Concha Piquer: Biografía de una Estrella de la Copla Española

14.12.2025

María de la Concepción Piquer López (8 de diciembre de 1908 - 12 de diciembre de 1990), más conocida como Concha Piquer (y a veces como Conchita Piquer), fue una cantante y actriz española, reconocida por su trabajo en la copla.

Concha Piquer fue la primera mujer moderna de un país reacio a la modernidad. La primera que se puso el mundo por montera, ignorando prejuicios y tabúes. Manuel Vicent (Castellón, Valencia, 1936) ha novelado su vida con inteligencia e ingenio, mostrando cómo se gestó un mito que aún conserva su poder de seducción.

La copla pertenece a otra época, pero no está muerta. Las folclóricas no son simples intérpretes, sino símbolos de una forma de entender la vida.

Primeros Años y Debut en Nueva York

Piquer nació en Valencia, España, en el seno de una familia humilde. Acudió a un colegio de monjas donde solo le enseñaron a coser y rezar. Allí aprendió que el mundo era injusto y despiadado, pues la obligaban a entrar por la puerta de atrás, como al resto de las niñas pobres.

Descubierta por el maestro Manuel Penella, viajó a Estados Unidos con trece años para cantar en los teatros de Broadway y exhibir su cuerpo adolescente bajo un mantón que dejaba entrever su desnudez. En 1922, debutó en el escenario de Nueva York a la edad de 14 años, y más tarde apareció con Eddie Cantor, Al Jolson, y Fred y Adele Astaire.

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El 15 de abril de 1923, apareció en un cortometraje, From Far Seville, realizado por Lee de Forest en su proceso de sonido sobre película Phonofilm, que se proyectó en el Rivoli Theater de Nueva York. Esta película, actualmente parte de la colección Maurice Zouary de la Biblioteca del Congreso, fue grabada y proyectada cuatro años antes de la que se ha considerado durante mucho tiempo la primera película del cine sonoro, 'El cantor de jazz' (Alan Crosland, 1927).

Conchita Piquer cantó para esa película canciones en español (un cuplé andaluz y una jota aragonesa) y, también, un fado en portugués.

Para 1923, Concha Piquer ya se había convertido en una habitual de los carteles del teatro musical neoyorquino. Actuaba junto a otras grandes estrellas como Al Johnson o Eddie Cantor.

Cuando apenas tenía 13 años, cantó en un teatro valenciano. Entre el público estaba el compositor Manuel Penella. "Penella se fija en ella porque tiene mucho talento cantando y le ofrece llevársela a Estados Unidos", comenta Carla Berrocal, dibujante de cómics y autora de 'Doña Concha: la rosa y la espina'.

Volvió a España dejando atrás la soledad que sentía en Nueva York. Con ella, se trajo todo lo aprendido en Estados Unidos: "El verdadero mérito de Concha Piquer fue que transformó el espectáculo de variedades americano en un espectáculo de variedades español", explica Carla Berrocal.

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Consagración en España y Éxito en la Copla

De regreso a España en 1926 fue protagonista de varios espectáculos musicales. Transcurrida la guerra civil su nombre se asocia a los primeros que se estrenaron firmados por el trío Quintero, León y Quiroga, que se componían de una breve trama dramática intercalada de coplas, origen de un género escénico que luego continuaron otras artistas.

Fue conocida por su trabajo en forma de copla, e interpretó sus propias interpretaciones de algunas de las piezas clave de la tradición de la canción española, principalmente obras del trío de compositores de mediados del siglo XX Quintero, León y Quiroga.

La copla ya existía en España desde la Segunda República, sin embargo, sería la guerra civil la que traería la edad de oro de la tonadilla. En un país dividido y herido de muerte, la música fue una vía de escape y un modo de comunicación, especialmente para aquellos que no podían expresar sus sentimientos, para los vencidos.

El momento perfecto pilló a la Piquer en plenitud de voz y facultades, pero no le bastó con eso: quiso rodearse de los mejores. Doña Concha, quizá porque se había criado en el show business americano, tenía una visión mucho más amplia de lo que significaba ser una cantante, una estrella. Hacía falta un gran equipo y se encargó de conseguirlo.

Antonio Quintero cuenta que un día le invitó a comer Antonio Márquez: «Oye, Antonio, haces un teatro que me gusta. Conoces bien a los gitanos y me gustaría entroncarte con el poeta Rafael de León y el maestro Quiroga, que, hasta la guerra, se han dedicado a hacer canciones, siempre con mucho éxito. Yo quiero que me hagáis teatro.

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Nadie hizo tanto por la copla con un gesto tan sencillo: bastaba juntar el talento necesario y ponerlo a trabajar en el mismo espectáculo. Quintero, León y Quiroga fueron la santísima trinidad del género y no solo la hicieron a ella la reina absoluta, todas las demás folclóricas se beneficiaron de la idea.

En este punto exacto es donde doña Concha se vuelve una figura inabarcable porque ya no era solo una gran cantante, era una empresaria que llevaba su compañía con una mano de hierro como no se había visto hasta entonces. Aquí es donde nace la leyenda del baúl de la Piquer, que resultó no ser uno: podían llegar hasta setenta.

Vida Personal y Retiro

La fama y el dinero no evitaron una vida sentimental desdichada. Siempre fue la “otra”, la amante de hombres mayores, casados y con hijos.

De esos años, los anteriores al conflicto bélico y los inmediatamente posteriores no se conocen relaciones amorosas de la gran artista. Hasta que llegó a su vida un gran torero, el madrileño Antonio Márquez, que se enamoró de la valenciana y no paró hasta que ella le dió el sí.

Su única descendiente, Conchín, me contó que, ignorando la fecha en que se habían casado sus progenitores, únicamente pensaba en la de un anillo que portaba su madre, donde estaban grabadas estas cifras: 27-11-1942. Parece ser que sellaron su matrimonio civil ante un juez de Montevideo, Uruguay. Pero todo lo relacionado con tal boda siempre fue silenciado por sus protagonistas.

Concha Piquer se retiró de la canción el 13 de enero de 1958 actuando en el teatro de Isla Cristina (Huelva). Se retiró en 1958, tras quebrarse su voz durante unos instantes en un concierto. Dejó un gran legado en la copla española.

La Piquer se retiró un 13 de enero de 1958 en que le falló la voz, porque cuando una está en lo más alto puede enfrentarse con todo menos consigo misma, y no se consintió no ser impecable en la ejecución como había sido siempre.

Concha Piquer murió en Madrid el 12 de diciembre de 1990. Falleció el 12 de diciembre de 1990, justo dos años después que su marido.

Legado y Reconocimiento

Hasta el 11 de junio de 2023, estará la exposición 'Doña Concha: una exploración en torno a la copla y Conchita Piquer' en el Ayuntamiento de Valencia, con el fin de homenajear a la 'reina de la copla española'.

Orgullosa empresaria y mujer desmedida para los parámetros de su época, ya recibió en vida el reconocimiento de Valencia. El 20 de febrero de 1964, ella misma ungió la vía Conchita Piquer, en el barrio de El Calvari de Campanar.

En las deliberaciones del jurado de los Premios Príncipe de Asturias, en 1987, Manuel Vicent, Joan Manuel Serrat, Pilar Miró, Antonio López y Manuel Gutiérrez Aragón intentaron dar un golpe de mano al veredicto incluyendo la candidatura de la cantante valenciana.

Ahora, el legado de la Piquer vuelve a la actualidad valenciana. Nunca es tarde.

Concha Piquer fue, posiblemente, la primera artista española que vivió el sueño americano sin saber aún muy bien lo que era, que triunfó en Broadway al lado de los mejores siendo apenas una adolescente y que creció y se formó en el mundo del espectáculo más exigente posible, con todo lo bueno y lo malo que eso implica.

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