Drogas y Embarazo: Riesgos en el Primer Trimestre
Las primeras semanas del embarazo son emocionantes y, al mismo tiempo, llenas de inquietud. Desde el momento en que el test de embarazo es positivo, surgen muchas preguntas. El consumo de drogas durante el embarazo, ya sean legales o ilegales, puede tener repercusiones negativas para la madre y el feto, e incluso poner en peligro la vida de ambos.
Desde los tiempos más remotos, las distintas sociedades han consumido drogas con un cierto abuso que producen efectos intensos en el estado de ánimo, el pensamiento y la emotividad. Además, siempre ha habido algunos individuos que se han apartado de lo acostumbrado en cuanto al modo, la cantidad y la situación en que este tipo de sustancias eran consumidas, por lo que podría considerarse que el uso abusivo de drogas y fármacos es tan antiguo como la civilización misma.
Se denomina «drogas y fármacos de abuso» a una serie de sustancias psicoactivas, unas de origen natural y otras de síntesis, que tienden a ser consumidas de un modo exagerado o fuera de la pauta terapéutica. Una parte nada despreciable de la población consume sustancias con potencial adictógeno. Muchas personas son capaces de consumirlas con moderación o de forma esporádica, pero otras se convierten en consumidores compulsivos con enorme dificultad para abandonar el hábito.
Es importante diferenciar entre «abuso de drogas» y «dependencia de drogas». La Asociación Psiquiátrica Norteamericana, en su manual DSM-IV, define el abuso de drogas como un patrón de consumo de sustancias que no llega a reunir los criterios de dependencia y que se manifiesta por consecuencias adversas significativas y recurrentes relacionadas con el consumo repetido de sustancias.
Por otra parte, «abuso de drogas» se utiliza también como juicio de valor para referirse a la ingestión de drogas en cantidades y circunstancias que se desvían de las pautas sociales o médicas de una determinada cultura. Existen diferencias transculturales en lo que se considera abuso de drogas. En nuestra cultura, por ejemplo, la intoxicación etílica moderada en reuniones no tiene el mismo rechazo que en la cultura musulmana. «Que haya abuso de drogas no implica que se establezca o se haya establecido una conducta de dependencia».
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La «dependencia de drogas» es un trastorno conductual en el cual, como resultado de los efectos biológicos de una determinada sustancia, una persona tiene disminuido el control sobre el consumo de esa sustancia. Los efectos biológicos aislados no son suficientes para generar dependencia, ya que en su establecimiento intervienen también las características de la persona y el entorno en que se realiza el consumo. Lo característico de toda dependencia es la existencia de una compulsión (sensación subjetiva relativamente objetivable) a seguir tomando la sustancia de forma periódica o continuada.
En España, el alcohol y el tabaco constituyen las sustancias adictivas que ocasionan mayores problemas sanitarios. Le siguen en proporción el consumo no médico de fármacos hipnosedantes y después el de las sustancias ilegales. Entre éstas últimas, predomina el consumo de hachís y las denominadas «drogas de diseño».
La drogadicción representa uno de los grandes problemas de la humanidad, hasta el punto de ser considerada por algunos autores como una epidemia. Esta circunstancia hace que cada vez sea más frecuente encontrarnos con gestantes drogadictas. Aproximadamente la mitad de las mujeres que consumen drogas se encuentran en la edad de procrear (15-44 años). Durante años se mantuvo la idea de que el consumo de drogas de abuso conducía a la esterilidad, pero estudios estadísticos recientes refieren que, inicialmente, no llegan a causar esterilidad aunque pueden producir, a largo plazo, trastornos en la fisiología femenina y alterar así el potencial reproductivo de las mujeres.
Consecuencias Generales del Consumo de Drogas Durante el Embarazo
Las consecuencias de la adicción a drogas durante el embarazo incluyen un aumento en el riesgo de abortos, malformaciones fetales, retardo del crecimiento, daño hepático, hemorragia anteparto, prematuridad, pérdida del bienestar fetal durante el parto y daño cerebral. Además, el recién nacido puede padecer los síntomas de la abstinencia.
El Alcohol
El alcohol es una droga legal de amplia aceptación social. Esta sustancia atraviesa la placenta y alcanza niveles de concentración en sangre mayores que en la madre. Beber alcohol de forma abusiva durante el embarazo es la causa responsable del denominado "síndrome alcohólico fetal". Los niños afectos de este síndrome presentan retraso mental y un aspecto característico: baja talla, labio superior fino, nariz aplastada, ojos pequeños y borramiento del surco que va del labio a la nariz. Este síndrome solo suele presentarse cuando las madres son consumidoras habituales de grandes cantidades de alcohol durante el embarazo. Sin embargo, no hay ningún nivel de alcoholemia que se haya podido establecer como completamente seguro durante el embarazo.
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Un estudio del Centro Médico de la Universidad de Vanderbilt (Nashville, EE.UU), sugiere que el consumo continuado de alcohol durante las primeras semanas de embarazo puede aumentar el riesgo de aborto espontáneo. Además, se ha podido observar que el consumo de cantidades bajas de alcohol y la ausencia de episodios de embriaguez también pueden aumentar este riesgo. Los hallazgos muestran que el 49,7% de las participantes reportaron consumo de bebidas alcohólicas durante el inicio del embarazo y que el 12% sufrieron un aborto espontáneo. El consumo de alcohol entre las semanas 5 y 10 después del último período menstrual se asoció con un aumento del riesgo de aborto espontáneo, siendo el punto más alto del riesgo la semana 9.
También se observó que cada semana consecutiva en la que se consumía algún tipo de bebida alcohólica el riesgo de aborto espontáneo aumentaba un 8% respecto aquellas gestantes que no consumían alcohol. A modo de conclusión, los autores del estudio encontraron que el riesgo de aborto espontáneo se acumula por cada semana consecutiva en la que persiste el consumo de alcohol, incluso cuando el consumo es bajo o no se tienen en cuenta los episodios de embriaguez. Los resultados obtenidos en este estudio subrayan que no se conoce una cantidad segura de consumo de alcohol durante el embarazo.
El alcohol consumido por la mujer embarazada pasa directamente al bebé, atravesando la barrera placentaria. Cuando una mujer embarazada bebe alcohol, al cabo de una hora ella y su bebé tienen la misma concentración de alcohol en sangre. No hay ninguna parte del cuerpo del bebé que no pueda ser afectada negativamente por el consumo de alcohol de la madre; no obstante, el sistema nervioso y, en concreto, el cerebro, es uno de los órganos más vulnerables al consumo de alcohol durante esta etapa. Esta especial vulnerabilidad del cerebro y la gran cantidad de funciones que controla y en las que interviene, hace que las manifestaciones del daño relacionado con el consumo de alcohol durante el embarazo sean tan variadas en intensidad y en el tiempo, pudiendo aparecer en el nacimiento o durante la infancia o adolescencia. Además de esto, dependiendo del momento del embarazo, pueden verse afectados diversos órganos, en función de cuál de ellos se esta desarrollando en ese momento.
Lo más importante es no seguir consumiendo bebidas alcohólicas una vez que la mujer ha confirmado su embarazo. Sin embargo, es recomendable que las embarazadas soliciten consejo a su ginecólogo y/o matrona con respecto a este tema y a otros hábitos que pueden suponer riesgos añadidos para su salud y la del bebé.
El Tabaco
Hasta un 10-20% de las embarazadas fuman, aunque frecuentemente tratan de reducir el consumo respecto al habitual antes de estar embarazadas. Fumar durante el embarazo dificulta la correcta oxigenación del feto, y esto puede originar retrasos en el crecimiento y muertes intrauterinas.
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La Cocaína
La cocaína, al igual que el alcohol, también atraviesa la placenta, pero además se libera por medio de la leche materna. El consumo de cocaína durante el embarazo se ha relacionado con una serie de complicaciones obstétricas como: aborto espontáneo, riesgo de ciertas malformaciones congénitas, desprendimiento de placenta y parto prematuro.
Por otro lado, los bebés nacidos de madres que consumen esta droga durante el embarazo pueden tener una cabeza más pequeña y bajo peso al nacer. Además, si se ha consumido cocaína en la etapa final del embarazo el bebé puede presentar después del nacimiento síntomas como temblores, irritabilidad, hiperactividad, dificultades para dormir e, incluso, convulsiones. Finalmente, la exposición a la cocaína antes de nacer puede causar otros efectos en el niño como problemas de atención y en el aprendizaje.
La Marihuana
El cannabis es una planta cuyo efecto psicoactivo resulta cada vez más demandado según las estadísticas, y cuyo responsable es el compuesto natural delta 9 tetrahidrocannabinol. Aunque ilegal, esta sustancia protagoniza un intrincado debate sobre la conveniencia de su legalización. El consumo habitual de marihuana en el embarazo puede retrasar el crecimiento del feto, pudiendo causar bajo peso al nacer y que la cabeza tenga un tamaño más pequeño. Además, la marihuana también podría aumentar el riesgo de que surjan algunos problemas en la gestación como: aborto espontáneo, muerte fetal y parto prematuro.
Algunos bebés también pueden presentar síntomas de abstinencia tras el parto si la madre ha consumido marihuana durante el embarazo. Por último, no está muy claro si la exposición a la marihuana durante el periodo fetal causa problemas de atención y/o aprendizaje, ya que no todos los estudios han llegado a la misma conclusión.
La Heroína
Consideraremos principalmente la heroína, dada su rápida difusión como droga de consumo no institucionalizado. La heroína es la diacetil morfina, siendo la intravenosa la vía de consumo más común hasta la actualidad, aunque en los últimos años se constata un aumento de la vía inhalatoria. Se considera la droga más peligrosa, ya que desarrolla una rápida e intensa dependencia psicofísica, con fuerte capacidad adictiva, una intensa tolerancia y una gran toxicidad. Es el opiáceo más adictivo. Su efecto dura de 3 a 5 h. Es más liposoluble que la morfina, y además tiene doble potencia que ésta, y es de acción más rápida.
El SNC es el sistema biológico más afectado por los opiáceos y de su acción central derivan muchos de sus efectos sobre otros órganos. La acción sobre el SNC por vía intravenosa produce el llamado flash: sensación de placer intenso que dura escasos segundos. Posteriormente, aparece euforia, sedación, sensación de plenitud, junto con dificultad de concentración y de abstracción. Reduce la sensación de dolor y también la respuesta afectiva a éste, haciéndolo más tolerable. El consumo continuado de heroína provoca el desarrollo de tolerancia para gran parte de estos efectos, pero se sigue produciendo una elevación del humor de 30-60 min de duración después de cada dosis. Posteriormente, se desarrolla el síndrome de abstinencia en caso de interrumpirse el consumo.
El embarazo de una mujer que consume heroína es más posible que presente ciertas complicaciones obstétricas como: retraso del crecimiento, muerte fetal y parto prematuro. El bebé también puede presentar síntomas de síndrome de abstinencia neonatal. Entre estos síntomas se incluye irritabilidad, temblores, vómitos, sudoración, problemas respiratorios, dificultades en la alimentación... Además, se ha sugerido que una larga exposición a opioides en el embarazo estaría relacionada con problemas de aprendizaje y de conducta.
Metanfetamina
El consumo de metanfetamina por parte de una mujer embarazada puede hacer que aumente el riesgo de padecer ciertos problemas durante la gestación. Entre las posibles complicaciones obstétricas con el consumo de metanfetamina durante el embarazo se encuentra: aborto espontáneo, malformaciones congénitas cardíacas, desprendimiento de placenta, parto prematuro, bajo peso al nacer y cabeza más pequeña y síndrome de muerte súbita infantil.
De igual modo que con el consumo de otras drogas cerca del momento del parto, el recién nacido puede tener síntomas de abstinencia de metanfetamina, entre los que se incluye: somnolencia, problemas para comer, nerviosismo y dificultad para respirar. Además, los niños de madres que tomaron metanfetamina durante el embarazo pueden tener dificultades de aprendizaje y problemas de comportamiento.
Benzodiacepinas
Este grupo de fármacos se emplea bajo prescripción médica con fines ansiolíticos y sedantes. Las principales receptoras de estas drogas expedidas por el sistema médico son las mujeres. Las benzodiacepinas, al igual que otras drogas, son capaces de filtrarse por la placenta y distribuirse por los órganos fetales.
Tratamiento: Terapia Sustitutiva con Metadona
La mayoría de los autores coinciden en que es mejor no intentar la desintoxicación durante el embarazo. Existen evidencias que demuestran un aumento de riesgo de parto prematuro y muerte fetal intrauterina durante el síndrome de abstinencia materno. La terapia sustitutiva con metadona es el tratamiento estándar en la adicción a la heroína, acompañada de suficiente información y consejo sanitario. Cualquier mujer embarazada debe ser advertida del peligro de consumo de otros opiáceos durante la terapia de mantenimiento con metadona.
El objetivo de la terapia de mantenimiento con metadona es estabilizar a la paciente drogodependiente sin necesidad de producirle un síndrome de abstinencia a opiáceos. Presenta para la embarazada una serie de ventajas:
- Reduce el consumo de opiáceos ilegales, así como el de otras drogas.
- Ayuda a la mujer drogodependiente a salir del ambiente en que vive y elimina su comportamiento ilegal.
- Previene fluctuaciones en las concentraciones de droga maternos.
- Mejora la nutrición materna, con lo que se consigue un aumento de peso del feto.
- Mejora la capacidad de la mujer drogodependiente para participar en programas prenatales y contribuye a su esfuerzo en la rehabilitación.
- Aumenta las habilidades de la mujer para preparar el nacimiento de su bebé.
- Disminuye las complicaciones obstétricas.
La metadona es un agonista opiáceo, de vida media larga que puede ser administrado por vía oral. Se absorbe rápidamente tras su administración.
Efectos Específicos de los Opiáceos en el Embarazo
Los efectos, en general, son más el resultado del estilo de vida de la gestante que el resultado directo del consumo. La inmensa mayoría de estas mujeres no prestan la debida atención al cuidado de su salud, y muy raramente consultan al médico durante el embarazo, con un altísimo riesgo de complicaciones médicas y obstétricas.
Entre las complicaciones asociadas a la adicción a la heroína cabe citar un aumento de la incidencia de abortos, abruptio placentae o desprendimiento prematuro de placenta, amnionitis, diabetes gestacional, insuficiencia placentaria, preeclampsia y eclampsia, rotura prematura de membranas, retraso del crecimiento fetal intrauterino, parto prematuro (se relaciona con la mayor susceptibilidad de la fibra muscular uterina cuando la mujer se encuentra bajo el síndrome de abstinencia) y un mayor índice de cesáreas en este tipo de gestantes.
El síndrome de abstinencia rara vez es fatal para la madre, incluye un cuadro de agitación, midriasis, piloerección, rinorrea, dolores abdominales, irritabilidad muscular, calambres uterinos y mialgias. Durante el síndrome de abstinencia en la gestante hay una gran actividad muscular con elevado consumo de oxígeno, que origina en el feto un cuadro de hipoxia, que se agrava si además coincide con el parto.
Es frecuente la aparición de deficiencias en vitaminas, anemia ferropénica y anemia por deficiencia de ácido fólico. La mayor parte de las complicaciones del consumo crónico de opioides derivan de la utilización de la vía parenteral. Las principales complicaciones de esta vía son el riesgo de sobredosis opioide, que es potencialmente mortal a causa del paro respiratorio, edema agudo de pulmón y coma, y los procesos infecciosos derivados de las malas condiciones higiénicas en las que se realiza la inyección: hepatitis, endocarditis, abscesos, sepsis y sida. Esta última enfermedad es responsable de gran mortalidad entre los usuarios de la vía parenteral. La prevalencia de seropositividad frente al VIH en heroinómanos es excepcionalmente alta en España (60-70%). El consumo crónico de heroína puede ocasionar, además, alteraciones de las funciones cognitivas y de la personalidad, así como sintomatología psiquiátrica asociada, en particular ansiedad y depresión.
Efectos sobre el Feto y el Recién Nacido
Los efectos que se han descrito debidos al consumo de opiáceos en el feto y el recién nacido son:
- Bajo peso al nacer (debido principalmente a un retraso en el crecimiento intrauterino).
- Aspiración de meconio (debido a la hipoxia y sufrimiento fetal durante el parto).
- Síndrome de abstinencia a opiáceos del recién nacido.
A pesar de que el síndrome de abstinencia a opiáceos no es mortal en adultos, existen evidencias de que el feto es más susceptible a éste que la madre. En cuanto a los síntomas, son similares a los que se observan en el adulto, y su aparición depende de los siguientes factores: dosis materna diaria de droga, duración de la adicción e intervalo desde la toma de la última dosis y el parto. Cuanto más intensa sea la drogadicción en volumen y tiempo, y menor sea el intervalo libre entre la última dosis y el parto, más fácilmente aparecerá el síndrome.
Los síntomas más importantes son: digestivos (vómitos y diarrea), neurológicos (irritabilidad, hiperactividad, temblores, hipertonía, voracidad, crisis masticatorias, mioclonías, crisis de apnea e incluso convulsiones), respiratorios (taquipnea), cutáneos (lesiones por roce) y otros menos frecuentes, como: estornudos, bostezos, congestión nasal, insomnio y fiebre.
Los síntomas aparecen durante las primeras 24-48 h y raramente pasados los primeros 3 días. En el caso de la metadona, las manifestaciones son tardías (entre el cuarto y decimotercer día de vida), requiriendo períodos de tratamiento más prolongados.
Se debe sospechar la existencia de un síndrome de abstinencia a opiáceos en recién nacidos por heroína cuando nos encontremos ante un recién nacido que presente alguno de los síntomas anteriores y se produzca alguno de los siguientes hechos:
- Madres sin atención prenatal.
- Madres que desean abandonar el hospital inmediatamente después de haberse producido el parto.
- Madres con signos de adicción, como huellas de pinchazos, úlceras cutáneas múltiples curadas, historia previa de tromboflebitis repetitiva, etc.
- Madres que reclaman medicación de forma frecuente, a grandes dosis y con gran resistencia a los analgésicos habituales.
Otros efectos incluyen:
- Alteración de sistemas enzimáticos fetales.
- Enfermedades respiratorias.
- Morbilidad neonatal.
- Inmadurez fetal, parto pretérmino, síndrome de muerte súbita infantil, hemorragia intracraneal, enfermedad de la membrana hialina, trastornos bioquímicos (hipoglucemia, hipocalcemia e hiperbilirrubinemia) y un alto riesgo de sepsis.
En los últimos años se observa una elevada incidencia del llamado síndrome de muerte súbita del lactante en niños nacidos de madres drogodependientes (alcohólicas y heroinómanas).
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