El Saco Vitelino: Su Función Crucial en el Desarrollo Embrionario y su Relación con la Placenta
El saco vitelino es una estructura visible en el interior del saco gestacional, cuya presencia en una ecografía de comprobación confirma la existencia de un embarazo intrauterino.
¿Qué es el Saco Vitelino?
El saco vitelino es una estructura embrionaria con forma de saco o bolsa adosada al embrión. Se trata de una parte fundamental de la capa protectora que rodea al embrión que se está desarrollando.
Importancia del Saco Vitelino
El saco vitelino es de gran importancia en las primeras semanas de gestación, ¿lo sabías? Si quieres saber más sobre su función, sigue leyendo porque te lo explicamos todo a continuación. Así es, de hecho, entre otras cosas, el ginecólogo siempre busca el saco vitelino en las primeras ecografías para comprobar que el embarazo transcurre con normalidad.
Funciones del Saco Vitelino
Su papel principal es el de proporcionar nutrición al pequeño embrión que se está formando desde el inicio -desde la semana cuatro, aproximadamente- hasta el final del primer trimestre. El saco vitelino es fundamental en el desarrollo y la supervivencia del feto, porque además de aportarle todo lo que necesita para seguir formándose y creciendo, es el primer lugar en el que se generan células sanguíneas y los gametos, que más tarde se convertirán en células sexuales.
- Proporciona los nutrientes necesarios durante las primeras semanas de gestación.
- Aporta oxígeno.
- Se encarga de eliminar los deshechos de CO2 hasta que la placenta definitiva está formada.
Desarrollo del Saco Vitelino
Como hemos comentado antes, en la cuarta semana de embarazo se empieza a formar la vesícula vitelina. No es en este momento más grande que una semilla, pero empieza a crecer a toda prisa y a alimentar al futuro bebé. Alrededor de la cuarta o quinta semana tiene un tamaño de unos tres milímetros y aumenta una media de un milímetro al día al principio del embarazo.
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El saco vitelino se empieza a formar hacia la semana 4 de embarazo, 2 o 3 días después del saco gestacional, y, una vez cumplida su misión, finalizando el primer trimestre, se va atrofiando, pero antes, se queda conectado a con el tubo digestivo primitivo del embrión.
Tal y como indicábamos anteriormente, se trata de un pequeño saco rodeado por una fina membrana de 1 mm de grosor, y con líquido en su interior, que está conectado al embrión.
Relación con la Placenta
Cuando ya no está operativo, sus funciones son retomadas por la placenta.
Formación de la Placenta
Después de la fecundación, el embrión comienza a dividirse, de forma que de una célula pasa a dos, de dos a cuatro, de cuatro a ocho, y así sucesivamente. Cada una de las células del embrión se divide en dos. A partir del día 3 del desarrollo embrionario se empieza a formar el blastocisto, la estructura embrionaria necesaria para que pueda tener la implantación en el útero y, por tanto, el embarazo. Para ello, el embrión tiene que pasar de estar compactado a tener una estructura con una cavidad interna y dos grupos celulares bien diferenciados.
Así, cuando el embrión se implanta en el endometrio, alrededor del 5º o 6º día después de la fecundación, se pueden distinguir claramente dos capas:
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- Trofoblasto: dará lugar a la placenta y al cordón umbilical. Las células que forman el trofoblasto, a su vez, se van a diferenciar durante la segunda semana de embarazo en 2 capas de células, una interna denominada citotrofoblasto y otra externa denominada sincitiotrofoblasto.
- Masa celular interna: de aquí derivarán todos los tejidos que formarán el embrión. En concreto, se produce la transformación de la masa celular interna del blastocisto en un disco embrionario, el cual es el inicio de todos los tejidos y órganos.
Para que tenga lugar la implantación del embrión, el sincitiotrofoblasto es el encargado de digerir el endometrio mediante enzimas proteolíticas. En este proceso se van a romper los vasos sanguíneos del endometrio y se va a producir una rápida invasión por parte del sincitiotrofoblasto.
Función de la Placenta
La placenta se encarga de aportar oxígeno y nutrientes al bebé a lo largo de su desarrollo y, por tanto, del embarazo. Además, esta estructura tiene una acción inmunológica, ya que la placenta permite que el embrión no se reconozca como extraño. Otra de las funciones de la placenta es sintetizar hormonas y factores de crecimiento. Estas moléculas son fundamentales para el metabolismo del bebé, pero también de la madre. Una de las hormonas producidas por la placenta es la gonadotropina coriónica o más popularmente conocida como beta hCG. Aparte de esta hormona, la placenta también segrega estrógenos, progesterona, relaxina y otras hormonas femeninas (GnRH, TRH, inhibina, etc.). También se produce el desarrollo del lactógeno placentario, una hormona que promueve el crecimiento del feto, la lactancia y la producción de otras hormonas como la prolactina.
¿Qué ocurre si no se visualiza el saco vitelino?
Que no aparezca una vesícula vitelina en la sexta semana puede que indique que el embarazo no está tan avanzado como piensas, sobre todo si tus ciclos son irregulares. Si no se visualiza vesícula vitelina ni embrión en la semana nueve, es lo que se conoce como embarazo anembrionario. El test de embarazo es positivo, pero no hay futuro bebé. El cuerpo suele reconocer de forma espontánea que no es un embarazo evolutivo y expulsa el saco gestacional con un sangrado similar al de una regla.
Sin embargo, si el saco vitelino persiste más allá del primer trimestre del embarazo, puede ser una señal de posibles complicaciones que a menudo resultan en un aborto espontáneo.
La existencia de la vesícula vitelina es un indicador importante de la salud de tu embarazo. Que hayas tenido un problema en un embarazo con la vesícula vitelina no tiene por qué significar que te tenga que volver a pasar.
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Tabla de Medidas del Saco Gestacional
Durante las semanas 4 y 5 de gestación, el saco gestacional suele medir alrededor de 2 a 4 milímetros de diámetro.
| Semana de Gestación | Tamaño Aproximado del Saco Gestacional |
|---|---|
| 4-5 | 2-4 mm |
| 6 | 5-6 mm |
| 7 | 7.5 mm |
| 8 | 8.5 mm |
| 10 | 11 mm |
Durante la sexta semana, normalmente el saco gestacional aumenta su tamaño hasta aproximadamente los 5 o 6 milímetros. Cuando llegamos a la semana 7 y el saco gestacional continúa creciendo. Alcanza un tamaño de unos 7 milímetros y medio. Durante la semana 8, el saco gestacional tiene un diámetro aproximado de 8 milímetros y medio. En la semana 10, el saco gestacional ya mide casi 11 milímetros, su tamaño máximo.
Como puedes comprobar, el cuerpo es tremendamente sabio, y sabe lo que necesita poner en marcha en cada fase del embarazo para garantizar el bienestar y el desarrollo del bebé.
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