El Fascinante Origen de la Pasta: Un Viaje Culinario a Través del Tiempo
La pasta, un plato que se consume en todo el mundo, tiene una historia larga y compleja. ¿Pero cuál es su origen y cómo se convirtió en un elemento básico de la cocina internacional? Para conocer a fondo la cuestión, tenemos que coger la máquina del tiempo y viajar varios siglos atrás.
Orígenes de la Pasta: Mitos y Realidades
Son muchos los relatos que se le atribuyen al veneciano Marco Polo sobre el viaje que realizó por Asia Oriental. Entre las leyendas más populares sobre el origen de la pasta, se dice que fue Marco Polo quien la importó de China. Que Marco Polo importara los fideos de China, iniciando de este modo la cultura del alimento en Europa es un mito que necesita ser desmentido.
Para empezar, la figura del mercader y viajero veneciano es más que controvertida. Si bien es cierto que en China se hacía pasta, esta se elaboraba con mijo, otro cereal con 4.000 años de historia. Y, seguramente, Marco Polo la degustó en todas sus formas y colores.
Muchos historiadores ponen en entredicho sus crónicas y se preguntan por qué si Marco Polo visitó China no existe en tales textos ninguna referencia a la Gran Muralla. Pero dejando de lado todos estos indicios contradictorios, existe un hecho irrefutable que desmiente por sí mismo la atribución de la llegada de la pasta a labor del mercader: aunque los chinos comían fideos miles de años antes que los italianos, los suyos se elaboraban con mijo y no con trigo duro, y el cereal, por aquella época, ni siquiera se cultivaba en el país asiático.
Según algunos historiadores, los chinos fueron los primeros en inventar la pasta, utilizando harina de trigo y agua para crear fideos largos y delgados. Pero también sabemos que los chinos preparaban una comida parecida a lo que hoy conocemos como fideos, nada más y nada menos que ¡desde el año 3000 a. C!
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La Pasta Llega a Italia: Un Antes y un Después
Sin embargo, mucho antes de que este llegase a China, por primera vez en 1274, la pasta -tal y como la conocemos hoy- ya tenía larga data de existencia en Italia. Mucho antes de que Marco Polo llegase a China, por primera vez en 1274, la pasta -tal y como la conocemos hoy- ya tenía larga data de existencia en Italia. Este hecho resulta irrefutable, y no solo desmiente la atribución de la llegada de la pasta a la labor del mercader, sino que abre una nueva cara de la historia hasta entonces olvidada.
Aunque la pasta se originó en China, fue en Italia donde realmente se popularizó y se convirtió en un elemento básico de la cocina. Los italianos comenzaron a hacer pasta a mediados del siglo XIII, utilizando harina de trigo y agua para crear una masa que luego se laminaba y cortaba en diferentes formas.
Sicilia y el Islam: Un Punto Clave en la Historia de la Pasta
Así pues, para rastrear la llegada de la pasta a nuestro continente tenemos que retrotraernos a algunos siglos antes de Marco Polo y atravesar el país de punta a punta, desde el noreste del Véneto al suroeste, cruzando el mar Tirreno, para llegar a Palermo. Para ello, debemos regresar algunos siglos antes de Marco Polo y recorrer el país hasta llegar a Palermo. ¿Fueron los musulmanes los que realmente inventaron la pasta y la trajeron a Europa?
Se sabe que casi todas las potencias dominantes del Mediterráneo de aquella época llegaron a colonizar Sicilia en algún momento de la historia. Casi todas las potencias dominantes del Mediterráneo colonizaron Sicilia en algún momento de su historia. Entre tales invasores, los musulmanes ocuparon la isla entre los siglos IX y XI. Entre tales invasores, los musulmanes la ocuparon entre los siglos IX y XI.
Entre sus influencias gastronómicas parece que llegó la pasta, con varias referencias a ‘itriyya’ (en árabe, pasta cortada en tiras finas) por parte del citado Al-Idrisi. Los primeros norteafricanos que se asentaron diversificaron la agricultura, cultivando limones, almendras, pistachos o higos, pero, sobre todo, transmitieron algunos sabores que aún permanecen en la cocina siciliana, como el cuscús o el jazmín de sus helados y sorbetes. Menos sabido es que a tales colonizadores debemos también un ingrediente que hoy resulta tan poco exótico como la pasta.
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'Itriyya': El Origen del Nombre
El enigma del origen de los ‘spaghetti’ quedó, sin embargo, esclarecido cuando los historiadores hallaron el texto ‘Un divertimento para el hombre que anhela viajar a lugares remotos’ redactado por Al-Idrisi, cartógrafo ceutí de Ruggero II de Sicilia, rey que heredó a su vez el trono del monarca cristiano que expulsó a los musulmanes de la isla. Fue en medio de este contexto en el cual los historiadores hallaron un texto, redactado en 1154 por el cartógrafo ceutí del rey Ruggero II de Sicilia, Al-Idrisi, donde menciona Trabia, un asentamiento a pocos kilómetros de Palermo que apostaba por estirar largas y delgadas tiras de masa que dejaban secar y que denominaban ‘itriyya’.
En él se menciona Trabia, un asentamiento situado a apenas unos pocos kilómetros de Palermo donde se “producen grandes cantidades de ‘itriyya’, que se exportan a todas partes: a Calabria y a países musulmanes y cristianos”. Gracias a manuscritos anteriores sabemos que la palabra ‘itriyya’ se utilizaba para designar tiras largas y delgadas de masa seca.
Con bastante certeza, se puede afirmar también que la ‘itriyya’ que se producía en Sicilia estaba elaborada con trigo, pues desde que los romanos derrotaron a Aníbal, el cereal se convirtió en la principal cosecha de la isla. Los historiadores no han encontrado ningún indicio anterior en otra zona del planeta que hable de una producción de pasta a gran escala.
Un siglo y medio más tarde, en las ciudades del Tirreno, desde Génova hasta Palermo, los cocineros italianos transfomaron la ‘itriyya’ en ‘trie’, ‘vermicelli’ y ‘maccheroni’, y la pasta dura comenzó a mencionarse en distintas crónicas. A raíz de esta primera referencia de fabricación masiva, la pregunta resulta inmediata: ¿fueron los musulmanes quienes inventaron la pasta?
Parece lógico pensar que este alimento poco perecedero y fácil de transportar podría haber sido de especial utilidad para el estilo de vida nómada de los árabes. Sin embargo, John Dickie desmiente esta hipótesis al señalar que esto solo sería posible si los camellos hubieran tenido la suficiente fuerza para cargar con las pesadas ruedas de molino que se necesitan para preparar la harina, sin olvidar, por supuesto, que los conquistadores que poblaron Sicilia eran mayoritariamente de origen bereber y no árabe.
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John Dickie, historiador y académico británico especializado en Italia, en su libro Delizia! The Epic History of Italians and their Food (2007) desmiente esta hipótesis al señalar que esto solo podría ser posible “si los camellos hubieran tenido la suficiente fuerza para cargar con las pesadas ruedas de molino que se necesitan para preparar la harina, sin olvidar que los conquistadores que poblaron Sicilia eran mayoritariamente de origen bereber y no árabe”.
Al parecer, 'itriyya' no es ni siquiera una palabra proveniente de esta lengua, sino una transliteración del griego. El mérito, por tanto, de los musulmanes, fue sobre todo el de la difusión y la distribución. Por lo tanto, resulta difícil aún hoy determinar el origen de la pasta a un único territorio y momento histórico. Sin embargo, al menos se pueden seguir estudiando bajo dos importantes premisas: la pasta ya existía en Italia antes de la llegada de Marco Polo a China y que el mérito, por tanto, de los musulmanes, fue sobre todo el de la difusión y la distribución de la pasta.
La Evolución de la Pasta: De Sicilia al Mundo
A medida que la pasta se popularizó en Italia, también comenzó a evolucionar. Los italianos empezaron a experimentar con diferentes formas y tamaños de pasta, y también comenzaron a agregar ingredientes como huevos, queso y verduras a la masa. La pasta dura que engloba a los ‘spaghetti’, ‘penne’ o ‘fusilli’ se elabora con harina de trigo duro con un alto contenido en gluten que facilita el secado, el almacenamiento y la comercialización.
‘Maccheroni’ era el término medieval más difundido para hablar de la pasta, pero el concepto se usaba de manera arbitraria, utilizándose a veces para designar también a aquellos productos elaborados con pasta fresca ('tortellini', 'lasagne', 'tagliatelle'...). La presencia de este en la isla de Sicilia, con anterioridad, hizo posible la entrada de esta comida en forma de masa que después se hervía con agua caliente. Tenía varias ventajas, quizá tres eran las más importantes.
La primera, su capacidad de combinar con otros alimentos. Segundo, su poder nutritivo. Unos siglos después, el comercio y la industrialización posibilitaron que la pasta conquistara el mundo. Hoy no queda prácticamente ningún rincón del mismo donde no se conozca y sea fácil tomar un buen plato de espaguetis, macarrones o cualquier otra pasta.
El clima seco de Sicilia favoreció ampliamente su producción en Italia. Su practicidad hizo que su difusión en todo el planeta fuera de manera casi inmediata. Es económica, fácil de hacer, transportar y almacenar.
La Pasta en el Nuevo Mundo y en la Actualidad
La pasta llegó a América con los inmigrantes italianos a principios del siglo XX. La pasta llegó al Nuevo Mundo a través de los ingleses, quienes la descubrieron durante una gira por Italia. Los colonos ingleses llevaron a Estados Unidos la práctica inglesa de cocinar fideos al menos media hora y luego sofreírlos con salsa de crema y queso: (los famosos mac & cheese).
A Thomas Jefferson, el tercer presidente de los Estados Unidos de América, se le atribuye el hecho de haber traído la primera máquina de macarrones a Estados Unidos en el año 1789, tras su regreso a casa después de servir como embajador en Francia. La primera fábrica de pasta industrial en Estados Unidos fue construida en Brooklyn en 1848 por un francés que extendía sus espaguetis en el techo para que se secasen al sol. La producción se expandió en el siglo XIX y aparecieron fabricantes de pasta en todo el país.
José Espona (el fundador de Pastas Gallo) construyó la primera semolería de España en 1956 y, en 1958, cuando apenas existía mercado para la pasta en España, compró un antiguo molino en El Carpio y lo convirtió en fábrica de pastas. Poco más de una década después, ya era posible encontrar Pastas Gallo en más de 100.000 puntos de venta en toda España.
Hoy en día, la pasta es un plato popular en todo el mundo, con innumerables variedades y formas. Hoy, es uno de los alimentos más empleados en los cinco continentes. ¡No hay duda de que la pasta ha sabido resistir perfectamente el paso de los años La pasta se sirve con una variedad de salsas, desde la clásica salsa de tomate hasta la carbonara, la boloñesa y la pesto.
Hoy no queda prácticamente ningún rincón del mismo donde no se conozca y sea fácil tomar un buen plato de espaguetis, macarrones o cualquier otra pasta. Porque, ojo, hay muchas clases de esta. Algunos estudios estiman que existen hasta 300 tipos diferentes. Y se pueden clasificar según sean cortas, largas, frescas, secas o rellenas. Y todas ellas tienen algo en común. Suelen estar buenísimas, pero pueden pasar a estar irresistibles con un sencillo paso.