La Edad Media del Primer Hijo en Hombres: Una Perspectiva Histórica
A lo largo de la historia, la edad en la que los hombres tienen su primer hijo ha variado significativamente. Para los hombres no se ofrece este dato de la edad a la que se convierten en padres. Pero, ¿qué pasa con ellos?
La Edad Media de Paternidad en Galicia
Según el resumen de indicadores demográficos hecho público este viernes por el Instituto Galego de Estatística (IGE), la edad media de paternidad en Galicia fue, en el 2021, de 35,7 años. Es decir, roza los 36, dos años más que cuando empezó a registrarse este dato, hace dos décadas. La estadística también dice que ellos tienen hijos más tarde que ellas. La edad media de la maternidad, también en el 2021, fue de 33,2 años. Si solo se toma en cuenta el momento de tener el primer hijo, esa edad media baja ligeramente. Las mujeres de Galicia son madres por primera vez a los 32,4 años, una media que, según el IGE, vuelve a subir tras unos años de relativo estancamiento.
Tendencias Demográficas en Galicia
En cuanto al número medio de hijos por mujer, en el 2021 fue de 1,01, muy lejos de la cifra que se considera que garantiza el reemplazo generacional, que es el 2,1. Sigue subiendo la edad media de la población El informe del IGE revela otros muchos datos. Así, en el 2022 fue de 48 años. Por ejemplo, que la edad media de la población gallega sigue incrementándose año a año. Hay diferencias importantes entre las provincias atlánticas y las del interior, en las que la edad media sube por encima de los cincuenta años. El envejecimiento se deja notar también en la estructura de la población por grupos de edad. Menos peso en España, y con tres de cada cuatro habitantes en las provincias atlánticas El IGE resalta que Galicia sigue perdiendo población, y que su peso relativo en el conjunto de España sigue disminuyendo. Dentro de la comunidad, el peso de los residentes sigue escorándose hacia las provincias atlánticas, que acogen a tres de cada cuatro habitantes. Así las cosas, la densidad de población (que pone en relación el número de habitantes y la extensión del territorio) es absolutamente dispar. En Pontevedra hay 209,7 habitantes por kilómetro cuadrado, mientras que en Lugo esa cifra baja a solo 33. En A Coruña hay 141 habitantes por kilómetro cuadrado, y en Ourense, 42. En cuanto a la tasa de nupcialidad, en el 2021 se produjeron 3,15 matrimonios por cada mil habitantes, mejorando la cifra del primer año de la pandemia (en el 2020 la tasa fue del 2,1). Tres bodas y casi dos divorcios por cada mil habitantes
La Historia de la Fertilidad y la Infertilidad
La historia de la fertilidad y la infertilidad, unida por su misma esencia a la existencia del hombre, ha sido comprendida con diferentes visiones, siendo al principio relacionada con lo divino para más tarde serlo con lo humano. Desde los albores de la civilización la infertilidad se ha vivido como una amenaza para la supervivencia, constituyendo un gran problema social y médico. En el Neolítico, el cambio de una sociedad nómada y cazadora a otra sedentaria y agricultora otorgó más protagonismo a la figura femenina. La mujer tiene en esta época un papel central, relacionando directamente la fertilidad con la capacidad de fecundidad de las tierras donde vivían. La copulación se comparaba con la siembra y la lluvia, la concepción con la germinación, la gestación con la maduración y el nacimiento con la cosecha. En las antiguas Grecia y Roma existían diferentes danzas de la fertilidad basadas en movimientos de caderas y vientre. En la época romana anterior a la moral cristiana, se afrontaban con cierta normalidad algunos aspectos relacionados con la sexualidad y las representaciones fálicas no sólo estaban toleradas, sino que se creía que aportaban suerte y protección, además de fertilidad.
Antiguas Civilizaciones y Fertilidad
El papiro Kahoun es, nada más y nada menos que, el texto médico más antiguo conocido, y quizá el primer tratado de ginecología (1900 a C). Los egipcios fueron capaces de desarrollar un diagnóstico precoz del embarazo. La técnica consistía en que las mujeres supuestamente embarazadas orinaban sobre una mezcla de trigo y cebada combinada con arena y dátiles. En la civilización egipcia ya se sabía que las causas de la infertilidad no eran sólo debidas a la mujer, sino también al varón y, por tanto, no se trataba de un castigo divino, sino una enfermedad que debía ser diagnosticada y tratada. Los hebreos tenían una mentalidad predominada por la noción del pecado original. En esta civilización las mujeres no disfrutaban de derechos y libertades, y podían ser repudiadas por los varones. La infertilidad se consideraba un castigo divino y era siempre atribuido a la mujer; la infertilidad masculina no era reconocida.
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La Edad Media y el Renacimiento
En la Edad Media tiene un gran valor en la historia de la fertilidad, en esta la procreación se consideraba como algo necesario, por eso los médicos de esta época utilizaron desarrollaban técnicas para diagnosticar el origen de la infertilidad, atribuida siempre a la mujer en occidente. Los médicos del medievo ya se dieron cuenta que la infertilidad afectaba tanto a mujeres como hombres, o al menos eso muestran los textos antiguos. Un remedio curioso para la fertilidad masculina, originado durante la Edad Media, se basaba en moler testículos secos, de animales, y beberlos mezclados con vino. El Renacimiento supuso un enorme progreso a nivel científico en esta área, sobre todo a partir del siglo XVI. En 1891, Walter Heape fue el primer científico en recuperar un embrión preimplantatorio mediante el lavado del oviducto de una coneja; dicho embrión fue transferido posteriormente a una receptora, en la cual continuó su desarrollo normal. Hasta la primera y segunda década del siglo XX no se empezó a desarrollar la Endocrinología Reproductiva. Hoy en día sabemos, sin lugar a duda, que las causas de la infertilidad pueden deberse por igual tanto a la mujer como al hombre.
Tendencias de Natalidad en España
Las últimas estadísticas del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre los nacimientos en España durante 2023 evidencian que solo han nacido 322.075 niños en todo el año pasado, registrando la peor cifra desde que se inició la serie histórica del INE en 1941 y cayendo un 24,1% en la última década. «El retraso de la maternidad es uno de los principales desencadenantes de la caída de la natalidad debido a que la edad es uno de los principales obstáculos para lograr el embarazo. Con 30 años la mujer tiene la mitad de probabilidad de ser madre que a los 20-24 años. Analizando por edades, ya se producen más partos de madres de 40 años o más (el 10,7% del total), que de mujeres menores de 25 años (un 9,4%). Este contexto deriva en que cada vez haya más parejas españolas que tienen problemas para tener hijos en España (cerca del 20%) y que las clínicas de fertilidad asistida atiendan un mayor volumen de casos. Actualmente, 1 de cada 6 niños en el mundo nace mediante reproducción asistida y, en mujeres que superan los 41 años, el 50% de nacimientos es por donación de óvulos. La media de edad de las pacientes que acuden a las clínicas de Instituto Bernabeu ha ido creciendo en los últimos 40 años y ahora es de 39,6 años. Sin embargo, en esta crisis de natalidad también influye que tanto la calidad como la concentración de esperma se han reducido drásticamente en un 51% a nivel mundial. De acuerdo con los rangos de la OMS, se considera un hombre subfértil a una concentración de espermatozoides inferior a 40 millones por mililitro e infértil cuando está por debajo de 15 millones por mililitro.
Estudios sobre la Edad de Procreación
La edad media de los seres humanos para tener hijos por primera vez ha sido de 26,9 años durante los últimos 250 milenios, si bien existe una brecha entre los padres (30,7 años) y las madres (23,2). Así se explica en un estudio liderado por investigadores de la Universidad de Indiana (Estados Unidos) y publicado en la revista “Science Advances”. La duración de una generación concreta puede decir mucho sobre la biología y la organización social de los humanos. Investigadores de la Universidad de Indiana han determinado la edad promedio en que las mujeres y los hombres tuvieron hijos a lo largo de la historia evolutiva humana con un nuevo método que han desarrollado utilizando mutaciones de ADN, informa Servimedia. Los autores apuntan a que este trabajo puede ayudar a comprender los desafíos ambientales experimentados por los antepasados y a predecir los efectos del cambio ambiental futuro en las sociedades. “A través de nuestra investigación en humanos modernos, notamos que podíamos predecir la edad a la que las personas tenían hijos a partir de los tipos de mutaciones de ADN que les dejaban a sus hijos”, indica Matthew Hahn, profesor distinguido de biología en la Universidad de Indiana, quien añade: “Luego aplicamos este modelo a nuestros ancestros humanos para determinar a qué edad procrearon”.
Según el estudio, la edad promedio en que los humanos tuvieron hijos durante los últimos 250.000 años fue de 26,9. Además, los padres eran más mayores (30,7 años de media) en comparación con las madres (23,2 años). No obstante, esa brecha de edad se ha reducido en los últimos 5.000 años y las estimaciones más recientes del estudio sitúan el inicio de la edad materna en 26,4 años. Además, la edad de los padres no ha aumentado de manera constante desde el pasado y puede haber disminuido hace unos 10.000 años por el crecimiento demográfico que coincidió con el surgimiento de la civilización. “Estas mutaciones del pasado se acumulan con cada generación y existen en los humanos de hoy”, recalca Richard Wang, de la Universidad de Indiana, antes de señalar: “Ahora podemos identificar estas mutaciones, ver cómo difieren entre los padres masculinos y femeninos, y cómo cambian en función de la edad de los padres”.
Nuevas Mutaciones y ADN
El ADN de los niños heredado de sus padres contiene aproximadamente de 25 a 75 mutaciones nuevas, lo que permite a los científicos comparar a los padres y la descendencia, y luego clasificar el tipo de mutación que ocurrió. Al observar las mutaciones en miles de niños, los investigadores notaron un patrón: los tipos de mutaciones que adquieren los niños dependen de las edades de la madre y el padre. Los enfoques genéticos anteriores para determinar los tiempos de generación histórica se basaban en los efectos combinados de la recombinación o la mutación de la divergencia de la secuencia de ADN humana moderna a partir de muestras antiguas. Hahn, Wang y sus colegas construyeron un modelo que usa mutaciones “de novo”, una alteración genética que está presente por primera vez en un miembro de la familia como resultado de una variante o mutación en una célula germinal de uno de los padres o que surge en el óvulo fertilizado durante la embriogénesis temprana, para calcular por separado los tiempos de generación de hombres y mujeres a lo largo de los últimos 250.000 años.
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Los investigadores no buscaban originalmente comprender la relación del género y la edad en el momento de la concepción a lo largo del tiempo, sino que estaban realizando una investigación más amplia sobre la cantidad de mutaciones que se transmiten de padres a hijos. Solo notaron los patrones de mutación basados en la edad mientras buscaban comprender las diferencias y similitudes entre estos patrones en humanos y otros mamíferos, como gatos, osos y macacos. “La historia de la humanidad se compone de un conjunto diverso de fuentes: registros escritos, hallazgos arqueológicos, fósiles, etc.”, indica Wang, al tiempo que agrega: “Nuestros genomas, el ADN que se encuentra en cada una de nuestras células, ofrecen una especie de manuscrito de la historia evolutiva humana. Tener hijos a los 40 ya es lo más normal del mundo y ser padres a los 50 ya no suena nada descabellado. Los cambios sociales y los avances tecnológicos han jugado un papel esencial en esta tendencia al alza. Porque lo normal no era esto.
Análisis Comparativo de la Edad de Paternidad y Maternidad
Los padres eran relativamente mayores (30,7 años) que las madres (23,2 años), como han podido comprobar a partir de un nuevo método que desarrollaron utilizando mutaciones de ADN. "A través de nuestro análisis en humanos modernos, notamos que podíamos predecir la edad a la que las personas tenían hijos a partir de los tipos de mutaciones genéticas que les dejaban a sus hijos", afirma el profesor Matthew Hahn, coautor del estudio. La brecha de edad entre padres y madres se ha reducido en los últimos 5000 años. Y las estimaciones más recientes sitúan el promedio de la edad materna en los 26,4 años. El ADN que los niños heredan de sus padres contiene aproximadamente de 25 a 75 mutaciones nuevas, lo que permite a los científicos comparar a los progenitores y su descendencia y luego clasificar el tipo de mutación ocurrida. "Estas mutaciones del pasado se acumulan con cada generación y existen también en los humanos hoy en día", dijo el coautor Richard Wang.
Así es como se pueden estimar por separado los tiempos de procreación tanto de hombres como de mujeres en muchos puntos diferentes a lo largo de los últimos 250.000 años. Hombres y mujeres alcanzan la pubertad aproximadamente a la misma edad, pero la edad reproductiva masculina puede extenderse más de 20 años respecto a la femenina. Los tiempos de procreación promedio en las poblaciones europeas y del sur de Asia han aumentado ligeramente, mientras que en las poblaciones de África y el este de Asia han cambiado poco. Más allá de este marco de tiempo más reciente, el intervalo generacional promedio en cada una de las poblaciones ancestrales no africanas se acorta progresivamente hacia el pasado. "La historia de la humanidad se compone de un conjunto diverso de fuentes: registros escritos, hallazgos arqueológicos, fósiles...", explica Wang. "Nuestros genomas ofrecen una especie de manuscrito de la historia evolutiva humana.
Factores Sociales y Económicos que Influyen en la Edad de Maternidad
Una de las frases más cuñadas a propósito de la edad óptima para tener hijos es la de "se te va a pasar el arroz". Además de su evidente manoseo, no destaca por su elegancia, en tanto que posiciona a las mujeres en un lugar defectuoso y caduco. Esta expresión tan bizarra se mantiene inalterable década tras década pero, ojo, lo que ha variado es la edad de las receptoras. En los 80, bien podría escucharla una mujer de 27 o 28 años. Según el Instituto Nacional de Estadística, justo ese año, ellas tenían su primer hijo a los 25. El cuento ha cambiado, y de qué manera. Los últimos datos relativos a 2020 sitúan la edad media en 31,22. Desde entonces, la curva es claramente ascendente: sin prisa pero sin pausa la edad sube cada año un poquito más. Nada indica que la flecha vaya a caer, y muchos menos en picado.
Así pues, mientras hace 40 años una mujer a punto de llegar a la treintena era sospechosa de quedar trasnochada para fines reproductivos, hoy es casi un mirlo blanco. La Comunidad de Madrid, por ejemplo, acaba de lanzar un plan de fomento de la natalidad en el que invertirá 4.500 millones de euros. Una de las medidas consiste en una ayuda de 500 euros al mes a las mujeres menores de 30 años que estén embarazadas o tengan un bebé (desde el quinto mes de embarazo hasta que el niño cumpla dos años). A principio, uno de los requisitos era llevar empadronada en Madrid diez años, pero no debe haber tantas, de modo que lo han rebajado justo a la mitad. Otra de las decisiones del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso es que se incrementa el límite de edad para las mujeres que solicitan acceso a tratamientos de reproducción asistida a través del sistema público de salud: pasamos de los 40 a los 45 y podrán acceder a ellos aquellas que ya sean madres de un hijo.
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La natalidad en España no ha parado de descender. En 2010, nacieron 486.575 niños y en 2020, 339.206. A nivel europeo, somos penúltimos, sólo por detrás de Italia, según Eurostat. No obstante, ¿es una responsabilidad exclusiva de las mujeres? ¿Se hunde el mundo? Ruth Abad, antropóloga social y profesora de OBS Business School, pone un poco de freno a las alarmas: "Hay relevo generacional y, además, en un contexto global el mundo está superpoblado". "Lo que sí es un problema es que la tasa de paro en mujeres es superior a la de los hombres", continúa, en alusión a este dato: el 15,04% del total de mujeres activas está sin empleo, frente al 11,79% de los hombres, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del último trimestre de 2021.
Muchos pensarán qué pasa con las mujeres, si es que no sienten la llamada de la naturaleza, si no resuena en su cerebro el tic-tac del famoso reloj biológico, si ya no son (somos) como antes... La marca de productos infantiles Chicco ha puesto negro sobre blanco este asunto en su estudio Infinity Women, realizado el pasado verano. De él se desprenden datos muy elocuentes y no, no parece que las mujeres estén sordas ante el famoso reloj. Algunos de ellos son: los motivos económicos (54,9%) representan el principal condicionante para tener un hijo y son el primer obstáculo por el que las madres deciden no aumentar su descendencia (45,2%). Más: el 40% de las mujeres españolas pospone la maternidad por motivos profesionales, a pesar de no querer renunciar ni a ser madres ni a su carrera profesional. O sea, que sí queremos pero... no lo vemos claro. Y claro, luego... pasa lo que pasa
Una circunstancia es el contexto social y económico y otra, el biológico. Y el ser humano, vaya en cohetes o invente vacunas, es un animal, nos guste o no. Así pues, las mujeres que quieren ser madres después de conseguir sus aspiraciones económicas, laborales y/o personales, se plantan en una edad peligrosa y van de camino a convertirse en madres añosas. "A partir de los 35 años la fertilidad de una mujer baja. Muchas parejas acuden a la clínica, pero no constituyen un caso de infertilidad real", dice el doctor Javier Domingo, director en Las Palmas de la clínica IVI, grupo especializado en reproducción asistida. Hay mujeres también que optan por la congelación de óvulos, para estirar sus posibilidades: "Esta práctica es lo más frecuente hoy día. Suelen ser mujeres de entre 35 y 40 años, profesionales y con estudios superiores, que buscan sobre todo retrasar la decisión de ser madres", explica Domingo.
Medidas de Conciliación y Salud Mental
Alicia Ortega, directora de Marketing de Chicco, explica que en el estudio que realizaron, el 81,7% de las mujeres reclama medidas de conciliación entre la vida laboral y la personal. Por eso, cree que medidas como la equiparación de los permisos de paternidad y maternidad puede ayudar en la decisión de tener un hijo. Ruth Abad incide en que la generación de mujeres sobre las que trata este artículo ha tenido acceso a la universidad y se ha preparado para el trabajo pero, a medida que se escalan puestos en las jerarquías profesionales, su representación se va mermando. "Las dificultades para conciliar hace que las mujeres desaparezcan como sujetos políticos. Se asume que somos gestoras, pero no jefas, que son las que tienen el poder", analiza.
Pero, ¿debemos las mujeres liderar el discurso de la conciliación como si sólo fuese asunto nuestro? Ortega cree que más allá de una cuestión de deber, las mujeres encabezan este debate "porque lo vivimos de primera mano y somos las más afectadas". "Pero no es un tema exclusivo nuestro, es un asunto de la sociedad, y de hecho, aunque quede mucho recorrido por andar, cada vez hay más hombres en este mismo barco", concluye. Como en este artículo (perdón), el tema de la salud mental va quedándose al final, como si no fuese actor principal en este debate. Una película que, más allá de cifras, del INE y de Eurostat, no trata si no de vidas y de emociones.
La psicóloga Ana Kovacs incorpora en la coctelera de razones que retrasan la maternidad la idea de una eterna adolescencia. Además de las dificultades antes citadas, añade: "Vivimos en una sociedad que nos transmite que todo está a nuestro alcance. Se nos ofrecen todo tipo de opciones y productos para consumir y disfrutar de una supuesta libertad. No siempre resulta fácil cambiar este caramelo por los sacrificios de una maternidad. La ecuación no es fácil de resolver". En ese momento, muchas mujeres sólo tienen dudas. Es tarde, sí, el tiempo apremia, sí, pero eso no ayuda a afrontar el ahora o nunca, un pensamiento que martillea a muchas.
Ahí afloran las preguntas que muchas se hacen sobre la legitimidad de su "deseo de no-maternidad" y también se llegan a cuestionar de dónde procede realmente el deseo de ser madres, es decir, si es o no, una decisión plenamente libre. A estas situaciones vitales hay que añadir otras vinculadas: las de quienes padecen un duelo por el hijo que no han podido tener tras un tratamiento de fertilidad, las de quienes buscan una maternidad pese a no tener la pareja esperada, y tantas otras. "Cuando acuden a consulta por estos motivos escuchamos presión, tristeza, angustia, decepción... pero también la búsqueda de respuestas", dice la psicóloga.
Tabla Resumen de Datos Relevantes
| Dato | Valor |
|---|---|
| Edad media de paternidad en Galicia (2021) | 35,7 años |
| Edad media de maternidad en Galicia (2021) | 33,2 años |
| Edad media del primer hijo en madres gallegas | 32,4 años |
| Número medio de hijos por mujer en Galicia (2021) | 1,01 |
| Edad media de la población gallega (2022) | 48 años |
| Edad media para tener hijos (últimos 250.000 años) | 26,9 años |
| Edad media de los padres (últimos 250.000 años) | 30,7 años |
| Edad media de las madres (últimos 250.000 años) | 23,2 años |
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