Embarazo de Alto Riesgo: Causas y Cuidados
La mayoría de los embarazos suelen transcurrir sin problemas para la madre ni para el bebé. Pero en algunas ocasiones la probabilidad que esto ocurra es más baja. Son múltiples las situaciones que pueden catalogar a un embarazo como de alto riesgo. Los embarazos considerados de "alto riesgo" necesitan cuidados especiales y un seguimiento más estrecho. Afortunadamente, estos casos sólo afectan al 10% del total y en la actualidad, la tecnología y la ciencia médica han desarrollado métodos efectivos para prevenir o controlar las complicaciones de manera positiva. Es por tanto fundamental identificar precozmente a aquellas gestantes con factores de riesgo a través de una buena historia clínica y valorar su importancia relativa para poder disminuir las consecuencias negativas y conseguir el mejor resultado al final del embarazo.
Un embarazo de alto riesgo es aquel en el que la madre, el feto o los dos tienen probabilidades de padecer algún tipo de complicación tanto durante el periodo de gestación como en el parto, llegando incluso a correr peligro la vida de ambos. En estos embarazos es necesario un control más estricto y especializado, ayudado siempre por un equipo multidisciplinar. Este equipo integra obstetras altamente cualificados y con experiencia demostrada en el manejo de la enfermedad materna y fetal junto a profesionales de apoyo: biólogos moleculares, genetistas, endocrinólogos, matronas, pediatras y anestesistas. El objetivo es ofrecer a la gestante una atención individualizada ya que habitualmente conlleva cierto nivel de inquietud y preocupación.
La clasificación de embarazo de riesgo es algo dinámico y que, por tanto, puede variar a lo largo del embarazo. Es frecuente que un embarazo empiece siendo de bajo riesgo pero que alguna circunstancia haga que cambie su clasificación llegando a ser embarazo de alto riesgo.
¿Qué significa embarazo de riesgo?
Un embarazo de riesgo consiste en una gestación que supone cierto riesgo para la vida de la madre, del feto o de ambos. Este tipo de embarazos requieren una mayor atención médica. Actualmente, la probabilidad de que ocurra un embarazo de riesgo se sitúa en torno al 15%. En algunos casos, el embarazo se vuelve de riesgo conforme avanzan las semanas. No obstante, otras veces, la mujer presenta riesgo incluso antes de quedar embarazada por determinadas circunstancias personales. Por ejemplo, si la mujer tiene diabetes, hipertensión arterial o cualquier otra patología, su embarazo puede ser considerado de riesgo.
Causas del embarazo de alto riesgo
Las causas del embarazo de alto riesgo son muy variadas y a continuación vamos a repasarlas. Las causas de los embarazos de alto riesgo son diversas, pero lo cierto es que la edad de la mujer juega un papel importante en este sentido. Existen numerosas causas que convierten un embarazo de bajo riesgo obstétrico en uno de alto riesgo. Entre las más frecuentes encontramos la edad de la gestante, las enfermedades maternas previas que condicionan la gestación y el consumo de ciertos tóxicos durante el embarazo. En esta revisión bibliográfica se observarán las consecuencias causadas por los embarazos en mujeres con edades inferiores o superiores a los límites de edad establecidos para una gestación de bajo riesgo, así como los efectos de las enfermedades más prevalentes en la gestación y los tóxicos más comúnmente consumidos.
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Circunstancias médicas no ginecológicas o sociales de la mujer antes del embarazo
Entre las circunstancias médicas que pueden aumentar el riesgo de complicaciones durante el embarazo encontramos ante todo la edad materna menor de 18 años o mayor de 40, las mujeres con patología médica como diabetes, hipertensión, patología tiroidea, hepatitis, alteraciones de la coagulación, obesidad, delgadez extrema, enfermedades autoinmunes… y además las mujeres con patología psiquiátrica. Entre las causas sociales como factor de riesgo encontramos a las mujeres que viven lejos de los centros de salud y que suelen desatender los consejos médicos, las adolescentes con poco apoyo familiar, mujeres con adicción a drogas o alcoholismo…
Patología ginecológica materna presente antes del embarazo
En este apartado podríamos encontrar a las mujeres con una historia de esterilidad que han precisado tratamientos de reproducción asistida, mujeres con historia de abortos de repetición, tanto de primer trimestre como tardíos. Las mujeres que han tenido gestaciones clasificadas de alto riesgo anteriormente, con patología fetal como malformaciones en embarazos anteriores, patologías genéticas o cromosómicas en anteriores gestaciones estarían también en esta clasificación, o bien las que han tenido patología materna como diabetes gestacional, preeclampsia, síndrome de HELLP… También deberíamos incluir aquí a las mujeres con malformaciones del aparato genital femenino, como malformaciones uterinas, las que tienen miomas grandes o bien colocados en zonas que puedan afectar al buen desarrollo del bebé…
Patología que aparece durante el embarazo
Al principio del embarazo la detección de un embarazo múltiple hará que la gestación se considere de riesgo, diferente según el número de embriones, el número de placentas y de bolsas amnióticas. Si aparece una diabetes gestacional o una hipertensión de embarazo la gestación se considerará de riesgo. También si se produce alguna infección, tanto vírica como bacteriana, que pueda ser peligrosa para la madre, o bien inocua para la madre pero que pueda ser nociva para el bebé, se clasificará el embarazo como de alto riesgo. En caso de aparecer patología puramente del embarazo como contracciones antes de tiempo o bien se produzca la rotura prematura de la bolsa amniótica, el embarazo se considerará de riesgo.
Patología fetal
Finalmente, la patología fetal también puede hacer que un embarazo se considere de alto riesgo, aunque no sea nocivo para la madre. Las malformaciones fetales podrán producir patología fetal curable o bien permanente, y en ocasiones llegar a ser letal. Los fetos con patologías del crecimiento, tanto sea por defecto como por exceso, también se considerarán de riesgo. Por otro lado, las infecciones, como la toxoplasmosis, que no son perjudiciales para la mujer pueden producir malformaciones o bien alteraciones en la funcionalidad de algún órgano del feto, tanto porque ya esté presente en el nacimiento como porque se desarrolle al cabo de unos meses o unos años. Finalmente, los teratógenos son sustancias nocivas para el bebé. Es el caso de algunas medicaciones, los rayos X … que también precisarán de un estudio específico.
Factores de riesgo
Algunos de los factores de riesgo que conllevan a un posible embarazo de alto riesgo pueden ser los siguientes:
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- La edad de la madre: la probabilidad de sufrir un embarazo de riesgo es más alta en madres mayores de 35 años. También los embarazos en mujeres demasiado jóvenes -en concreto las menores de 16 años- se consideran de riesgo.
- Las adicciones: fumar, beber alcohol y consumir drogas puede provocar un embarazo de riesgo.
- La historia clínica: haber sufrido una cesárea o un parto prematuro puede aumentar las posibilidades de tener un embarazo de riesgo. Otros factores incluyen antecedentes familiares de enfermedades genéticas, de abortos o la muerte de un bebé poco después del nacimiento.
- Enfermedades subyacentes: ciertas enfermedades como la diabetes, la hipertensión arterial o la epilepsia aumentan los riesgos en el embarazo, también la anemia. Sufrir una infección o padecer una enfermedad mental puede aumentar dichos riesgos.
- Complicaciones durante el embarazo: existen varias patologías que pueden surgir durante el embarazo y que presentan riesgos para la salud de la madre y del bebé, como problemas en el cuello del útero, en la placenta o náuseas severas (hiperémesis gravídica) que continúan más allá de los tres primeros meses. Otros problemas pueden estar relacionados con el líquido amniótico.
- Además de todos estos factores de riesgo, aquellas mujeres con un índice de masa corporal elevado o que presentan un embarazo múltiple, también tienen probabilidad de que su embarazo sea clasificado de alto riesgo.
Síntomas de un embarazo de riesgo
Aunque durante el embarazo es diferente para cada mujer, es cierto que existen algunos síntomas que si los detectas deberás acudir al médico para que te dé un diagnóstico certero.
- Fiebre.
- Dolor en el vientre.
- Vómitos.
- Sangre al toser.
- Diarrea.
- Dolores intensos de cabeza.
- Inflamación de algunas partes del cuerpo.
- Dolor abdominal.
- Sangrado vaginal abundante.
Tipos de Embarazo de Riesgo
Como hemos visto, no todos los embarazos van a la perfección, a veces existen ciertas complicaciones. Se pueden presentar algunos riesgos que pueden ser medios o muy altos.
- Embarazo de riesgo medio: En estos grupos se pueden incluir las adolescentes menores de 18 años y las mujeres mayores de 35, además de aquellas que fuman o padecen obesidad. Este grupo tiene el riesgo de padecer diabetes gestacional o tener un parto prematuro.
- Embarazo de riesgo alto: Se da en embarazos de gestación gemelar, mujeres con anemia, hipertensión crónica, diabetes o aquellas que han sufrido una operación de útero.
- Embarazo de riesgo muy alto: Está asociado principalmente a los embarazos múltiples.
Recomendaciones y Cuidados
En algunos casos, los cuidados tienen que ser mucho más exhaustivos tanto por parte de la madre como por parte del ginecólogo. Algunos de los puntos a tener en cuenta en un embarazo de alto riesgo son el seguimiento del embarazo y la planificación del parto. Es importante que la mujer debe estar relajada, pero seguir todas las recomendaciones de los especialistas.
Control médico exhaustivo
Las mujeres que tienen un embarazo de alto riesgo requieren de un control médico exhaustivo y continuado. Estas pacientes deberán realizarse controles prenatales, más ecografías que en un embarazo convencional, análisis de sangre y orina, etc. Además, la mujer deberá comunicarle a su médico cualquier tipo de molestia que pueda tener a lo largo de las semanas de embarazo. En la actualidad, la tecnología facilita de manera notable el control del estado del feto y de la madre gracias a las ecografías 4D por ejemplo, o a los estudios Doppler que permiten realizar un seguimiento en profundidad del estado del bebé.
Llevar un estilo de vida saludable
La embarazada deberá seguir una dieta saludable y equilibrada a lo largo de todo el embarazo y, especialmente, si es considerado de alto riesgo. Tomar cereales integrales, pescado, carnes blancas, etc. y evitar el consumo de dulces y café, por ejemplo, son algunas de las recomendaciones a seguir en el embarazo. Además, la mujer no debe beber alcohol durante el embarazo puesto que incrementaría la probabilidad de malformaciones fetales y parto prematuro. Tampoco se debe fumar ni tomar otro tipo de drogas durante el embarazo, ya que puede complicar seriamente el embarazo hasta convertirlo en un embarazo de alto riesgo. Visitar al médico de manera frecuente, para que este pueda seguir la evolución y practicar las pruebas de control necesarias, tales como análisis de sangre y de orina, entre muchas otras pruebas. No beber alcohol ni fumar tabaco, algo que se extiende a todos los embarazos. Además hay que huir de las situaciones de estrés. Reposar mucho y dormir al menos 8 horas al día. En cuanto a la realización de ejercicio, está permitida. Eso sí, solo el que el médico señale y considere indicado.
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Planificación del parto
El momento del parto deberá ser planificado, aunque esto no significa que vaya a ser necesariamente por cesárea. Sin embargo, en los embarazos de alto riesgo, el parto suele estar inducido y controlado en todo momento para evitar poner en peligro la salud de la mujer y/o la de su bebé.
Apoyo psicológico
Los padres que se encuentran ante esta situación requieren en muchas ocasiones de apoyo psicológico, ya que lo que tenía que ser un momento dulce de su vida se ha convertido en una fuente de preocupaciones y de incertidumbre que puede crear un estado de nervios y ansiedad. La mujer requerirá de un mayor grado de atención y de apoyo tanto de su pareja como del médico con el que es preferible establecer una relación de confianza. Algunos especialistas aseguran que sirve de ayuda hablar con otros padres que hayan sufrido la misma situación a la hora de afrontar un embarazo de alto riesgo.
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Embarazo de alto riesgo por edad avanzada
Cada vez nos encontramos con un mayor número de pacientes que desean quedarse embarazadas a partir de los 40 años, de tal forma que no es raro encontrar mujeres gestantes cerca de los 50. ¿Hay que hacer algún seguimiento de embarazo en especial en estas pacientes? El aumento de la edad en la mujer predispone a errores en la genética de los ovocitos (concretamente en los cromosomas) de tal forma que con 42 años podemos encontrarnos con que hasta el 80% de los óvulos que nos quedan tienen estas alteraciones. Para poder saber cuánto antes si nuestro embarazo tiene riesgo de alteraciones cromosómicas está la posibilidad de la realización del test de ADN fetal en sangre materna con el que se pueden detectar anomalías de manera precoz. Hay un gran debate aún sobre el manejo final de estas pacientes en las últimas semanas de embarazo. Algunos abogan por aumentar los controles a partir de la semana 38 con registros cardiotocográficos y ecografías, aunque no se ha demostrado mejoría en los resultados obstétricos. Este debate se extiende a la finalización del embarazo ya que sabemos que la edad predispone a complicaciones al pasar de la semana 40 de embarazo.
Sea cual sea la causa, ser madre después de los 40 es una realidad cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Por eso, también es una duda habitual entre quienes quieren serlo conocer qué es y cuándo se considera embarazo de riesgo a edad avanzada. En términos de probabilidad, las mujeres menores de 35 años de edad tienen una probabilidad de tener un aborto involuntario del 15%, mientras que en las mujeres de entre 35 y 45 años las posibilidades son de entre el 20% y el 35%. Una vez superados los 45 años, el riesgo aumenta hasta el 50%. Sin embargo, gracias al gran desarrollo de las técnicas de reproducción asistida, la maternidad a edad avanzada se ha convertido en una realidad cada vez más habitual y su desarrollo mucho más controlado y seguro. Por eso, es recomendable buscar asesoramiento y ayuda, ya que resultará clave a la hora de evitar riesgos asociados al embarazo en esta edad.
El primer gran hándicap después de los 40 años es la disminución de las probabilidades de quedar embarazada naturalmente. La reserva ovárica de una mujer de 40 años ha disminuido y, aunque aún es posible tener un embarazo y un parto completamente normales, su fertilidad es cada vez menor. A partir de los 40 años, suelen existir otros problemas de salud, como por ejemplo la tensión alta. Un factor de riesgo en un embarazo a los 40 años que puede dar lugar a una complicación llamada preeclampsia. En cuanto a otros riesgos de un embarazo a edad avanzada, el riesgo de abortos en el primer trimestre, debido a problemas cromosómicos es mayor. Por otro lado, aumentan las posibilidades de que se desarrollen anomalías cromosómicas, como el síndrome de Down, debido a la disminución de la calidad de los ovocitos y el esperma conforme pasan los años. Aunque en este artículo te contamos qué puede ocurrir en un embarazo de riesgo por edad avanzada, esto no quiere decir que siempre ocurra. En cualquier caso, es importante afrontar un embarazo a la edad que sea con un buen estado de salud, e intentar mantener unos hábitos de vida saludables durante el mismo.
Si quieres quedarte embarazada y estás ya en la edad de riesgo por edad avanzada, intenta mantenerte lo más sana posible. Es importante abandonar el consumo de tabaco y alcohol y elegir una alimentación saludable. En caso de embarazo de alto riesgo, tu médico te indicará cuáles son las recomendaciones a seguir, que suelen ser priorizar el descanso, limitar el esfuerzo físico y tomar algunos medicamentos prescritos.
Como hemos visto, existen factores que aumentan el riesgo de aborto en el embarazo, como trastornos hormonales, defectos genéticos del embrión, defectos inmunológicos, etc. En este sentido, el final del primer trimestre de embarazo es el momento en que se suele considerar que disminuye el riesgo de aborto espontáneo y comienza un período más tranquilo para la futura madre.
Es verdad que el término «alto riesgo» preocupa, pero a menudo las mujeres con embarazos de alto riesgo por edad no suelen tener problemas y su embarazo transcurre plácidamente. Como hemos dicho antes, tener un peso adecuado, una dieta saludable (fruta, verdura, cereales, evitando los alimentos procesados y azucarados, así como el consumo excesivo de sal) y eliminar el tabaco, son hábitos fundamentales.
Riesgo durante el embarazo vs. Baja por embarazo de alto riesgo
Parecen conceptos similares, pero apenas tienen nada en común y van asociadas a prestaciones de la Seguridad Social diferentes. Eso sí, en ambos casos, se ve afectada su situación laboral. El embarazo de riesgo es una situación clínica del propio embarazo. Para hablar de riesgo durante el embarazo, la incompatibilidad debe basarse en las condiciones laborales, no en la propia gestación. La mujer, por tanto, deberá acudir a su médico de cabecera y si este considera que es conveniente que deje de trabajar algún tiempo, debido a su embarazo de riesgo, le emitirá un parte médico de baja.
Las situaciones por riesgo durante el embarazo se producen cuando los agentes, condiciones o procedimientos del puesto de trabajo pueden influir negativamente en la salud de la madre gestante y/o la del feto. En ese caso, la empresa debe adoptar medidas preventivas complementarias. Si no es posible, la alternativa es cambiarla temporalmente de puesto de trabajo a otro exento de riesgos para su embrazo. La prestación por riesgo durante el embrazo, regulada por el Real Decreto 295/2009, es un subsidio que recibe la trabajadora embarazada durante el periodo de suspensión del contrato de trabajo o de interrupción de su actividad profesional por riesgo durante el embarazo. Para tramitar la solicitud y respectiva documentación sin necesidad de estar en posesión de certificado digital puedes acceder a la plataforma de Prestación por riesgo durante el embarazo.
En nuestro post Baja por maternidad: resolvemos todas tus preguntas te contamos que, por motivos médicos, la baja por embarazo de alto riesgo es un derecho cuando así lo indique el especialista. La cuantía es equivalente al 100 % de la base reguladora correspondiente.
La Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia elaboró una tabla para las mutuas para orientarles en este tema. Esta tabla -llamada la tabla SEGO- establece la baja desde el primer día en aquellos casos en los que exista un riesgo obvio para el embarazo o el embarazo se etiquete como de alto riesgo.
Una vez presentada la solicitud de baja, el plazo de resolución, según lo que estipula el RD 286/2003, no debe superar los 30 días.
Preguntas frecuentes
¿Se puede prevenir el embarazo de alto riesgo?
Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). En algunos casos, es posible reducir la probabilidad de que ocurra antes de quedarse embarazada. Por ejemplo, en mujeres que padecen enfermedades, es importante que le comuniquen a su médico la decisión de tener un bebé previamente. Así el especialista indicará la mejor forma de proceder para que el embarazo no suponga ningún peligro ni para la mujer ni el bebé.
¿Es necesario el reposo absoluto en un embarazo de riesgo?
Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). Existen varias situaciones en las que el especialista indicará que lo mejor será hacer reposo absoluto durante el embarazo. Por ejemplo, aquellas mujeres con un embarazo de riesgo y amenaza de aborto, es recomendable realizar reposo absoluto. Del mismo modo, si la causa del embarazo de riesgo es placenta previa, la presencia de hematomas intrauterinos o preeclampsia, por ejemplo, también sería conveniente que la mujer permaneciera tumbada en la cama.
¿Qué riesgos puedo tener durante el embarazo si tengo SOP?
Por Marta Barranquero Gómez (embrióloga). Existen estudios que afirman que las mujeres que presentan síndrome de ovarios poliquísticos (SOP) tienen más probabilidad de sufrir un aborto espontáneo, así como otras complicaciones obstétricas. A continuación, se enumeran algunas de ellas:
- Diabetes gestacional.
- Preclampsia o hipertensión arterial.
- Bajo peso del feto al nacer.
- Parto prematuro.
- Parto por cesárea.
Por todo esto, se puede decir que las mujeres con SOP tienen más posibilidades de pasar por un embarazo de riesgo.
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