¿Dónde Nace el Fascismo? Orígenes, Ideología y Expansión
El fascismo, una ideología totalitaria y nacionalista, nació en Italia bajo el mandato de Benito Mussolini (1922-1943). Durante los años 20 y 30 del siglo XX, el fascismo logró una rápida expansión gracias a varios factores, incluyendo la exaltación nacional.
El Contexto Histórico
El triunfo de la Revolución rusa en 1917 provocó el pánico en las clases dirigentes europeas que se enfrentaban a la aparición de la única revolución social triunfante. Habían desaparecido los tres grandes imperios y las masas habían entrado en la lucha política. La reanudación de la guerra (entre 1918 y 1939 lo que realmente ocurrió fue una tregua en un conflicto, que comenzó en 1914 y terminó en 1945), tendría los mismos actores, pero su naturaleza ya era distinta.
El Nacimiento del Fascismo en Italia
Su fundador fue Benito Mussolini, un antiguo dirigente del Partido Socialista del que fue expulsado por su entusiasmo belicista durante la Primera Guerra Mundial. El 23 de marzo de 1919, en una reunión en Milán con 120 seguidores se formaron los Fasci Italiani di Combatimento. Constituían el grupo una mezcla de futuristas, veteranos de guerra, sindicalistas antibolcheviques, antiguos socialistas, nacionalistas..., que elaboraron un programa confuso y contradictorio.
Obsesionados por la acción, de inmediato se organizaron en una milicia armada, los camisas negras o squadristi, con la que agredir a sindicalistas, huelguistas y socialistas ganándose con ello el apoyo financiero de los grandes propietarios industriales y agrícolas. Pronto se convirtieron en el segundo partido de masas, tras los socialistas, y en octubre de 1922 el Rey entregó el poder a Mussolini tras la Marcha sobre Roma. En 1925, ya consolidado el duce en el poder, abolió el Parlamento y asumió todos los poderes. En el bienio 1925-26 disolvió los partidos políticos y los sindicatos, anuló la libertad de prensa, instituyó la pena de muerte para determinados delitos políticos y creó un tribunal especial para desterrar a enemigos políticos.
Características Ideológicas del Fascismo
Habitualmente se muestran tres rasgos que definirían el fascismo, entendido en el sentido clásico: la existencia de un Estado totalitario y autoritario; un modelo económico en el que el Estado era un agente interviniente en la actividad económica del país; y una ausencia de libertades públicas para el conjunto de la ciudadanía. Asimismo, normalmente también se asocian otros rasgos ideológicos, vinculados con el control religioso y la represión de la diversidad lingüístico-cultural.
Lea también: Crónica Social según Rosa Villacastín
Otros rasgos importantes son:
- Antiliberalismo.
- Totalitarismo.
- Exaltación nacional.
La importancia relativa de cada uno de estos factores variaba según tiempo y lugar. Por ejemplo, el antisemitismo tuvo poca importancia en los primeros años del fascismo italiano, pero se aplicó masivamente durante la guerra como importación ideológica de sus aliados nazis.
El Programa Social del Fascismo
Naturalmente, todo partido de masas necesita de un programa social que las movilice y en aquellos momentos no podía ser el de las elites que los había llevado a la matanza. Por tanto, recogieron muchas reivindicaciones tradicionales de los socialistas condicionándolas, eso sí, a los superiores intereses del Estado. Al prohibir el marco de la lucha de clases las conquistas sociales se convierten en concesiones otorgadas haciendo innecesarias las instituciones representativas como sindicatos y partidos.
Estos aspectos populistas de su ideología nunca inquietaron a las elites empresariales que siempre tuvieron claro que la praxis fascista beneficiaba sus intereses por lo que, además de financiar su nacimiento, mantuvieron una alianza explícita cuando alcanzaron el poder. Esos liberales jamás dudaron en utilizar la mano de obra esclava de los campos de concentración o de la población de los territorios del Este durante la Segunda Guerra Mundial.
Apoyo Social y Culto a la Violencia
Su apoyo social provenía de amplios sectores de las clases medias urbanas (excombatientes, tenderos, oficinistas, médicos, rentistas, artesanos...) y rurales que tradicionalmente votaban a partidos conservadores. Frente a las masas que se movilizaban por intereses materiales, de clase, dividiendo a la sociedad en explotadores y explotados, los fascistas se inventaron un ente mítico y místico, el pueblo que delegaba todo el poder a un caudillo providencial.
Lea también: El nacimiento de Einstein en Ulm
Mientras el socialismo sitúa la utopía en un futuro que se alcanza mediante el progreso, el fascismo mitifica una edad de oro, de pureza racial, situada en el pasado que trata de reconstruir en el presente. El culto a la violencia varonil es un elemento patológico del fascismo. Benito Mussolini se obsesionó con la idea de virilizar la sociedad de una Italia, que él percibía afeminada, reconstruyendo el Imperio romano mediante guerras absurdas en Etiopía, los Balcanes, Libia, España y la II Guerra Mundial. Al final, fueron las bayonetas de la URSS y las potencias liberales las que liberaron a los europeos del fascismo.
Expansión del Fascismo en Europa
A finales de los años 20, se dan en España algunos intentos de fundar un partido fascista similar al fundado por Mussolini en Italia. Su ideario, inspirado en el fascismo Italiano, incluía un fuerte conservadurismo y catolicismo.
En 1922, Mussolini, ya líder del Partido Nacional Fascista, ordenó una marcha masiva hacia Roma -la Marcha sobre Roma-, camisas negras de todo el país tomaron las carreteras decididos a hacerse con el control del gobierno.
Otra gran diferencia entre el fascismo italiano y el nazismo, es su ascenso al poder.
El Fascismo en Francia
Oficialmente el fascismo nació en 1919 cuando Benito Mussolini leyó el Manifiesto Fascita en la Plaza del Santo Sepolcro de Milán, fundado la milicia de los Fasci di Combattimento. El período revolucionario de la izquierda en Francia con protestas y huelgas propició algunas iniciativas para la creación de fuerzas paramilitares ajenas al Estado Francés como previamente había pasado en Italia con los Camisas Negras.
Lea también: Descubre el lugar de nacimiento de El Puma
Así nació la Unión Cívica, no como unidad de choque, sino auxiliar para hacerse cargo de los servicios mínimos que los huelguistas abandonaban como era el caso de los conductores de camiones, telefonistas y señalizadores, muchos de los cuales eran ex-combatientes de la Primera Guerra Mundial que ejercieron estas funciones luciendo medallas como la Cruz de Guerra y la Legión de Honor.
La Acción Francesa fue el primer movimiento en simpatizar con el modelo de la Italia Fascista de Benito Mussolini, pero no el único porque el siguiente en hacerlo fueron las denomiandas Juventudes Patrióticas, una escisión de la derechista Liga de los Patriotas promovida por Pierre Taittinger que tenía unas raíces profundamente anticomunistas, ultranacionalistas e incluso bonapartistas porque aspiraba reinstaurar el sistema militar y revolucionario del Emperador Napoleón Bonaparte.
El Fin del Fascismo
Inmediatamente comenzó la Guerra Fría que terminó con la derrota total del socialismo y el establecimiento universal del modelo económico neoliberal que, habiendo entrado en un proceso de crisis económicas continuas, tampoco cumplió sus promesas de bienestar futuro. Triunfantes en proceso de desideologización de la sociedad, su modelo económico ha fracasado, creando un malestar creciente en masas que se sienten traicionadas.
Los partidos tradicionales, de derecha e izquierda han dejado de producir proyectos creíbles de futuro y esa carencia está siendo cubierta por un conjunto de movimientos reaccionarios que ya no se presentan como revolucionarios con programas hacia una nueva utopía, sino como simples negacionistas antisistema. Ciertamente, la realidad material en que operan esos movimientos poco tiene que ver con la de los años treinta y por tanto su ideología (todavía en formación) difiere de la de aquellos años.
tags: #donde #nace #el #fascismo