Dislexia: Causas y Factores de Riesgo

13.12.2025

La dislexia es la discapacidad de aprendizaje más común. Aunque no existen cifras oficiales se estima que solo en España esta afecta a 4,6 millones de personas y 800.000 alumnos. No se trata de una enfermedad, ya que no tiene cura. Supone un obstáculo para llevar a cabo tareas vinculadas al lenguaje, la lectura, o la ortografía pero no está vinculada a ninguna incapacidad física.

La dislexia se engloba dentro de las llamadas Dificultades Específicas de Aprendizaje (DEA). Según explica la Asociación Internacional de Dislexia, se caracteriza “por dificultades con el reconocimiento preciso y/ o fluido de las palabras, así como una mala ortografía y capacidad de descodificación”. Dicho de otro modo, las personas con dislexia suelen tener problemas para leer y escribir a pesar de no tener carencias en cuanto a inteligencia o motivación para ello.

Por ejemplo, un disléxico puede mostrar problemas para leer de manera fluida y comprender un texto pero no para entender esas mismas palabras si las escucha.

¿Qué causa la dislexia?

Aunque no se sabe con certeza qué causa la dislexia, se cree que su origen es neurológico. No se debe a un problema físico. Las personas con esta discapacidad no tienen problemas de visión. No son sus ojos los que ven mal las palabras escritas, sino que los procesos cognitivos que se llevan a cabo entre la recepción de la información leída y la elaboración del significado, no se dan de forma adecuada.

De manera simplificada se podría decir que la dislexia genera que el cerebro muestre dificultades a la hora de recibir, procesar, organizar e interpretar la información visual que le llega. Aunque no se ha detectado un gen concreto, la dislexia tiende a ser hereditaria.

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Este trastorno neurológico afecta al procesamiento fonológico, que es la capacidad de reconocer los sonidos del lenguaje hablado y relacionarlos con las letras y las palabras. No obstante, es importante destacar que la dislexia no está relacionada con la inteligencia ni tampoco se trata de un problema de visión que haga «ver al revés» las letras o las palabras.

Los estudios indican que la dislexia tiene una base neurobiológica, es decir, en los cerebros de las personas con dislexia se produce una alteración durante el desarrollo embrionario. Existe una fuerte evidencia de que la dislexia tiene una base genética. También los factores ambientales pueden influir en el desarrollo de la dislexia.

En lo que respecta al origen, existen varios factores que quiero puntualizar:

  • Daño cerebral. En ocasiones, esta alteración se produce como consecuencia del daño sufrido por una lesión cerebral. Esa lesión ha afectado a determinadas áreas directamente relacionadas con la comprensión lectora.
  • Causas neurológicas. Tienen lugar cuando, pese a no producirse problema intelectual alguno, el afectado experimenta una menor actividad cerebral de lo que se considera como habitual en una persona sin problemas de lectura.
  • Componente genético. Si existen más casos de personas con este trastorno en una familia, hay más probabilidades de que tu hijo también lo tenga.

Sin embargo, más allá de los avances realizados en este campo, los investigadores todavía siguen profundizando en esta cuestión.

Factores de riesgo de la dislexia

Más allá de la herencia genética, existen otros problemas que pueden aumentar el riesgo de padecerla:

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  • Nacimiento prematuro o tener bajo peso al nacer
  • Exposición a drogas, bebidas alcohólicas, nicotina o infección durante el desarrollo cerebral del feto en el embarazo.
  • Diferencias individuales en las partes del cerebro que permiten la lectura.

A parte de los antecedentes familiares, existen otros factores de riesgo que pueden generar o ampliar el trastorno. Por último, es importante tener en cuenta que los métodos erróneos en la enseñanza de la lectura también pueden causar la aparición de dislexia. Esto es realmente importante porque los trastornos emocionales y emotivos que pueden surgir pueden agudizar el problema.

Síntomas de la dislexia

Según la escuela médica de Harvard, una persona disléxica puede mostrar dificultades en las siguientes tareas:

  • Identificar palabras
  • Reconocer los sonidos que forman las palabras
  • Entender y recordar lo que lee
  • Traducir palabras impresas en palabras habladas
  • Ortografía
  • Organizar o secuenciar pensamientos
  • Palabras rítmicas
  • Aprender el alfabeto y los números durante la etapa preescolar.

Por ejemplo, una persona con dislexia tiende a invertir o leer mal letras o palabras, sobre todo muy similares, por ejemplo confundir la letra “b” con “d” o leer el número “6” como “9”.

Los síntomas pueden variar dependiendo de la persona, pero es cierto que existe una sintomatología general común.

  • Problemas de atención.
  • Fonológica: su principal síntoma es el mal funcionamiento de la ruta fonológica. La persona tiene muchas dificultades para leer pseudopalabras y palabras largas.
  • Superficial: el trastorno viene dado por el funcionamiento visual. En este caso quienes la padecen no tendrán problemas a la hora de leer palabras regulares, pero sí, a la hora de leer palabras irregulares, por ejemplo, del inglés.

Aquí te traigo los principales síntomas de dislexia:

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  • Una baja comprensión lectora en relación a su edad y en comparación con el nivel de otros niños de su clase. Esto le lleva a estancarse en muchas palabras cuando lee. Lo verdaderamente significativo es que muestra dificultades en términos sencillos de uso cotidiano.
  • Como consecuencia de este bajo nivel de comprensión lectora, el niño tiene un bajo nivel en todas las materias, dada la importancia de esta habilidad presente y necesaria en cualquier asignatura. También en matemáticas, ya que los ejercicios están acompañados por un enunciado previo.
  • Errores constantes al escribir. En relación con el punto anterior, esta dificultad en la comprensión lectora también está en conexión con los errores que muestra el niño al escribir con gran dificultad y tener errores ortográficos. La situación puede llegar al punto de que escriba mal un término, incluso pudiendo copiarlo de un libro.
  • Alteración de las letras. Esta dificultad presente en la escritura y la lectura también puede manifestarse a través de la tendencia a confundir el orden de las letras en un término.

Dislexia en niños

A la hora de detectar la dislexia en menores, esto puede ser algo complejo de identificar antes de la etapa escolar. Hay que tener en cuenta que muchos niños muestran dificultades en la comprensión lectora o invierten letras durante el proceso natural de aprendizaje de la lectura.

Signos que pueden alertar de un posible problema antes de la escolarización

  • Retraso al comenzar a hablar
  • Dificultad para formar palabras de manera adecuada o confundir palabras que suenan similares
  • Problemas para aprender vocabulario

En los niños preescolares ya podemos detectar algunos signos tempranos de la dislexia. Puede que tengamos sospechas de dislexia en niños pequeños, pero cuando el niño llega a Primero de primaria este resulta ser un momento crucial.

Signos que pueden alertar en la etapa de escolarización

  • Llegar a una etapa en la que el proceso de lectura y escritura ya se debería dominar y estos problemas persisten
  • Mostrar muestra problemas para procesar la información que lee
  • Dificultad para deletrear
  • Invierte más tiempo del necesario en tareas de escritura y lectura, podría ser también signos de dislexia.

A la hora de evaluar un posible caso, lo mejor es acudir a un psicólogo especializado capaz de confirmar el diagnóstico. Para ello, el profesional llevará a cabo una serie de pruebas estandarizadas destinadas a evaluar la inteligencia, el lenguaje, el comportamiento y las habilidades académicas de un niño, pero no existe un exámen o prueba concreta de dislexia.

Dislexia en adultos

Es posible confirmar un caso de dislexia en adultos que no haya sido detectado correctamente durante la etapa infantil. Los síntomas en adolescentes y adultos son los mismos, una dificultad en todas aquellas tareas vinculadas con el lenguaje, la ortografía, la escritura, o la expresión oral. Es normal que se dé en personas que tuvieron dificultades académicas, o abandonaron los estudios. Aunque puede darse en personas con estudios superiores que quizá sintieron que debían esforzarse mucho más que el resto para lograr éxito.

En la edad adulta, las personas con dislexia pueden enfrentarse a desafíos en entornos laborales que requieren tener ciertas habilidades de lectura.

¿Cómo tratar la dislexia?

Dado que no es una enfermedad, la dislexia no tiene cura. Por tanto se trata de una incapacidad con la que la persona que la padece debe aprender a vivir. Esto no significa que no pueda tratarse o que un niño diagnosticado con dislexia esté condenado al fracaso escolar. Pero será necesario trabajar con un especialista en reeducación del aprendizaje. También se recomienda poner en marcha en el colegio una adaptación curricular no significativa.

Entre las técnicas y herramientas que pueden ayudar a combatir los efectos de la dislexia en el aula se incluyen: uso el ordenador como herramienta compensatoria, otorgar más tiempo para terminar tareas o exámenes, acceso a exámenes orales o libros de textos en formato digital.

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