Diferencia entre Balbuceo y Ecolalia en el Desarrollo del Lenguaje Infantil

20.11.2025

Desde los primeros gorjeos hasta las conversaciones complejas, cada una de las etapas del lenguaje infantil resultan un viaje fascinante y fundamental en el desarrollo de cada niño. Este proceso va mucho más allá de aprender a decir «mamá» o «papá»; es una aventura cognitiva que moldea su percepción del mundo, sus interacciones sociales y su capacidad para comunicar pensamientos y sentimientos.

Etapas del Desarrollo del Lenguaje Infantil

El desarrollo del lenguaje en los niños se da en tres etapas: prelingüística, de lenguaje no combinatorio y de lenguaje combinatorio.

Etapa Prelingüística

Como podemos adivinar por su nombre, durante estos meses, el bebé no es capaz de articular palabras. Al encontrarse en un mundo inmenso lleno de estímulos es capaz de obtener muchísima información (toda nueva, claro) hasta ser capaz de producir fragmentos de realidad. Sin embargo, el bebé no tiene una intención comunicativa. El adulto adapta su conducta, potenciando las incipientes habilidades con que va contando día a día.

¿Qué es capaz de notar en la etapa prelingüística?

  • El bebé capta los sonidos que hay en el entorno y reacciona ante ellos.
  • En muy poco tiempo es capaz de reconocer cuáles son sonidos verbales y cuáles no.
  • Poco a poco, también va reconociendo el timbre de voz, primero de los padres (con un mes de vida, el de la mamá ya sabe de dónde proviene cuando lo escucha) y, después, del resto.

Con ello, es capaz de saber la intencionalidad con la que los demás nos comunicamos, en especial cuando hablamos con él. Cuando la cadencia es rítmica y alegre, el niño se espabila y se anima. Finalmente, es capaz de captar los tonos bruscos y la severidad, de manera que los gritos y la crispación generan en él sensaciones muy negativas, que le impactan asustándolo, desconcentándolo y descentrándolo.

En otro orden de cosas, tenemos una percepción fonética que comienza muy pronto. A los 2 meses el bebé diferencia entre la /b/ y /p/. A partir del segundo o tercer mes, lo escucharás gorjear; y a partir de ahí, hará juegos vocales, siendo los vocablos g, k, b y p los primeros y que más se repetirán (vocales o consonantes aisladas). Entre los 6 y los 9 meses, descubriremos las cadenas de vocal-consonante (VC) así como que tiene capacidad para realizar repeticiones rítmicas.

Lea también: Elegir entre minicuna y cuna: Factores clave

Por último, saber que el niño utiliza su aparato bucofonador, desde que tiene capacidad, simplemente para probarlo, para «ir calentando». Cuando un bebé tiene una demanda, la hace llorando (sabe que cuando llora hay una reacción por parte del adulto); el resto de sonidos no son más que práctica, pruebas, y conforme va creciendo, incluso le divierte escucharse.

Antes de los 6 meses el niño no distingue visualmente, pero sí percibe los gestos faciales. Con ello, se siente seguro, calmado, aceptado, en alerta, etc. Mira siempre a tu bebé con seguridad, aprecio y atención. En primera instancia, y con beneficios a todos los nivel, las caricias, los abrazos y el porteo son fundamentales. De este modo, el pequeño se siente querido, pero también seguro y protegido.

Aprovecha cualquier momento en que el peque esté despierto (los primeros meses no hay demasiadas oportunidades) para tocarle, para acompañar tus palabras de sensaciones táctiles. Decimos «agua» cuando le vertemos agua durante el baño; decimos «caca cuando estamos limpiándole el culete»; decimos «mamá/papá» cuando, simplemente, nos miramos a los ojos con profundidad o cuando ponemos su manita en nuestro rostro.

Él va a relacionar lo que siente con lo que le decimos, por lo que la comunicación constante, aunque asimétrica, resulta totalmente necesaria para estimular el lenguaje (además de para muchas otras cosas).

¿Y qué es capaz de producir?

  • El llanto será la primera manifestación sonora del niño, la única que es capaz de producir al nacer y la que utilizará para hacer demandas.
  • Más adelante, cuando sea capaz de fonetizar algunas cosas, lo seguirá utilizando porque comprende que al llorar obtiene una reacción por parte del adulto, siendo, por el momento, la herramienta más eficaz.

El llanto es diferente en tono y duración en cada niño. Además, también lloran de manera diferente en función de la necesidad que tengan, diferenciándose, de manera científica y evidente, tres tipos de llanto en función de la electroacústica: hambre, rabia y dolor. De este modo, conociendo los llantos, podrás saber qué le pasa a tu peque en cada momento.

Lea también: ¿Qué Tetina es Mejor para tu Bebé?

Igual de instintiva es la succión, que aparece para que el peque pueda alimentarse. Sin embargo, requiere de fuerza y capacidad muscular. Uno de los recursos para conseguirlo es el chupete. Además, se utiliza mucho porque ofrece un efecto tranquilizador a muchos niños.

  • Gorjeo. A partir del segundo mes, el niño comienza a sonar la j.
  • Vocalizaciones. Tras el tercer mes, el niño suelta sonidos de letras aisladas, pero, obviamente, son sonidos instintivos (esto significa, entre otras cosas, que un niño que, por ejemplo, padezca sordera, también los produce, o bien que todos los niños del mundo, independientemente de la lengua que se utilice para comunicarse con ellos, producirán los mismos sonidos).
  • Balbuceo reduplicativo.
  • Balbuceo no reduplicativo.

A partir del noveno mes el niño será capaz de encadenar consonantes y vocales de otra manera (VC, VCV, CVC…). La mirada se produce alrededor del mes de vida, cuando el niño es capaz de delimitar, distinguir y diferenciar las formas. La gesticulación resulta el instrumento de comunicación eficaz durante toda esta etapa. De hecho, el bebé, a partir de los 6 meses, puede imitar y replicar gestos básicos para hacer demandas (abrir y cerrar los puños para decir «más», señalarse la lengua si tiene sed…).

Terminar indicando que la comprensión avanza mucho más rápido que la expresión. De hecho, hay un punto en esta etapa, casi al final, en la que el niño parlotea menos pero su capacidad de comprensión se sigue desarrollando.

A partir de los 12 meses el balbuceo se reduce, dando mucho más protagonismo a la ecolalia y, muy poco después, a la emisión de sus primeras palabras.

¡A saber!

Ese «mamá», «abu» o «apá» que escuchamos en torno a los 8-10 meses no tiene intencionalidad. Parece que tu hijo te llama expresamente a ti, pero no es así (al menos no emitiendo esos sonidos). Es después de este proceso que acabamos de mencionar que el niño comienza a decir sus primeras palabras con conocimiento, sentido e intención.

Lea también: Guía para diferenciar un test de ovulación de un test de embarazo

La media de edad a la que un niño dice su primera palabra se sitúa entre los 12 y los 14 meses. Es en este punto, cuando el pequeño comienza a usar ciertas palabras (correctas o no) de manera estable e intencional, para referirse a un mismo elemento, que muchos autores hablan del inicio del lenguaje como tal.

¿Y cómo son estas palabras?

Las primeras palabras de un niño están mal articuladas en prácticamente todas las lenguas del planeta. Primero se adquieren los fonemas más contrastados -/a/ y /p/, generalmente- y después, los que menos, pasando de los extremos a un medio homogéneo.

  • /a/.
  • /p/.

Por contra, aquí tenemos una pronunciación dada a partir de una cerrazón de la boca que puede ser total, ausencia de vibración y oclusión frecuencial total.

Y volviendo al progreso por etapas del lenguaje infantil, después de las primeras palabras se produce el fenómeno de simplificación por imitación.

Simplificación por imitación

  • Sustitución de fonemas. Los más difíciles se cambian por otro sencillos que suenen parecido. Esto ocurre, especialmente, con la doble consonante.
  • Asimilación de fonemas. Como lo anterior, cambia un fonema por otro pero lo hace porque cree que es correcto.
  • Omisión sonora. Reduce fonemas que no tienen fuerza o importancia, de manera que la palabra sea entendible aunque no esté completa.
  • Reduplicación de sílabas. Por comodidad al colocar la lengua o los labios, o bien por no dominar la pronunciación de otros fonemas, el bebé duplica sílabas cuando la palabra suena parecido.
  • Acortamiento de palabras. Se prescinde de sílabas enteras (e incluso se introducen otros recursos que hemos visto) de cara a reducir la palabra a su mínima expresión diferenciable del resto.

Sobreextensión e Infraextensión

  • La sobreextensión o suprageneralización. Les dan un significado a las palabras muy por encima del que le damos los adultos. Así, parece que identifica el significado de una palabra con una sola propiedad del elemento al que se refiere.
  • La infraextensión o subgeneralización. Opuesto al anterior, este proceso reduce el marco de significación de las palabras. La categorización que hace deja por el camino elementos pertenecientes.

Ausencia o Correspondencia Exacta

  • Ausencia de correspondencia. No se suele dar al comienzo del desarrollo léxico por el simple hecho, entre más puntos, de que el niño no conoce todos los conceptos o categorías de palabras.
  • Correspondencia exacta. Se trata de denominar al objeto con la palabra exacta. A veces ocurre por casualidad, pero el niño no lo interioriza correctamente.

Funciones de las Palabras

  • Función referencial. Designa objetos mediante las palabras.
  • Función expresiva. Manifiesta deseos con la palabra.

Sobre la intencionalidad de las palabras, es esencial destacar también el concepto de holofrase (concepto acuñado por G. M. El niño termina las palabras con un tono ascendente y estridente. Es su manera de preguntar. Por ejemplo, señala a un perro y dice michi. Tú corriges diciendo «No, es un gato» y él contesta «GatooOOO».

Se trata de un recurso mediante el cual, el bebé, con una palabra (o a veces dos) es capaz de expresar cosas más complejas y diferentes entre ellas. Es importante respetar al bebé para que hable. No te pases con la estimulación, ni poca ni mucha, al tratar sus primeras palabras. No son extremos adecuados. Igual que en otros aspectos y a otras edades una buena dosis de estimulación resulta adecuada, el bebé, con un año, puede colapsar fácilmente.

Etapa de Lenguaje Combinatorio

Esta etapa comienza con la adquisición de las primeras estructuras lingüísticas (lenguaje telegráfico) hasta el comienzo del dominio de la sintaxis adulta.

FASE I: Lenguaje Telegráfico

El lenguaje telegráfico es aquel que combina dos palabras en un mismo enunciado (expresando mucho con la menor cantidad de palabras). El peque tendrá capacidad de hacer esta combinación antes, alrededor de los 20 meses, juntando dos palabras. Así, el poder expresivo aumenta considerablemente.

FASE II: Morfemas y Flexiones

Los morfemas y las flexiones son partículas que varían el significado, enriqueciendo las expresiones lingüísticas. Se da en paralelo al aprendizaje de morfemas y flexiones. La negación, en sus inicios, es un abstracto que el niño no comprende y suprime. Para ser capaz de expresar negación, el pequeño debe percibir una discrepancia entre la realidad y lo que se le requiere. No es habitual que el niño haga una negación aleatoria sin preguntar o pedirle algo particular.

Esto hace que sea tan importante practicar con el «no» en nuestras actividades, de manera que lo practique, lo comprenda y lo interiorice. A partir de los 2 años y medio o incluso un poco después, aparecen las preguntas con partículas interrogativas básicas «¿Qué?» y «¿Dónde?». La construcción atributiva es la más sencilla y la primera que se aprende, acompañando al sujeto de un complemento (primero serán atributos).

Más adelante pueden hablar de acontecimientos, pero en su cerebro quedan aislados entre sí. En cuanto a la percepción, ocurre lo mismo. El niño sabe que le estás describiendo una situación con dos actividades, pero seguramente las hará en el orden en el que las escucha, aunque la construcción sintáctica indique lo contrario. Como ejemplo: «Después de merendar nos bañamos»/»Antes de bañarnos, merendamos». Estamos diciendo lo mismo, que primero va la merienda y después el baño.

Las actividades con indicaciones y los ejemplos claros de acción reacción son los mejores para trabajar este aspecto. Es importante trabajar también las oraciones pasivas, de cara a que las encuentre naturalmente en el día a día y no supongan un colapso.

En cuanto a la semántica, encontramos un aprendizaje muy claro de conceptos relativos, siendo, el más sencillo y el primero en aprenderse, el de tamaño. Esto ocurre porque el niño se usa a sí mismo como referencia y si algo es grande o pequeño lo determina bastante bien. El mismo recurso se usa para poder determinar otros conceptos relativos más complejos, como las distancias. Sin embargo, en este caso, los conceptos distan del aspecto que nosotros le damos como adultos. Tampoco entiende que algo esté lejos para mí pero cerca para él.

FASE III

Este recurso dispara la imaginación (piensa en cosas que no están presentes), lo que hace que la conversación sea infinita. En cuanto a morfología, el niño de entre 3 y 4 años pasa a aprender el uso de coordinadas. Después, hacia los 4, las subordinadas sin enlaces (cuando describen una experiencia vivida), las relativas, las causales y las subordinadas causales y consecutivas.

¿Cuándo consigue un niño hacer un uso maduro del lenguaje?

  • Superación del egocentrismo. El niño ampliará sus puntos de vista, alejándose del yo, el aquí y el ahora para referirse a otros acontecimientos y personas no presentes.
  • Distribución del tiempo. Puede hacer una pequeñísima agenda mental, distribuyendo el tiempo en pasado, presente y, más tarde, futuro. Eso le permite situarse en el momento y describir situaciones temporales.
  • Distinción de tiempo real e irreal. Al no dominar el subjuntivo, se vale del pretérito imperfecto de indicativo para indicar irrealidad.

Balbuceo vs. Ecolalia

Antes de darse el habla, los bebés balbucean como modo de “entrenamiento” vocal. Los bebés empiezan a balbucear en repetidas ocasiones, (bababa, dadada, etc.) durante sus propios juegos vocales. Los niños juegan a abrir y cerrar sus bocas, mover sus lenguas de un lado a otro… normalmente acompañados de movimientos corporales, golpeando y sacudiendo los objetos mientras balbucean en cadencia.

En torno a los 9-10 meses se produce, lo que se ha descrito como ecolalia, para referirse a las emisiones verbales del niño-a que van dando ya cabida a los sonidos de la lengua que pronto empezará a hablar.

A partir de los 12 meses el balbuceo se reduce, dando mucho más protagonismo a la ecolalia y, muy poco después, a la emisión de sus primeras palabras.

Es importante respetar al bebé para que hable. No te pases con la estimulación, ni poca ni mucha, al tratar sus primeras palabras. No son extremos adecuados. Igual que en otros aspectos y a otras edades una buena dosis de estimulación resulta adecuada, el bebé, con un año, puede colapsar fácilmente.

Jerga en Niños con Autismo

Muchos niños con Trastorno del Espectro Autista utilizan una jerga durante sus juegos que sustituye al habla. Algunos niños con autismo suelen producir largas cadenas de sonidos sin sentido e ininteligibles. A esto se le llama “jerga”, la jerga del autismo: una jerga a veces, muy elaborada. Por desgracia, resulta muy complicado saber interpretarla ya que carece de contenido semántico. Es como un “lenguaje escondido”.

Esta jerga se produce de manera repetitiva y como un comportamiento auto-estimulatorio. En ocasiones, intercala alguna palabra o frases con sentido, pero fuera de contexto. ¿Por qué lo hacen? Porque están intentando expresar algo. Cuando este balbuceo en los niños no desaparece con el tiempo para dar lugar a nuevas palabras y frases, se convierte en una jerga.

También suele pasar que deciden en qué momento desconectarse del mundo y aparece la jerga del autismo, por ejemplo, cuando no quieren realizar determinadas tareas o no quieren atender al adulto. Por desgracia, no hay una receta milagrosa para ello. Tenemos que estar muy atentos a las emisiones del niño.

Debemos de enseñarle a imitar frases para reducir la cantidad de jerga emitida, de manera que vaya generando un lenguaje con sentido y adecuado al contexto comunicativo.

Signos de Alarma en el Desarrollo del Lenguaje

Si piensas que el desarrollo social y comunicativo de tu hijo podría presentar anomalías o alteraciones, contesta a este breve cuestionario de screening. Si el resultado es positivo te animamos a pedir una evaluación más exhaustiva por parte de un profesional especializado en alteraciones del desarrollo. El autismo es un trastorno que afecta a la comunicación del lenguaje, el interés por otras personas y las relaciones sociales. En general, los padres son los primeros en detectar que algo pasa.

Es cierto que siempre hay excepciones y padres primerizos que no tienen posibilidad de comparar con el desarrollo de otros hijos.

  • Ausencia de gestos espontáneos que expresen emociones (ej.
  • Falta de juego funcional con juguetes o presencia de formas repetitivas de juego con objetos (p. ej.
  • No imita ni repite gestos o acciones que otros hacen (p. ej.
  • Déficit en la comunicación no verbal (p. ej.
  • Imitación limitada (p. ej.
  • Juegos repetitivos con juguetes (ej.

Nota: En cualquier edad se pueden presentar los signos establecidos en las etapas previas. Estos factores, de forma aislada, no indican la existencia de un trastorno del espectro autista. Deben ser comentados para alertar a los profesionales de que existe un riesgo, de forma que la derivación dependerá de la situación en su conjunto.

El desarrollo del lenguaje es un proceso progresivo y complejo que integra la capacidad de comprensión y expresión de un sistema lingüístico con todo lo que ello implica (niveles fonético-fonológico, morfológico, léxico-semántico, sintáctico, y pragmático) así como utilización y comprensión de gestos. La observación de estos hitos no solo es útil para logopedas o profesionales del desarrollo infantil, sino también para familias y educadores.

Si un niño presenta varias de las señales de alarma mencionadas, sería recomendable acudir a una logopeda para realizar una evaluación. El seguimiento del desarrollo lingüístico no debe ser rígido, pero sí informado. Saber qué esperar en cada etapa y qué señales podrían indicar una dificultad permite actuar a tiempo.

Problemas Más Frecuentes en el Lenguaje Infantil

  • Disfonías infantiles: Son alteraciones de la intensidad, el tono o el timbre de la voz debida a un trastorno orgánico o a un uso deficiente de la misma.
  • Dislalias evolutivas y funcionales: Las dislalias son alteraciones de la articulación de los fonemas.
  • Mutismos: Consisten en la desaparición total del lenguaje de forma progresiva o repentina.
  • Retraso en el desarrollo del lenguaje: Niños y niñas en los que el lenguaje no se manifiesta a una edad en la que los demás niños-as hablan normalmente.
  • Disfemia o tartamudez: Es una alteración en el ritmo del habla y de la comunicación caracterizada por una serie de repeticiones o bloqueos espasmódicos.

Evolución de la Comprensión y la Expresión

En el bebé es difícil llegar a distinguir lo que es audición de lo que es comprensión. Las mismas advertencias deben hacerse en cuanto a la expresión.

A Nivel Comprensivo:

  • De 0-1 año: Reacciones reflejas, identifica su nombre, conocimiento global de su cuerpo y de algunos objetos comunes.
  • De 1-2 años: Amplía su vocabulario, evoluciona su comprensión, conoce las partes de su cuerpo, animales, objetos comunes. Comprende órdenes sencillas.
  • De 2-3 años: Comprende órdenes con diferentes verbos. Aumento de vocabulario comprensivo.
  • De 3-4 años: Inicia la comprensión de plurales. Importante ampliación del vocabulario. Evolución de la comprensión ¿dónde, para qué…?
  • De 4-6 años: Buena comprensión.

A Nivel Expresivo:

  • De 0-1 año: Llantos, gorgeos, sílabas, balbuceo espontáneo, primeras palabras.
  • De 1-2 años: Palabra-frase. Etapa de la jerga infantil acompañada de gestos. Interjecciones. Menor progreso que en la comprensión. Generaliza el uso de determinadas palabras.
  • De 2-3 años: Inicia el uso de modos y tiempos verbales en frases simples. Usa artículos, pronombres, adverbios, verbos,… Verbaliza experiencias.
  • De 3-4 años: Lenguaje inteligible para extraños. Usa oraciones compuestas y complejas. Habla sin cesar.
  • De 4-6 años: Describe, establece diferencias, semejanzas… habla similar al adulto.

Las etapas del lenguaje infantil son más que simples fases de aprendizaje; conforman el mapa que nos guía en el desarrollo cognitivo y social de nuestros hijos. Cada gorjeo, palabra y frase es una victoria en su camino hacia la comprensión del mundo. A través de este recorrido, hemos visto cómo el niño pasa de comunicarse con gestos y llantos a dominar los conceptos de tiempo, realidad y abstracción, superando su egocentrismo.

tags: #diferencia #entre #balbuceo #y #ecolalia

Publicaciones populares: