El Niño de Vallecas: Un Análisis Profundo de la Obra de Velázquez

27.10.2025

El niño de Vallecas es una obra que integra el conjunto que realizó Diego de Velázquez a propósito de una gran cantidad de discapacitados físicos y psíquicos. Este cuadro fue pintado por Diego de Velázquez en el siglo XVII (1635-1645) y actualmente se encuentra en el Museo del Prado de Madrid desde 1819. En este cuadro Diego de Velázquez usa el estilo barroco, utilizando la técnica al óleo, sobre el lienzo de 107 cm de alto por 83 cm de ancho.

Diego de Velázquez es considerado el maestro español de la pintura barroca, con un estilo naturalista y tenebrista. Todos sus cuadros estaban firmados como Diego de Velázquez, apellido de su madre que él decidió adoptar como firma artística. La madre de Diego Velázquez provenía de una familia hidalga, pero a su padre no se le consideraba hidalgo y por ello al principio no se le dio el título de hidalgo a Diego, pero 1 año antes de su muerte se le fue concedido.

Contexto Histórico y Artístico

Vivió desde pequeño en Sevilla, su ciudad natal, y allí empezó a desarrollar la destreza con la pintura. Siendo adolescente tuvo la posibilidad de tener como maestros a 2 importantes pintores y artistas: Francisco de Herrera y Francisco Pacheco. A los 19 años, se casó con la hija de su maestro Juana Pacheco, con la que tuvo 2 hijas (Francisca e Ignacia). Durante su estancia en Sevilla, desarrolló un estilo artístico naturalista y tenebrista, como el de Caravaggio y Ribera (representantes de esta pintura). Un ejemplo de los cuadros que pintó en esta época es: “Vieja friendo huevos”.

En 1622 Diego de Velázquez decidió irse a Madrid para intentar conseguir un puesto en la corte real. Pero no hasta el año 1623 cuando por fin lo logró gracias a que el retrato que le hizo al rey Felipe IV los dejó impresionados. Así que, se trasladó a Madrid donde fue nombrado pintor del rey. Al vivir en la corte, tuvo el privilegio de poder ver la colección de cuadros del palacio. Durante su estancia allí, su trabajo consistió en retratar y pintar a los miembros de la familia real, a los que pertenecían al círculo íntimo del rey, y a varias figuras importantes. En esta época destaca entre otros el cuadro de: “El triunfo de Baco”.

En 1628 Rubens amigo de Velázquez, fue a Madrid y convención a Velázquez de que tenía que viajar a Italia para poder estudiar a los grandes pintores y así poder perfeccionar su arte. Y así fue, Velázquez se fue a Italia en 1629 y en 1649. Cuando volvió de su segundo viaje en 1651, fue nombrado aposentador del rey y estuvo trabajando para él hasta su muerte. En esta etapa, Diego de Velázquez pintó una de sus obras más reconocidas: “Las Meninas”.

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El Personaje Retratado: Francisco Lezcano

Este cuadro pertenece a un conjunto de 4 cuadros que pintó Velázquez de enanos con deficiencias físicas y mentales, como el hombre que vemos retratado en primer plano en este cuadro llamado Francisco Lezcano. Este hombrecito padece de una enfermedad llamada cretinismo creada por la deficiencia de la glándula tiroides o la escasez de yodo en el organismo, que provoca deformaciones físicas y un mal desarrollo físico y mental. Junto a otros 3 cuadros, éste pertenece al conjunto de retratos de enanos con deficiencias físicas y mentales que pintó Diego de Velázquez, los cuales estuvieron en el palacete de la Torre de la Parada.

Este hombrecito fue identificado por José Moreno Villa gracias a documentos del Archivo de Palacio. Se llamaba Francisco Lezcano (Vizcaya), bufón en la corte de Madrid desde 1634 hasta el día de su muerte (1649) al servicio de Baltasar Carlos (1645-1648). En un contexto más amplio, esto remite a la gran cantidad de discapacitados mentales que tenían empleo en la corte española, donde su función era entretener, gracias a lo cual pudieron disfrutar de una mayor estabilidad económica con respecto a aquellos discapacitados que no formaban parte del entorno cortesano.

Brown afirma en su «Velazquez» que el enano Francisco Lezcano estuvo empleado en la Corte entre 1634 y 1649, salvo una ausencia de tres años. Lo que tiene en la mano es un mazo de cartas, símbolo tradicional de la ociosidad, que puede referirse a su condición de compañero de juegos de Baltasar Carlos o, de manera más general, a la misión de entretenimiento que cumplía en la Corte. El enano está sentado en una roca, con la pierna derecha osadamente extendida hacia el espectador. Viste traje de color verde hoja seca y tiene por fondo una oscura escarpadura rocosa.

En el centro de tan leñosos colores, el rostro es el núcleo de atención irresistible de toda la composición. La cabeza, echada ligeramente hacia atrás, se inclina hacia un lado en la medida justa para trastornar el equilibrio de la postura. La descompensación se afirma suavemente por medio de la mancha blanca de la camisa, por completo visible a un lado y casi invisible al otro. Aunque los rasgos están plasmados con la técnica de transparencias que caracteriza a los retratos informales, la nariz respingona y casi sin caballete, el gesto torcido de la sonrisa semiinconsciente y la expresión velada pero vacía de la mirada retratan con contundencia a una criatura cuya deformidad parece alcanzar tanto al alma como al cuerpo.

Podemos ver que Diego de Velázquez retrata en este cuadro a un hombre enano que tiene deformaciones físicas (por ejemplo en la cara) y sufre de cretinismo con oligofrenia. En el cuadro, Diego de Velázquez pone en primer plano a este hombrecito haciendo ver que es lo más importante del cuadro, resaltándole. Este hombrecito está sentado sobre un tronco o superficie en alto cubierta con telas, levantando la pierna derecha hacia arriba. Su tronco está girado un poco hacia la izquierda, y su cabeza un poco ladeada hacia la derecha, levantando la mirada hacia el frente. También podemos ver que está sujetando algo entre sus manos, que parece ser una baraja de cartas haciendo referencia la ocio. El hombrecito va vestido con una camisa blanca que le asoma por debajo de una túnica verde oscura que en esos tiempos se usaba para cuando se iba de caza, y con unos pantalones del mismo estilo y color. En la parte de atrás podemos apreciar el paisaje, se ve que el hombrecito está dentro de una cueva a alta altura ya que en la parte derecha del cuadro se puede ver como a lo lejos hay montañas y vegetación.

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El Cretinismo: Una Mirada Médica

Este hombrecito padece de una enfermedad llamada cretinismo creada por la deficiencia de la glándula tiroides o la escasez de yodo en el organismo, que provoca deformaciones físicas y un mal desarrollo físico y mental. Ésta glándula produce las hormonas tiroideas que son las encargadas del crecimiento muscular y nervioso lo que provoca un atraso en el desarrollo físico y mental de la persona que lo padece y además tener un retraso en la inteligencia y deformaciones a lo largo del cuerpo. También ha habido muchos casos en los que esta enfermedad se ha desarrollado por la escasez de yodo, en este caso la enfermedad no es congénita.

Algunos de los síntomas que el paciente puede tener son: Macroglosia (lengua demasiado grande para el tamaño de la boca), cráneo grande respecto a la cara, barriga agrandada, insensibilidad en los pies y manos, poco apetito, anemia, poco cabello y fuerte, piel gruesa y seca, etc.

El cretinismo se suele diagnosticar mediante una prueba de sangre, si el nivel de la hormona TSH es alto, significa que padece de cretinismo. También se suelen hacer radiografías y pruebas con ultrasonido para poder ver si el paciente carece de la glándula tiroides. Al nacer se suele hacer exámenes a los bebés para ver si padecen de cretinismo o no ya que es mejor diagnosticarlo cuanto antes. No hay cura para esta enfermedad, pero sí existe un tratamiento que produce mejoras. Al paciente se le recetan las hormonas tiroideas en forma de pastillas, dependiendo del paciente se tomará una dosis u otra pero el tratamiento se tomará diariamente (a veces se puede bajar la dosis). Si el cretinismo está causado por falta de yodo se le recetarán también dichas pastillas y además deberá incluir el yodo a su dieta. Este tratamiento hará progresos en la altura y el desarrollo mental del paciente.

Interpretaciones y Controversias

Dichos cuadros tienen distintos puntos de interpretación, de los que han surgido algunos problemas, porque dependiendo de las épocas y sus creencias o pensamientos, se pueden interpretar de una manera agradable o muy desagradable. A pesar de que a lo largo de la historia la obra ha generado controversia interpretativa, lo cierto es que desde el XX se impone el carácter humanista del pintor, quien pone en primer plano a personas ocultas en la historia. La ausencia de elementos burlescos propicia la interpretación anteriormente mencionada y además no es la primera vez que Velázquez pintaba a personas de estas características.

La poesía y la pintura - como tantas otras veces - se entrelazan ante un mismo motivo. Como también aquí se une la medicina, cuando en 1964 el doctor Moragas, al estudiar «los bufones de Velázquez,» diagnostica que Lezcano «sufre de un cretinismo con olifogrenia y las habituales características de ánimo chistoso y fidelidad perruna».

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