Antonio Barros: Un Legado Musical y Deportivo
Trayectoria Musical
La conexión de Antonio Barros con la música se evidencia en su participación en el programa de la TVG titulado "O sucesor de Juan Pardo". En este show, varios concursantes compitieron para ser el "heredero" artístico del cantautor Juan Pardo. Lys Pardo, hija del cantautor y miembro del jurado, recuerda: "Yo estaba en el jurado y cuando le escuché dije: ‘Esa es la voz’". Barros ganó el show y la química que tuvo con la intérprete y su marido propició que el proyecto arrancase.
Este encuentro fortuito fue el detonante de un tributo musical liderado por Lys Pardo, quien junto a su marido, Fernando Calderón, y Antonio Barros, formaron el grupo "Juntos por la música". Este combinado rinde homenaje al histórico cantautor Juan Pardo, interpretando sus grandes éxitos que marcaron las décadas de los sesenta, setenta y ochenta.
El concierto ovetense abre una gira que se extenderá hasta el verano y que tiene como eje el norte de España, con varias citas en Galicia.
Legado en el Baloncesto
Aunque no entran en la categoría de gigantes -con ellos la cinta métrica no pasa del 1,80-, Antonio Barros y su hijo Chiqui pueden presumir de ser historia viva del baloncesto ferrolano. Para hablar de la saga baloncestista de los Barros hay que remontarse al año 1951, cuando Antonio padre se topó por primera vez con el deporte de la canasta.
Cuenta que venía del fútbol -la otra gran pasión de su vida-, pero en el baloncesto vio algo que lo atrapó. Empezó a tirar al aro con apenas 13 años, en el equipo del instituto masculino, y después de pasar por varias escuadras, con 22 primaveras, fichó por el OAR. Primero, como jugador, y solo un año más tarde, como entrenador. En el equipo ferrolano ejerció de técnico durante 15 años -de 1960 a 1975- y en todo ese tiempo adiestró a jugadores míticos como Emilio Beceiro, Luis Ruibal, García de los Reyes, Gusi, Cuqui Pardo, Fondomar, Chuchi Varela... En definitiva, «a lo mejorcito que había en Ferrol por aquella época».
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De su paso por el OAR solo guarda buenísimos recuerdos, y entre todos ellos, Antonio destaca el partido que el equipo jugó a finales de los sesenta contra el Estudiantes, en «unos dieciseisavos de final de la Copa de su Excelencia». Barros explica que el encuentro fue todo un acontecimiento en Ferrol, porque, por aquella época, ver en plena acción a estrellas del baloncesto como Sagi-Vela o a los hermanos Martínez Arroyo era algo que no ocurría todos los días en la ciudad. «Por supuesto, nos ganaron, pero fue un partido muy bonito, muy especial», dice Antonio esbozando una sonrisa en los labios.
El hijo de Barros se empapó del ambiente baloncestista desde la cuna. Y con apenas 10 años y junto a otros chavales del Inferniño fundó su propio club, el Estudiantes BC, con la ayuda de su padre y de su abuelo. «En pocos años pasamos de jugar en la calle a tener un equipo en segunda división», dice hinchado de orgullo. Pero, aunque Chiqui defendió la camiseta del Estudiantes durante varios años, lo que de verdad le gustaba, como a Antonio, era adiestrar. Su padre terminó de convencerlo: «Una noche, estando yo en COU, me dijo que podía ser un buen entrenador, pero que para eso debía retirarme como jugador... En el 94 abandonó el Estudiantes, y solo dos años más tarde, Manuel Estévez Mengotti lo fichó para entrenar al CAB Coruña. Ahí comenzó una carrera que lo llevó por numerosos equipos de la península, entre ellos el Inelga de Vilagarcía, con el que Chiqui vivió uno de sus mejores momentos de su trayectoria profesional al conseguir que la formación jugase 25 jornadas consecutivas sin perder ni un solo partido. Ahora, de vuelta en Ferrol, exprime su talento para sacar lo mejor de las jugadoras del Universitario femenino de Ferrol y asegura que la experiencia «no podría ser mejor».
Al hacer repaso de su vida, el técnico no se quiere olvidar de su progenitor -«un 10 como padre y una persona clave en el baloncesto ferrolano»-, ni tampoco de otros como Luis Ruibal, Evangelino Piñeiro o Merchi Buyo.
Aunque padre e hijo vivieron tiempos muy diferentes en el baloncesto, los dos coinciden al 100% sobre lo que debe tener un buen entrenador. «Quererle mucho a la profesión, ser estudioso del baloncesto y tener mucha psicología», receta el padre.
Vida Personal
Antonio Barros, además de sus logros profesionales, también ha construido una vida familiar sólida. Está casado con María Mera Beltrán y tienen dos hijos: Juan José y Luis Manuel Barros Mera. Sus hijos políticos son María del Mar Huerga González y María Antonia Álvarez Medina, y tiene tres nietos: Jonathan, Nerea y Óscar.
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La familia de Antonio incluye a su padre político, Agustín Mera Fernández, y a sus hermanos: Guillermina (viuda de Manuel Fontenla), Ismael, Josefina, Dolores, Manuela, Mari Tere e Inés Barros Escariz. También tiene varios hermanos políticos, sobrinos y primos.
Antonio Barros falleció en Gijón el 27 de octubre de 2007, a los 67 años de edad, habiendo recibido los Santos Sacramentos y la Bendición Apostólica.
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