¿En qué año nació Frida Kahlo? Biografía de una artista icónica
Magdalena del Carmen Frida Kahlo y Calderón, conocida mundialmente como Frida Kahlo, nació el 6 de julio de 1907 en Coyoacán, Ciudad de México. Sus comienzos tuvieron lugar en la demarcación territorial de Coyoacán, en Ciudad de México, donde la futura pintora nació, hija de un matrimonio compuesto por la mexicana Matilde Calderón y el fotógrafo alemán Guillermo Kahlo.
Aunque a menudo afirmaba haber nacido en 1910, alineando su llegada al mundo con el inicio de la Revolución Mexicana, su verdadero año de nacimiento reflejaba una conexión temprana con una sociedad en transformación.
Infancia, aprendizaje y tragedia
Su padre, fotógrafo de profesión, se dedicó esencialmente al fotoperiodismo, cubriendo eventos para diferentes medios de comunicación, además de trabajar durante un breve periodo de tiempo para el gobierno mexicano, fotografiando y documentando edificios de interés arquitectónico. Guillermo había emigrado a México 15 años antes del nacimiento de Frida, a causa de la tensa relación que mantenía con su madrastra en Alemania, y aunque su hija siempre creyó que provenía de una familia de judíos húngaros, en realidad pertenecía a la burguesía luterana.
La familia de Frida estaba compuesta por dos hermanas mayores y una menor, además de otras dos hermanastras, fruto del primer matrimonio de su padre, que crecieron en un internado. La relación con su madre siempre fue tensa y distante, chocando habitualmente a causa del fuerte carácter que ambas tenían. Sin embargo, la relación con su padre fue mucho más cercana.
En su primera infancia la futura artista vivió en un ambiente de bonanza económica, fruto del ejercicio de su padre como joyero de la alta sociedad mexicana de la época y de su labor como fotógrafo, que emprendería tras su segundo matrimonio. Sin embargo, tras el fin del gobierno de Porfirio Díaz (conocido como “el porfiriato”), la familia comenzó a experimentar serios problemas económicos. La Casa Azul, actual Museo Frida Kahlo.
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Los problemas de salud comenzaron a la temprana edad. Durante su infancia, Frida contrajo poliomielitis a la edad de 6 años, encargándose su padre de acompañarla diariamente a realizar la rehabilitación pautada por los médicos. A los once años enfermó de poliomielitis. Su pierna izquierda quedará más delgada y la derecha más corta con el pie ligeramente deformado. A los seis años Frida enfermó de poliomielitis, causándole que su pierna derecha quedara más corta, ocasionando este defecto burlas que, en ningún caso la impidieron avanzar en sus estudios. Esta enfermedad la obligó a permanecer nueve meses en cama y le dejó una secuela permanente: la pierna derecha mucho más delgada que la izquierda.
Del mismo modo, Guillermo también sufría habitualmente unos extraños desmayos que más tarde fueron diagnosticados como epilepsia, siendo Frida el único miembro de su familia que sabía cómo debía prestarle ayuda cuando sufría este tipo de ataques. El hecho de que ambos sufrieran enfermedades crónicas hizo que sus lazos paterno filiales se estrecharan aún más si cabe.
Sin embargo, la artista en ciernes comienza a demostrar su capacidad de superación desde muy joven y empieza a ayudar a su padre en su trabajo. La pequeña participa en tareas como el revelado o los retoques, y le asiste en la captura de imágenes: esta colaboración supone su primer (y fundamental) contacto con el arte.
Se cree que Frida asistió hasta los 14 años al Colegio Alemán, aunque ella misma confesó en una carta años más tarde no haber aprendido jamás el idioma materno de su padre. Tras graduarse, fue admitida en la prestigiosa Escuela Nacional Preparatoria para estudiar medicina, donde formó parte de uno de los primeros cursos en los que se admitían a mujeres estudiantes.
En 1922 Frida Kahlo ingresa en la Escuela Nacional Preparatoria, donde entra en contacto con las ideas más progresistas de la época. Su inteligencia y su talento fueron su mejor defensa frente a las burlas ocasionadas por su cojera; su personalidad arrolladora se impuso y pasó a formar parte del grupo Los cachuchas, donde conoció a su primera pareja, Alejandro Gómez Arias. Allí, Frida pudo entablar amistad con algunos compañeros que años más tarde obtendrían el reconocimiento de la sociedad como por ejemplo el poeta Salvador Novo, el novelista Miguel N. Lira o el articulista y ensayista político Alejandro Gómez Arías, con el que Frida mantuvo una relación amorosa durante esta etapa. Todos ellos formaban un grupo de alumnos rebeldes conocido como Los Cachuchas, que se destacaron por su implicación política de carácter anarquista y sus movilizaciones en contra del orden establecido.
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Durante su adolescencia la mexicana tuvo el apoyo de su primer amor, Alejandro.
Después de finalizar sus estudios en 1925, Frida comenzó a trabajar en un taller de grabado e imprenta, donde el dueño atisbó el impresionante don artístico de la futura pintora. El 17 de septiembre de 1925, Frida Kahlo sufrió un brutal accidente de autobús a consecuencia del cual estuvo sin caminar tres meses y sufrió treinta y dos operaciones. A los 18 años el autobús en el que viajaba fue arrollado por un tranvía. Aquel día, al volver de la escuela a su casa, el autobús en el que viajaba es embestido por un tranvía que había perdido los frenos. El brutal choque le provoca fracturas en la tercera y cuarta vértebras, once fracturas en el pie derecho, tres en la pelvis, una grave luxación en el codo izquierdo y una terrible herida en el abdomen producida por una de las barandillas del vehículo que le entró por la cadera y salió por la vagina.
Un accidente que le cambió la vida
Sin embargo, a mediados de septiembre de ese mismo año, fue víctima de un aparatoso accidente de tráfico cuando el autobús en el que iba montada para acudir al trabajo fue derribado por un tranvía, lo que le provocó numerosas y dolorosas fracturas, tanto en la columna vertebral, como en las costillas, la pelvis o el pie, que estuvieron a punto de costarle la vida.
Para empeorar las cosas, el 17 de septiembre de 1925 Frida sufrió un gravísimo accidente: el autobús en el que viajaba fue arrollado por un tranvía, quedando aplastado contra un muro y completamente destruido. Las consecuencias fueron terribles para ella: su columna vertebral quedó fracturada en tres partes, sufrió además roturas en dos costillas, en la clavícula y tres en el hueso pélvico. Su pierna derecha se fracturó en once partes, su pie derecho se dislocó, su hombro izquierdo se descoyuntó y un pasamanos la atravesó por la cadera izquierda hasta salir por la vagina. Esta desgracia la marcaría de por vida y sería algo que posteriormente reflejaría en sus cuadros.
En 1925 el autobús en el que ambos viajan es arrollado por un tranvía: el accidente ocasiona a Frida múltiples fracturas en todo el cuerpo y agrava considerablemente los problemas ocasionados por la poliomelitis en su pierna derecha. “Paisaje urbano”, Circa 1925.
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Frida se vio obligada a permanecer postrada en la cama durante meses, iniciando un intenso carrusel de operaciones quirúrgicas que la impidieron continuar haciendo vida normal. Permanecerá sin poder incorporarse más de un mes en el hospital y posteriormente varios en su casa en donde su madre le coloca un espejo frente a su cama. Frida comienza a dibujar tomándose ella misma como modelo. Nace así una artista y una leyenda.
Debido a la inmovilidad a la que se vio sometida varios meses, Frida comenzó a pintar. Así, se relaciona con varios artistas, entre ellos la fotógrafa Tina Modotti y el entonces ya reconocido artista Diego Rivera, el gran amor de su vida, hombre al que estuvo siempre ligada. Los primeros cuadros que pintó fueron autorretratos, ya que, según decía, "me retrato a mí misma porque paso mucho tiempo sola y porque soy el motivo que mejor conozco".
Postrada en la cama, la joven recibe de su padre una caja de pinturas y pinceles. Es el comienzo de una pasión desenfrenada por el arte, que acompañará a la artista durante sus incontables épocas de postración y atenuará psicológicamente sus constantes dolores, que no le abandonarán hasta la muerte. En palabras de la propia Frida, empezó a pintar la cama “con un corsé de yeso que iba desde la clavícula a la pelvis”, con la ayuda de “un dispositivo muy chistoso”: un artilugio ideado por su madre que sostenía una tabla donde se colocaban los papeles. En una de sus primeras obras, Paisaje urbano (circa 1925), es posible distinguir ya algunas de las constantes de la trayectoria pictórica de la artista. La pintura no es un fin en sí misma, si no un medio para explorar la realidad y mostrar una serie de sensaciones.
Relación con Diego Rivera
La relación con Diego Rivera estuvo marcada por las infidelidades y las reconciliaciones. El matrimonio no sólo vivió en México, sino también en Cuernavaca, Detroit, San Francisco y Nueva York. Frida se afilió al partido comunista y una fiel activista de izquierda. Junto con Rivera, acondicionó la Casa Azul para darle asilo por más de dos años a León Trotsky y a Natalia, su mujer.
Frida visitó a Rivera en su taller mientras este trabajaba en una serie de murales para el edificio de la Secretaría de Educación Pública. Ella quería mostrarle sus propios trabajos y Rivera quedó realmente impresionado con sus cuadros, animándola y la animó a seguir pintando. La artista contrajo matrimonio con Diego Rivera el 21 de agosto de 1929. El 21 de agosto de 1929 contrae matrimonio civil con Diego Rivera. Ella tiene veintidós años, él le dobla la edad. Dos años más tarde Frida expone en San Francisco su obra por primera vez.
La relación entre Frida Kahlo y Diego Rivera fue tormentosa. En ella hubo amor, aventuras con otras personas, un vínculo creativo, odio, un divorcio en 1939 y un segundo matrimonio un año después. Aunque Frida Kahlo al parecer era polígama y bisexual, las infidelidades de su promiscuo marido hicieron de las peleas entre ellos algo cotidiano.
En 1935 se separa de Rivera cuando descubre que éste mantiene una relación con Cristina Kahlo, hermana de la pintora. En enero de 1939, tras conocer en México a André Breton viaja a París en su primer y único viaje a Europa.
Dolor y sufrimiento
Pero las desgracias para Frida estaban lejos de terminar. En 1930 tuvo un primer aborto a causa a las lesiones en la pelvis sufridas en el accidente de autobús, y en 1932 cayó en una profunda depresión de la que ya no se pudo librar tras sufrir un segundo aborto. Este dolor y tristeza constantes los plasmó en una de sus obras: Hospital Henry Ford. También tuvo que enfrentarse al lío amoroso que su marido tuvo con su propia hermana, Cristina.
En 1953 sufrió un golpe del que ya no se recuperaría: tuvieron que amputarle la pierna por debajo de la rodilla debido a una gangrena. Esto la sumió en una gran depresión que la llevó a intentar el suicidio en un par de ocasiones, utilizando para ello los opiáceos que le habían prescrito.
Durante ese tiempo, Frida escribía poemas en sus diarios, la mayoría relacionados con el dolor y el sufrimiento. El 19 de abril de 1954 ingresó en el Hospital Inglés tras otro intento de suicidio y, aunque escribió en su diario que no volvería a recaer, el 6 de mayo tuvo que ser hospitalizada de nuevo por el mismo motivo.
Tras protagonizar varias exposiciones individuales y colectivas, su salud vuelve a empeorar. Permanecerá casi un año hospitalizada y sufrirá siete operaciones en la columna y la amputación de varios dedos de los pies.
Poco antes de su muerte Frida afirmó: "Cuando muera quemen mi cuerpo. No quiero ser enterrada. He pasado mucho tiempo acostada ¡Simplemente quémenlo!". La lluvia despidió el 13 de julio de 1954 a Frida Kahlo, que para su entierro había sido vestida con un traje típico mexicano y con la mano derecha colocada sobre su pecho.
Frida Kahlo falleció el 13 de julio. Al día siguiente su cuerpo fue incinerado en el Panteón Civil de Ciudad de México.
Legado artístico
Con una particular imagen hecha a sí misma, la pintora mexicana de ascendencia alemana Frida Kahlo se convirtió en un símbolo nacional asociado al feminismo, la autosuperación y el genio artístico. Frida Kahlo, mujer de característica figura y peculiar mirada, cuyo nombre evoca imágenes del surrealismo mexicano -aunque ella siempre lo negara-, nació el 6 de julio de 1907 en el seno de una familia de artistas en la que nadie podía imaginar que Frida acabaría convirtiéndose en una de las pintoras famosas de la historia y un referente social y cultural de México y fuera de sus fronteras.
La obligada postración de Frida Kahlo le induce a investigar su propia persona, su cuerpo y su identidad. Un dispositivo de espejos colocado sobre la cama le permite comenzar su famosísima serie de autorretratos, realizados a lo largo de toda su vida. En principio, las obras muestran el retrato austero de una mujer de intensa mirada; con el tiempo, los autorretratos reflejarían también emociones descarnadas, sufrimientos, pasiones y deseos. Estas obras convertirían a Frida Kahlo en un “objeto de deseo” por parte del movimiento surrealista liderado por André Breton. Sin embargo, ella nunca se vio como una pintora surrealista: en sus propias palabras, “el Surrealismo no corresponde a mi arte.
Influida por las ideas del nacionalismo revolucionario de su país, Frida vestía con largas faldas mexicanas, moños trenzados con cintas de colores, y collares y pendientes de estilo precolombino. Así la encontramos en Autorretrato como Tehuana, de 1943, donde se representa como mexicana "auténtica" y acentúa sus rasgos mestizos (tenía sangre española, india y alemana), o en el Autorretrato con monos, del mismo año, en el que su figura aparece recortada sobre plantas selváticas y rodeada de animales.
En 1927, su pintura se volvió más compleja y Frida reflejó en ella el choque entre sus ansias de felicidad y la constante amenaza de su propia destrucción, a la vez que plasmaba la dicotomía entre sus sueños (de amor, de hijos) y la realidad (dolor e impotencia). Por entonces, empezó a frecuentar ambientes políticos, artísticos e intelectuales, de donde saldrían algunas de las frases más célebres de Frida Kahlo.
El legado artístico de Frida Kahlo está inmortalizado en sus icónicas obras, que combinan lo personal con lo político, lo surrealista con lo realista. Pinturas como Las dos Fridas, que explora su identidad dividida, o La columna rota, que refleja el dolor físico y emocional que sufrió, son testimonios de su capacidad para narrar historias profundas y universales desde una perspectiva íntima.
Su cuerpo fue introducido lentamente en el horno crematorio y sus cenizas fueron conservadas en la Casa Azul de Coyoacán, lugar que también la vio nacer. Su último cuadro se exhibe en el Museo Frida Kahlo. Se trata de un óleo que muestra varios cortes de sandía en tonos muy vivos. En uno de estos trozos y junto a su firma se puede leer: "Viva la vida. Coyoacán, 1954, México".
Su pasión por la vida la convirtió en una mujer fuerte, impasible ante el dolor físico que la cercó desde muy joven. Una torturada salud que no impidió la construcción de una obra artística monumental e irrepetible como el volumen que ahora se presenta pone, con brillantez, de manifiesto.
Al igual que Dalí, Kahlo creó su propio personaje con su forma de vestir y arreglarse, con vestimentas y abalorios indígenas, con su negativa a depilarse cejas y bigote y su pasión por la cerveza.
Frida alcanzó la categoría de mito gracias a las fotografías que le hizo el fotógrafo estadounidense de origen húngaro Nickolas Murayentre 1937 y 1946, uno de los primeros en introducir la fotografía en color en Estados Unidos. En pleno siglo XXI, el mito de Frida Kahlo está más vigente que nunca. Su vida atrapa, sorprende e inspira a través de una biografía que revela a una mujer capaz de sobreponerse a las adversidades gracias a su perseverancia, fortaleza, rebeldía y talento, con una personalidad irrepetible, avanzada a su tiempo.
Mucho después de su fallecimiento, Frida Kahlo ha terminado por trascender su propia realidad. Mucho después de su fallecimiento, Frida Kahlo ha terminado por trascender su propia realidad. De pintora revolucionaria, creadora de mundos íntimos y mujer torturada y engañada (pero también abierta al amor), la imagen de la pintora ha pasado a convertirse en un auténtico icono. Puede ser que incluso hasta el punto de caer en una peligrosa banalidad. Pero los millones de imágenes de la artista que se han convertido en merchandising no anulan en absoluto el enorme poder de sus obras.
El potencial y el talento de Frida Kahlo florecieron a través de la enfermedad, el sufrimiento y la postración. Suyas son las palabras “todo puede tener belleza, aún lo más horrible”. Enraizada en su propia cultura y amante de la belleza (propia y ajena), su imagen y su persona experimentan un auténtico culto en la sociedad mexicana, donde su retrato incluso preside altares dedicados a los santos. En vida, Frida Kahlo se enfrentó a una realidad terrible y empleó el arte para mostrar su sufrimiento: para superarlo y para aprender a vivir con él. Y no tuvo que ir muy lejos para crear su imaginario personal, admirado por artistas como André Bretón: en sus propias palabras, “nunca pinto sueños o pesadillas. Pinto mi propia realidad”.
El impacto de Frida Kahlo
El impacto de Frida Kahlo trasciende su arte, convirtiéndola en un símbolo global de resistencia, feminismo y autenticidad. Además, su vida y obra han abierto conversaciones sobre el dolor, la identidad y la representación de las mujeres en el arte, consolidándola como un ícono cultural cuya relevancia se mantiene viva décadas después de su muerte.
La Casa Azul, el hogar donde Frida nació y murió, es ahora un museo que atrae a visitantes de todo el mundo. Frida es un ícono de la moda, con su estilo único que mezclaba elementos tradicionales mexicanos y modernidad. Frida es un símbolo del feminismo y la inclusión, representando la lucha contra los estándares convencionales de género y belleza.
Con esta frase, Frida expresó su deseo de preservar la belleza efímera de la vida. Frida entendió el sufrimiento como una parte inevitable de la vida, pero también como una fuente de inspiración y aprendizaje. En esta reflexión, Frida habla de la soledad y el deseo de conexión, mostrando su humanidad y vulnerabilidad.
El Arte Contemporáneo es la evolución de movimientos artísticos que definieron obras como las de Frida Kahlo.
La conexión de Frida Kahlo con la Unión Soviética se remonta a su juventud. La artista siempre manifestó su compromiso con el comunismo, el trabajo social y los sectores más débiles de la sociedad. En 2016, la actual Rusia organizó una exposición en su honor en el Museo Fabergé de San Petersburgo: fue la primera vez en la que se mostró su obra en el país. La muestra incluyó cerca de 34 piezas, entre pinturas, dibujos y fotografías.
“Me pinto a mí misma porque es lo que mejor conozco”. Son las palabras con las que la artista justificaba su obsesión por el autorretrato. El estilo único e inimitable de Frida Kahlo era, sin duda, una parte indisoluble de su propia identidad. Un estilo que la ha convertido en un icono plástico y estético omnipresente en el siglo XXI. La artista se definía en sus pinturas y su persona a través de la enfermedad, el compromiso político y la pertenencia a su cultura.
Frida Kahlo trascendió los límites del arte para convertirse en un ícono global. Su vida, marcada por el dolor y la pasión, se refleja en sus obras y palabras, que continúan inspirando a generaciones. Desde su legado artístico hasta su influencia en la cultura contemporánea, Frida es una prueba viviente de que el arte puede transformar el sufrimiento en belleza y significado.
Algunas obras destacadas de Frida Kahlo
- Las dos Fridas (1939): Este famoso cuadro muestra a dos versiones de Frida: una vestida de blanco con el corazón abierto y otra con un vestido tradicional mexicano.
- Autorretrato con collar de espinas (1940): En esta obra, Frida se representa con un collar de espinas que sangra, un símbolo de su dolor físico y emocional.
- La columna rota: En esta obra, Frida se retrata con una columna rota en lugar de columna vertebral, rodeada de clavos.
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