Orígenes y Trayectoria de Pilar Rahola

11.12.2025

Pilar Rahola Martínez nació en Barcelona el 21 de octubre de 1958. Es hija de José Manuel Rahola, ya fallecido, y de Pilar Martínez Ponsa. En la familia de su padre hay varias personas que se dedicaron a la política y también algunas que fueron represaliadas por sus ideas: el hermano del bisabuelo de Pilar fue el escritor Carles Rahola, fusilado por los franquistas en 1939.

De ese ambiente antifranquista bebe desde muy pequeña la actual musa del 'procés'. Los orígenes finlandeses de los Rahola siempre habían alimentado sus primeras imaginaciones, y volar hacia sus nieblas era tanto como vivir una aventura vikinga en pleno Empordà.

Su padre abandonó su Cadaqués natal de joven para labrarse una vida en Barcelona, ciudad en la que conoció a Pilar, su futura mujer, con quien se casó enseguida. La familia se instaló en Badalona, donde se crió Pilar y su hermana pequeña.

En casa se vivía un ambiente antifranquista heredado de la rama Rahola, puesto que su tío abuelo, Carles, fue el primer fusilado del franquismo por delito de opinión. Nunca tuvo problemas por asistir a manifestaciones. Sin embargo, para no preocupar a sus padres, la joven Pilar decía en casa que se iba a bailar sardanas.

La madre de Pilar, sin embargo, se llevó un auténtico berrinche cuando supo que su hija de iba a dedicar a las malas artes de la política. De la infancia de Pilar cabe destacar que era una niña muy inteligente, muy despierta y activa, que le gustaban los animales y, esto sobre todo, que hablaba mucho. Muchísimo.

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Formación y Primeros Pasos Profesionales

Pilar Rahola estudió Filología Hispánica y Filología Catalana. Esto sí se sabe. Se licenció en la universidad de Barcelona. Pero nuestra protagonista es una pionera en esa enfermedad que luego se ha hecho tan común entre los políticos: la “curriculunitis” o inflamación infecciosa de la zona curricular, que con frecuencia deriva en la aparición de másteres imaginarios y títulos ficticios u otorgados por debajo de la mesa.

Durante muchos años, en su propia página web aparecía como “doctora” en Filología. Así se la presentaba en público sin que ella dijera nada. Y nada dijo hasta que alguien, hace nada más que ocho años, se dio cuenta de que aquellos doctorados eran falsos, porque Rahola nunca se doctoró. Cuando le preguntaron por aquello, también fue de las primeras en proferir las que luego se han convertido en excusas habituales cuando a alguien le pillan mintiendo en estas cosas: ay, habrá sido sin querer, un despiste, lo habrá puesto mi secretaria, yo es que esas cosas no las miro nunca, je je, etc.

Pero empezó por dedicarse a escribir, algo que se le ha dado siempre bien. Durante varios años dirigió la editorial Pòrtic y colaboró con diversos medios.

Carrera Política

La trayectoria política de Pilar Rahola ha sido eminentemente migratoria, aunque siempre dentro del independentismo catalán y, como sucede con el vuelo de muchas aves, siempre orientada por el sol… que más calentase en cada momento.

Pilar Rahola comenzó en política en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). Fue teniente de alcalde del Ayuntamiento de Barcelona y también diputada en el Congreso (la única de su partido) desde 1993. Eran los tiempos en que ERC era un partido pequeñito en el que mandaban Rahola y el profesor y excura Angel Colom.

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Pero aquello no duró mucho: hubo un cruce de navajas dentro del partido, Josep Lluís Carod Rovira se hizo con el control y aquella extraña pareja, Colom y Rahola, abandonaron sonoramente ERC y fundaron el Partit per la Independència (PI), convencidos de que su popularidad arrastraría tras de sí a la militancia.

Pero no fue así. Los militantes no se comportaron como la audiencia televisiva y el PI, financiado ocultamente por Jordi Pujol -ese hombre honrado- para desactivar al catalanismo más radical y quedarse él con la mayor parte del negocio, fracasó completamente. Aquello acabó en los pantanales de la corrupción y con 75.000 euros que no aparecían por ninguna parte.

Rahola, que siempre ha dicho que de todo aquel enjuague no sabía nada, conservó su escaño (aunque estaba ya en otro partido) durante tres años más, hasta 1999. Luego dejó la política y regresó a su medio natural: la prensa en todas sus variedades, los artículos, las tertulias.

En 2013 reactivó su actividad política al convertirse en miembro del Consell Assessor per la Transició Nacional, un organismo dedicado a velar por el proceso hacia la independencia de Cataluña y preparar la consulta.

Trayectoria en los Medios

Pero su carácter vehemente, desparpajado y echao p’alante la convirtieron muy pronto en candidata natural a todo género de tertulias televisivas, mesas de debate y opinadurías varias, sobre todo porque Rahola tenía dos condiciones muy valiosas para el oficio: era independentista declarada en los años en que aquello era casi un exotismo en los medios, y luego tenía la habilidad de contar cosas muy complicadas como si fuesen sencillas, aunque desde luego no lo fuesen.

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Ese don, que luego han desarrollado hasta la extenuación numerosos políticos y que está en la génesis misma de lo que hoy se llama “populismo”, hacía de Rahola un personaje muy atractivo para todo tipo de tertulias en aquellos medios y programas que, ya en el siglo pasado, tenían por divisa el “Todo por la audiencia”, berlusconismo que más tarde ha triunfado en toda regla.

Aún se recuerda aquella época milagrosa en que Rahola, Antonio David Flores y Javier Cárdenas eran compañeros en el programa Crónicas marcianas, una de las cabezas de puente de la telebasura en España. El problema era que, cuando Rahola tomaba la palabra, lo difícil era hacerla callar. No paraba ni para respirar.

Cuando el procès estaba a punto de desencadenarse, alguien decidió que era muy conveniente que se publicase un libro sobre Artur Mas, muy tocado por la crisis de aquellos años (2009) pero que seguía siendo el sol que más calentaba. Se lo encargaron a Rahola. La periodista escribió La máscara del rey Arturo, en donde dejó al presidente Artur Mas al borde mismo de la canonización. Desde entonces, nunca ha faltado en la Generalitat quien levantase el teléfono para recomendar a los medios afines una bien pagada colaboración, un programa, una tertulia, una columna, una sección para Pilar Rahola. Se volvió omnipresente.

En el programa humorístico Polònia, de TV3, llegaron a hacer un sketch ironizando precisamente sobre eso su capacidad de estar en todas partes a la vez, como Fray Escoba y algunos santos más, muy pocos. No era raro ver su cara y oír su verbosidad interminable en varios canales de televisión el mismo día y a la misma hora, pero en programas distintos.

En 2009 comenzó su trabajosa, resonante y sobre todo lucrativa colaboración en el diario La Vanguardia, donde sustituyó a Baltasar Porcel (recién fallecido) como columnista “estrella”.

Cuando el sol volvió a cambiar de posición en el firmamento político y derivó hacia los parajes en que habitaba Carles Puigdemont, Pilar Rahola migró una vez más y se puso a su servicio sin dudarlo. El nuevo president hizo con ella lo mismo que el anterior: protegerla, cuidarla, recomendarla, imponerla.

No obstante, y a raíz de ser licenciada en Filología Hispánica, ha decidido apostar por su vena periodística, algo que ha llevado a cabo con éxito.

Vida Personal

Casada y con tres hijos (dos de ellos adoptados), tiene sus prioridades. Firme defensora en todas partes de la enseñanza pública, inscribió a una de sus hijas en un exclusivo centro de Suiza, L’Aiglon College, que le costaba 130.000 euros al año. El cabreo de Rahola cuando esto se supo fue tremendo. Tremendo e interminable, como casi siempre.

Cadaqués es el pueblo de origen de los Rahola, donde la familia mantiene la casa familiar.

Con Roberto adoptaron a Ada, la niña mimada de la familia. Quienes la conocen destacan de la pequeña su gran capacidad de esfuerzo y su responsabilidad; dicen que es una niña estudiosa y perfeccionista.

Una de ellos, Sira, habla de su madre con devoción. «Mi familia es un gran matriarcado, ya mi abuela es una mujer con carácter muy fuerte, muy potente, y mi madre ha escogido seguir ese mismo camino», cuenta Sira. «Le gusta ser anfitriona, por ejemplo, y poner la mesa bonita, comer bien... Mi madre consigue que lo que sería una cena familiar casual se convierta en una cita especial en la que todos vamos arreglados. Implica a toda la familia porque se implica ella», dice esta actriz.

Su lado político viene definido, cómo no, por la familia.

Controversias

Rahola evita exhibir esa faceta tanto como puede. Igual que no le gustó que se aireara el asunto del colegio en Suiza, tampoco le gusta exhibir otro de sus grandes pecados de clase: su membresía en el exclusivo y muy monárquico Real Club de Polo de Barcelona, donde mantiene un caballo para que su hija Ada aprenda equitación.

Bastante más grave que esos pecados veniales es su posible participación en la financiación opaca del Partit per la Independència (PI), partido que formó junto a Àngel Colom tras escindirse ambos de ERC en 1996.

Todas las fuentes consultadas consideran "casi imposible" que Rahola no tuviera constancia de esos pagos.

En realidad, quien iba a retirar el coche era su chófer particular y Rahola no estaba dispuesta a pagar la multa. "¿Que no sabe quién soy?", le bramó al agente encargado del depósito. El escándalo fue grabado por una cámara de seguridad y generó una enorme controversia. Rahola, puesta en evidencia, se vio obligada a pedir perdón.

El Legado de Carles Rahola

En algún momento de mi vibrante y probablemente ruidosa adolescencia, mi padre me regaló un libro que me ha acompañado desde entonces, con una frase que nunca he olvidado: "Todo lo que necesitas para ser una buena catalana, está aquí". Era el Breviari de ciutadania de Carles Rahola, un pequeño texto que mi familia conservaba en una vieja y hoy mítica edición.

Ciertamente, esa breve joya del pensamiento era un auténtico manual de pedagogía para jóvenes, hecho desde el compromiso con los valores noucentistes: amor por la cultura, idealismo, fidelidad a los orígenes, exigencia, respeto, tolerancia, pacifismo, libertad.

Cuando leí otros textos de Carles Rahola, conocí la amplitud de su pensamiento, su ingente curiosidad, el rigor intelectual, pero ninguno de ellos me impresionó tanto como el Breviari,tan sencillo en las formas, tan completo en los conceptos. Una auténtica biblia de ciudadanía.

Como me dijo el recordado Josep Benet, en una larga conversación, a Carles Rahola "lo mataron porque encarnaba tres conceptos inaceptables para la dictadura, la cultura, Catalunya y la libertad". Y porque era fácil, era gratis, era impune asesinar a miles de personas indefensas, cuyo único delito era pertenecer al bando de los derrotados.

De su rigor intelectual, ahí están sus escritos. De su compromiso ciudadano, ahí está la profunda huella que dejó en su sociedad. De su dignidad en vida, ahí está su dignidad ante la muerte.

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