Descubriendo el Nacimiento del Río Palancia: Un Tesoro Natural en Castellón

30.10.2025

La provincia de Castellón esconde rincones sorprendentes, y uno de ellos es el nacimiento del río Palancia. Probablemente esta es una de las rutas más bonitas de la Comunitat Valenciana. En ocasiones encontramos rincones, más cercanos a nosotros de lo que pensamos, que nos sorprenden inmensamente.

El Río Palancia: Un Río Mediterráneo de Montaña

El Palancia es un río de montaña mediterráneo con una cuenca vertiente de más de 976 km2 que nace en el paraje denominado el "Estrecho del Collao del Cascajar" en el Toro y desemboca en los términos municipales de Sagunto y Canet de Berenguer tras 90 km de recorrido. Nace en el desfiladero del estrecho del Cascajar, en un entorno de montaña impresionante repleto de bosques, con cumbres que sobrepasan los 1.400 metros de altura.

En la cuenca afloran materiales mesozoicos y cenozoicos compuestos por calizas, areniscas, arcillas, margas y yesos, lo que le confiere un paisaje variado y una rica biodiversidad. Nace en la Sierra del Toro, a los pies del macizo de Javalambre y, tras unos 85 km, desemboca normalmente seco en Sagunto.

Este cauce fluvial posee a lo largo de su recorrido un gran interés ambiental, sobre todo en su nacimiento. Este es uno de los cauces fluviales más cortos de la Comunidad Valenciana, aunque históricamente siempre ha sido muy preciado para surtir de agua a los cultivos de regadío de la zona. En su itinerario destaca especialmente su curso alto, en el que sus aguas limpias y cristalinas forman manantiales y pozas, que escarban desfiladeros en la zona más montañosa de su cauce.

Debido a su alto valor ecológico, la cabecera del río Palancia se ha propuesto para Reserva Natural Fluvial como espacio natural a proteger. La Confederación Hidrográfica del Júcar, O.A. es la administración encargada de la gestión de los ríos.

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Ubicación y Acceso al Nacimiento del Río Palancia

El Palacio nace en el entorno de sierra de Toro, y tras un recorrido de 85 km desemboca en los municipios de Sagunto y Canet de Berenguer. Nace en el desfiladero del estrecho del Collao del Cascajar (sierra de El Toro) a los pies del macizo de Javalambre, en el término municipal de El Toro (Castellón), y desemboca entre los términos municipales de Sagunto y Canet de Berenguer (Valencia) en un entorno de montaña impresionante repleto de bosques, con cumbres que sobrepasan los 1.400 metros de altura.

Su acceso principal es por la población castellonense de Bejís, desde donde debemos buscar la famosa fuente de “los Cloticos”, justo bajo de la imponente mole del Peñascabia, de 1.331 metros de altura.

Llegaremos desde la costa por la A-23 en dirección Teruel y saldremos en dirección Viver por la N-234. Seguiremos luego por la CV-235 en dirección Bejís, a donde llegaremos tras enlazar con la CV-236. Buscaremos sitio para aparcar en las inmediaciones de la fuente de los Cloticos, que se encuentra junto a un camping. La zona de aparcamiento es bastante extensa, por lo que no hay problemas para dejar el coche aquí.

Para los amantes del senderismo, sugerimos seguir el sendero PR.V.80, que parte del pueblo de Teresa, atraviesa en el término de Bejís el sendero de gran europeo de gran recorrido GR-7 y sigue el curso alto del río Palancia hasta su nacimiento.

Ruta de Senderismo al Nacimiento del Río Palancia

Esta fue la sensación que tuvimos cuando nos acercamos a Bejís para recorrer la senda corta y sencilla que nos acerca al estrecho desde el que nace el río Palancia. Podemos dividir el recorrido en dos partes: la primera es la que nos acerca al río, por una cómoda pista a la sombra de Peñascabia, rodeados de pinos y abetos; la segunda parte comienza cuando llegamos al río.

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El camino no tiene pérdida; está señalizado con las marcas blancas y amarillas del PR-CV 275 que son perfectamente visibles. Se puede hacer con mochila porta-bebés, pero recomiendo llevar bastones que nos ayudarán a vadear el río con mayor facilidad. Hay que tener en cuenta que las rocas del río están húmedas y resbalan.

La ruta comienza en el area recreativa del mismo nombre, siguiendo la pista asfaltada por la que llegamos con el coche. Tras unos minutos por la pista, ya convertida en camino de tierra, llegamos a un cruce, justo encima de las masías del Molinar, que bien merecen nuestra atención. Pasaremos, ya inmersos en un frondoso bosque, por una antigua casa forestal e iremos descendiendo hasta llegar al barranco del Resinero, el cual vadearemos por unas rocas acondicionadas para ello.

Llegados al lecho del río nos veremos rodeados de chopos en zona de umbría, y cruzaremos el río por encima de unas piedras. El paisaje es muy agradable y el camino no entraña ninguna dificultad. El río apenas tiene un palmo o dos de profundidad, pero no es difícil acabar con un pie dentro del agua. Sin embargo si llevamos el calzado adecuado esto no supone ningún problema.

Según nos vayamos acercando al estrecho del Cascajar el camino se va estrechando y la vegetación se nos echa encima. Finalmente llegaremos al estrecho del Cascajar, habiendo de cruzar el río varias veces. Entraremos al estrecho por dentro del río, pasando de piedra en piedra en un tramo de unos 10 metros.

El camino ya convertido en senda, remonta el barranco siempre junto al agua y, a veces, atravesando alguna zona encharcada. Durante este recorrido, son diversos los lugares para deleitarse realizando fotografías del propio río o de su ribera. Las montañas poco a poco van estrechando el valle hasta llegar al principio del desfiladero del estrecho del Cascajar.

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Podemos proseguir nuestro camino, apto para todos miembros de la ruta, atravesando con bastante facilidad el desfiladero que fractura la montaña. Se trata de un tramo de unos 10 minutos sin complicaciones que os impresionará y os trasladará a otro mundo. Conviene indicar que las rocas suelen estar muy pulidas y son resbaladizas.

Desde el punto en el que el desfiladero se abre en otro valle, solo nos queda deshacer nuestros pasos para retornar al coche. Para los que se hayan quedado con ganas de más, tenemos otra opción. Regresando hasta el desvío del barranco del Resinero, tomamos a la derecha la pista ascendente así indicada (justo antes de vadear dicho barranco), la cual, tras algunas curvas y algún que otro mirador sobre el propio barranco y las cumbres que lo rodean, desciende al arroyo ya convertido en una preciosa senda que recorre la ribera del arroyo del resinero.

Toda esta zona, repleta de pequeños saltos de agua entre la espesura del bosque de pino rodeno (Pinus pinaster), es un deleite para nuestros ojos . Desde este punto, podemos regresar a los coches en menos de 2 horas o continuar la ruta. Si optamos por proseguir, la senda, marcada con pintura azul, sigue remontando siempre junto al arroyo, con esporádicos vadeos.

Llegaremos a una zona marcada con fitas (montones de piedras) donde la senda, aún marcada con pintura azul, da un cambio de sentido y abandona el arroyo para remontar la montaña en fuerte pendiente. En poco más de 15 minutos de ascenso, la senda desemboca en una pista que bordea la mole del Peñascabia. La tomamos a la izquierda en dirección NE durante casi una hora hasta llegar a una senda evidente que desciende a través de un cortafuegos, justo tras pasar una peña rocosa.

Durante el recorrido podremos divisar a nuestros pies el barranco del Resinero y el río Palancia. Tomamos esa senda, al principio con una pendiente algo acusada, y descendemos por ella hasta desembocar a la pista forestal que recorrimos al principio de la ruta, justo a la altura de la casa forestal. Tomamos a la derecha la pista y en unos minutos llegaremos al coche.

Muy sencilla y muy bonita, con una distancia perfecta para los críos y muy recomendable para verano y otoño. Fuera del verano insisto en las botas impermeables y los bastones para olvidarnos de los calcetines mojados.

Información Adicional

Época recomendada: de abril a noviembre. En invierno suele hacer bastante frio y los caducifolios no tienen hojas. El río Palancia nace en la Sierra del Toro, en el “estrecho del collao del cascajar”, al norte de la Comunitat Valenciana, en la vertiente oriental de la Sierra de Javalambre, a 1618 metros de altitud.

Nos encontraremos, en definitiva, con algunos lugares de espectacular belleza y que merecen la pena ser conocidos, partiendo indistintamente de dos pequeños pueblos: Bejís y El Toro, aunque el itinerario más utilizado por los excursionistas es el que parte de Bejís.

Saliendo del casco urbano nos encontramos muy pronto con el acueducto romano. Proseguimos la marcha inmediatamente en dirección a la fuente de “Los Cloticos”, por las laderas de la Peñaescabia (1.318 metros), quedando enfrente “Las Peñas de Amador”. Se trata de un trayecto ideal para, a pie o en bicicleta, poder disfrutar de la belleza de unos parajes agrestes y frondosos. Desde “Los Cloticos” seguimos el camino forestal que domina el cauce del río Palancia hasta llegar a la aldea del Molinar, a unos dos kilómetros de Bejís.

Peñascabia es otro de los enclaves de mayor interés, lo que motivó que ya hace años el Consell lo protegiera bajo la figura de paraje natural municipal, ya que posee un ecosistema de alto interés desde el punto de vista botánico. Se trata de la “Umbría de los Tajos”, donde existen pinares mediterráneos de pinos negros (endémicos) y bosques de tejos.

A unos trece kilómetros de Bejís discurre otro importante sendero: el GR-10, que parte del Picayo (Puçol) y que enlaza el Mediterráneo con el Atlántico. El GR-7 (Sendero Europeo de Gran Recorrido que proviene de Francia, Cataluña y las comarcas del norte de Castellón, y concluye junto al Atlántico, en Cádiz) atraviesa la parte occidental del Alto Palancia en sentido norte-sur.

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