El Origen del Marxismo: Un Análisis Detallado

17.11.2025

En el ámbito erudito y político, Karl Marx, filósofo social e histórico alemán, y Friedrich Engels, su colaborador, marcaron la historia de la humanidad. Juntos elaboraron un corpus teórico de contenido filosófico, historiográfico, sociológico, político, económico y antropológico. Su divulgación sirvió como referente en las ciencias sociales, las humanidades y la filosofía, así como a la formación de un frente político mundial. Su antagonismo a los formalismos liberales y a la hipocresía de la burguesía lo convirtió en un protagonista de los acontecimientos geopolíticos desde 1917 hasta 1989.

Se podría decir que los años 1917 a 1989 conforman un siglo, no el del calendario gregoriano, sino el siglo del comunismo. El destino actual de la civilización occidental fue tomando forma en el siglo del comunismo.

Inspiración y Lucha: El Impacto del Marxismo

De la misma manera que el movimiento intelectual francés de la Ilustración inspiró la independencia de Estados Unidos de América (1776) y la revolución francesa (1789), así también la filosofía marxista inspiró la revolución bolchevique (1917), la creación de la Unión Soviética (1922) y otros acontecimientos semejantes. Entre 1917 y 1989, hubo una serie de luchas en toda clase de escenarios, inspiradas en las ideologías ilustradas, la filosofía marxista y sus reacciones ideológicas antiilustración y antimarxismo del fascismo, nazismo, franquismo, etc.

La Filosofía Marxista a Grandes Rasgos

Al hablar de filosofía marxista es imposible una separación nítida y clara entre las vidas y personas de Karl Marx y Friedrich Engels y sus obras intelectuales. Karl Marx nació en una familia judeoalemana de finales de siglo XVIII y principios del siglo XIX, cuya cabeza de familia había sido forzado a apostatar del judaísmo para poder seguir laborando en Prusia como abogado. El padre de Marx lo envió a estudiar abogacía en la universidad, pero el joven Marx se negó y emprendió una vida de bohemio. Friedrich Engels nació en una acaudalada familia alemana de industriales. Es decir, Engels era un burgués de cabo a rabo. Al parecer tuvo una infancia y una juventud estables, y materialmente cómodas. Su distanciamiento del mundo burgués acaeció siendo estudiante universitario. Luego, heredaría el patrimonio paternal, y dedicaría su vida a colaborar en la elaboración de la filosofía marxista y en el sustento material del rebelde proscrito Karl Marx.

Contrario a cierta suposición generalizada, ni Marx ni Engels fueron educados por el filósofo alemán Hegel, sino por sus discípulos más rebeldes, los hegelianos de izquierda, sobre todo, Bruno Bauer, que les enseñaron a criticar a Hegel y emplear la dialéctica como método historiográfico. Tanto Marx como Engels entraron en contacto con las ideas socialistas y anarquistas, especialmente con Joseph Proudhon, y con el conocimiento de la ciencia económica clásica, especialmente Adam Smith y David Ricardo. Ambos se conocerían en el exilio y juntos trabajarían en la elaboración de la filosofía marxista. Primero, en La ideología alemana y en las Tesis sobre Feuerbach, se dedicaron a cuestionar y destruir la autoridad de los hegelianos de izquierda. En Contribución a la crítica de la economía política y El manifiesto comunista, Marx y Engels van elaborando las herramientas del marxismo y su propia dialéctica para explicar la historia y resolverla a la misma vez. Estos métodos serían llevados hasta sus últimas consecuencias en El capital.

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Principios Fundamentales del Marxismo

El marxismo comienza haciendo descender la dialéctica de lo espiritual, como estaba en la filosofía de Hegel, hacia la materia, pero no a la materia receptora de formas como en la física aristotélica, sino a la historia y naturaleza como materia según los seres humanos la hacen en circunstancias dadas por sus predecesores. El marxismo considera las relaciones y fuerzas de producción como las que fundamentan, pero no determinan, la realización de la historia, la naturaleza, la sociedad, la política, la economía, la cultura y la religión (estas últimas dos como ideología). La contradicción, en sus diversas formas, conflictos, guerras, poderes contrapuestos, intereses contrapuestos, la competencia, es la norma en la historia y en la naturaleza. El ser humano supera su subjetividad, su sujeción, transformando la naturaleza mediante el trabajo, es decir, haciéndose productor, trabajador y obrero. El ser humano revoluciona su universo produciendo y produciéndose a sí mismo productor.

Pero algunos seres humanos se percatan que, en vez de ellos producir, pueden dominar a los productores para su propio provecho mediante la fuerza y la violencia, y por ello, es necesaria la fuerza y la violencia para liberar a los productores. Entonces los poderosos y fuertes, para evitar la confrontación, necesitan enajenar, alienar o engañar a sus sometidos. Se crea la religión como instrumento de justificar y legitimar a los poderosos y fuertes. El cristianismo establece un monopolio religioso, lo que hace que la gente pueda plantear sus problemas en términos humanos y terrenales. Surge el Renacimiento, el Humanismo y la Ilustración. La humanización y terrenalización de la naturaleza y de la historia despojan al cristianismo de su poder enajenador de la humanidad y a los poderosos y fuertes les fuerza a apelar de nuevo a la fuerza y la violencia para mantener su poder. Surge el absolutismo monárquico.

Pero las fuerzas históricas humanizantes y terrenalizantes de la naturaleza y la historia socavaron la legitimidad única del absolutismo monárquico, la legitimidad sagrada. La burguesía medianera encabeza y apoza este proceso que desemboca en la independencia de Estados Unidos de América (1776), la Revolución francesa (1789) y la revolución industrial (siglo XIX). Se legitima mediante la ideología antropocéntrica liberal y los derechos humanos. Son necesarias a la burguesía medianera, que carece de apoyo religioso. Su concesión de libertades jurídicas, legales y políticas contrasta con su explotación industrial que le permite convertir al pequeño burgués y al campesino en proletariado, en fuerza de producción industrial. Ha surgido otra contradicción al poder y existencia de la burguesía industrial: el proletariado.

Porque si algo caracteriza a la burguesía medianera o industrial es ser ella misma contradicción (contra la aristocracia feudal y la monarquía feudal, contras las viejas burguesías gremiales y artesanales, contra el campesino) o hacerla mediante la libre competencia económica, el libre mercado, el librecambismo, estado liberal penitente, cristianismo interpretado según intereses económicos y políticos, la ciencia moderna, la física newtoniana, la anarquía política, creación de partidos políticos, la democracia representativa, el parlamentarismo. La burguesía medianera o industrial es revolucionaria porque es oportunista política, económica e ideológicamente, porque sabe oponer una contradicción a otra para sobrevivir. Pero el proletariado es más y más necesario para sus intereses económicos y, por ende, es aumentado. Su contradicción con la burguesía medianera e industrial es total (según el marxismo): no necesita de las contradicciones para sobrevivir porque el proletariado es la fuerza de producción, los verdaderos productores.

Lo único que le falta al proletariado para su liberación total es que la burguesía le cree los medios de producción apropiados para sobrevivir. Una vez alcanzado esto, el proletariado simplemente necesitará suprimir la contradicción social aniquilando física y políticamente a la burguesía medianera o industrial. Su resultado inmediato y definitivo será la auto-emancipación del proletariado, con el proletariado como propietario de los medios de producción, del poder y de la violencia, lo que haría innecesaria toda religión, pues ya no hay contradicción entre productores y los propietarios del estado en cuanto medio de fuerza, de violencia, de coacción. Vendrá la auténtica reconciliación del productor consigo mismo, sin las trabas de coacción ajena o de religión y moral exteriores a sí misma. Es el comunismo. Con el productor (proletariado) totalmente libre de trabas o coacciones, la naturaleza y la historia se reconcilian.

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Dificultades y Desviaciones del Marxismo

Las dificultades de traducir a hechos, en praxis revolucionaria, la filosofía marxista, dan cuenta de que la historia, la naturaleza, la sociedad, la política, la economía, la cultura, la religión, la humanidad misma, no son simples escenarios de una lucha multisecular entre productores y sus explotadores, no son estos ámbitos divididos entre unos pocos puntos de divergencia económica y los restantes invertidas y espiritualizantes mímesis de los anteriores ámbitos, cual si estos últimos fuesen algo así como inversiones del platonismo. No. Emergió en la Alemania de Otto von Bismarck un proletariado mucho más numeroso, poderoso y con mayor consciencia de su condición social que el inglés, el francés y el belga. De su posición política y socialmente amenazante da testimonio que el káiser Wilhelm II despidiera a Bismarck como canciller, y que substituyera la represión sistemática del veterano diplomático por una política de ligeras concesiones al proletariado, así como de promoción del nacionalismo y del imperialismo alemán.

En estas circunstancias de apaciguamiento del proletariado, que acaecieron tanto en Gran Bretaña, como en Francia (bajo el emperador Napoleón III Bonaparte), como en Bélgica, se hicieron concesiones políticas, sociales y legales al proletariado. Para maximizar las ganancias de la burguesía, Gran Bretaña, Francia, Bélgica y Alemania se embarcaron en una política de expansión territorial mundial. De manera que el proletariado terminó volviéndose cómplice de las políticas imperialistas de sus propios países, convirtiendo la filosofía marxista en un instrumento para intimidar y amenazar el poder y la riqueza de la burguesía cuando ésta se negaba a hacerle concesiones. En esas condiciones surgió la filosofía social de Bernstein y la ideología socialdemócrata. La lucha social fue desviada hacia la lucha de los imperios, de la que la Primera Guerra Mundial fue su gran expresión.

Es de resaltar: primero, si una filosofía que se autoproclama la radiografía misma de la historia es incapaz de traducir sus soluciones en soluciones de la historia, entonces hay que dudar del carácter radiográfico de dicha filosofía. Segundo, la filosofía marxista, tan embelesada con la dialéctica y las contradicciones, se le olvidó decir que el proletariado de su filosofía es una abstracción de los obreros o trabajadores reales y de carne y hueso de cada país, con su cultura, su religión (por más débil y enajenante que pudiera ser), sin hablar de que en el marxismo el concepto proletariado hace abstracción de seres humanos, con sus propias vidas, caracteres y personalidades que los distinguen unos de otros. En fin, que, a mayor cantidad de seres humanos, mayor cantidad de experiencias, vivencias, caracteres, personalidades.

La lucha entre productores y sus explotadores no puede dar razón de todas las relaciones de la humanidad, ni de todos los hechos. Tercero, la lucha entre el proletariado y la burguesía solamente acontecía en unos pocos países europeos muy prósperos, y fuera, tal vez, de Alemania y Gran Bretaña, en los países restantes el proletariado era una minoría, y todavía existían la pequeña burguesía, la aristocracia latifundista y el campesino, todo lo cual obstaculizaba la realización de la revolución proletaria. En dichas circunstancias, de haber alcanzado el poder, el proletariado hubiera sido una minoría, y no habiéndose elaborado los medios de producción para su subsistencia y enriquecimiento, no hubiera sido posible alcanzar la sociedad comunista.

No, la traición y oportunismo de los partidos obreros, de sus líderes y de los sindicatos obreros a la filosofía marxista no son suficientes para explicar el fracaso del marxismo. Al revés, el uso abusivo de la dialéctica para crear en el papel conflictos forzados y la excesiva abstracción hecha de las luchas de clases para forzar en el papel el carácter inevitable de la revolución social proletaria fueron algunas de las causas de la traición y oportunismo de los partidos obreros, de sus líderes, de los sindicatos obreros y de que la filosofía marxista se haya usado, todavía se use y tal vez se siga usando como discurso inflamatorio para intimidar y amenazar a la burguesía, logrando a la vez que la filosofía marxista deje de ser aceptada, respetada, leída y estudiada, aun sus aciertos. Marx y Engels exageraron el carácter revolucionario del proletariado para forzar la lucha de clases. Irónicamente, acertaron mucho más sobre el carácter revolucionario del capitalismo, lo cual llevó al sociólogo estadounidense Alvin Gouldner a cuestionarse sobre si el marxismo hace recaer el carácter revolucionario sobre el proletariado o sobre el capitalismo.

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¿Lenin salva la filosofía marxista, o la distorsiona? Sería muy difícil dar aquí una respuesta general. El leninismo es la expresión de un marxismo menos optimista de las posibilidades de que el proletariado haga la revolución, pero inalterablemente optimista de que la historia se inclina h... El marxismo es una filosofía de la sociedad que propone una interpretación del desarrollo de la historia desde coordenadas materialistas y dialécticas. No es fácil caracterizar al marxismo con precisión, y quizás por ello ha sido no pocas veces caricaturizado.

El Marxismo en el Siglo XXI

Marx vive en pleno siglo XIX, un período convulso en todos los ámbitos, fundamentalmente en el contexto social y económico en el que el desarrollo del libre mercado crea la figura del trabajador asalariado. Acontecimientos como la revolución burguesa de 1848, la situación de la clase obrera en Inglaterra, la Comuna de París de 1871 nutren la configuración del marxismo como teoría y práctica. Junto con Friedrich Engels, quien realizó una aguda descripción de la revolución industrial en su obra La situación de la clase obrera en Inglaterra, Karl Marx afirmó que las condiciones materiales de la vida de los seres humanos han determinado siempre su forma de vivir y de pensar, es decir, su devenir histórico.

La actualidad del marxismo se inscribe en que conceptos como alienación, estructura económica, modo de producción, relaciones de producción o clase social cobran un nuevo sentido en este momento de crisis económica. Marx fue el primero en explicar cómo surgió el capitalismo, cuáles eran las leyes por las que se regía y la posibilidad de ponerle fin. Sin el marxismo no se puede explicar la historia del siglo XX ni las conquistas de los derechos de los trabajadores. Terry Eagleton afirma: “Si Newton descubrió las fuerzas invisibles y Freud dejó al descubierto el funcionamiento de un fenómeno invisible conocido como el inconsciente, Marx desenmascaró nuestra vida cotidiana y desveló la hasta entonces imperceptible entidad que denominó modo capitalista de producción.

El que fuera uno de los mejores historiadores sobre el marxismo, el británico Eric Hobsbawm, fallecido en el año 2012, firmaba este libro recopilación de 16 ensayos. Empieza con el titulado Marx, hoy (aunque ese «hoy» va referido al de la fecha de aparición del libro, hace ahora siete años, en 2011). Y acaba con otro sobre la relación, a lo largo del tiempo, entre Marx y el movimiento obrero organizado, cuya conclusión es que, ante los problemas de la economía en el siglo XXI, “ha llegado de nuevo el tiempo de tomar a Marx en serio”.

Según el marxismo, el capitalismo es un sistema económico erróneo que explota a los trabajadores, generando desigualdades y conflictos de clase. El marxismo aboga por una sociedad igualitaria, sin clases sociales, la abolición de la propiedad privada, y la redistribución de la riqueza. La teoría marxista sostiene que el capitalismo se autodestruirá debido a la explotación de los trabajadores, llevando a la inevitable aparición del socialismo y luego del comunismo. El marxismo parte de la idea de que el capitalismo, como sistema económico tiene una estructura errónea. En esencia, el marxismo plantea que el capitalismo no es beneficioso para los trabajadores y propone un cambio en el sistema. El marxismo es una teoría o metodología centrada en la crítica al capitalismo del siglo XIX y predice su evolución futura. El marxismo es la teoría que propone la implantación del sistema comunista. El origen del marxismo se sitúa a mediados del siglo XIX. Sin embargo, gana relevancia a finales del XIX. Fecha en la que Karl Marx expandió y popularizó sus ideas a través de sus obras.

Conceptos Clave del Marxismo

  • El excedente de mano de obra: Bajo este concepto, la burguesía no se lucra por la venta de su producto a un precio por encima del coste de materiales más la mano de obra. Esta capacidad de la burguesía para manipular a los trabajadores, les permite devaluar la mano de obra, creando así ganancias para sí misma.
  • Naturaleza intrínseca del capitalismo: Mientras que el Estado puede controlar todos los aspectos del socialismo, desde la producción hasta la distribución, el capitalismo es controlado por el libre mercado. Es decir, en un sistema capitalista, las decisiones son tomadas por cada productor y cada consumidor.
  • Crisis económicas: Además, el marxismo defiende que las economías capitalistas se retroalimentan de las crisis económicas. Karl Marx creía que esta dependencia de las depresiones económicas podría causar estragos a largo plazo.

La teoría de la economía marxista mantiene que el capitalismo eventualmente se autodestruirá, a medida que explota a más y más trabajadores. De esta manera, el proletariado -el conjunto de la mano de obra- actúa como un catalizador para la caída del capitalismo y surgimiento del nuevo sistema socialista. En otras palabras, el concepto de la dialéctica ilustra que la caída del capitalismo y el subsiguiente surgimiento del socialismo, y consiguientemente del comunismo, son inevitables. La burguesía (tesis) y el proletariado (antítesis) chocan para crear el socialismo (síntesis), que garantiza el advenimiento del comunismo. En resumen, los marxistas afirman que el comunismo -como supuesto estado dialéctico final- proporciona más libertad que otros sistemas económicos y que la redistribución de la riqueza resolverá muchos problemas.

Además a nivel religioso, el marxismo originario se postula en contra. Según Karl Marx, la religión es el opio del pueblo. La sociedad debe ser igualitaria: El marxismo quiere acabar con la lucha de clases. Es decir, pretende que no existan clases sociales. Abolir la propiedad privada: Pretende, al igual que el comunismo, que no exista propiedad privada. El capitalismo explota a los trabajadores: Según el marxismo, el capitalismo explota a los trabajadores. El valor del trabajo se mide por horas de producción: A más horas-hombre de producción, más valiosa es la producción. Autosuficiencia: Además, propone la autosuficiencia. Es decir, que la sociedad produzca todo lo que necesita sin depender de otros países u otras comunidades.

Figuras Clave del Marxismo

  • Karl Marx (1818-1883).
  • Friedrich Engels (1820-1895).
  • Vladimir Lenin (1870-1924): Quien desarrolla la idea del marxismo-leninismo.

Preguntas Frecuentes sobre el Marxismo

  • ¿Qué es el marxismo y cuáles son sus principios fundamentales?: El marxismo es una teoría social, política y económica basada en las ideas de Karl Marx y Friedrich Engels. Sus principios fundamentales incluyen la lucha de clases como motor de la historia, la crítica al capitalismo, y la búsqueda de una sociedad comunista sin clases sociales.
  • ¿Cómo influye el marxismo en la economía y la sociedad?: El marxismo influye en la economía y la sociedad proponiendo el fin del capitalismo y la propiedad privada de los medios de producción. Argumenta que esto llevaría a una distribución equitativa de la riqueza y eliminaría las diferencias de clase, logrando una sociedad más justa.
  • ¿Cuál es la relación entre el marxismo y el comunismo?: El marxismo es la base teórica del comunismo. Mientras que el marxismo proporciona un análisis crítico del capitalismo y propone un futuro comunista, el comunismo es la aplicación práctica de estas ideas, buscando establecer una sociedad sin clases basada en la propiedad común.
  • ¿Qué críticas se han hecho al marxismo?: Las críticas al marxismo incluyen su supuesta falta de consideración hacia la naturaleza humana individualista, la dificultad de implementar sus ideas sin autoritarismo, y los fracasos históricos de regímenes que se autodenominaron marxistas o comunistas.
  • ¿Cómo el marxismo ve la historia y el papel de la lucha de clases?: El marxismo ve la historia como una serie de conflictos de clases, donde la lucha entre clases opresoras y oprimidas es el motor del cambio histórico. Sostiene que la historia se mueve hacia un inevitable colapso del capitalismo y la emergencia de una sociedad comunista.
  • ¿Cuál es la relevancia del marxismo en el mundo contemporáneo?: El marxismo sigue siendo relevante como herramienta de análisis crítico del capitalismo, influenciando movimientos sociales, teorías políticas y debates económicos. A pesar de las críticas, sus ideas sobre desigualdad y lucha de clases continúan siendo centrales en discusiones contemporáneas.

Con motivo del 200 aniversario de su nacimiento, decenas de artículos en la prensa escrita, cursos universitarios, centenares de blogs, … recuerdan la figura y la obra del fundador del movimiento político más decisivo de los últimos 150 años, el que ha forzado las principales transformaciones sociales y políticas, pero también ideológicas y culturales del mundo actual.

Fue el escritor mexicano y premio Nobel de literatura, Octavio Paz, quien afirmó que “el marxismo ha penetrado tan profundamente en la historia que todos, de una manera u otra, a veces sin saberlo, somos marxistas”. La práctica totalidad de las reflexiones sobre su legado no obvian reconocer su importancia.

En una de ellas, recientemente publicada en el principal diario español, un catedrático de sociología afirma:“Igual que Mark Twain, Marx también podría decir, aunque fuera póstumamente: “Las noticias sobre mi muerte son exageradas”. En efecto, 200 años después de su nacimiento, el marxismo es un muerto que está muy vivo, como demuestra su cíclico renacimiento cada vez que se reproduce, confirmando sus augurios, una crisis periódica del capitalismo internacional. Es lo que ha pasado ahora, cuando una nueva generación de neomarxistas okupan nuestras librerías y universidades, denunciando los deletéreos efectos del austericidio decretado tras la gran recesión. ¿Revive, pues, Marx? ¿Cuál es el legado que nos deja hoy? Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para acosar a ese fantasma (…) Ya es hora de que los comunistas expongan a la faz del mundo entero sus conceptos, sus fines y sus aspiraciones; que opongan a la leyenda del fantasma del comunismo un manifiesto del propio Partido.”

Los que reconocen en el marxismo su claridad para prever y comprender las crisis capitalistas o su método de análisis, lo despojan en primer lugar de su carácter principal. Se trata de una teoría revolucionaria para transformar el mundo en beneficio de los explotados y oprimidos. Es una guía para la acción revolucionaria y así lo declara Marx en uno de los textos fundacionales de su pensamiento, escrito en 1845, las Tesis sobre Feuerbach donde la número 11 afirma: «Los filósofos, hasta el momento, no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, ahora de lo que se trata es de transformarlo”.

El Manifiesto del Partido Comunista escrito 3 años después (1848) dejará rotundamente clara esa voluntad de transformación. Pero también, los que pretenden separar partes del cuerpo general del marxismo, construyen un frankenstein en el que nada se puede reconocer del original, es algo así como pretender hacer una argamasa para levantar un edificio, sin contar con alguno de los tres elementos sustanciales que la componen, el agua, el cemento o la arena. Porque Marx, como nos enseña Lenin, bebe de tres fuentes, la filosofía clásica alemana, la economía política inglesa y el socialismo francés, y elabora una teoría que a su vez está formada por tres partes integrantes la ideología comunista, la filosofía del materialismo dialéctico y la ciencia del materialismo histórico.

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