Diosas de la Fertilidad en Mesopotamia: Inanna, Ishtar y Astarté

28.10.2025

En la rica mitología de Mesopotamia, las diosas de la fertilidad ocupaban un lugar central, veneradas por su poder para garantizar la prosperidad, la abundancia y la continuidad de la vida. Entre estas deidades, destacan Inanna, Ishtar y Astarté, cuyos nombres y atributos se entrelazan, reflejando la complejidad y la riqueza del panteón mesopotámico.

Inanna: Diosa Sumeria del Amor y la Guerra

Inanna es una antigua diosa mesopotámica asociada al amor, la belleza, el sexo, la guerra, la justicia y el poder político. Originalmente fue adorada en Sumeria con el nombre de «Inanna», y más tarde por los acadios, babilonios y asirios con el nombre de «Ishtar». Se la conocía como la «Reina del Cielo» y era la diosa patrona del templo de Eanna en la ciudad de Uruk, que era su principal centro de culto. Se la asociaba con el planeta Venus y sus símbolos más destacados eran el león y la estrella de ocho puntas. Su marido era el dios Dumuzid (más tarde conocido como Tammuz) y su sukkal, o asistente personal, era la diosa Ninshubur.

Origen y Significado de Inanna e Ishtar

Los estudiosos creen que Inanna e Ishtar eran originalmente deidades separadas y no relacionadas, pero fueron equiparadas entre sí durante el reinado de Sargón de Akkad y llegaron a ser consideradas como la misma deidad bajo dos nombres diferentes. El origen del nombre de Inanna puede venir de la frase sumeria nin-an-ak, que viene a ser «Señora del Cielo».

El nombre de Ishtar aparece como un elemento en los nombres personales de las épocas pre-sargónica y post-sargónica en Akkad, Asiria y Babilonia. Es de origen semítico y probablemente esté relacionado etimológicamente con el nombre del dios semítico occidental Attar, que se menciona en inscripciones posteriores de Ugarit y el sur de Arabia. El lucero de la mañana puede haber sido concebido como una deidad masculina que presidía las artes de la guerra y el lucero de la tarde puede haber sido concebido como una deidad femenina que presidía las artes del amor.

El Descenso al Inframundo

Una de las razones por las que Innana es muy conocida es por su descenso al inframundo. El mito del descenso de la diosa Inanna al inframundo constituye uno de los principales ciclos literarios mesopotámicos y se conoce bajo varios nombres, destacando los de Viaje de Inanna a los Infiernos y Viaje de Inanna al País sin Retorno. La historia cuenta la llegada a Erkalla de Inanna con motivo de la muerte de su esposo Dumuzi. Sin embargo, la versión acadia sugiere que Inanna, odiándolo, le entregó a los demonios.

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Ishtar: La Diosa Babilónica del Amor y la Guerra

Ishtar es la diosa babilónica del amor, la belleza, la vida y la fertilidad. Tradicionalmente se identificó con Semíramis, que concibió a Tammuz después de haber fallecido su esposo Nemrod. El nacimiento de su hijo en pleno solsticio de invierno ha sido considerado como el origen pre-cristiano de la Navidad, consecuencia de la sacralización de una fiesta caracterizada por los excesos de la diosa mesopotámica protectora de las prostitutas y de los amoríos extramatrimoniales.

Relación con la Cerveza

Es indiscutible que las fuentes más fiables para estudiar los orígenes de la cerveza las encontramos en Egipto y Mesopotamia. Con un riquísimo panteón, la mitología sumeria es especialmente generosa en menciones a la cerveza. Ahí está el famosísimo Himno a Ninkasi y la no menos conocida Epopeya de Gilgamesh.

Astarté: La Diosa Fenicia de la Fertilidad y la Guerra

Si nos remontamos a la mitología asociada al sur de la Península, es probable que recordemos Tarteso, la 'primera civilización de Occidente' o en los primeros hitos de lo que sería la Bética romana. En épocas remotas en las que florecieron las sociedades de la zona del Guadalquivir, una de las diosas más antiguas y veneradas fue Astarté. De origen cananeo-feinicio, esta diosa protectora de la fertilidad, la guerra y los astros se hizo un hueco en los corazones de muchas generaciones de la región, mucho antes de que surgieran las tradiciones de cofradías o de que la Macarena fuese tan icónica para los sevillanos. Esta enigmática figura, arraigada en la antigua Mesopotamia, era conocida también como Ishtar (o Inanna) en la cultura asiria y babilónica.

Raíces Orientales: De Inanna a Astarté

El nombre Astarté puede rastrearse hasta las diosas Inanna (en Sumeria es la antigua diosa del amor, la fertilidad o la procreación) e Ishtar (en Acadia y Babilonia), divinidades conectadas tanto con la sensualidad como la guerra. Cuando los fenicios expandieron exitosamente sus rutas comerciales por el Mediterráneo, llevaron consigo sus creencias y cultos. Y fue así como llegó Astarté a enclaves como Gadir (Cádiz) o Malaka (Málaga) desde la zona de Líbano y Siria.

Una vez que se adaptó esta deidad, también asumió su naturaleza dual de protectora de la fecundidad, así como sus aspectos guerreros y celestes. En muchas representaciones, aparece sosteniendo armas o escoltada por leones, caballos y palomas.

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La Diosa en el Sur Peninsular

La temprana presencia fenicia en la zona de Huelva, Cádiz y Sevilla fue el escenario perfecto para que el culto se integrara con ritos locales. Se han encontrado en algunos yacimientos de corte tartésico e ibérico, multitud de estatuillas y ornamentos que, se cree estaban dedicados a la diosa Astarté. De hecho, hay evidencia de que en ciertos núcleos, podía ser la diosa dinástica que velara por el monarca y su linaje.

Aunque existen pocos registros escritos, las fuentes arqueológicas y las menciones posteriores exponen ceremonias y rituales donde se honraba su poder para la creación. Algunas alusiones sugieren ritos de purificación con agua y vino, e incluso podrían haber existido ciertas prácticas con matiz sexual, algo común en cultos a diosas relacionadas con la fertilidad. Recordemos que en la antigua Roma se celebraban las Lupercales, fiestas para estimular la fertilidad en las que se llevaban a cabo prácticas sexuales desenfrenadas donde todo aquel daba rienda suelta a su instinto más animal.

Rasgos Más Distintivos de Astarté

Aparte de ser una diosa dedicada a la vida en todas sus facetas, también lo era de la guerra, de ahí que, en algunas estatuas aparezca con cuernos o casco y armas y en otras desnuda y sosteniendo atributos vinculados a la mujer y a la fecundidad. Muchas de las representaciones ibéricas y fenicias se muestran así.

Los rasgos arqueológicos que comparten Tartessos y la influencia fenicia sugieren una devoción y respeto hacia esta diosa en el sur de la península ibérica y, bajo este influjo, la sociedad local pudo haber recibido con agrado la idea de una diosa poderosa que velara por la reproducción de cultivos, animales y por la estabilidad política de los líderes. Con el tiempo, primero la romanización y posteriormente, el cristianismo, hicieron que Astarté fuera perdiendo relevancia, transformada, siglos después, en devoción hacia la Virgen (en sus múltiples advocaciones, como la Macarena) en contraposición con aquellos antiguos ritos paganos.

Representaciones y Nombres Alternativos

Las representaciones de esta diosa abarcan un abanico amplio y simbólico. En el panteón fenicio, Astarté es representada con una cabeza de tipo hathórico, señal de su carácter dinástico y su poder abarca los mares y el cielo estrellado. Según las distintas culturas ha variado la grafía y pronunciación levemente conservando la esencia de la palabra. Siendo Astarté una divinidad que comparten las antiguas culturas del Mediterráneo y Oriente Próximo, mantiene un estrecho parentesco en nombre y simbolismo con la Ishtar de Mesopotamia. Otra transliteración conocida es ’Ashtart.

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En hebreo, Astarté es conocida como Ashtóreth, nombre que se menciona en varios pasajes de la Biblia, donde a menudo es puesta en oposición al dios de Israel. Así, en Samuel 7:3, se exhorta a los israelitas a renunciar a los «dioses extraños» y a las «Astartés», En estos textos, Astarté suele aparecer asociada con Baal y en ocasiones también con Asera, ambas deidades de fertilidad y abundancia.

En las lenguas y culturas circundantes, Astarté asume diversos nombres: en ugarítico, ‘ṯtrt; en acadio, DAs-tar-tú; y en el contexto etrusco, aparece como Uni-Astre en las Tablillas de Pyrgi. En regiones como Etiopía, era conocida como Astar, mientras que en Arabia del Sur se le llamaba Athar, un dios vinculado a la fertilidad y la lluvia.

Rituales y Culto

Su culto implicaba rituales de libaciones y purificaciones con vino y agua; y se ha sugerido que la flor de loto podría haberse utilizado como un psicoactivo para inducir sueños vívidos, mediante la cocción de sus rizomas en alcohol para extraer sus compuestos. Asimismo, el uso de opio, proveniente de la adormidera, era común para estimular el deseo sexual, pero hasta hace muy poco se ha usado en los pueblos de Extremadura, como en Cabeza la Vaca, para inducir al suelo a los niños pequeños y lactantes o bebés.

En este artículo se ha abordado las diferentes representaciones artísticas de las principales diosas asociadas con la tierra y la fertilidad, estableciendo consigo una importancia vital para el desarrollo de las diferentes civilizaciones que han perdurado a lo largo de la historia.

Nombres y Atributos de las Diosas de la Fertilidad Mesopotámicas
Diosa Nombre Atributos
Inanna Reina del Cielo Amor, belleza, sexo, guerra, justicia, poder político
Ishtar - Amor, belleza, vida, fertilidad
Astarté Ashtóreth (hebreo), Uni-Astre (etrusco), Astar (etíope), Athar (árabe) Fertilidad, guerra, astros

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