El Origen del Río Magro: Un Recorrido Detallado
El Río Magro, un afluente del río Júcar, se une a este último en el término municipal de Algemesí, cerca de su desembocadura en Cullera.
Tiene una longitud de 126 kilómetros, todos en la provincia de Valencia, y drena una superficie aproximada de unos 1.543 kilómetros cuadrados.
Es un río estructural, ya que su curso discurre aprovechando las discontinuidades del relieve de origen tectónico.
Así, el Magro circula por depresiones terciarias, en Requena-Utiel o en Turís, y por alineaciones ibéricas.
Pasa por los municipios de Caudete de las Fuentes, Utiel, Requena, Yátova, Macastre, Alborache, Turís, Montroy, Real de Montroy, Llombay, Alfarp, Catadau, Carlet, l’Alcudia y Algemesí.
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Por sus características geográficas, el Valle del Río Magro nunca fue una ruta natural homogénea en toda su extensión.
Esta heterogeneidad es lo que explica el hecho de que, a pesar de ser un río relativamente corto, haya recibido muchos nombres en tiempo históricos: Río Juanes, Magro, Oleana, Alcalá y Rambla Algemesí.
El que se haya identificado a un mismo río con diversos nombres se debe a que el curso medio está formado por un desfiladero de difícil acceso y nunca ha sido un vía de comunicación normalmente utilizada, lo cual ha hecho que la división geográfica en tres nítidos tramos lo conviertan, al menos, en sentido figurado, en varios ríos con identificaciones distintas a escala local o comarcal.
Nacimiento del Río Magro
El río se origina por la confluencia de las aguas procedentes de la rambla de La Torre y del río Madre o de Cabañas.
El río Madre nace a unos 1.010 metros de altitud en el término de Camporrobles, en la vertiente norte del Cerro Pelado.
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Pasa por las inmediaciones de Fuenterrobles, pero no es hasta el término de Caudete de las Fuentes cuando lleva caudal permanente.
La rambla de La Torre, por su parte, tiene el nacimiento en el manantial de la Fuente de Ranera, en el Cerro Cerezo; ya en la sierra de Mira y en las cercanías de la población de Casillas de Ranera (provincia de Cuenca).
Allí sí que lleva agua permanente, por lo que el nacimiento del Magro, también se podría atribuir a esta zona.
El cauce pasa, con clara dirección N-S por la periferia de los cascos urbanos de Sinarcas y La Torre (Utiel), y muy cerca de los de Las Cuevas, Los Corrales y Las Casas, también pedanías de Utiel.
Próximas a esta población, las fuentes de La Alberca y del Cristal aportaban agua al cauce por la acequia de Viñuelas.
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Desde allí, siguiendo una orientación noroeste-sureste, pasa por la vega aluvial cenozoica de la meseta central de la comarca de Requena-Utiel.
Concretamente discurre por las aldeas requenenses de Calderón, San Juan, Barrio Arroyo, San Antonio, Roma, El Derramador, El Azagador y El Pontón.
Además existen varios barrancos que desaguan en época de lluvias al río y complementan su caudal, como por ejemplo el barranco de Los Cañizos en San Antonio, las ramblas de la Casa Nueva y de Reinas en Requena, por la vertiente norte, y los barrancos de la casa Mosca en Roma y Hondo en El Derramador, por la vertiente sur.
A continuación el Magro discurre por la parte sur del casco urbano de Requena, separado de este por una estrecha y aún rica huerta.
A partir de aquí, ya se va encajonando entre los modestos montes de La Serratilla, aguas debajo de la ermita de San Blas, y sobre todo entre la sierra de La Herrada o de Las Cabrillas, donde atraviesa imponentes bancos calizos de período cretácico que conforman unos desfiladeros y congostos especialmente ricos para las aves rupícolas.
El Río Magro y la Acequia Real del Júcar
El Cano de Guadassuar es el nombre que recibe el gran sifón que permite a la Acequia Real del Júcar cruzar la rambla de Algemesí o río Magro bajo su cauce.
Es una conducción subterránea, estrecha y alargada.
Se encuentra en el término municipal de Guadassuar, al norte del casco urbano y bajo el río Magro o rambla de Algemesí, entre las partidas de Fentina y la Foia.
El extenso término municipal de Guadassuar no sólo ha aprovechado los riegos conferidos por la Acequia Real del Júcar y su vasto entramado de cequiaje, sino también las proliferas extracciones efectuadas en el manto freático de la Foia o El Racó d’Onofre e incluso el sector de la Garrofera.
En el subsector de la Garrofera se asienta el Motor de la Casa dels Frares, El Pou y Bassa de la Casa de la Vereda y el Motor de la Reva.
El primero, fuera de uso y datado de principios del siglo pasado, se surtía por una galería prolongada desde su fesa en la Séquia Reial del Xúquer para regar la finca particular.
El segundo se emplaza en L’Heretat dels Frares, que se abastecía del Motor dels Frares por medio de una galería que conectaba con el pozo, el cual facilitaba recursos a los frailes y sus huertas.
El tercero, El Pou, data de finales del siglo XIX y sigue regando una finca particular de cítricos.
Biodiversidad del Río Magro
El Río Magro, constituye un valioso reservorio de vida para una importante y delicada diversidad ornitica.
Podemos encontrar aves que llegan a nidificar como son el Ánade Azulón y la Gallineta.
Existen otras aves que se dejan ver en migración como la Garza Real o el Martinete, limícolas como el Andarrios Grande y el Chico o incluso el Martín Pescador que se ha podido observar en contadas ocasiones.
Paseriformes nidificantes locales como la Lavandera Blanca y la Cascadeña suelen alimentarse de sus orillas, así como el Bisbita Alpino, que sólo se presenta en el Valle del Río Magro durante el período invernal.
Encontramos una vegetación característica de los medios acuaticos donde podemos encontrar, sobre todo eneas, juncos y puntualmente algún carrizo.
Como árboles representativos aparecen los chopos, los olmos y, aunque menos habituales, podemos encontrar fresnos de hoja pequeña.
Otras especies que se representan en los bosques riparios del Río Magro son los alamos blancos, los sauces y los nogales.
Así, en lo que respecta a la comunidad de plantas que crece en el propio cauce del río o en su área de influencia se ha de destacar el importante papel dinamizador de la biodiversidad vegetal de toda una demarcación entera.
Desde el propio borde del agua hasta el límite con la vegetación del paisaje circundante se establecen tres fajas paralelas al cauce, pero que no siempre son detectables en su recorrido debido a la ancestral degradación del soto ripario.
Sin embargo, a nivel del propio lecho del río también existe una interesante comunidad de especies palustres que habitan, sobre todo, los tramos de circulación más lenta.
Allí existen tollos y remansos que posibilitan el arraigo de plantas propias de humedales como el carrizo Phragmites australis o la enea Typha latifolia.
Vegetación Ribereña
La primera banda de vegetación ribereña la componen las saucedas.
Éstas crecen en las zonas colindantes con la propia corriente de agua, ya que son formaciones con grandes exigencias hídricas.
Son bosquetes compuestos por distintas especies de sauces como Salix eleagnos o Salix purpurea.
En ocasiones, sin embargo, pueden estar acompañados por fresnos de hoja estrecha Fraxinus angustifolia, aunque ello sólo se da en ciertos sectores del desfiladero que produce el río a su paso por La Herrada y el valle de Hortunas.
Las choperas se hallan algo más al interior, en íntimo contacto con las saucedas.
En ellas domina el álamo blanco Populus alba, que forma bellos bosques de ribera en muchos tramos.
Así, aparecen tanto en la vega cultivada (en San Juan, San Antonio o Roma, por ejemplo) como en parajes más montanos, destacando las ubicadas en el entorno del Molino Marina en pleno cañón fluvial de Las Cabrillas.
Y por último, las olmedas, que representan las formaciones riparias que dan paso a la vegetación potencial que rodea el curso fluvial.
Están constituidas por un estrato arbóreo de olmos Ulmus minor, en los que son muy habituales especies trepadoras como las hiedras Hedera helix y otras especies ya propias del monte contiguo.
También aparecen, incluso, árboles alóctonos que los paisanos fueron plantando con función puramente ornamental o para dar sombra a los ganados, como el plátano Platanus hybrida o la falsa acacia Robinia pseudoacacia.
Sin embargo, esta división en bandas paralelas al sentido de la corriente no está tan clara en los últimos sectores del Alto Magro.
Aquí aparece otra formación ribereña que cobra más entidad conforme se disminuye en altitud.
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