en sentido general se encuentra compuesto por proteínas tóxicas que pueden dañar los tejidos, la sangre y el sistema nervioso. Al mismo tiempo, la saliva de una serpiente venenosa contiene una enzima muy poderosa capaz de separar el tejido conjuntivo para favorecer la difusión del veneno en las mordeduras.

Tipos de Serpientes

Nuestro planeta alberga más de 3000 especies y tipos de serpientes, algunas pequeñas, otras totalmente inofensivas, pero sin duda alguna, las que más interés despiertan en nosotros son las serpientes de gran tamaño, y por supuesto, las venenosas.

Las Cinco Serpientes Más Grandes del Planeta

  1. Pitón Birmana: Se trata de una serpiente constrictora de carácter pacífico. Su promedio de longitud es de unos impresionantes 3.8 metros, pero se han encontrado ejemplares que superan los cinco metros de longitud.
  2. Pitón amatista: Puede llegar a pesar 90 kilogramos y medir nada menos que 8.5 metros de longitud.
  3. Anaconda verde: Una especie constrictora que ostenta el premio a la más pesada de todas las serpientes, aunque no la más larga. Estas especies pueden rebasar fácilmente los 10 metros de longitud.
  4. Titano Boa: El tamaño registrado de estos colosos: 12.5 metros.
  5. Pitón reticulada: Oriunda del sudeste asiático, se considera la serpiente más larga del mundo. El ejemplar más largo encontrado hasta la fecha llegó a medir 14.8 metros de largo, con un peso aproximado de 450 kilogramos.

Las Cinco Serpientes Más Venenosas del Planeta

  1. Taipán del interior: Su veneno es considerado el más tóxico entre todas las serpientes.
  2. Krait Azul: Una mordedura de esta serpiente es capaz de matar a una persona adulta en menos de 6 horas, incluso recibiendo atención médica a tiempo.
  3. Taipán de la costa: En menos de una hora, cualquier persona puede perder la vida, aunque se han desarrollado antídotos que funcionan en la mayoría de los casos.
  4. Marrón oriental: Esta especie es nativa del continente australiano y se considera la segunda serpiente más venenosa del mundo.
  5. Mamba negra: Una mordida puede matar hasta 30 adultos.

Datos Curiosos sobre las Serpientes

  • La especie más pequeña del mundo es la serpiente hilo de Barbados y fue descubierta en el año 2006. Apenas miden 10 cm de largo.
  • Las serpientes de colores chillones son las más venenosas.
  • Las serpientes pueden achatar su vientre para planear entre los árboles.
  • Una serpiente puede permanecer hasta dos años sin alimentarse.
  • Las serpientes dan la impresión de que duermen con los ojos abiertos, ya que sus párpados son transparentes.
  • Los ejemplares del sexo masculino poseen dos penes que alternan durante la copulación.
  • La víbora de Russell es la que mayores casos de muertes registra cada año.
  • El veneno de las crías de serpientes es mucho más letal que el de los ejemplares adultos.
  • La mayor velocidad registrada de una serpiente es de apenas 6 km/h.
  • Las anacondas pueden estrangular con una fuerza de 20 toneladas.

Celebración en Terra Natura Benidorm

En Terra Natura Benidorm celebramos un nuevo avance en nuestro programa de conservación con el nacimiento de siete crías de serpiente cascabel cornuda del desierto (Crotalus cerastes), una especie originaria de las zonas áridas de Centroamérica y Norteamérica. Esta especie es vivípara, por lo que las crías nacen completamente formadas y son autosuficientes desde el primer momento. Aunque lo habitual en esta variedad es una camada de entre 6 y 12 ejemplares, el número de crías ha sido especialmente significativo teniendo en cuenta la edad avanzada de los progenitores.

El proceso reproductivo ha requerido una estrategia muy precisa por parte de nuestro equipo de herpetólogos. Al tratarse de animales solitarios, los machos y hembras se mantienen separados durante todo el año. Sin embargo, aprovechando el descenso controlado de temperaturas en los meses de enero y febrero (condición clave para estimular la reproducción) se introdujo a la hembra en la instalación del macho para favorecer el cortejo. Durante ese primer encuentro, copularon durante cuatro horas. Una semana más tarde, se repitió la introducción, logrando una segunda cópula de tres horas de duración.

Actualmente, las crías miden alrededor de 10 centímetros y presentan el muñón inicial del cascabel, que irá creciendo con cada muda hasta formar los anillos que, en la edad adulta, emitirán su característico sonido de advertencia. En estado adulto, las serpientes cascabel cornuda suelen alcanzar entre 30 y 50 centímetros de longitud y se alimentan principalmente de pequeños roedores, lo que las convierte en piezas clave para el equilibrio de los ecosistemas desérticos.

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