Divorcio con Hijos: Derechos de la Mujer sin Trabajo en España

05.11.2025

La ruptura de una pareja suele traer incertidumbres y dudas a ambas partes. Pero, especialmente, a aquella que queda en una peor situación económica tras la disolución del matrimonio. Es el caso, por ejemplo, de aquellas mujeres que renuncian a su vida laboral a cambio de cuidar de los hijos de la pareja, aunque hay muchos otros. En definitiva, ninguna separación o divorcio es un momento agradable para cualquiera de los cónyuges. Sin embargo, hay ocasiones en las que la convivencia es imposible y lo mejor es que cada uno emprenda su propio camino.

Cuando una pareja decide divorciarse puede ocurrir que una de las partes de la pareja quede en una peor situación económica tras la disolución del vínculo matrimonial, puesto que durante el matrimonio ha dependido económicamente de su cónyuge. Esto puede deberse a que la parte perjudicada tras el divorcio no tuviera un trabajo con anterioridad al proceso, bien porque estuviera en búsqueda de empleo o porque dejó su trabajo para dedicarse a cuidar del hogar y de sus hijos.

Al plantear una decisión tan importante como una separación o un divorcio, es normal que nos surjan dudas e inseguridades. En este artículo pondremos luz a las principales preocupaciones que sufren los cónyuges que quieren divorciarse pero no tienen trabajo o sustento económico.

La Pensión Compensatoria: Un Derecho Fundamental

En concreto, se define la pensión compensatoria como una ayuda económica que la parte más pudiente en términos económicos durante el matrimonio y tras la separación otorga a la más desfavorecida. Este es uno de los derechos de hombre o mujer separada sin trabajo más importantes por razones obvias. Sin duda, se trata del elemento más importante que tiene por objetivo equilibrar las finanzas de ambos ex cónyuges una vez que el divorcio se ha hecho efectivo.

¿Tengo derecho a una pensión compensatoria tras el divorcio? La pensión compensatoria es una ayuda económica que se le otorga a la persona más desfavorecida económicamente tras el divorcio. Esta prestación irá destinada a sufragar gastos necesarios como los costes en alimentación, higiene personal, facturas de agua y luz, etc. En definitiva, todas las necesidades básicas de la persona.

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Para resolver este problema, el Juez puede dictaminar que la persona con mayor poder adquisitivo tras el matrimonio le ofrezca una ayuda económica, bien a corto o a largo plazo, a la otra parte que salga más perjudicada del divorcio. De esta forma, con esta ayuda podrá subsistir hasta que encuentre un nuevo empleo.

Conviene recordar que, si no se pacta de mutuo acuerdo, es el cónyuge desfavorecido el que debe solicitar expresamente al juez su necesidad de obtener una pensión compensatoria que equilibre las finanzas de ambos tras el divorcio. Por tanto, el criterio fundamental está en el que la disolución del matrimonio acarree un desequilibrio económico que perjudique claramente a una de las partes. El cónyuge desfavorecido deberá solicitar de forma expresa al Juez su necesidad de obtener una pensión compensatoria para equilibrar su situación económica tras el divorcio.

Evidentemente, cada caso es un mundo y pueden darse una gran variedad de circunstancias como, por ejemplo, que sea el hombre el que se quede con la custodia de los niños o que el juez decrete un régimen de custodia compartida. Sin embargo, en nuestro país, lo más habitual sigue siendo que sean las mujeres las que se hagan cargo de los hijos menores una vez que se produce el divorcio o separación.

Para que la pensión compensatoria sea reconocida a favor del cónyuge más desprotegido, el desequilibrio económico debe producirse únicamente en uno de los integrantes del matrimonio.

Factores Determinantes para la Pensión Compensatoria

Para poder valorar la cuantía otorgada mediante la pensión compensatoria se tendrán en cuenta una serie de factores, como son la edad, el estado de salud, la cualificación profesional o la probabilidades de acceso a un empleo del cónyuge desfavorecido, entre otros muchos factores. No obstante, el Juez podrá valorar los criterios orientativos que expone el Código Civil e incluir otros de relevancia para poder valorar de la forma más objetiva posible el desequilibrio económico existente y la cuantía a adjudicar a la parte desfavorecida.

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La pensión compensatoria podrá ser otorgada por un periodo de tiempo concreto o de forma indefinida, siendo el primer caso el más común. Puede limitarse el tiempo de la percepción de la prestación basándose en un hecho, como puede ser el hallazgo de un empleo, volver a contraer matrimonio o jubilarse, entre otras muchas situaciones.

Una de las situaciones más comunes por la que se extingue la pensión compensatoria es precisamente por encontrar trabajo, puesto que el ex-cónyuge volverá a poseer ingresos para subsistir y ser económicamente dependiente de su ex-pareja. También puede darse el caso de que encuentre un trabajo por horas o a tiempo parcial, con unos ingresos muy reducidos, y que siga necesitando cierta ayuda económica para sus necesidades básicas, por lo que se puede realizar una modificación de las medidas para la reducción de la pensión compensatoria sin su extinción total.

Requisitos para Acceder a la Pensión Compensatoria

Para acceder a la pensión compensatoria, el solicitante debe demostrar la existencia de un desequilibrio económico derivado del divorcio. El cónyuge desfavorecido deberá solicitar de forma expresa al Juez su necesidad de obtener una pensión compensatoria para equilibrar su situación económica tras el divorcio. Este podrá rechazarla si se dan los siguientes supuestos:

  • Cuando la separación o el divorcio ocasione un desequilibrio económico en los dos integrantes del matrimonio.
  • Cuando los dos cónyuges dispongan de bienes o ingresos propios que les permitan tener un nivel económico similar al que poseían durante el matrimonio.

¿Cómo se determina la duración de la pensión compensatoria?

La pensión compensatoria puede ser concedida de forma indefinida o por un tiempo concreto, este último caso es el más común. Si la situación de desempleo perdurara y hubiera indicios de que se trata desempleo intencionado para seguir cobrando la pensión en perjuicio de su cónyuge, el Juez puede decidir el retiro de la pensión.

La Pensión de Alimentos: Protección para los Hijos

Como dijimos antes, la pensión compensatoria es perfectamente compatible con la pensión de alimentos. No debemos confundir la pensión compensatoria de la alimenticia. La primera se otorga al ex cónyuge más desfavorecido tras un divorcio, mientras la pensión alimenticia se establece a favor de los hijos. La pensión de alimentos consiste en un pago que se realiza de forma periódica por parte del progenitor que no tiene la custodia de los menores, para colaborar con los gastos asociados a su manutención.

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En este pago, se incluyen los pagos ordinarios destinados a vivienda, suministros, alimentación, ropa, educación y sanidad, entre otros, de los hijos menores de edad o mayores no emancipados que no tengan ingresos propios. Están obligados a su pago los progenitores que no ostenten la custodia o, en el caso de custodia compartida, siempre que exista un desequilibrio económico entre los padres.

La pensión de alimentos es la ayuda económica que presta uno de los progenitores al otro tras el divorcio, con el objetivo de sufragar los gastos referentes a los cuidados del hijo en común. Normalmente esta compensación la recibe el progenitor que convive con los hijos. Es importante recalcar que esta ayuda la recibirá el progenitor, siempre y cuando el hijo en cuestión sea menor de edad.

La pensión de alimentos deberá ser establecida por un juez en caso de un divorcio contencioso, tras estudiar el contexto y situación de la ex pareja, así como de los hijos a su cargo.

¿Podré recibir una pensión de alimentos si tengo hijos menores de edad? Si en un proceso de divorcio con hijos menores a cargo, una de las dos partes del matrimonio queda desprotegida económicamente a causa de la separación, podrá compatibilizar el cobro de una pensión compensatoria con una pensión de alimentos. Para obtener la pensión de alimentos, se deberá presentar una demanda para exigir la obligación de alimentos para los hijos por parte del progenitor no custodio.

Esta prestación, que irá destinada a sufragar los gastos de los hijos, tales como los escolares o los sanitarios entre otros, se establecerá en función de la situación económica de los progenitores y de las necesidades que tengan los hijos. Si el progenitor custodio no tuviera trabajo, esta cuantía podría elevarse para poder hacer frente a todos los gastos que tengan los hijos.

La pensión de alimentos podrá percibirse también si se tienen hijos mayores de edad o emancipados, que convivan en el domicilio familiar y que no posean ingresos propios por causas no imputables a ellos.

En ocasiones se confunde la pensión compensatoria con la pensión alimenticia de los hijos. Como decimos más arriba, la pensión compensatoria tiene como objeto evitar un desequilibrio económico entre los cónyuges tras el divorcio. La pensión de alimentos no cesa con la mayoría de edad de los hijos sino con su independencia económica. Faltas graves del hijo que recibe la pensión que puedan constituir motivo de desheredación. Es decir, pueden convivir ambas pensiones la de alimentos por hijos y la compensatoria, Ambas pensiones deben solicitarse en la demanda de divorcio y quedar recogidas en el convenio regulador. En caso de que la situación de los económica de los cónyuges cambie, que el desempleado encuentre empleo, que los hijos empiecen a trabajar, que el pagador de la pensión pierda el trabajo y por ello sus ingresos, hay que solicitar una modificación de medidas.

Uso de la Vivienda Familiar

Otra cuestión importante tras el divorcio es el dónde voy a poder continuar mi vida sin empleo, aquí entra en juego el derecho de acceso al uso de la vivienda familiar. Para empezar, si existía una sociedad de gananciales, habrá que disolver la misma al tiempo de realizar el divorcio. “Si me separo no tengo donde ir”, es uno de los principales argumentos que esgrimen quienes están en una situación económica y afectiva complicada. Quieren romper su matrimonio, pero la falta de recursos económicos propios les asusta. Por eso, lo prioritario en estos casos es tomar una decisión en torno al uso de la vivienda familiar.

Aunque la vivienda donde hayamos desarrollado toda nuestra vida matrimonial se encuentre a nombre del ahora ex cónyuge, dentro de nuestra legislación se ofrece amparo para la mujer, e incluso para los hijos menores en caso de que los hubiese, sobre la necesidad de disponer de una residencia para ella y ellos.

De acuerdo con lo establecido en el artículo 96 del Código Civil, si no existe acuerdo de los cónyuges tras el divorcio, el uso de la vivienda familiar y todos los objetos de uso ordinario que se encuentren en ella corresponderá a los hijos y al cónyuge que tenga la custodia de los mismos. Si ambos cónyuges ostentan la custodia de uno o varios hijos comunes, el juez decidirá lo mejor para la familia.

El uso y disfrute de la vivienda familiar se mantendrá hasta que los hijos alcancen la mayoría de edad, sin importar quién tenga la propiedad de la casa. Tanto este como el anterior son derechos de la mujer separada sin trabajo, pues en nuestro país son mayoritariamente las que ostentan la custodia de los hijos.

Cuando se opta por una custodia compartida, a la hora de atribuir el uso temporal de la vivienda, se atiende a la capacidad económica de cada progenitor. Si se trata de un matrimonio que no ha tenido hijos, o cuyos hijos ya son mayores de edad, se examinará cuál es el interés más necesitado de protección. En ambos casos la medida es temporal.

La Importancia de la Asistencia Legal

Para poder disponer de la información necesaria sobre estos derechos es importante contar con el apoyo de un profesional que nos asista; y para las mujeres que no tienen empleo ni un refuerzo económico puede resultar difícil contar con el mismo, por lo que el derecho de acceso a la asistencia jurídica gratuita ejerce quizás de la herramienta más importante en un procedimiento de divorcio.

Como ya hemos visto el divorcio puede tener un impacto directo en la situación económica de las mujeres afectadas por él si las mismas se encuentran sin empleo, haciendo que tengan que pasar por retos a los que no deberían de enfrentarse. Las administraciones públicas ofrecen numerosas posibilidades de recibir ayudas tanto a nivel local como a nivel regional e incluso estatal, y lo hacen en forma de cantidades que se pueden percibir en concepto de subsidios por desempleo o becas para financiar una formación académica o profesional, así como en forma de ayudas que asisten en el pago de alquiler de viviendas.

En ocasiones las mujeres dejan de trabajar durante su vida matrimonial, y tras el divorcio es primordial que se les pueda brindar ayuda para que se adentren de nuevo en el mundo laboral. Para ello se cuenta con un sin fin de programas destinados a formar a las personas para el desarrollo de diferentes empleos, ayudándoles en la adquisición de conocimientos con cursos gratuitos, así como en la forma en la que deben realizar la búsqueda satisfactoria de empleo.

Contar con un buen abogado es fundamental, sobre todo cuando se prevé dificultad para conseguir un empleo, ya que la manera en se negocie el acuerdo o se argumente ante el juez puede suponer la diferencia entre un plazo corto y cerrado o uno más amplio y flexible condicionado a la obtención del empleo. La prueba en el juicio será fundamental para que el juez dicte una sentencia u otra, por lo que es muy importante llevarlo bien preparado y estar en las mejores manos.

Deseado o no, el divorcio afecta al estado emocional de quien se enfrenta a él, por lo que disponer de servicios que nos ofrecen orientación para gestionar esas emociones puede ser crucial; nos referimos en este punto a ayuda psicológica, y terapia de autoayuda o grupal.

Tabla Resumen de Derechos

Derecho Descripción Requisitos
Pensión Compensatoria Ayuda económica para equilibrar el desequilibrio económico tras el divorcio. Demostrar desequilibrio económico debido al divorcio.
Pensión de Alimentos Pago periódico para cubrir los gastos de los hijos. Tener la custodia de los hijos menores o mayores dependientes.
Uso de la Vivienda Familiar Derecho a residir en la vivienda familiar con los hijos. Tener la custodia de los hijos menores.

Aunque lo ideal sería que el amor durara para siempre, la realidad nos demuestra que no es así. No pienses en si me separo no tengo donde ir. No tienes por qué soportar una situación que no es buena para ti, porque ya has visto que hay muchas alternativas para poder sobreponerte al divorcio.

Eso sí, al tratarse de un caso hipotético y que no puede amoldarse a la realidad total, recomendamos que, para responder a la pregunta de si me separo de mi marido a qué tengo derecho, se ponga en contacto con un abogado de familia especializado. Dependerá de muchos factores.

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