Joaquín Torres: Biografía de un Arquitecto Moderno y Joaquín Torres-García, Artista Constructivista
Joaquín Torres Vérez: Arquitecto de la Modernidad
Él, Joaquín Torres Vérez, es uno de los máximos exponentes del modernismo actual en la arquitectura española.
Aficionado desde pequeño a las bellas artes, este barcelonés fundó su propio estudio en 1996 bajo el nombre de Estudio A-cero, junto a su socio Rafael Llamazares, amigo desde la Universidad.
Desde los comienzos establecen una filosofía de arquitectura moderna inspirada en el mundo del arte, sobre todo la escultura, aunando la influencia de grandes arquitectos y diseñadores de estilo contemporáneo con sus propias experiencias vitales.
Si mezclamos nombres y estilos como Lloyd Wright y Van der Rohe, añadimos una pizca del minimalismo de John Pawson y la conceptualidad de Zaha Hadid puede que el resultado no sea muy atractivo.
Sin embargo el punto de inflexión en su vida llegaría con el cambio de siglo en el año 2000, cuando empezó a convertirse en, como le llaman algunos, “arquitecto de los famosos”.
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Y es que resulta que el sobrenombre no está tan mal puesto. Aparte de Penélope Cruz, Cristiano Ronaldo o Alejandro Sanz, Joaquín ha trabajado, y trabaja, sobre todo, con empresarios de alto nivel.
En 2010 Joaquín acepta una oferta televisiva y participa en el programa ‘Supercasas’, donde realiza una labor divulgativa dando a conocer toda su obra y la de su estudio.
Varios años de apariciones en la pequeña pantalla hacen que el catalán consolide su estilo contemporáneo y funcional, pero estéticamente escultural, y sea trampolín para un mercado mucho más internacional y abierto.
Además del diseño arquitectónico Joaquín se ha atrevido a ir un paso más allá y, desde hace un tiempo, también ofrece otros servicios como el diseño de interiores y diseño de muebles. Todo ello bajo su sello y estilo personal de inspiración artística, sobre todo en la escultura, pero con un aire conceptual marcado por lo contemporáneo.
En los últimos años, se han potenciado los departamentos de interiorismo y paisajismo de A-cero y se ha iniciado un fuerte proceso de internacionalización (Austria, Líbano, Portugal, Emiratos Árabes, Tailandia, Vietnam, Chile, India o Brasil) tras ganar un concurso privado para el desarrollo y urbanización de un complejo de 500.000 m2 en Dubai.
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Entre sus proyectos más destacados, además de los ya nombrados, se encuentra el Centro Cultural Municipal en Getafe, Madrid, el Edificio de Facultades para la Universidad de La Coruña, el proyecto del rascacielos Wave Tower en Dubái, un Auditorio en Omán, Jordania y un palacio del siglo XXI en Arabia Saudí.
Dos veces finalistas en los premios FAD, en 2012 se expuso en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), con mucho éxito, una importante muestra de la obra de Torres y Llamazares durante estos años, “A-cero.
Joaquín Torres-García: Un Maestro del Constructivismo Universal
Joaquín Torres-García (Montevideo, 1874-1949) fue pintor, pedagogo, teórico del arte y creador de juguetes de vanguardia.
Joaquín Torres-García, pintor, muralista, ilustrador, escultor, teórico y profesor, nació el 28 de julio de 1874 en Uruguay, donde transcurrió su infancia y adolescencia, antes de trasladarse a España con su familia en 1891.
Circunstancias económicas determinan que la familia se traslade a España en 1891, instalándose en Mataró, ciudad natal de su padre.
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A los diecisiete años llegó a Cataluña, de donde era originario su padre.
Los Torres-García pasaron una breve temporada en Mataró antes de irse a vivir a Barcelona, donde Joaquín se matriculó en la Academia de Bellas Artes y en la Academia Baixas.
En principio se formó a la manera tradicional, estudiando el arte neoclásico; tal vez fuera esto lo que le indujo a renunciar a una formación académica y a buscar una experiencia más autodidacta.
A partir de 1893 emprendió por su cuenta una búsqueda artística personal que, por lo general, cobraba nuevos bríos con las conversaciones que sostenía con Pijoan, Zulueta y Marquina en el Cercle de Sant Lluc y, a partir de 1897, con los asiduos del café bohemio Els Quatre Gats.
Socio del Cercle Artístic de Sant Lluc, frecuenta la tertulia de Els Quatre Gats y entabla amistad con Manolo Hugué y Julio González, junto a los cuales constituirá un representativo sector del noucentismo catalán, propugnado por Eugenio d’Ors.
En 1898 vive un tiempo en Madrid y se dedica a la ilustración de libros y a la enseñanza del dibujo.
Torres-García, muy influenciado por la obra gráfica de Toulouse-Lautrec, que había tenido ocasión de contemplar en la exposición que de la misma se celebró en 1896 en la Sala Parés de Barcelona, empezó a colaborar como ilustrador en una serie de libros y publicaciones periódicas, entre los que cabe citar las revistas Revista Popular y Barcelona Cómica y la obra de Jacinto Benavente La vida literaria.
En 1897 el artista expuso unos cuantos dibujos en la galería Vanguardia y en 1901 presentó una serie de paisajes románticos, que había ejecutado para la revista de Utrillo Pèl i Ploma, en el Salon de París.
Hacia 1900 empieza a pintar al óleo jardines y paisajes de carácter misterioso y melancólico, para evolucionar luego hacia un clasicismo noucentista que le ocupará varios años.
A principios de siglo Torres-García era ya un pintor y muralista de reconocido talento, como subraya Eugeni d'Ors en un artículo publicado en 1905 en El Poble Catalá. El floreciente ambiente artístico que se vivía en Barcelona y su original modernismo indujeron a Torres-García a colaborar con Antonio Gaudí en la ejecución de una serie de vidrieras para la catedral de Palma de Mallorca y la Sagrada Familia (1903-1904). Desde 1908 realiza pintura mural.
En 1910, mientras trabajaba en dos importantes paneles murales para la Exposition Universelle de Bruselas, Joaquín Torres-García tuvo ocasión de conocer y admirar el clasicismo monumental de Pierre Puvis de Chavannes. Al año siguiente, con ocasión de la VI Exposició d'Art de Barcelona, la crítica lo definió como uno de los representantes más significativos del Noucentisme. En 1912 le encargaron los frescos para la decoración del Saló Sant Jordi del Palau de la Generalitat, que suscitaron exacerbados comentarios entre la crítica. Torres-García se retiró a Terrassa, donde creó la Escola de Decoració, se dedicó a la enseñanza y publicó Notas sobre arte en 1913 y Diálegs en 1915.
En 1917 su obra sufre un cambio significativo. Abandona el clasicismo, abriéndose a la actualidad pictórica, en consonancia con los teóricos del futurismo, que conoce a través su compatriota uruguayo, también residente en Barcelona, Rafael Barradas. De 1920 a 1922 vive en Nueva York, donde afianza su conocimiento del futurismo, aunque su obra no fue entendida.
En 1920, tras el fracaso de una pequeña fábrica de juguetes, viajó a Nueva York, donde vivió una intensa etapa, interrumpida por la falta de recursos económicos.
A su regreso a Europa, se instala en Italia, donde recupera el sentido clasicista de la forma y la técnica del fresco.
Se trasladó a Italia, e impulsó allí de nuevo un negocio de juguetes, y de allí a París, donde conoció a Theo van Doesburg y participó en la fundación del grupo Cercle et Carré.
En 1926 está en París, donde realiza sus primeras obras constructivistas, entrando en contacto con Theo van Doesburg en 1928. También París le proporcionó un mayor conocimiento del arte del Africa negra y de la América precolombina.
Empieza a desarrollar su concepto de arte constructivo y entra en contacto con Picasso, Mondrian y Ozenfant, siendo en 1930 fundador, con Marcel Seuphor, del grupo y la revista Cercle et Carré.
En 1932 regresó a España y vivió en Madrid, antes de regresar en 1934 a Montevideo, donde al año siguiente fundó la Asociación de Arte Constructivo.
En 1932 vuelve a España por problemas económicos, viviendo en Madrid. Intenta sin éxito la creación de una Escuela y un Museo de Arte Constructivo. Vuelve en 1934 a Montevideo, donde crea la Asociación de Arte Constructivo en 1935 y en 1936 la revista Círculo Cuadrado, así como el Taller Torres-García en 1943.
Partiendo de un planteamiento artístico más personal, ejecuta cuadros que, por su composición marcadamente geométrica, anticipan su estilo constructivista de madurez.
Sus pinturas y construcciones en madera se estructuran claramente en zonas geométricamente definidas, y son tratadas con una gama de colores terrosos y negros muy característica de Torres-García. Sobre el color se despliegan grafismos y personajes esquemáticos.
En 1943 abrió el Taller Torres García para instruir a los artistas jóvenes en las ideas y técnicas constructivistas.
En esa época ejecuta el Monumento cósmico (1938, Montevideo) y publica Universalismo Constructivo (1944), su obra teórica de más envergadura.
Del decorativismo modernista a la abstracción geométrica, del reflejo subjetivo de la naturaleza a la adoración de las formas mecánicas, la obra de Torres-García resulta amplísima e inclasificable, y quizá por ello extrañamente ignorada por los críticos y las nuevas generaciones de aficionados.
Constantemente atento a las complejidades de la época que le tocó vivir, realizó pinturas murales para la Diputación de Barcelona (el actual Palau de la Generalitat), evolucionó hacia una personalísima abstracción e intentó finalmente una síntesis («hallar las formas de la naturaleza en la geometría», como él mismo escribió) que en el fondo es una de las bases del arte contemporáneo.
Joaquín Torres-García (Montevideo, 1874-1949) es bien conocido por ser el creador del Universalismo constructivo.
Sin duda, éste es un libro especial en la producción literaria del autor, y una obra de gran importancia dentro su trayectoria, en el que comparte sus impresiones, sus opiniones, la narración personal de sus vivencias y vicisitudes, y de los distintos círculos de amigos que frecuentó en Cataluña, Italia, París, Nueva York, Madrid y Montevideo.
Murió en Montevideo en 1949.
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