Duérmete, Niño: Un Análisis Detallado del Método Estivill

21.11.2025

La edición ampliada y actualizada del libro "Duérmete, niño" de Eduard Estivill y Sylvia de Béjar, ha enseñado a dormir a millones de niños en todo el mundo. Dormir bien es esencial para el desarrollo físico y mental de los niños, y lograr que duerman bien es fundamental para la estabilidad de la familia.

Duérmete, niño explica de una forma clara y sencilla el tratamiento científico para enseñar a dormir a los niños, unas normas serias y rigurosas que son recomendadas también por la Asociación Americana de Pediatría y la Asociación Americana de Medicina del Sueño, y que han enseñado a dormir a millones de niños en todo el mundo.

El Problema del Insomnio Infantil

El 35 por ciento de los niños menores de cinco años padecen insomnio, es decir, se resisten a acostarse y se despiertan varias veces cada noche. Ello puede tener graves consecuencias en niños y padres. Los niños se vuelven irritables e inseguros y, a medio plazo, acaban teniendo problemas para relacionarse con los demás; en los padres, el inevitable agotamiento puede perjudicar la marcha de la vida conyugal.

Conseguir que un niño con problemas de sueño logre quedarse dormido y no se desvele varias veces en una misma noche resulta una tarea desesperante y lenta si no sabe hacerse adecuadamente. Por el contrario, aprender a solucionar el insomnio infantil puede ser una tarea relativamente fácil y sencilla.

Este libro, rigurosamente científico, no sólo explica cómo enseñarles a dormir bien desde el principio, sino que revela cómo acabar definitivamente con el problema del insomnio infantil mediante un sencillo método que ha funcionado en el 96 por ciento de los casos en los que se ha aplicado. Si eres padre o lo vas a ser, este libro de Eduardo Estivill y Sylvia de Béjar te hace la experiencia mucho más fácil y placentera.

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El Método Estivill

El método del doctor Estivill logra que a partir de los 3 o 4 meses de vida, tu bebé duerma toda la noche seguida sin despertarse (y sin despertar a los padres). En mi experiencia personal, el 100% de las personas que lo han utilizado con sus hijos, han tenido éxito. En el libro afirman que el método tiene éxito en el 96% de los casos.

El doctor Estivill es directo... Los padres tienen la tendencia a considerar que es normal que un niño de más de 6 meses se despierte varias veces por la noche requiriendo su presencia en la habitación (llanto, "tengo sed", "¡mamááá!", etc.). Pues bien, no lo es.

Principios Clave del Método

Para lograrlo es muy importante que no le durmáis vosotros, ha de lograrlo solo. Cuando nos despertamos observamos nuestro entorno, y si es el mismo que teníamos cuando nos quedamos dormidos (misma cama, mismo cuarto, misma luz, misma persona a nuestro lado, etc.), respiramos tranquilos y seguimos durmiendo plácidamente. A la mañana siguiente ni siquiera nos acordamos de qué nos hemos despertado.

Sin embargo, si cualquier elemento externo es diferente a los que teníamos cuando nos dormimos, nos sobresaltamos y despertamos alerta del peligro. En una sola noche, un niño puede despertarse entre 5 y 8 veces. Cuando lo hace, espera que la situación externa siga siendo la misma en que se hallaba cuando se quedó dormido, la misma en que se sentía seguro.

Es decir, si asoció dormir con ir de paseo en cochecito, espera seguir estándolo; si se durmió mamando, buscará el pecho; si se quedó roque cogido de la mano de papá, la echará de menos. Y como lo normal es que no os paséis la noche paseándole, dándole de mamar o sujetando su manita, cuando se despierte, ¿qué esperáis que ocurra?

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Imaginemos, por ejemplo, que dormimos a Juanito meciéndolo en brazos. ¿Qué elemento externo asociará a su sueño? Ese vaivén, elemento que en el momento en que dejemos de mecerlo habremos retirado. ¿Qué ocurrirá cuando se despierte en medio de la noche? Su cuna. Podéis darle cualquier cosa que queráis siempre y cuando no se la vayáis a quitar: su chupete, su osito, su mantita, etc.

Cuando le toque dormir, acostadle en su cuna y dejadle solo para que concilie el sueño por sus propios medio. De la misma forma que se asocian los elementos externos al momento de dormir, es fundamental mantener un mismo horario de comidas y sueño.

Estableciendo Rutinas y Horarios

Hacia el tercer mes, los pequeños suelen empezar a cambiar su ritmo biológico. Desde el nacimiento, las tomas han de seguir un horario lo más estable posible.

  • 20:00: Cena.
  • Hasta los 3 meses se le dan también tomas por la noche: a las 00:00 y a las 04:00.

Lo despertáis si a la hora de su toma está durmiendo. Si la retrasáis, favorecéis que la anarquía se apodere de su reloj interno. Si vuestro pequeño se despierta antes de la hora y empieza a llorar, no lo alimentéis. Recordad que el llanto no siempre equivale al hambre. A veces se debe a su necesidad de compañía o cariño, o puede tener frío, calor, o haber manchado su pañal y sentirse incómodo. Aprovechar para cambiarlo, mecerlo, hablar con él, etc.

La elección de este horario, en el que hemos de ser bastante estrictos, tiene que ver con que el cerebro de los niños está preparado para acostarse entre las 20:00 y 20:30, ya que el sueño aparece con mayor facilidad a esa hora.

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La Importancia de la Seguridad de los Padres

¿Qué actitud transmitimos al niño cuando le enseñamos el acto de comer? Papá y mamá están muy seguros de que lo están haciendo bien. Papá tiene muy claro que la papilla se come con cuchara, y mamá que la leche se bebe de un vaso o de un biberón. Ambos están convencidos de que las cosas se hacen así y ni por un instante se les ocurre dudarla. Esa seguridad que tienen es la que percibe su hijo y es la que hace que su pequeño también se sienta seguro en su hábito de comer.

¿Qué pasaría si dudásemos? Si el primer día colocamos a Juanito en la sillita, el segundo lo sentamos en el orinal, el tercero probamos en la bañera, y el siguiente, en lugar de un bol, le damos la comida en una olla a presión. La misma seguridad que le transmitimos a la hora de comer, hay que transmitirla a la hora de dormir.

Lo más importante es que concilie el sueño por sus propios medios, no en vuestros brazos ni en vuestra compañía. Debe dormirse solo, en su cunita, con su chupete y osito. Al principio, es bastante común que se queden roques mientras están tomándose el biberón o mamando. En la medida de lo posible evitadlo.

Distinguir entre Día y Noche

¿Cómo? Ayudadle a distinguir entre día y noche. Cuando duerma de día, lleváoslo al salón o dondequiera que estéis en ese momento para que vaya captando que a su alrededor ocurren cosas. Respetad los horarios de comidas. Cuando el niño llore, no corráis a alimentarlo. Descartad, antes, otros posibles motivos: que tenga frío o calor, un pañal sucio, que necesite contacto humano y mimos, etc.

Rutina Previa al Sueño

Este es el momento de asentar una rutina previa al momento de acostarse por la noche, de forma que cada día suceda lo mismo. Pasar 5-10 minutos agradables juntos, sin meterlo aún en la cuna. Cantarle, mecerle, hablarle, siempre con el propósito de apaciguarle. Este ratito puede hacerse más complejo a medida que crezca, y lo que antes era una nana convertirse en la lectura de un cuento, por ejemplo.

Lo metéis en su cunita, con su osito, su chupete y los elementos externos que no se moverán de su lado en toda la noche, y os despedís de él hasta el día siguiente. Acostumbraos a usar una serie de palabras que al pequeño le vayan resultando familiares: "Buenas noches", "dulces sueños", "a dormir", etc. Si la rutina es correcta, el pequeño afrontará con alegría el momento de irse a la cuna y encontrará fácil separarse de sus padres.

Desde el tercer mes, no os levantéis a cogerlo ante el primer gemido. Dadle la oportunidad de que se vuelva a dormir solito.

Críticas al Método Estivill

La primera edición de Duérmete, niño, libro del pediatra Eduard Estivill y Sylvia de Béjar, vio la luz en 1995. La obra ha tenido un incontestable éxito comercial desde su publicación. Más de tres millones de ejemplares vendidos dejan claro que la propuesta plasmada en esta obra ha despertado gran interés. La acogida en las librerías, sin embargo, ha convivido con las críticas de numerosos profesionales.

El 'método Estivill' dice que la clave está en que los niños duerman solos y en su propia habitación lo antes posible. Según sus partidarios, basta con paciencia y constancia.

En el curso «El sueño en la infancia», Alberto Soler se detiene a analizar esta práctica. "El conocido en España como 'método Estivill' no es más que la aplicación de los principios de modificación de conducta al sueño de los niños. Parte de la idea de que los problemas del sueño de los niños se derivan de unos malos hábitos que debemos corregir. Una parte de esos hábitos estarían en la excesiva atención de los padres a sus hijos cuando acuden a sus llamadas nocturnas", comenta el psicólogo.

Así, la propuesta pasa por no atender inmediatamente las peticiones de un niño que demanda la presencia de sus padres. Se trata de obligarle a aceptar la soledad aunque llore, suplique, grite o haga otras manifestaciones de sufrimiento.

El Debate sobre el Llanto del Bebé

"Estivill niega insistentemente que las secuelas de su método existan. Pero a veces tienen forma de trastornos de ansiedad de separación, depresiones infantiles, enuresis o graves trastornos de conducta en la adolescencia", añade Soler. No merece la pena exponer a un niño a problemas de tanta gravedad a cambio de conseguir que duerma solo. La clave no es 'entrenarle', sino entender que sus hábitos de sueño se estabilizarán dentro de un proceso evolutivo natural.

En 1985, el pediatra Richard Ferber, experto en sueño infantil, publicó su libro ‘Solucione los problemas de sueño de su hijo’. En este libro, se enseña a los niños a dormir mediante un método de extinción gradual del llanto. 'Duérmete niño" es un libro publicado por el Doctor Eduard Estivill, basado en el método de Ferber.

Cuando el niño comience a llorar, los padres pueden acudir pero solo pueden consolarle durante un corto periodo de tiempo y no deben cogerle en brazos. De hecho, se aconseja hablarle con voz tranquila pero a cierta distancia. Esa rutina se conoce como "espera progresiva" ya que los padres deben ir espaciando el tiempo de espera antes de acudir al llanto del bebé. El primer día deben atender al niño después de 1 minuto, hasta postergar la espera por 5 minutos.

El propio Estivill afirma que el secreto radica en la constancia, en la capacidad de los padres para resistir el impulso de acudir inmediatamente al escuchar el llanto del bebé. Sin embargo, lo cierto es que el vómito está provocado por los niveles elevados de cortisol y serotonina. De hecho, cuando el bebé llora aumentan los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y para contrarrestarlos se liberan otras sustancias, como la serotonina y los opiáceos, que son las que hacen que el bebé caiga rendido y se duerma.

Investigaciones sobre el Estrés en Bebés

La psicóloga Wendy Middlemiss lideró en 2012 una investigación centrada en el cortisol, la hormona del estrés. Comprobó que mientras los niños lloraban al ser dejados solos en su habitación, tanto ellos como sus madres presentaban altos niveles de cortisol. Lo interesante es que cuando esos bebés aprendían a quedarse dormidos sin llorar, días más tarde, los niveles se mantenían elevados. No en las madres, tranquilas al no escuchar el llanto, pero sí en el de sus hijos.

"En el comportamiento de los bebés no había indicios de que estuviesen experimentando angustia. Sin embargo, sus niveles de cortisol sí demostraban angustia fisiológica. Los trabajos de Edward Z. Tronick y Katherine Weinberg han alcanzado conclusiones muy similares. Estos psicólogos apuntan que cuando un bebé reclama a través del llanto, su cerebro sólo puede dedicar esfuerzos a ese objetivo. Deja al margen, por así decirlo, los procesos de desarrollo y aprendizaje de habilidades socioemocionales.

Estos métodos no enseñan a los niños a dormir, sino a aumentar su capacidad de autoconsuelo. Son capaces de calmarse cuando se dan cuenta de que sus padres no van a acudir cuando los necesitan. Dicho con otras palabras, es incrementar su capacidad de resignación", explica Alberto Soler en el curso «El sueño en la infancia».

Efectos a Largo Plazo del Llanto No Atendido

La ciencia ha desvelado que cuando los bebés lloran y no se atiende su llamada, experimentan un estado de ansiedad y pánico que provoca que su cerebro se inunde de adrenalina y cortisol, las hormonas del estrés. De hecho, se ha apreciado que los bebés que son separados de forma estresante de sus padres con frecuencia presentan niveles anormalmente altos de cortisol, así como niveles muy bajos de la hormona del crecimiento. Este desbalance hormonal inhibe el desarrollo de algunos tejidos cerebrales, retarda el crecimiento y afecta el sistema inmunitario.

Psicólogos de la Universidad Estatal de Pennsylvania también han descubierto que cuando los bebés lloran excesivamente durante sus primeros meses de vida tienen más dificultades para controlar sus emociones y se muestran más difíciles de consolar a los 10 meses.

Por otra parte, un estudio realizado en la University of Hertfordshire desveló que los bebés que sufren episodios de llanto frecuentes tienen 10 veces más probabilidades de desarrollar TDAH durante la infancia, así como conductas antisociales y obtener malos resultados académicos. Esto se debe a que el estrés crónico sobreestimula el tallo cerebral, una parte del cerebro que participa en la liberación de adrenalina, mientras que las zonas del cerebro encargadas de analizar los estímulos emocionales quedan subestimuladas, por lo que el niño desarrolla un sistema nervioso hiperactivo que segrega constantemente adrenalina.

Al contrario, si no se atiende el llanto del bebé, este crecerá creyendo que el mundo es un lugar hostil y desarrollará un sentimiento de desconfianza. Dejar a los bebés llorar para que aprendan a dormir solos no los hará más independientes sino que contribuirá a generar ansiedad, dependencia y hasta agresividad, además de inhibir el desarrollo de la inteligencia y de sus habilidades sociales.

El Autor: Eduard Estivill

Eduard Estivill es natural de Barcelona (02/04/1948), especialista en Neurofisiología clínica y Pediatría. Desde 1989 hasta la actualidad es director de la Clínica del Sueño Estivill, del USP Institut Universitari Dexeus de Barcelona y coordinador de la Unidad del Sueño del Hospital General de Catalunya. Se ha formado como especialista del sueño en el Sleep Disorders Center del Henry Ford Hospital de Detroit (EE.UU), y es miembro de las más prestigiosas sociedades españolas y extranjeras en dicho campo.

Eduard Estivill, considerado uno de los especialistas más reconocidos en España, es autor de más de 200 artículos sobre los trastornos del sueño en publicaciones científicas nacionales e internacionales.

Tabla Resumen de Aspectos Clave

Aspecto Descripción
Problema Principal Insomnio infantil (35% de niños menores de 5 años)
Método Estivill Enseñar a dormir solos, estableciendo rutinas y horarios
Críticas Estrés en bebés, posibles efectos negativos a largo plazo
Alternativas Entender el proceso evolutivo del sueño infantil

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