Tabaquismo, Ansiedad y Tratamiento para Dejar de Fumar Durante el Embarazo
El hábito tabáquico constituye en la actualidad una de las causas más importantes de morbilidad y mortalidad en la población de los países industrializados. En 2002, se estimó que aproximadamente del 40 al 50% de la población adulta en Europa era fumadora.
En la línea de los organismos sanitarios internacionales, el Ministerio de Sanidad y Consumo ha incluido en el Plan Nacional de Salud 2002-2004 el objetivo de reducir el tabaquismo entre la población general y poner especial atención en jóvenes y mujeres.
El Tabaco y la Salud de la Mujer
Las mujeres fumadoras presentan una probabilidad de enfermar mayor que las no fumadoras, tanto debido a procesos agudos como crónicos, entre los que cabe destacar:
- Enfermedades respiratorias.
- Enfermedades cardiovasculares (el uso concomitante de contraceptivos orales produce un aumento en el riesgo de padecer infarto de miocardio en las mujeres mayores de 35 años).
- Osteoporosis.
- Cáncer de pulmón, vejiga urinaria, riñón y cuello uterino.
El consumo de tabaco puede afectar incluso a la vida reproductiva de la mujer, alterando la función hipotalámica, la implantación del huevo en el endometrio y la función inmunológica. Además, favorece la aparición de amenorrea y una mayor predisposición de la mujer fumadora a la enfermedad inflamatoria pélvica, cáncer de cuello uterino, embarazo ectópico, infertilidad y menopausia precoz.
Tabaquismo y Embarazo: Riesgos y Consecuencias
Un elevado número de estudios han demostrado de forma contundente la relación entre el tabaco y una serie de efectos adversos en la gestación, entre los que se incluyen el aborto espontáneo, la rotura prematura de membranas y el parto prematuro, así como el aumento de la mortalidad y la morbilidad perinatal e infantil, incluido el incremento del riesgo del síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL). Derivada del fenómeno actual del auge tabáquico entre las mujeres adquiere relevancia la influencia del tabaquismo en la reproducción, en especial durante el embarazo, donde los efectos adversos del tabaco se hacen aún más patentes. Estos efectos han sido ampliamente establecidos.
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En relación con el consumo de tabaco por la madre, el feto sufre una situación de hipoxia crónica, que se traduce en una elevación del hematocrito y bajo peso al nacer. Esto último parece correlacionado con el número de cigarrillos que fuma la madre, cuyos efectos principales se manifiestan especialmente cuando ésta fuma durante el segundo y el tercer trimestres del embarazo.
Además, otros estudios han descrito algunas repercusiones que se manifiestan durante la infancia, como alteraciones en el aparato respiratorio del niño y retrasos en el desarrollo cognitivo de los hijos de madres fumadoras.
Por otro lado, existen claras evidencias de que la exposición pasiva posparto al humo del tabaco consumido por los padres, especialmente de la madre, se asocia con un mayor riesgo de infecciones respiratorias y de asma infantil. Se ha observado también que el tabaquismo materno se asocia a tasas más bajas de inicio de la lactancia y una menor duración de ésta, una asociación que en la mayoría de los estudios persiste tras ajustar por otros factores sociales y reproductivos.
Tan sólo aproximadamente el 25% de las mujeres fumadoras dejan de fumar cuando se quedan embarazadas, y la mayoría de las que no dejan de fumar reducen su consumo en cerca de un 50%. De las mujeres que dejan de fumar en este período de tiempo, alrededor del 70% vuelven a fumar durante el año siguiente al parto.
El Rol de los Profesionales Sanitarios
El papel del personal sanitario puede ser esencial para inducir al paciente a dejar de fumar y se puede basar en la difusión de información y la oferta de apoyo. Obstetras, ginecólogos, médicos generales, pediatras, puericultores, enfermeras, auxiliares de clínica y farmacéuticos ocupan una posición especialmente privilegiada que permite aconsejar y estimular a las mujeres embarazadas a dejar de fumar.
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España es uno de los países europeos con mayor número de profesionales sanitarios fumadores. La proporción de fumadores en el sector sanitario español es, además, mayor que en el resto de la población.
Los profesionales de la salud tienen una responsabilidad importante en la prevención y el abandono del hábito tabáquico en la población general, y en las mujeres y en las adolescentes en concreto. Los profesionales sanitarios son un ejemplo a seguir para la población; por todo ello, tendrían que poner en práctica lo siguiente:
- Intervenir en la creación de programas de promoción de la salud y educación sanitaria.
- Informar y aconsejar a las mujeres para dejar de fumar.
- Controlar el tabaquismo en los distintos centros sanitarios.
Estrategias para Dejar de Fumar Durante el Embarazo
En los últimos años se han diseñado y evaluado diversas intervenciones encaminadas a promover el abandono del tabaquismo entre las embarazadas. Ante el hecho de que las mujeres españolas tienden a fumar cada vez más y a la vez a edades más tempranas, los profesionales sanitarios, y en particular los obstetras y ginecólogos, deben desarrollar entre las mujeres a las que atienden estrategias de promoción de la salud y de estilos de vida saludables, orientados en concreto hacia el abandono del hábito tabáquico.
La gestación es un momento clave para estimular a las mujeres a dejar de fumar porque están preocupadas no sólo por su propia salud sino también por la del feto. Además, durante la atención prenatal las mujeres son visitadas con regularidad a lo largo de la gestación, inicialmente cada mes e incluso más frecuentemente durante el tercer trimestre y tras el parto. Estas visitas constituyen una oportunidad única para los obstetras de ofrecer a las mujeres fumadoras el consejo de mantenerse sin fumar durante la gestación y tras el parto.
En general, las estrategias antitabáquicas incorporan, además del modelo terapéutico, una o varias formas de intervención utilizadas en programas de promoción de la salud, como grupos de apoyo, consejo por parte de un especialista, difusión de materiales e información transmitida a través de los medios de comunicación. El papel de los medios de comunicación es especialmente importante para llegar a las mujeres que necesitan pero no buscan información o no son conscientes de los efectos adversos del tabaco durante el embarazo.
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Consejos para Dejar de Fumar
Intervenciones de baja intensidad, como conversaciones breves de consejo y la entrega de material educativo, suben significativamente la tasa de abandono del hábito tabáquico durante el embarazo. Otras intervenciones son de tipo psicológico o farmacológico.
Sin embargo, el método que parece más efectivo en el cese del hábito tabáquico durante el embarazo es el consejo por parte del médico o profesional de salud, sobre todo si éste es una mujer. El consejo médico para dejar de fumar ha sido establecido como una intervención efectiva para estimular a los fumadores a dejar de fumar, estimándose en un 5% de abandonos mantenidos al menos durante un año. Debido a la amplia accesibilidad a la población general y al bajo coste de la intervención, el consejo médico para dejar de fumar ha sido considerado una de las intervenciones preventivas más eficientes desde los servicios sanitarios.
Los estudios epidemiológicos evidencian que las mujeres con mayores probabilidades de dejar de fumar tienen las siguientes características:
- Son fumadoras moderadas (con un consumo diario al principio del embarazo entre 5 y 10 cigarrillos).
- Deciden abandonar el hábito al principio del embarazo.
- Creen en su propia capacidad para conseguirlo.
- Tienen una pareja que no fuma o que lo ha dejado con ocasión de este embarazo.
- Son capaces de enfrentarse al síndrome de abstinencia.
- Presentan náuseas o pequeñas molestias al principio del embarazo.
- Son primíparas.
Por el contrario, los elementos que pueden dificultar la deshabituación son los siguientes:
- Estrés y condiciones sociales difíciles.
- Convivencia con una pareja fumadora.
- Convicción de que un feto de bajo peso nacerá más fácilmente en el momento del parto y la afectará menos estéticamente.
- Haber tenido embarazos anteriores sin problemas a pesar del consumo de tabaco.
- Convicción de que no es preciso dejar de fumar, sino que basta con reducir el consumo.
Terapia Sustitutiva con Nicotina
Los médicos pueden ayudar a sus pacientes a dejar de fumar recomendando el uso de sustitutos de la nicotina que pueden ser administrados en diferentes formas: chicles, parches, inhaladores de nicotina. El tratamiento sustitutivo con nicotina ayuda a los fumadores en sus esfuerzos para dejar de fumar al aliviar los síntomas psicológicos y físicos de la abstinencia a la nicotina.
La ventaja de estas medicaciones consiste en que evita el consumo de todos los tóxicos y carcinógenos que contienen los cigarrillos. Sin embargo, la utilización de éstos durante la gestación no se realiza de forma generalizada. Como ya se ha comentado, el feto puede verse afectado por la nicotina consumida por la madre y este efecto es dependiente de la dosis. Por este motivo se aconseja que las mujeres embarazadas dejen de fumar completamente sin someterse a tratamiento sustitutivo con nicotina.
No obstante hay que destacar que el riesgo de mantener el consumo es obviamente mucho mayor que el debido a la terapia sustitutiva ya que asocia la nicotina y un gran número de otros productos tóxicos. Por tanto, la terapia sustitutiva se puede iniciar después de una valoración del riesgo/beneficio y cuando existen factores pronósticos negativos para la deshabituación (dependencia importante, presencia de síndrome de abstinencia en embarazos anteriores).
Alternativas y Tratamientos Adicionales
Las mujeres fumadoras que desean un embarazo, en su gran mayoría, son conscientes de que deben de abandonar su consumo durante la gestación e incluso sería recomendable previamente. Hay que partir de la base de que la adicción al tabaco es una enfermedad y, como tal, tiene su clasificación y tratamiento. Lo ideal sería el abandono del consumo previo a la gestación. Si una mujer tiene deseo de quedar embarazada y está planificando el mismo, puede ser orientada en la consulta preconcepcional de las acciones que pueden ayudarla para conseguirlo.
El primer escalón consiste en romper costumbres. Es aconsejable cambiar de marca de tabaco, de forma que se fume tabaco pero no aquel que más nos gusta o que más placer nos produce. Posteriormente, se realizará la retirada definitiva. Estos permiten disminuir principalmente los síntomas físicos de la abstinencia.
Por otro lado, tenemos las terapias con antidepresivos, como el bupropión, que actúan disminuyendo la dependencia psicológica hacia el tabaco. Debe comenzar su empleo mientras se continúa fumando en menor cantidad durante un periodo aproximado de dos semanas. Pasado este tiempo, se abandona definitivamente el tabaco y se continúa con el consumo de bupropión.
Para desgracia de las mujeres embarazadas, esta última terapia no puede emplearse durante la gestación pero sí, la terapia tradicional sustitutiva. Muchas embarazadas experimentan molestias como dolor de espalda, hinchazón, dificultades para dormir o incluso ansiedad.
Tabaquismo y Lactancia Materna
El tabaquismo durante el embarazo y el posparto es un fenómeno relativamente frecuente. Se ha observado que fumar mientras se ofrece lactancia materna incrementa el riesgo de sucesos adversos tanto en la madre como en el bebé, por lo que es imprescindible contactar con el/la profesional sanitario/a de referencia para que indique las alternativas de tratamiento más adecuadas a cada caso. El hábito de fumar es algo relativamente común durante el embarazo, puesto que, aproximadamente, un 10% de todas las gestantes fuman en algún momento de su embarazo. Esa tasa es aún mayor cuando se trata de mujeres con una enfermedad psiquiátrica. Mientras que muchas mujeres son capaces de abandonar este hábito o, por lo menos, reducirlo durante el embarazo, la gran mayoría lo retoma en el posparto.
La nicotina y otros químicos de los cigarrillos se transfieren a la leche materna a niveles relativamente altos. La cantidad de nicotina a la que los bebés se exponen depende del número de cigarrillos al día que consume la madre y el intervalo de tiempo entre el último cigarrillo y el momento de dar el pecho.
Las mujeres suelen estar muy comprometidas con la lactancia materna, pero las que son fumadoras tienden a tener una menor cantidad de leche, además de que el destete se da antes que en los casos de madres no fumadoras. La evidencia indica que fumar más de 10 cigarrillos al día disminuye la producción de leche y altera su composición.
Además de la exposición a la nicotina y a los otros productos del tabaco en la leche materna, existe un marco de evidencia bien definido que hace referencia a los riesgos a los que se exponen los/as niños/as como resultado de la exposición pasiva al tabaco (o de segunda mano), como una mayor vulnerabilidad al síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) y el desarrollo o exacerbación de alergias, como el asma y otras enfermedades respiratorias crónicas.
Mitos y Realidades Sobre el Tabaquismo y el Embarazo
Alrededor de una etapa que genera tantos interrogantes como el embarazo se pueden arraigar ciertos mitos que conviene desterrar. Se trata de consultas, dudas y decisiones que el facultativo adecuado puede despejar de forma rápida y sencilla. La respuesta es obvia: siempre será mejor dejar de fumar.
El tabaquismo con frecuencia confunde el hábito de fumar con un hábito relajante, cuando en realidad no es así. El hecho es que la necesidad de nicotina que causa el hábito la combatimos con una nueva dosis (que a su vez nos producirá ansiedad en busca de una nueva dosis debido al síndrome de abstinencia), pero eso no quiere decir que proporcione relajación. La nicotina es estimulante, y tan solo eliminándola de nuestro organismo podemos evitarnos el estrés que nos crea. De hecho, dejaremos de depender de multitud de situaciones en las que nos creamos rutinas para poder fumar de nuevo (como las pausas para el cigarrillo en el trabajo).
La hipotética ansiedad que pudiera causar el dejar de fumar no es para nada tan perjudicial como para valorar el continuar fumando, aunque se disminuyan las dosis. En cuanto a la posibilidad de engordar debido a dejar de fumar, lo cierto es que en el embarazo coger peso es normal y tan solo hay que preocuparse de llevar una dieta sana y equilibrada y de mantener hábitos sanos (se puede consultar con el ginecólogo la posibilidad de practicar algún tipo de deporte, ya que si no hay ningún tipo de problema de salud será muy recomendable).
Por tanto, y ante el temor de sufrir ansiedad por el hecho de dejar de fumar durante el embarazo, lo más conveniente será buscar alternativas sanas que ayuden a sobrellevarlo, pero siempre teniendo presente que un cigarrillo no soluciona ningún problema de ansiedad y que conlleva muchos problemas de salud tanto para la madre como para el hijo. Un paseo, practicar respiraciones relajantes o una actividad sencilla deberían bastar. En cualquier caso, si se siente la necesidad de fumar durante el periodo de gestación (y esto es extensible a cualquier persona y momento vital), lo mejor es recurrir a la ayuda de un profesional de la salud.
Impacto del Tabaquismo en el Feto y el Recién Nacido
Sobre los problemas para la salud que puede crear el hábito de fumar se ha escrito mucho, pero las estadísticas por desgracia nos confirman que aún queda mucha didáctica por hacer para alejar a las personas de esta peligrosa mala costumbre. El momento perfecto de dejarlo es cualquiera, ya que la mejor medida que se puede tomar con respecto al tabaquismo es dejarlo.
En especial es importante que las mujeres fumadoras embarazadas dejen de fumar, cuanto antes, puesto que los efectos perniciosos afectarán también al feto sea cual sea la cantidad consumida al día al llegar hasta la placenta las sustancias tóxicas que van a impedir el paso de nutrientes y lo más importante: oxígeno. Los bebés expuestos al humo de tabaco tienen más posibilidades de nacer bajos de peso, lo que se traduce en mayores posibilidades de tener mala salud. Hay que resaltar que una ínfima cantidad de humo aspirado por la madre es suficiente para que llegue a los tejidos del feto. De hecho, es bastante probable que sean niños de baja estatura.
Las enfermedades respiratorias tendrán mayor incidencia entre los bebés cuya madre haya fumado durante el embarazo, tales como bronquitis o asma. También se verá afectada su capacidad de concentración y será más fácil que contraigan el hábito que otras personas. También en la etapa de lactancia debe evitarse el consumo de tabaco ya que, aunque sea en pequeñas dosis, parte de los tóxicos que se introducen con el humo van a parar a la leche materna. Si no se puede evitar el hecho de fumar, sería conveniente hacerlo después de alimentar al recién nacido, de modo que cuando vuelva a alimentarse al organismo de la madre le haya dado cierto tiempo a eliminar tóxicos.
Si se consigue dejar de fumar con ocasión del embarazo, es una verdadera lástima volver a fumar después del nacimiento, por no mencionar la importancia de evitar un ambiente con humo de tabaco alrededor del recién nacido. Si se consigue superar el embarazo sin fumar, en realidad debería de ser mucho más sencillo no volver a la costumbre. Ante cualquier duda sobre la capacidad para aguantar sin fumar, lo mejor es buscar apoyo psicológico y médico.
Apoyo Psicológico y Estrategias de Afrontamiento
Según la última Encuesta Nacional de Salud, un 19% de la población femenina fuma, y se calcula que un 30% de las mujeres embarazadas siguen haciéndolo. Algunas porque no pueden dejarlo o creen que la ansiedad que les provocaría sería aún peor, y otras porque piensan que, si reducen el consumo, no dañan al bebé. Pero ambas ideas están equivocadas, ya que la exposición al tabaco durante el embarazo siempre tiene efectos perjudiciales, y la prueba es que los hijos de madres fumadoras suelen tener más problemas respiratorios, infecciones y otitis de repetición. Por eso, la maternidad es una razón de peso para dejar de fumar.
El problema es que el tabaco es altamente adictivo. Dejar de fumar no es fácil, y lograrlo sin ayuda cuesta más. De hecho, las estadísticas indican que de cada tres personas que fuman, dos han intentado dejarlo al menos alguna vez.
Según explica la psicóloga Sandra García Lumbreras, responsable de la Unidad de Psicología de Dexeus Mujer, «ningún tratamiento es mágico y todos requieren esfuerzo”. Pero lo que está claro es que es fundamental contar con apoyo, ya que hay que trabajar tanto la parte de la dependencia física como la psicológica. “De hecho, cuando preguntamos a las personas fumadoras por qué fuman, la mayoría no puede dar una justificación. Simplemente indican que tienen la necesidad o que lo hacen porque les relaja.
“Pero la idea de que fumar relaja es un mito. La sensación de relajación que sentimos se debe a que fumar calma el síndrome de abstinencia que provoca la nicotina. En realidad, el tabaco tiene un efecto excitante sobre el sistema nervioso y el ritmo cardíaco. La segunda fase consiste en ir reduciendo de forma gradual el consumo y la puesta en práctica de técnicas que ayudan a relajarse y a controlar la ansiedad. Hay personas que necesitan utilizar parches o masticar chicles con nicotina y otras no, cada caso es diferente. Si eres fumadora y estás embarazada o te estás planteando dejarlo, lo mejor es que pidas ayuda a un especialista.
Sé sincera contigo misma. El único secreto para lograr dejarlo definitivamente es querer hacerlo. Ten a mano alternativas: una botella de agua, fruta, chicles o caramelos sin azúcar. Así, cuando sientas la necesidad de fumar, podrás recurrir a otras opciones. Haz público tu compromiso: avisa a tus amigos, familia y compañeros de trabajo de que vas a dejarlo. Recuerda que dejar de fumar no engorda. Muchas mujeres temen ganar peso porque suelen picar más para calmar la ansiedad de dejar el hábito, pero intenta mantenerte entretenida con otras actividades que te alejen de pensar en el tabaco (leer, sal a caminar, etc.). Si no puedes evitar acudir a la nevera, elige tentempiés sanos, como zanahoria o fruta fresca. La terapia no dura más de 3 meses.
Cada cigarro menos es un punto a favor de tu salud, ya que los efectos beneficiosos de dejar de fumar son inmediatos: a los 20 minutos de fumar un cigarrillo empieza a normalizarse la frecuencia cardíaca, a las 8 h los niveles de monóxido de carbono empiezan a descender y aumenta el nivel de oxígeno en los pulmones; a los dos días mejora el sentido del olfato y del gusto, y los niveles de nicotina empiezan a tocar fondo; a los tres meses desaparece la tos y mejora la capacidad respiratoria, y al año, el riesgo de tener un problema cardiovascular ya es un 50% menor que el de un fumador, ¡y seguirá bajando!
Una de las cosas que más ansiedad crea en las mujeres fumadoras cuando descubren que están embarazadas es la idea de que deben de dejar de fumar. Lo primero que hay que tener en cuenta es que no hay ninguna razón para hacerlo sola. Es importante buscar la ayuda de un profesional que nos pueda ayudar a conseguirlo, dando alternativas para que esas pacientes abandonen o por lo menos disminuyan el consumo de cigarrillos.
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