Santi Denia: Biografía de un Ícono del Fútbol Nacido en Albacete
Santiago Denia Sánchez, conocido en el mundo del fútbol como Santi Denia, es un nombre que resuena con orgullo en Albacete y en toda España. Nacido el 9 de marzo de 1974 en Albacete, este exfutbolista y actual entrenador ha dejado una huella imborrable en la historia del deporte rey.
Inicios y Trayectoria como Futbolista
Santi Denia se formó en las categorías inferiores del Albacete Balompié. Con apenas 18 años, se incorporó al primer equipo en la temporada 1992/93, siendo ese año el jugador más joven en Primera División.
Tras tres años como titular en la defensa manchega, fue traspasado en 1995 al Atlético de Madrid, donde se alzó con los títulos de Liga y Copa. Jugó con el equipo español en los Juegos Olímpicos de Atlanta en 1996, y en 2005 regresó al Alba donde jugó otras dos temporadas.
Santi fue internacional en dos ocasiones con la Selección Española, durante la etapa de Javier Clemente.
Sus padres, que ya no viven, se conocieron y enamoraron a principios de los setenta en el recién inaugurado Hotel Los Llanos. El padre, natural de Tarazona de la Mancha, trabajaba de cocinero y la madre, nacida en Peñascosa, ayudaba en la limpieza de las habitaciones. Santi Denia tiene una hermana mayor que él, Cristina, y confiesa que vivió una infancia feliz en el barrio de La Feria, al que vuelve cada vez que puede para felicitarse de que todo sigue donde estaba.
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«Vivíamos en la calle Cristóbal Pérez Pastor, pero después nos trasladamos a Joaquín Quijada, perpendicular a la calle Feria, muy cerca de la Tómbola de la Caridad (Cáritas). Detrás teníamos el colegio público José Prat García, donde yo estudiaba. En el Parque de Los Jardinillos nos juntábamos los amigos para jugar al fútbol», explica el que fuera defensa central del Albacete, con tan solo 18 años, y del Atlético de Madrid en la temporada del doblete (1996).
En su opinión, la ciudad donde se fraguó su carrera deportiva ha crecido, pero no es muy distinta a la de los años ochenta. «Es verdad que casi todos nos conocíamos. Yo la recuerdo - quizá porque mi vida siempre ha estado vinculada al fútbol - como una ciudad llena de campos de fútbol. En cada barrio había uno. Estaba el campo del Sepulcro, el del Pilar, el de San Pedro y el de San Pablo… Y, aunque todos eran de tierra, había diferencias y categorías. El del Hospital, por ejemplo, tenía una arena muy buena. Recuerdo que existía una Liga Interbarrios muy bonita para todos los críos de Albacete. Ginés Meléndez, un maestro del fútbol que fue concejal de Deportes, te podría hablar de ello».
Aquel chaval de barrio, que ya destacaba en las categorías inferiores del Albacete Balompié, a la vez que simpatizaba con el Atlético de Madrid por influencia paterna, no podía imaginar que llegaría a ser unos años después defensa central en ambos equipos. «Como era muy del Atleti, me gustaba mucho Futre, y también el central de la selección, Antonio Maceda, además de Goicoechea y Arteche, que eran dos centrales duros», confiesa, sin dejar de agradecer a sus primeros entrenadores - especialmente a Ginés y Julián Rubio - que le ayudaran a crecer.
A los 15 años, Santi Denia llegó al equipo juvenil del Albacete de la mano de Ginés Meléndez. Eran los años del 'queso mecánico', del encantamiento que producía el primer equipo, a las órdenes del asturiano Benito Floro. «Nos vino muy bien a los que estábamos en la cantera que el equipo subiera a Primera. Pasábamos de ser un club de Segunda o de Tercera, a ser un club profesional. En el verano de 1992, cuando Benito Floro ficha por el Real Madrid, me lleva Julián Rubio a hacer la pretemporada con los mayores y, seguidamente, llega mi famoso debut».
Al actual seleccionador de los Sub-21, sus paisanos todavía le recuerdan aquel «aciago debut» frente al Sevilla en el Carlos Belmonte, en el que el delantero centro croata Davor Sûker, les hizo un 'hat trick'. «Fue el día de Sûker, al que yo tenía que marcar, en teoría. Cuando a Julián Rubio le preguntaron en la rueda de prensa sobre mi actuación, dijo: 'la semana que viene, en Pamplona, frente a Osasuna, estarán Santi y diez más. Siempre le estaré agradecido. Le debo mucho a Julián, porque yo entonces no tenía contrato profesional y, si hubieran querido bajarme de nuevo al filial, lo podrían haber hecho».
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«El central, en teoría, es el jugador que menos corre, pero el que más responsabilidad tiene. Cualquier error te puede costar un disgusto. Tienes que estar muy concentrado y asumir las consecuencias».
Las complicaciones aumentan inevitablemente cuando tienes delante a jugadores difíciles de parar. «¿El más complicado de marcar y defender? El brasileño Ronaldo Nazario. Era una sensación de inferioridad. Decías: madre mía, ¿qué hago?; oye, ayúdame que se nos va. Intentabas acercarte para marcarle más fuerte y no llegabas. Me han tocado otros delanteros difíciles de marcar, pero la sensación de dificultad máxima la he tenido con Ronaldo».
Uno de los momentos más felices en la trayectoria profesional de Santi Denia - además del reciente Oro Olímpico de París - fue el doblete de Liga y Copa conseguido durante su primera temporada en el Atlético de Madrid. Sin embargo, el salto al club rojiblanco que entrenaba Radomir Antic, desde el Albacete Balompié, tenía muy preocupada a su madre. «Me vine sólo a Madrid - cuenta Santi Denia -, pero ella venía de vez en cuando a verme. Mi madre pensaba que en Madrid no daban de comer. Decía: 'a ver qué come este chico'. Me llamaba todas las noches para preguntarme: '¿qué has cenado?, ¿qué has comido? También me mandaba táperes de croquetas de cocido. No hay nada mejor en el mundo que las croquetas de tu madre. Es muy importante tener un entorno cercano que te cuide y que te dé equilibrio para no perder la cabeza cuando eres muy joven y ganas mucho dinero».
Le cuesta elegir entre el doblete con el Atleti y la Medalla de Oro olímpica, pero finalmente se decanta por este último trofeo deportivo. «Son dos cosas diferentes. El doblete lo vives de una manera más individual, porque eres joven. Así que me quedo con los campeonatos que hemos conseguido aquí, porque logramos que 40 personas - no solo los 22 jugadores, sino también el cuerpo técnico - sean como una familia durante cuarenta días de concentración. En los Juego de París todo el mundo se llevaba bien y todo el mundo empujó porque sabía que su momento iba a llegar. A los que juegan menos hay que convencerlos de que, en un momento dado, los compañeros van a necesitar su ayuda. Lo vimos en la final con Camello».
Santi Denia sabe también lo que es sufrir en primera persona la soledad de las derrotas. El descenso a Segunda División con el Atleti, en la temporada 1999-2000, no lo olvidará nunca. «Estuve casi dos meses sin querer salir de casa. Ojalá hubiera tenido un psicólogo para ayudarme, como los tenemos ahora en la Federación. Cuando volví al Albacete, con 33 años, tuve una lesión que me obligó a retirarme, pero el tiempo te enseña a mantener el equilibrio. Los picos emocionales no son buenos y no pasa nada porque te trate un psiquiatra. Son profesionales; entrenadores de la cabeza», afirma el seleccionador manchego.
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Su retirada de los terrenos de juego no supuso ningún trauma. La continuidad estaba asegurada a través de los banquillos. Al día siguiente de firmar la baja en el Albacete ya estaba trabajando en la cantera del Atlético de Madrid. «Desde los 18 años, que debuté en Primera División, no he tenido ningún día libre. He pasado por tres empresas - Albacete, Atleti y RFEF -, pero nunca he dejado de trabajar y quiero seguir haciéndolo. Como al final de mi carrera futbolística jugaba menos, me puse a estudiar y a hacer las prácticas para conseguir el carné de entrenador. Viendo los partidos desde el banquillo, decía: esto me gusta, esto no me gusta. También preguntaba en los entrenamientos por qué se hacían determinados ejercicios. El día que me incorporé a la cantera del Atleti me dieron un pantalón y una camiseta y me dijeron: 'a trabajar con los chavales'. Esa etapa, con José María Amorrortu, fue muy buena, como lo fue el año que estuve de segundo entrenador del primer equipo con Abel Resino».
El exjugador del Albacete y del Atlético de Madrid admite que entrenar - especialmente a grandes equipos - es una profesión de alto riesgo. «Entrenar aquí es más seguro, aunque se gane menos dinero. Pero, el entrenador de un equipo grande - lo hablamos entre nosotros muchas veces - sabe la responsabilidad que adquiere. Sabe la repercusión que tienen sus palabras en las entrevistas y ruedas de prensa. Tiene que asumir que va a estar todos los días en el foco. Aquí, Luis de la Fuente sabe que hay más de cuarenta millones de seleccionadores españoles que le van a decir: 'por qué no llevas a este y por qué no llevas al otro'. Luis lo sabe. Elegimos a los mejores, porque hay que formar un equipo en el poco tiempo que tenemos para intentar conseguir los máximos objetivos. No hay colores. El único color es el de La Roja».
Trayectoria como Entrenador
Tras su retirada del fútbol como jugador inició una nueva etapa como entrenador. En julio de 2010 se hizo cargo de la Selección Española Sub-17, luego fue ascendido a la sub-19 y finalmente a la Sub-21 donde sustituyó a Luis de la Fuente.
Denia fue designado segundo del técnico del Atlético de Madrid en febrero de 2009 y llegó a ejercer como primer entrenador del equipo colchonero durante un único partido (Atlético de Madrid - RCD Mallorca), tras el cese de Abel Resino.
Un año más tarde fue designado máximo dirigente de la Selección Española Sub-17 donde permanecería ocho años para después tomar las riendas de la sub-19 con la que consiguió un título, la Eurocopa de Armenia de 2019.
Ya en diciembre de 2022, Santi Denia fue ascendido a la Selección Española Sub-21 en sustitución de Luis de la Fuente, con quien ha conseguido clasificarse para la final del próximo 9 de agosto que medirá a los españoles contra la anfitriona de estos Juegos Olímpicos de París 2024, la selección de Francia.
Santi Denia será ahora seleccionador Sub-21, ocupando el cargo de Luis de la Fuente, relevo de Luis Enrique Martínez al frente de la absoluta.
Los escenarios de su infancia siguen ahí. Son testigos de un tiempo que le encanta recordar cuando vuelve a su Albacete del alma. La referencia de sus primeras andanzas. «Me gusta pasar por la calle La Feria, meterme por Joaquín Quijada y entrar al portal de la casa donde vivíamos. Me gusta parar en la esquina del Bar Arturo, que era el sitio donde quedábamos los amigos. Esa zona me recuerda una infancia feliz. Los Jardinillos, donde jugábamos al fútbol, la Plaza de Toros, la catedral; toda esa zona peatonal que han dejado tan bonita y en la que tanto he jugado de pequeño».
Pese a vivir en la capital de España desde mediados de los años 90, cuando el Atlético se fijó en un joven central que ya destacaba en el Albacete de Julián Rubio, en su cabeza no tiene cabida la palabra desarraigo. Habla de su ciudad natal con verdadera pasión y entusiasmo.
«Tiene sitios muy bonitos. Cuando voy - afirma Santi Denia -, me encanta dar una vuelta por el centro y tomarme un café en el Pasaje de Lodares. Pero, si me pides que destaque algo de Albacete, te diré que la vida que tiene la ciudad. La gente. Han convertido en peatonales muchas plazas y calles. Se ha dado un paso importante y creo que hay que agradecérselo a quienes lo han hecho posible. Me gusta que la ciudad sea peatonal y que nos acostumbremos a caminar dejando los coches en casa. ¿Lo mejor de Albacete? La hospitalidad de la gente, la calidad de vida que tenemos».
Conoce muchos pueblos de La Mancha. Sobre todo, sus campos de fútbol, en los que jugó defendiendo la camiseta del filial del Albacete. «Ahora, cuando paso por Tomelloso o La Solana, recuerdo dónde estaban ubicados esos campos. Me he recorrido toda Castilla-La Mancha jugando al fútbol. Ahora, con amigos y con la familia, estoy yendo a la Sierra de Albacete. Al menos una vez al año, visito el nacimiento del Río Mundo, Riópar, Alcaraz, Peñascosa, Cotillas o Villaverde de Guadalimar. Toda esa zona es espectacular. Nos juntamos allí los amigos y lo pasamos muy bien. Son lugares que recomiendo a todos aquellos que no lo conozcan».
Santi Denia también recomienda las casas rurales de Las Salegas del Maguillo, donde se reúne con amigos de toda la vida. Esos amigos que tanto celebran sus éxitos personales y deportivos. «En Albacete somos muy de aperitivo. De tomarnos un vinito antes de comer. Lo bueno de una capital pequeña es que hay tiempo para todo: para hacer los recados, tomar el aperitivo, comer, echarte luego la siesta, pasear por el Parque Periurbano o hacer una ruta en bici por Culebras hasta Chinchilla».
¿Irías a entrenar al Albacete, si te lo reclaman tus paisanos? «Por supuesto. Espero ser algún día entrenador del equipo de mi ciudad. Es un sueño por cumplir. Hubo momentos en los que podía haberlo sido, pero coincidió con el inicio de un campeonato. Ahora, están eligiendo bien y trabajando mucho, con Víctor Varela a la cabeza. Me gusta también cómo lo hace su entrenador, Alberto González. Tiene ya un recorrido. Y sabe trabajar con los jóvenes, como lo demostró en el equipo filial del Betis».
Reconocimientos
El Pleno del Ayuntamiento de Albacete ha ratificado por unanimidad el nombramiento de Santiago Denia, seleccionador del combinado nacional sub-23 y exjugador de fútbol, como Hijo Predilecto de la Ciudad.
Durante la sesión plenaria, el alcalde Manuel Serrano ha destacado la trayectoria de Santi Denia, quien "ha paseado con orgullo el nombre de Albacete por todo el mundo, desde sus inicios con el Alba y luego con la Selección y en el Atlético de Madrid".
La distinción será entregada a Santi Denia en el acto institucional del Día de la Ciudad, que tendrá lugar el próximo 9 de noviembre.
El nombramiento de Santi Denia como Hijo Predilecto de Albacete supone un merecido reconocimiento a su trayectoria deportiva y a su contribución al éxito de la Selección española en las Olimpiadas de París.
El exfutbolista y actual técnico de la Selección Española de Fútbol sub-23, Santiago Denia, será nombrado Hijo Predilecto de su ciudad natal, Albacete, tras su importante contribución para alzarse con el oro olímpico con el combinado de fútbol español.
Una propuesta por parte del alcalde, Manuel Serrano, que ha sido aprobada por unanimidad los representantes de todos los grupos municipales que componen la Junta de Portavoces, ha informado el Ayuntamiento en nota de prensa.
Posiblemente, la distinción sea entregada en el acto institucional a celebrar con motivo del Día de la Ciudad de Albacete que cada año se celebra el 9 de noviembre.
"La máxima condecoración que ofrece la ciudad es un justo reconocimiento para un paisano que ha sido y sigue siendo todo un referente en el mundo del fútbol. Fue leyenda del Alba, y ahora es leyenda del fútbol nacional e internacional gracias a su éxito olímpico", ha destacado Serrano.
"Santi, como todos le llamamos en Albacete, es un ejemplo de trabajo y de honestidad, además de ser un modelo de sencillez y albaceteñismo. Es el espejo para todos nosotros y siempre ha hecho gala de su condición de hijo de Albacete, de cuya Feria fue pregonero en 2017", ha señalado el alcalde de Albacete.
"Sus profundos valores como persona y su deportividad a través del trabajo en equipo, siendo un modelo a seguir para miles de jóvenes, no sólo en Albacete sino en toda España e incluso a nivel internacional. Posee una trayectoria impecable y lleva con orgullo el nombre de Albacete allá por donde va, y se ha convertido en un orgullo de Albacete y uno de nuestros mejores embajadores", ha incidido Serrano.
En resumen, Santi Denia es un ejemplo de dedicación, esfuerzo y amor por su tierra. Su trayectoria como futbolista y entrenador lo han convertido en un referente para jóvenes deportistas y en un orgullo para la ciudad de Albacete.
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