El Hijo de la Novia: Un Análisis Profundo del Reparto y la Película
El hijo de la novia es una comedia dramática dirigida por Juan José Campanella que cuenta de forma emotiva y con un fino sentido del humor la historia de un hombre egoísta que desea que todo el mundo le deje tranquilo. La idea de esta historia surgió cuando el padre del director le expuso su deseo de casarse por la Iglesia con su madre, que sufre el mal de Alzheimer. A partir de ahí, Campanella y Fernando Castets crearon todos los personajes y las situaciones y escribieron el guion. Un libreto que, en el fondo, trata de las relaciones humanas más cotidianas.
Sinopsis
Rafael dedica las 24 horas del día a su restaurante. Está divorciado, casi no ve a su hija, no tiene amigos y evita comprometerse con su novia. Desde hace tiempo no visita a su madre, internada en un geriátrico con mal de Alzheimer. Pero una serie de acontecimientos inesperados le obligan a replantearse su vida. El hijo de la novia narra el despertar a la madurez de Rafael, que a sus 42 años sigue empeñado en no crecer en muchos aspectos o, al menos, en no asumir muchas de sus frustraciones, centrándose solo en sí mismo y sus necesidades y sin acertar a comprender a su novia, a su ex, a su hija pre-adolescente o a su madre, Norma, que padece Alzheimer y a quien no acude a visitar hace más de medio año.
Pero Nino, su padre, sigue tan enamorado de ella como el primer día y, antes de que pierda por completo la memoria, quiere cumplir un viejo deseo de su amor: casarse por la Iglesia.
Reparto Estelar
La película cuenta con un reparto excepcional, encabezado por:
- Ricardo Darín como Rafael Belvedere
- Héctor Alterio como Nino Belvedere
- Norma Aleandro como Norma Belvedere
- Eduardo Blanco como Juan Carlos
- Natalia Verbeke como Naty
Análisis de la Trama
A los 42 años Rafael Belvedere no alcanza las expectativas de nada ni de nadie, no tiene ideales, vive metido de lleno en su trabajo, no se ha tomado el tiempo suficiente para ver crecer a su hija Vicky y pasa la vida eludiendo todos los compromisos familiares que se le presentan. Pero una serie de acontecimientos inesperados obligarán a Rafael a darle la vuelta a su situación.
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Además de considerar la posibilidad de vender el restaurante familiar que regenta se reencontrará con un viejo amigo de la infancia, Juan Carlos que, a pesar de cargar con una tragedia personal, lo ayudará de una manera muy particular a reconstruir su pasado y recuperar su presente.
El interés de una multinacional por comprar el restaurante, junto a la llegada de un viejo amigo harán que se replantee su vida.
Rafael no está conforme con la vida que lleva: no puede conectar con sus cosas ni con la gente, nunca tiene tiempo, se aferra al zapping televisivo y se consuela con viejos capítulos de su serie preferida: “El Zorro”. Pero él ya no se parece en nada a su héroe de ficción. Ya no puede jugar a ponerse la capa negra, el antifaz y tener una identidad oculta. Su realidad es mucho más compleja.
Rafael, inmerso en una terrible crisis económica y de valores (algo por desgracia absolutamente de actualidad), dedica 24 horas al día a sacar adelante el restaurante fundado por su padre. Además, desde hace mucho tiempo no visita a su madre, internada en un geriátrico con Alzheimer. Por todo ello, Rafael siente que no alcanza las expectativas de nada ni de nadie y ya sólo aspira a que le dejen en paz.
Pero una serie de acontecimientos inesperados le desequilibra: una cadena internacional de restaurantes se propone absorber el suyo, sufre un ataque al corazón que está a punto de acabar con su vida, su actual relación de pareja está a punto de la ruptura, y para colmo su padre se empeña contra viento y marea en cumplir el viejo sueño de su madre: casarse por la Iglesia (a pesar de la oposición de la propia Iglesia).
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Pero Rafael se reencontrará con un viejo amigo de la infancia que, a pesar de cargar con una tragedia personal, le ayudará de una manera muy particular a reconstruir su pasado y recuperar su presente. A evaluar de nuevo su vida y ordenar sus prioridades.
Temas Clave
La película aborda temas profundos y relevantes:
- Éxito profesional vs. Realización personal
- Humor, terapia y reflexión.
- Viaje por la enfermedad.
El film habla de un cuarentón obsesionado con todo: su trabajo en el restaurante de su padre (Héctor Alterio); la mala relación con su madre (Norma Aleandro), enferma de Alzheimer; rehuyendo comprometerse con su novia actual (la española Natalia Verbeke, su hermana en Nueve reinas), y sin hablarse con su hija (Gimena Nóbile), traumatizada por el divorcio de sus padres.
Rafael Belvedere (Darín) contempla cómo su madre (Aleandro), aquejada de Alzheimer, se aleja por un pasillo de la residencia de ancianos en la que vive. La ve irse, una página en blanco que ya no recuerda, y la cámara de Campanella lo toma, reflejo contra un cristal, fantasma él mismo tras el fantasma en que se ha convertido su madre.
Reflexiones sobre la película
El hijo de la novia es una película muy emotiva. Por eso, la película es mucho más que una simple historia en perfecto equilibrio entre la lágrima y la sonrisa, más que un cliché cómodo. Por eso la identificación con los personajes se opera de manera natural, sin trampas y artificios. Por eso, en fin, la ternura, la solidaridad que transmite esta película, tan arriesgada como sencilla, tan límpida como emocionante.
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Tiene el film de Campanella, además de brillantes momentos de puesta en escena, algo que lo trasciende: su capacidad para, a partir de una historia que, a simple vista, puede parecer improbable, reconducir a unos personajes trazados con mano segura, encarnados por actores superlativos (todos están espléndidos, pero lo que Norma Aleandro hace aquí es la confirmación de que el talento llega, en algún momento de la madurez, a la más sencilla perfección) hasta hacerlos algo más que eso: verdaderos testimonios del penar cotidiano (ese pequeño empresario que tiene que hacer trampas para seguir, ese anciano que ve cómo sus valores ya nada valen; esa mujer sin memoria), diagnósticos vivientes en los que, en unos años, cualquier historiador podrá identificar los males, pero también los anhelos, de una sociedad en su peor momento.
Pero no se entienda que estamos ante un film de tesis. Antes al contrario, la efectividad de Campanella consiste en cómo hace para colar, en medio de una historia cotidiana de amores, desencuentros, celos y trabajos extenuantes, el ritmo de la vida.
Ese momento, brillante en su concisión, resume como pocos una película como "El hijo de la novia": nacida de una experiencia personal (del propio Campanella y su padre), pero que expresa, entre el drama y la comedia, con contención equilibrista, lo difícil de la vida en un país en ruinas, la fantasmal Argentina de hoy mismo.
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