Diferencia entre Cólico Nefrítico y Síndrome Nefrótico

01.11.2025

Es fundamental comprender las diferencias entre el cólico nefrítico y el síndrome nefrótico, dos condiciones distintas que afectan los riñones y el tracto urinario. A continuación, exploraremos en detalle cada uno de estos síndromes, sus causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento.

Cólico Nefrítico

El cólico nefrítico se caracteriza por la aparición repentina de un dolor en un lado del abdomen o de la región lumbar, que aparece y desaparece y produce una sensación de pinchazo o quemazón. La causa principal del cólico nefrítico es la presencia de cálculos o piedras en el interior del riñón o en los uréteres. En otras ocasiones, el cólico nefrítico es secundario no a una litiasis, sino a una estenosis (estrechez) en la pelvis renal o el uréter, que puede ser congénita o adquirida.

Síntomas del Cólico Nefrítico

El dolor de cólico nefrítico típico es de los dolores más agudos e insoportables que existen. Sin embargo, ni es constante, ni afecta a todas las personas que tienen piedras en el riñón. De hecho, el dolor del cólico renal se produce cuando una piedra obstruye la salida de orina del riñón y este se dilata.

Depende de la altura a la que se detiene la litiasis. Así, las litiasis renales que obstruyen el riñón a nivel de la pelvis renal o el uréter más alto suelen producir dolor lumbar del mismo lado, a menudo asociado a náuseas y vómitos. A medida que la piedra obstruye a nivel más bajo, los síntomas cambian. Por ejemplo, cuando la litiasis alcanza el uréter medio es común que nos encontremos con un dolor que ha pasado de la espalda al abdomen o el flanco. También puede asociar alteraciones intestinales o sangrado.

Las piedras pélvicas suelen producir dolor abdominal bajo o inguinal, y cuando éstas están a nivel de la vejiga, es común que las personas noten síntomas parecidos a los de infección de orina o sensación de hormigueo genital en ese lado. En muchas ocasiones el dolor del cólico es leve o moderado, y es perfectamente tolerable. Sin embargo, sí es cierto que algunas personas sufren ataques de cólico nefrítico verdaderamente graves en intensidad y que solo pueden ser controlados con analgesia inyectable.

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El dolor del cólico típicamente sube y baja. Es importante apuntar que el típico cólico nefrítico se caracteriza por un dolor oscilante, muchas veces relacionado con la toma de líquido -especialmente alcohol-. Por contra, el dolor típico de ataque renal no se relaciona ni con el movimiento ni con la posición. Cuando tenemos un cólico, no existe ninguna posición en la que el dolor cede.

Respecto al sangrado, es muy común durante el cólico nefrítico. De hecho, la inmensa mayoría de personas con litiasis renales que obstruyen la salida del riñón presentan hematuria micro o macroscópica. También es muy común que el cólico nefrítico asocie alteraciones gastrointestinales. Las más comunes son el estreñimiento, la disminución de la emisión de gases, y las náuseas y vómitos.

¿Cuándo ir a urgencias?

Existen varias circunstancias que obligan a ir a urgencias cuando tenemos dolor de riñón. La primera y más importante es la fiebre, puesto que no es típica del cólico. Cuando coexiste un cólico nefrítico con fiebre y escalofríos es imperativo acudir a urgencias dado que puede apuntar a la existencia de una infección urinaria (pielonefritis obstructiva), que exige la realización de exploraciones complementarias y el inicio de tratamiento.

Lo mismo ocurre con cuando el dolor se acompaña de náuseas y vómitos incoercibles, puesto que no será posible controlar el dolor con analgesia vía oral. En esa situación será necesario controlar la clínica digestiva, además del dolor, antes de plantear el alta del paciente.

Tratamiento del Cólico Nefrítico

En un primer momento el tratamiento debe centrarse en controlar el dolor mediante analgesia (antinflamatorios), que inicialmente se tomarán por vía oral, pero que en ocasiones, si el dolor es muy intenso y persistente, serán de administración intravenosa, por lo que deberá acudir al servicio de urgencias de un hospital. Si el cólico nefrítico no mejora a pesar de dichos tratamientos y comienza con algún signo de complicación (empeoramiento de la función renal, infección severa con fiebre, dolor insoportable…) en ocasiones será necesaria la derivación urinaria.

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Síndrome Nefrótico

El síndrome nefrótico es un trastorno producido por diversas enfermedades renales que se traduce en una intensa disminución de proteínas por la orina, con efectos peligrosos en la sangre como una elevación muy importante del nivel de colesterol. Se trata de una patología poco frecuente pero con un pronóstico delicado en muchos casos.

El síndrome nefrótico se define por la excreción urinaria de > 3 g prot/día, debida a un trastorno del glomérulo, más edemas e hipoalbuminemia. Es más frecuente en niños (ECM) y puede tener causas tanto primarias como secundarias.

Se debe a un aumento anormal de la permeabilidad de la membrana basal glomerular. Provocado por causas primarias o por secundarias a infecciones, fármacos, neoplasias, etc.

Síntomas del Síndrome Nefrótico

El síntoma de alarma por el que el paciente suele acudir a consulta es casi siempre el edema o hinchazón, más acusado en zonas declives y laxas como pies y piernas, hueso sacro, párpados, manos, cara… Con el paso del tiempo, el edema se generaliza. Pero puede generalizarse a todo el cuerpo, incluso llegar a extenderse a la cavidad abdominal o torácica (derrame pleural), en un cuadro que se denomina anasarca.

Diagnóstico del Síndrome Nefrótico

El diagnóstico es muy sencillo. Un simple análisis de orina o de sangre demostrará una fuerte pérdida de proteínas, que suele superar los 3,5 gramos cada 24 horas, y un aumento del colesterol. En otras ocasiones puede ser necesaria la realización de una biopsia.

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El daño que explica esta disminución de los niveles proteicos se localiza en los glomérulos renales, ovillos capilares de los riñones donde se filtra la sangre y se forma la orina. Su funcionamiento anormal aumenta su permeabilidad, lo que permite la salida de proteínas con la micción que en condiciones normales no sucedería. Las enfermedades responsables de esta lesión de los glomérulos pueden ser de dos tipos.

Por un lado, las llamadas glomerulonefritis o dolencias propias del riñón, y por otro, trastornos que pueden provocar de manera indirecta una insuficiencia renal, con la diabetes a la cabeza de todos ellos.

Tratamiento del Síndrome Nefrótico

El tratamiento del síndrome nefrótico se basa en el uso de diuréticos para eliminar el edema, medicamentos para controlar el colesterol y otros fármacos que reducen la pérdida de proteínas. En ocasiones son necesarios también anticoagulantes para evitar la trombosis venosa. Muchas de las glomerulonefritis requerirán además una actuación para frenar la agresión inmunológica mediante el empleo de corticoides y otros fármacos inmunosupresores.

Los casos de síndrome nefrótico debidos a diabetes progresarán poco a poco hacia la previsible necesidad futura de diálisis y trasplante renal cuando los riñones finalmente dejen de funcionar. Un proceso que se intenta retrasar mediante el control estricto de la glucosa en sangre, la tensión arterial y el colesterol.

En el caso de las enfermedades propias del riñón, el diagnóstico precoz es también muy importante ya que el pronóstico será diferente en función de lo avanzadas que estén. Por ejemplo, la conocida como ‘a cambios mínimos’, que es la más frecuente en niños, genera brotes de síndrome nefrótico que responden bien al tratamiento con corticoides y no suele desembocar en una insuficiencia renal. Algunas de tipo membranoso pueden incluso remitir y desaparecer espontáneamente con el tiempo. Pero la mayoría de las glomerulonefritis que se presentan con síndrome nefrótico evolucionarán hacia la insuficiencia renal progresiva si no se actúa.

En fases precoces podemos aplicar tratamientos con fármacos inmunosupresores que mejoran el pronóstico en muchos casos. Por ello es importante que todo paciente con pérdida de proteínas sea valorado por su nefrólogo aunque todavía no haya presentado ningún síntoma.

Objetivos Terapéuticos

  • Tratamiento de la enfermedad subyacente con preservación de la función renal.
  • Disminución o desaparición de la proteinuria.
  • Control de la PA y disminución de la presión intraglomerular; ha demostrado disminuir la proteinuria y la tasa de progresión de la enfermedad renal: Puede lograrse con el uso de IECAs o ARA II. También se usan BCC.
  • Monitoreo y control del medio interno.
  • Manejo Dietético y Sintomático: Restricción hídrica, restricción de sodio, reposo, control lipídico, vigilancia de complicaciones.
  • Dieta hiposódica, hipoproteica.

Síndrome Nefrítico

Consiste en la inflamación de los glomérulos por distintas etiologías (postinfecciosa, de causas primarias, enfermedades sistémicas…).

El síndrome nefrítico se caracteriza por:

  • Proteinuria No Masiva.
  • Hematuria.
  • Disminución de la Filtración Glomerular: Oliguria, retención nitrogenada, FENa < 1 %.
  • Hipertensión Arterial.
  • Sobrecarga Hídrica: congestión circulatoria.

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