¿Cuándo Puedo Quedar Embarazada Después de un Legrado?

19.12.2025

Muchas mujeres, tras sufrir un aborto o pérdida gestacional, se cuestionan si podrán volver a lograr el embarazo o si, por el contrario, el aborto habrá afectado a su fertilidad. En este sentido, se podría hacer una distinción en función del tipo de aborto.

El embarazo tras un aborto espontáneo no suele suponer un problema para la mayoría de las mujeres. Sin embargo, el aborto provocado y el aborto involuntario con legrado sí podrían llegar a suponer un riesgo para la fertilidad femenina si no se practican de forma adecuada.

En cualquier caso, no debemos olvidar tampoco que sufrir un aborto puede resultar para los pacientes en una situación de estrés y afectar a su estado emocional. Por ello, en ocasiones, se recomienda recurrir a la ayuda psicológica antes de volver a intentar una nueva gestación, ya sea de manera natural o mediante técnicas de reproducción asistida.

Tipos de Aborto

El aborto es la pérdida del embarazo antes de la semana 20 de gestación. Esto puede ocurrir de forma espontánea (aborto involuntario) o inducida (aborto voluntario). En función de ello, el efecto del aborto sobre la fertilidad y el organismo de la mujer puede ser de mayor o menor gravedad.

Aborto Involuntario o Espontáneo

Este tipo de aborto se produce de manera natural. La paciente, en muchas ocasiones, es consciente de que está sufriendo un aborto porque empieza a tener sangrado y dolor abdominal intenso. Lo más habitual es que el aborto espontáneo ocurra en las primeras semanas de gestación.

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Cuanto antes se produzca la pérdida del embarazo, menores serán las posibles consecuencias sobre la fertilidad femenina.

En muchos casos, especialmente en abortos más avanzados, se requiere realizar lo que se conoce como legrado. Se trata de una técnica ginecológica que consiste en practicar un raspado de las paredes uterinas para eliminar posibles tejidos embrionarios que hayan quedado en útero. Al ser una intervención quirúrgica, el legrado uterino podría comprometer la fertilidad de la mujer si no se realiza correctamente.

Sin embargo, realizar un legrado no es necesario en todos los casos y no siempre va a afectar a la fertilidad de la mujer. Muchas mujeres pasan por un aborto espontáneo (con o sin legrado) sin que ello afecte a futuras concepciones.

Si se producen abortos recurrentes, habrá que analizar la situación de la mujer para tratar de determinar la causa y buscar una solución que permita el embarazo evolutivo. Este tipo de abortos están asociados a problemas como alteraciones cromosómicas, edad avanzada, etc.

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Aborto Voluntario o Inducido

El aborto inducido es lo que se conoce como interrupción voluntaria del embarazo, pues es la propia mujer la que decide poner fin a la gestación.

En estas situaciones, el desarrollo embrionario se suele detener mediante pastillas, lo que se llama aborto químico. Sin embargo, si ocurre más allá de las ocho primeras semanas de embarazo, habrá que realizar una cirugía y recibirá el nombre de aborto quirúrgico.

Cuando es necesario practicar una cirugía para detener el embarazo, se pueden aplicar dos métodos:

  • Aspiración: es lo más común si el aborto se provoca antes de la semana 12. El aborto quirúrgico por aspiración consiste en eliminar el embrión/feto por succión mediante una jeringa o una bomba de vacío. Esta intervención requiere anestesia local o general.
  • Dilatación y curetaje: se realiza cuando la aspiración no es posible. Se trata de provocar la apertura del cuello uterino y eliminar parte del revestimiento de la cavidad uterina mediante raspado (curetaje o legrado). El procedimiento es muy similar a los casos de legrado tras aborto espontáneo.

Al igual que en el aborto involuntario, cuanto más temprano se realice, menor riesgo supondrá. También es fundamental que lo lleve a cabo un profesional experimentado para evitar posibles consecuencias negativas.

Riesgos del Aborto

La mayoría de profesionales sanitarios califican el aborto como un procedimiento de bajo riesgo y sin efecto grave sobre la fertilidad y la consecución de futuros embarazos. De hecho, si el aborto ha sido normal y sin complicaciones, en una exploración ginecológica no debería ni siquiera reconocerse que la mujer ha pasado por esta situación.

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A pesar de ello (a excepción del aborto espontáneo completo y del aborto químico), no deja de ser una intervención quirúrgica y, como tal, tiene sus riesgos. Los principales efectos secundarios de un aborto que pueden derivar en infertilidad son:

  • Rasgado de las zonas del aparato reproductor femenino.
  • Hemorragia vaginal.
  • Infección del tracto genital.
  • Daño en el cérvix.
  • Desgarro en el útero.
  • Perforación en el útero.
  • Absceso dentro del abdomen: si no es tratado, puede provocar enfermedad inflamatoria pélvica (EIP).

En el caso de que se realice un aborto quirúrgico, además del riesgo de lesionar el útero, se podría causar daños en otros órganos como el intestino y la vejiga. En estos casos, se deberá hacer una cirugía más para reparar el órgano dañado.

Aunque un aborto realizado correctamente es un proceso de bajo riesgo, utilizar métodos no profesionales para provocar el aborto puede tener graves consecuencias en la mujer, no solo respecto a su fertilidad, sino en su salud general.

Aborto y Embarazo

Desgraciadamente, el aborto es un hecho más común de lo que nos gustaría. Numerosos embarazos terminan en aborto espontáneo en etapas tempranas del desarrollo embrionario. Muchas veces, incluso antes de que la mujer descubra que estaba embarazada. La mayoría de estos abortos son casos puntuales y no impiden que ocurra un nuevo embarazo.

La excepción la encontramos en los abortos recurrentes, cuyas causas son variadas y, en muchas ocasiones, desconocidas.

También podemos encontrar dificultades para lograr la concepción tras múltiples legrados, ya que esto aumenta la probabilidad de lesiones uterinas.

Otro posible proceso relacionado con el aborto que podría complicar la concepción es la dilatación uterina. Este procedimiento puede debilitar el útero y dar lugar a insuficiencia cervicouterina o cuello incompetente, es decir, un cuello que se dilata antes de tiempo. En muchas ocasiones, esto se soluciona realizando un cerclaje cervical, procedimiento que consiste en mantener el cuello del útero cerrado con un punto de sutura.

¿Qué es un legrado y cuándo es necesario?

El legrado es un procedimiento quirúrgico que se realiza para limpiar el revestimiento del útero. Se lleva a cabo mediante la dilatación del cuello uterino y el uso de una cureta, un instrumento en forma de cuchara, para raspar suavemente el tejido restante.

Este procedimiento es necesario en casos de aborto espontáneo o voluntario, cuando existen restos que podrían causar complicaciones si no se eliminan adecuadamente. La intervención es generalmente breve y se realiza bajo anestesia, lo que minimiza el dolor físico durante el proceso.

Beneficios del legrado para la salud

El legrado no solo ayuda a eliminar los restos del tejido uterino, sino que también ofrece beneficios importantes para la salud de la mujer. Al detener el sangrado abundante, se previene la hipovolemia y la anemia, condiciones que pueden ser peligrosas si no se tratan a tiempo.

Además, el legrado reduce el riesgo de infecciones y complicaciones futuras, permitiendo una recuperación más rápida y segura. Aunque es un procedimiento invasivo, su realización adecuada es crucial para garantizar el bienestar físico de la mujer.

Cuidados y recuperación después de un legrado

Tras un legrado, es fundamental seguir ciertas recomendaciones para asegurar una recuperación adecuada. Se aconseja evitar las duchas vaginales, baños de asiento, relaciones sexuales y el uso de tampones durante al menos dos semanas. Estas precauciones son esenciales para prevenir infecciones, ya que el cuello uterino permanece abierto durante un tiempo después del procedimiento.

Además, el uso de compresas en lugar de tampones ayuda a monitorear el sangrado y evitar complicaciones adicionales.

Reanudación del ciclo menstrual: ¿qué esperar?

El ciclo menstrual suele reanudarse entre cuatro y seis semanas después de un legrado. Durante este tiempo, es normal experimentar cambios en el flujo y la duración del periodo. Una vez que el ciclo se normaliza, muchas mujeres pueden comenzar a considerar la posibilidad de un nuevo embarazo.

Sin embargo, es importante recordar que cada cuerpo es diferente, y algunas mujeres pueden necesitar más tiempo para que su ciclo vuelva a la normalidad. Consultar con un profesional de la salud puede proporcionar orientación personalizada.

Impacto emocional del aborto y el legrado

La pérdida de un embarazo, ya sea espontánea o voluntaria, puede desencadenar una serie de emociones intensas como tristeza, enojo, soledad y celos. Estas respuestas son completamente normales y forman parte del proceso de duelo. Es esencial permitir que estas emociones se expresen y busquen formas saludables de manejarlas, como hablar con amigos de confianza o participar en grupos de apoyo. Entender que estas emociones son parte del proceso de curación puede ayudar a las mujeres a avanzar de manera más saludable.

Importancia del apoyo emocional y psicológico

Recibir apoyo emocional y psicológico tras un aborto es crucial para la recuperación. Muchas mujeres encuentran útil hablar con un terapeuta o consejero especializado en duelo perinatal. Este tipo de apoyo profesional puede proporcionar herramientas para enfrentar las emociones difíciles y ayudar a las mujeres a encontrar un camino hacia la aceptación y la esperanza. Además, compartir la experiencia con la pareja o seres queridos puede fortalecer las relaciones y proporcionar un sentido de comunidad y comprensión.

Fertilidad y embarazo después de un legrado

Un legrado, cuando se realiza correctamente, no debería afectar las probabilidades de un embarazo futuro. Según el Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología, muchas mujeres que han experimentado pérdidas de embarazo recurrentes pueden esperar un próximo embarazo exitoso. Las probabilidades de embarazo tras un aborto espontáneo o un legrado son comparables, y la mayoría de las mujeres pueden concebir nuevamente sin problemas. Sin embargo, es importante seguir las recomendaciones médicas para asegurar una recuperación completa.

Recomendaciones para concebir después de un legrado

Los médicos suelen recomendar esperar al menos tres ciclos menstruales antes de intentar concebir nuevamente después de un legrado. Este tiempo permite que el útero se recupere adecuadamente y reduce el riesgo de complicaciones en futuros embarazos. Además, es aconsejable realizar un seguimiento médico para evaluar la salud uterina y recibir orientación sobre el momento más adecuado para intentar un nuevo embarazo. Cada mujer es diferente, y el cuidado personalizado es clave para una experiencia positiva.

Riesgos y consideraciones al quedar embarazada tras un legrado

Concebir inmediatamente después de un legrado puede presentar ciertos riesgos, como un mayor riesgo de complicaciones en el embarazo debido a que el útero no ha tenido tiempo suficiente para sanar por completo. Por ello, es crucial seguir las recomendaciones médicas y permitir que el cuerpo se recupere adecuadamente antes de intentar concebir. Esta precaución no solo protege la salud de la mujer, sino que también aumenta las posibilidades de un embarazo saludable y exitoso.

Porcentaje de embarazo tras un legrado: ¿qué dicen los estudios?

Los estudios indican que la probabilidad de embarazo tras un legrado es similar a la de mujeres que no han pasado por este procedimiento. Aunque cada caso es único, las estadísticas muestran que la mayoría de las mujeres pueden concebir nuevamente sin complicaciones. Sin embargo, es importante tener en cuenta que factores como la edad, la salud general y el motivo del legrado pueden influir en las probabilidades de embarazo. Consultar con un especialista en fertilidad puede proporcionar una evaluación más precisa y personalizada.

¿Cuándo se realiza un legrado?

La mayoría de mujeres asocia el legrado con el aborto, pero realmente esta técnica tiene varias indicaciones que comentamos a continuación:

  • Aborto espontáneo: se realizaría el legrado para vaciar el contenido del útero en caso de aborto incompleto o aborto retenido, es decir, cuando se produce un aborto, pero el embrión no es expulsado de forma natural mediante un sangrado.
  • Interrupción voluntaria del embarazo o terapéutica: el legrado es una opción para interrumpir un embarazo durante el primer trimestre, ya sea por decisión personal de la mujer, porque su salud corra peligro o porque haya alguna malformación o alteración genética en el embrión.
  • Diagnóstico: en caso de sospecha de cáncer de útero, un legrado uterino con biopsia permite recoger una muestra de tejido endometrial para analizar.
  • Tratamiento de una menstruación irregular: el legrado también es utilizado para intentar solucionar sangrados fuera del periodo menstrual, menstruaciones muy abundantes, etc.
  • Eliminación de pólipos: se trata de crecimientos de tejido endometrial hacia la cavidad del útero y pueden dar lugar a complicaciones como menstruaciones abundantes, abortos espontáneos repetidos, fallos de implantación, etc. No obstante, actualmente es muy habitual que se realice la extirpación de estos pólipos mediante histeroscopia quirúrgica.

Por otro lado, los dispositivos intrauterinos (DIU) utilizados como anticonceptivos de larga duración pueden quedarse incrustados en el endometrio. Por tanto, el legrado en este caso sirve para eliminar parte del endometrio que retiene al DIU para poder retirarlo.

¿Cómo se hace un legrado?

Como ya hemos comentado, el legrado uterino es una intervención muy sencilla que dura unos 15 minutos, aproximadamente. Aún así, para su realización es necesario administrar anestesia local o general a la paciente para que no sufra ningún dolor.

En general, el legrado uterino consta de los siguientes pasos:

  1. Dilatación: consiste en la apertura del cérvix para facilitar la introducción hacia el útero del instrumental necesario para el curetaje. Para ello, el ginecólogo introduce unos cilindros pequeños a través del cuello uterino, los cuales van ensanchándose y agrandando el cérvix poco a poco hasta conseguir un tamaño adecuado.
  2. Curetaje: es la introducción de una varilla, denominada legra o cureta, que tiene en su extremo una pequeña y fina asa para poder hacer el raspado de la cavidad uterina. De este modo, el ginecólogo irá extrayendo poco a poco el endometrio por el cuello del útero. Por otro lado, también es posible realizar un legrado mediante aspiración del tejido endometrial.

Actualmente, existen varillas con una cámara incorporada que permiten dirigir mejor el raspado y, por tanto, aumentar la eficacia y reducir las complicaciones del legrado uterino.

Además, el asa de estas nuevas varillas puede calentarse de tal manera que se produce la coagulación de las heridas a la vez que el raspado, reduciendo así el sangrado.

Cuidados tras el legrado uterino

Después de haberse sometido a un legrado, es posible que la mujer tenga sangrado vaginal durante varios días debido a la intervención. Por otro lado, la paciente también puede sufrir algunas molestias como dolor abdominal o pélvico. En este caso, se debe consultar con el especialista qué analgésicos se pueden tomar para aliviarlo.

No obstante, en caso de sangrado abundante o que no cesa, fiebre, flujo con mal olor, dolor intenso o cualquier otro síntoma que se salga de lo habitual, es recomendable acudir al especialista a la mayor brevedad para que pueda valorar la situación.

A pesar de ello, el tiempo de recuperación tras un legrado uterino es muy rápido. Normalmente, la mujer debe hacer reposo durante el primer día, pero puede seguir con su estilo de vida y actividades habituales al día siguiente, aunque deberá tener en cuenta algunas recomendaciones:

  • Abstinencia sexual, al menos, durante dos semanas después del legrado.
  • No utilizar tampones.
  • No realizar duchas vaginales ni bañarse (no hay problema en ducharse).
  • Evitar realizar ejercicio físico intenso.

En cuanto al estado de ánimo, es normal que la mujer sienta tristeza y decaimiento en caso de haber sufrido un aborto espontáneo. Esta bajará de nuevo unos 30-40 días después de la realización del legrado, aunque puede variar según la situación de cada mujer.

A partir de este momento, se reanudarán los ciclos menstruales habituales y tendrá lugar una ovulación unos 15 días después.

La mayoría de especialistas recomiendan esperar unos 2 o 3 meses después de un legrado para intentar un nuevo embarazo. De esta manera, tanto el estado físico como anímico de la mujer se habrán recuperado.

Riesgos y complicaciones

Aunque se trata de una intervención sencilla que no suele implicar riesgos, el legrado uterino puede dar lugar a algunas complicaciones como las siguientes:

  • Daños en el útero: perforación del útero con la varilla, desgarro del cérvix, etc.
  • Síndrome de Asherman: se trata de una mala cicatrización de las paredes uterinas, las cuales quedan adheridas entre sí. Esto lleva a una situación de infertilidad porque el útero se deforma y no puede albergar una gestación.
  • Infecciones del útero o zona pélvica: esto puede ocurrir debido al traspaso de microorganismos de la vagina al útero al introducir los instrumentos quirúrgicos, o por el abandono de tejido endometrial o restos abortivos en el interior uterino tras el raspado. Los síntomas de una posible infección son la fiebre, el flujo vaginal con mal olor y el dolor intenso.
  • Hemorragias: es normal que haya sangrado por la herida provocada en el útero, pero será necesario controlar que no sea muy intenso, ya que esto podría deberse a una complicación mayor.

Además de todo esto, también hay que tener en cuenta el impacto psicológico que puede ocasionar el legrado debido a un aborto involuntario en la mujer.

Fertilidad tras legrado uterino

La técnica del legrado en sí no afecta a la fertilidad de la mujer, por lo que, tras su realización y la espera oportuna, la paciente puede quedarse embarazada. De hecho, en algunos casos el legrado uterino puede mejorar el problema de esterilidad como, por ejemplo, cuando se eliminan pólipos endometriales que causan fallos de implantación.

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