El Origen y Cultivo de los Dátiles: Un Fruto Milenario
Los dátiles son frutos que provienen de determinadas especies de palmeras de la familia Phoenix, en especial, la Phoenix dactylifera, que se conoce coloquialmente como la “palmera datilera”. Estamos seguros de que, en más de una ocasión has probado los dátiles, un fruto que, en nuestro país, se suele consumir durante las Navidades como postre o como ingrediente de acompañamiento en platos principales.
Estos árboles son enormes, pueden llegar a alcanzar los 30 metros de altura y pueden llegar a superar los 100 años de edad. Su fruto, el dátil, tiene forma ovalada y cuenta con una única semilla en su interior, la cual viene envuelta en una pulpa comestible, dulce y de textura muy pegajosa.
Cuando los dátiles no han madurado, su piel exterior es verde, pero conforme van madurando, pueden adquirir tonalidades amarillentas y doradas. Cuando están muy maduros, su piel se muestra arrugada y de color rojo oscuro o incluso marrón oscuro y su sabor es muy dulce, similar al de la miel.
¿Qué son los dátiles?
Los dátiles son frutos ricos en azúcares vegetales y, por este motivo, proporcionan una gran cantidad de energía, lo cual su consumo es ideal para deportistas o personas que deben realizar una gran actividad física en su puesto de trabajo. Además, son frutos ricos en fibra con efecto saciante y que pueden favorecer la regularidad intestinal y combatir el estreñimiento. Asimismo, contienen gran cantidad de vitaminas, minerales e incluso antioxidantes.
Origen e Historia del Dátil
Cuando se trata de hablar de la historia del dátil, estamos hablando de un fruto antiguo con más de 6.000 años de antigüedad, hacia el 4.000 a.C. De hecho, se han encontrado evidencias de que la Phoenix dactilyfera era frecuente en la zona de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y Éufrates y que, en aquella época, este alimento ya se consumía debido a que era un alimento muy abundante que proporcionaba mucha energía.
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Los Dátiles y su Origen en Mesopotamia
Por lo tanto, podemos ubicar el origen del dátil en la zona de Mesopotamia, donde fue consumido por los sumerios, los acadios, los babilonios, los asirios, los caldeos y los persas. Si tenemos en cuenta que las distintas civilizaciones mesopotámicas también establecían relaciones comerciales con los egipcios, no cabe ninguna duda de que en el Antiguo Egipto también se cultivara la Phoenix dactylifera o palmera datilera para obtener sus exquisitos frutos, donde se consumían frescos o secos e incluso se utilizaban para proporcionar sabor a la cerveza o el vino que producían.
La Extensión Mundial del Dátil
Con el paso del tiempo y con las variaciones climáticas, la palmera datilera se fue extendiendo hacia el sur y empezó a crecer en el área de la costa sur del Mediterráneo hasta llegar a determinadas zonas de la Península Ibérica. Gracias a ello, los dátiles se convirtieron en frutos esenciales en la alimentación de la zona del norte de África, concretamente, en la zona que hoy abarcan los países de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto.
Por este motivo, este fruto está muy ligado al islam y ciertas festividades de esta religión, como el Ramadán, además de ser un alimento que ha formado parte de la dieta habitual durante miles de años en estas regiones, que, a lo largo de la historia han sido económicamente pobres y han contado con pocos recursos.
Anteriormente, hemos comentado que los dátiles son frutas que aportan gran cantidad de calorías y que proporcionan mucha energía, además de contener muchas vitaminas, minerales y antioxidantes. A esto hay que sumar que la Phoenix dactilyfera es una especie de palmera que proporciona una gran producción de dátiles, que no necesita demasiados cuidados para su cultivo y que, por lo tanto, se puede obtener un alimento muy nutritivo y sabroso de forma barata y sin emplear demasiados recursos.
Por este motivo, se ha convertido en parte esencial de la dieta de muchos de estos países, a pesar de que su consumo se ha globalizado por su excelente sabor y textura y por sus usos culinarios. De hecho, su cultivo se ha extendido a, prácticamente, todos los continentes del mundo, incluyendo América del Norte y América del Sur y Oceanía. Por poner un ejemplo, podemos decir que el cultivo y la comercialización de los dátiles es muy frecuente en Estados Unidos, concretamente, en los estados de California, Arizona y Texas, e incluso en México.
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El Dátil en España
Durante muchos años, se ha asumido como cierta la teoría de que los dátiles llegaron a España durante la invasión árabe, desde el año 711 d.C.
Características de la Palmera Datilera
La palmera datilera puede alcanzar los 30 m, presenta una copa muy abierta y no muy densa (con 20-50 hojas) y tiene un tronco delgado, a menudo con brotes en la base. Estas características la diferencian de la palmera canaria (Phoenix canariensis), de copa cerrada y densa (70-100 hojas) y tronco único y más grueso.
Las hojas son persistentes, coriáceas, muy grandes y salen en penacho. A diferencia de las de su congénere, son de color verde azulado o verde grisáceo, más pequeñas (1-6 m de longitud) y erectas. Son pinnadas y, por tanto, a cada lado del grueso eje se disponen numerosos segmentos (pinnas) plegados, rígidos y terminados en punta. Hacia la base, estos segmentos se convierten en espinas muy reducidas.
Hay ejemplares macho, que producen el polen, y ejemplares hembra, que tras la fecundación forman los frutos (dátiles), que nacen en racimos en la base de las hojas. Cuando son verdes se asemejan a una bellota sin caperuza, pero al madurar se hacen muy carnosos, pardos y dulces.
Gracias a sus hondas raíces, la palmera datilera puede alcanzar agua a gran profundidad. Esto la hace resistente a la sequía y la aridez y le permite crecer incluso en suelos salinos. El periodista y escritor canario Alberto Vázquez Figueroa describe esta característica en su novela Los ojos del tuareg: «Las palmeras suelen tener la cabeza en el fuego y los pies en el agua».
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En todo el mundo se conocen más de 200 géneros y cerca de 3.000 especies. En el caso de Phoenix dactylifera hay más de 600 variedades de cultivo, pues esta especie se cultiva desde hace unos 6.000 años (es uno de los primeros frutales domesticados en el Viejo Mundo -junto con la vid, el olivo y la higuera- y el más explotado en todo el norte de África y Oriente Medio).
Cultivo y Propagación
La propagación se realiza mediante semillas o a través de los vástagos basales. El crecimiento es medio, de 15 a 25 años. Requiere un clima cálido, con sol abundante y suelo no demasiado seco; aguanta más las heladas.
De forma natural, se encuentra en el norte de África y suroeste de Asia. Se cultiva en todas las riberas septentrionales del Mediterráneo. En China se introdujo en el siglo III, pero actualmente está muy abandonado su cultivo.
La polinización natural de la datilera, como la mayoría de las palmeras, se realiza con la intervención del viento. Al igual que otras plantas domesticadas, la datilera produce habitualmente un polen poco fértil. Así, para mejorar la cosecha se suele recurrir a la polinización artificial o manual. Para ello, desde hace miles de años, los palmeros suben a los pies hembra para sacudir el polen de las inflorescencias recogidas previamente en los ejemplares macho.
Usos y Beneficios
Aunque en Babilonia se decía que las palmeras tienen tantas virtudes como días tiene el año, su principal uso es la producción de dátiles, un recurso alimenticio insustituible para muchos pueblos de su área de distribución. Por ejemplo, en Iraq -país con mayor producción de dátiles- se cultivan unos 20 millones de datileras. Los ejemplares bien cuidados pueden producir hasta 150 kilos de dátiles al año.
Los dátiles se suelen deshuesar y se comen secos, rellenos con almendras, nueces, naranja y limón, pasta de sésamo o crema de queso. En el mundo árabe se utilizan tanto para platos salados como dulces, así como para elaborar galletas -se les llama kahqa o ka’ak-. En Libia se emplean para hacer rub, una especie de jarabe o miel. Además, durante el Ramadán, al iniciar la cena lo primero que se come es un dátil. Este fruto también se utiliza para alimentar camellos, caballos y perros en el desierto del Sáhara.
Además, las hojas de la datilera son usadas en cestería, como escobas y como ornamento distintivo de triunfo. Esta y otras palmeras han sido cultivadas y reverenciadas por los pueblos del Mediterráneo y del Oriente Próximo; en tiempos del Imperio Romano, se adornaba a los aurigas vencedores en los Juegos con una corona de laurel y una hoja de palma, de ahí la asociación de la palma con la victoria. Así, el dicho popular «llevarse la palma» quiere decir que una persona sobresale o merece un premio por su competencia, mientras que «llevar en palmas o en palmitas» significa complacer a alguien.
Variedades de Dátiles
El dátil es el fruto de la palmera datilera. Esta mide entre los 4 y los 8 metros de longitud y la piel del dátil en la palmera tiene un tono amarillo dorado cuando está maduro. La carne del dátil es blanda y tiene un sabor dulce, lo que lo convierte en el aliado perfecto para postres. ¡Ah! Conocido como el dátil de la luz, es uno de los tipos de dátil más comercializados en el mundo.
| Variedad | Características |
|---|---|
| Dátil de la Luz | Extremadamente dulce, muy húmedo, tierno y jugoso. |
| Variante Pequeña | Más pequeña que las anteriores, pero más jugosa. La carne es blanda y dulce y su sabor puede recordar a la miel. |
| Textura Firme | Tiene una textura firme y de piel crujiente, parecida a una manzana. Al madurar se vuelve más tierno y jugoso, pero no alcanza el nivel del dulzor del resto de variedades. |
| Dátil Bam | Viene de Irán y se conoce también como “dátil Bam” en honor a la ciudad de procedencia. Es de forma chata y redonda y de color oscuro y brillante. |
Estas son algunas de los tipos de dátiles más comunes y conocidas, aunque existen muchísimas variedades más. Este fruto tiene muchos beneficios y propiedades, además de estar súper rico y darles un toque especial a nuestras recetas.
¿Sabías que...?
El mayor palmeral de Europa está en Elche (Alicante) y está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Las palmeras no son verdaderos árboles -en sentido estrictamente botánico- sino plantas arborescentes, ya que carecen del crecimiento secundario en grosor típico de árboles y arbustos.
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