José Martí: El Hombre que Iluminó Cuba, Nacido en 1853
El 28 de enero de 1853 nació en La Habana José Martí, el hombre que mayor luz trajo para Cuba. Existe una especie de unción martiana, de devoción hacia su persona y su obra, que radica profundamente en el acto de entrega que fue su vida, y en el entendimiento que sólo a través de su pensamiento, y de la belleza y honestidad de su ideario los cubanos volverán a comprender el significado de la palabra libertad y de la resonancia histórica del concepto de patria.
En Martí todos los cubanos debiéramos conjugarnos o como él mismo decía «juntarnos» en una ofrenda de recogimiento y de fe. Tres símbolos nos ungen: la Virgen de la Caridad del Cobre, José Martí y la Constitución de 1940.
La Manipulación de la Figura de Martí
Fidel Castro se propuso apoderarse de José Martí como se apoderó de la isla de Cuba. Usaba sus palabras citándolo fuera de contexto, manipulaba sus frases descaradamente. Tanto quiso maniobrar groseramente Fidel Castro la obra martiana que además de manifestar que Martí era el autor intelectual del asalto al Cuartel Moncada en 1953 (para los que no lo sepan, el autor de ‘Nuestra América’ murió asesinado el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos), se dio a la infame tarea de desvirtuar las frases del apóstol en favor de su indecencia revolucionaria.
Acaso los enemigos de la libertad lo son porque la juzgan por sus vociferaciones. Esa futura esclavitud -definía Martí- es «el socialismo». Y añadía intuitivo acerca de lo que ocurriría bajo un Estado socialista:«Todo el poder que iría adquiriendo la casta de funcionarios, ligados por la necesidad de mantenerse en una ocupación privilegiada y pingüe, lo iría perdiendo el pueblo que no tiene las mismas razones de complicidad en esperanza y provechos, para hacer frente a los funcionarios enlazados por intereses comunes.
Como todas las necesidades públicas vendrían a ser satisfechas por el estado, adquirirían los funcionarios entonces la influencia enorme que naturalmente viene a los que distribuyen algún derecho o beneficio. El hombre que quiere ahora que el estado cuide de él para no tener que cuidar él de sí, tendría que trabajar entonces en la medida, por el tiempo y en la labor que pudiese el estado asignarle, puesto que a éste, sobre quien caerían todos los deberes, se darían naturalmente todas las facilidades necesarias para recabar los medios de cumplir aquellas. De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, iría a ser esclavo de los funcionarios.
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Esclavo es todo aquél que trabaja para otro que tiene dominio sobre él, y en ése sistema socialista dominaría la comunidad del hombre, que a la comunidad entregaría todo su trabajo. Y como los funcionarios son seres humanos y por tanto abusadores, soberbios, ambiciosos y en esa organización tendrían gran poder, apoyadas por todos los que aprovechan o esperaron aprovechar de los abusos y por aquellas fuerzas viles que siempre compra entre los oprimidos, el terror, prestigio o habilidad de los que mandan, este sistema de distribución oficial del trabajo común llegaría a sufrir en poco tiempo los quebrantos, violencias hurtos y tergiversaciones que el espíritu de individualidad, la autoridad y osadía del genio y las astucias del vicio originan pronta y fatalmente en toda organización humana…
El funcionario autocrático, abusará de la plebe, cansada y trabajadora. Lamentablemente será y generará la servidumbre». Las citas han sido extraídas de La Futura Esclavitud, La América, New York, Abril de 1984, página 954 de las Obras Completas de José Martí. Edición Conmemorativa del Cincuentenario de su muerte, Volume 1, Editorial Lex, La Habana, Cuba.
Pensamientos de Martí sobre Economía y Libertad
Su primera experiencia entre el capital y el trabajo la vivió en México: «El derecho del obrero no puede ser nunca el odio al capital: es la armonía, la conciliación, el acercamiento común de uno y de otro». «La imitación servil extravía en economía como en literatura y en política… Tiene en cada país especial historia el capital y el trabajo: peculiares son de cada país ciertos disturbios entre ellos, con naturaleza exclusiva y propia, distinta de la que en tierra extraña por distintas causas tenga.
A propia historia, soluciones propias. A vida nuestra, leyes nuestras. No se ate servilmente el economista mexicano a la regla, dudosa aún en el mismo país que la inspiró». «Siempre es desgracia para la libertad que la libertad sea un partido». «Es rica una nación que cuenta con muchos pequeños propietarios». «Una Constitución es una ley viva y práctica que no puede construirse con elementos ideológicos». «Karl Marx ha muerto. Como se puso del lado de los débiles, merece honor. Pero no hace bien el que señala el daño, y arde en ansias generosas de ponerle remedio, sino el que enseña remedio blando al daño». «La propiedad conserva los Estados».
«La conquista del porvenir ha de hacerse con manos blancas. Más cauto fuera el trabajador de los Estados Unidos si no le vertieran en el oído sus heces de odio los más apenados y coléricos de Europa. Alemanes, franceses y rusos guían estas jornadas. El americano tiende a resolver en sus reuniones el caso concreto: y los de allende a subirlo al abstracto. En los de acá, el buen sentido y el haber nacido en cuna libre, dificulta el paso a la cólera. En los de allá, la excita y mueve a estallar, porque la sofoca y la concentra la esclavitud prolongada».
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El Legado de Martí
Mis peores pesadillas las he tenido con Fidel Castro. Mis mejores sueños con José Martí. Si Jesucristo es el Salvador del Mundo, José Martí es el salvador de Cuba. José Martí nació en La Habana en 1853 y murió en Dos Ríos (Cuba) en 1895. Además de destacado ideólogo y político, fue uno de los más grandes poetas hispanoamericanos y la figura más importante de la etapa de transición al Modernismo literario, que en América supuso la llegada de nuevos ideales artísticos.
Desde muy pequeño se sintió atraído por las ideas revolucionarias de muchos cubanos y tras el inicio de la guerra de los Diez Años comenzó su actividad revolucionaria, publicó una gacetilla titulada El Diablo Cojuelo y poco después una revista, La Patria Libre, donde apareció su poema Abdalá; en 1882 escribió "Ismaelillo" y "Versos libres".
A los diecisiete años fue condenado a seis años de cárcel por su pertenencia a grupos independentistas, aunque por su grave estado de salud fue indultado después de realizar trabajos forzados. Fue deportado a España, donde publicó su primera novela de importancia, titulada "Adúltera", y se licenció en Derecho y Filosofía y Letras por la Universidad de Zaragoza. Durante su estancia española, país por el que sintió una gran admiración y al que nunca perdonó su política colonial, escribió la obra "La República Española ante la Revolución Cubana", en la que reclamaba a la metrópoli que reconociese sus errores cometidos en Cuba.
Tras viajar por Europa y América se instaló en México y al finalizar la Guerra de los Diez Años volvió a Cuba, pero fue nuevamente deportado y se afincó en Nueva York, donde se dedicó a la actividad política y literaria; escribió aquí "La edad de oro", fundó en 1892 el Partido Revolucionario Cubano y se convirtió en el máximo adalid de la lucha por la independencia de su país.
En 1894 logró poner en marcha un proceso de independencia y partió hacia Cuba, pero en la primera batalla fue herido mortalmente a la edad de cuarenta y dos años. El Ayuntamiento de Madrid, al celebrarse el ciento treinta y tres aniversario de su nacimiento, patrocinó la instalación de una lápida en la casa donde vivió de la calle Desengaño. Tal día como hoy, 27 de mayo pero de 1895, José Julián Martí Pérez es enterrado con honores en Santiago de Cuba. Nació en La Habana el 28 de enero de 1853. Su padre era Mariano Martí, natural de la ciudad española de Valencia, y la madre Leonor Pérez Cabrera, de Santa Cruz de Tenerife, en las islas Canarias.
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Fundador del Partido Revolucionario Cubano y organizador de la Guerra de Independencia de Cuba, durante la que murió en combate. Se le ha considerado el iniciador del modernismo literario en Hispanoamérica. Entre 1880 y 1890 Martí alcanzaría renombre en la América a través de artículos y crónicas que enviaba desde Nueva York a importantes periódicos: La Opinión Nacional, de Caracas; La Nación, de Buenos Aires y El Partido Liberal, de México.
En los años 1893 y 1894 recorrió varios países de América y ciudades de Estados Unidos, uniendo a los principales jefes de la Guerra del 68 y acopiando recursos para la nueva contienda. Fue en esa lucha contra los españoles donde encontró la muerte. El 19 de mayo de 1895 una columna española se desplegó en la zona de Dos Ríos, cerca de Palma Soriano, donde acampaban los cubanos. Martí marchaba entre Gómez y el mayor general Bartolomé Masó. Al llegar al lugar de la acción, Gómez le indicó detenerse y permanecer en el lugar acordado.
No obstante, en el transcurso del combate, se separó de las fuerzas cubanas. Martí cabalgó, sin saberlo, hacia un grupo de españoles ocultos en la maleza y fue alcanzado por tres disparos que le provocaron heridas mortales. Su cadáver no pudo ser rescatado por los mambises (soldados cubanos).
Lugares emblemáticos relacionados con José Martí en La Habana
José Julián Martí Pérez (1853-1895) está considerado como uno de los cubanos más grandes y universales de todos los tiempos. Por su estatura de Héroe Nacional de Cuba y Apóstol de la Independencia, es común encontrar su efigie en forma de busto o retrato en las casas, escuelas y casi todas las instituciones estatales y gubernamentales. Nuestro viaje, casi obligatoriamente, inicia en la casa natal de José Martí, en La Habana Vieja. Todos la identifican como «la casita de Paula», porque antiguamente ese era el nombre de la calle donde se erige. De amarillo siempre, pequeña, estrecha en sus dos plantas, diferente y distintiva, la imagen de esta humilde vivienda es una de las que llega a la mente de cualquier cubano desde la infancia.
En la actualidad, la calle Paula se llama Leonor Pérez en recordación a la madre del Apóstol, y alberga a la célebre morada en su No. 314, entre Egido y Picota. El inmueble, Monumento Nacional, es sede del Museo Casa Natal de José Martí, el más antiguo entre los existentes en la capital cubana. Fue fundado en 1925, con pertenencias de la familia y gran parte de los objetos que aún se conservan de Martí, quien naciera en esos aposentos el 28 de enero de 1853. La vivienda, edificada a inicios del siglo XIX, muestra los elementos típicos de las construcciones domésticas de la época, entre los que sobresale el techo de tejas. Resalta por la estrella que tiene al frente y la tarja colocada por la emigración cubana de Cayo Hueso en 1899. Posee siete salas de exposición y una pequeña biblioteca pública. Los cubanos reconocen rápidamente los alrededores de la casa como «el barrio de Martí».
Continuemos entonces el recorrido hasta la Iglesia de San Francisco de Paula. Desde allí tenemos dos opciones, siempre en dirección al mar: seguimos por la propia Leonor Pérez, o bajamos por Picota. Al llegar a la Avenida del Puerto aparece ante nosotros la parte posterior del templo religioso, significativa obra arquitectónica del siglo XVIII, y reconocida como una de las más preciadas joyas del patrimonio eclesiástico local. Según consta, esta es la iglesia a la que asistía regularmente la familia Martí Pérez. Hoy es un templo para el arte. Justo en ese punto inicia la Alameda de Paula, el primer paseo marítimo de la capital cubana que ya cuando Martí nació era un importante espacio de reunión de La Habana elegante y lucía todo su esplendor con fuentes, glorietas y su envidiable posición. En sus inmediaciones estaba el ya desaparecido Teatro Principal «El Coliseo», hasta donde Martí, siendo niño, llevaba encargos que ayudaban a la economía familiar.
Siguiendo por la Avenida del Puerto llegamos a la calle Monserrate y al Parque 13 de Marzo, frente al Museo de la Revolución. Nos topamos con la más joven de las estatuas que adornan la isla con semejante personaje. Aun cuando ya es posible disfrutarlo, el monumento quedará oficialmente inaugurado el 28 de enero de 2018, en homenaje al 165 aniversario del nacimiento de ese prócer de América. Su construcción inició a fines de siglo XVII. Resalta por la fusión de estilos arquitectónicos representativos de los distintos periodos en que ha sido restaurado, y por su singular posición elevada, en La Loma del Ángel, desde la que se divisa la entrada de la bahía de La Habana.
Seguimos nuestro viaje por la ruta de Martí y ahora nos dirigimos hacia el Parque Central en la Habana Vieja; subimos por Monserrate y doblamos a la derecha después de transitar cuatro cuadras entre museos, hoteles y construcciones patrimoniales. Fue esculpida por el también cubano José Vilalta y Saavedra, e inaugurada el 24 de febrero de 1905 en el sitio donde antaño se ubicara una estatua de la monarca española Isabel II. La decisión de crear y colocar allí al Apóstol fue el resultado de una encuesta popular realizada por un periódico de entonces.
Dispongámonos ahora a seguir un tramo un poquito más largo, para el que quizás sería mejor tomar un taxi, tal vez un «almendrón». Para conocer al hombre hay que visitar la Fragua Martiana, uno de los espacios de mayor valor histórico en la capital, declarado Monumento Nacional en 1996. Se ubica en el sitio exacto que ocuparan las Canteras de San Lázaro, donde él fuera recluido con apenas 17 años, sentenciado a trabajar forzosamente por una acusación de infidencia. En el lugar se exhibe, además de algunos restos de las canteras, una incomparable colección de objetos personales coronada por la escultura «Preso 113», del artista José Villa Soberón.
Si la ruta de Martí en La Habana necesariamente comienza en su casa natal, de la misma manera culmina en la Plaza de la Revolución, con 72 mil metros cuadrados de extensión. En primera instancia, fue construida en su honor. El edificio central es una gran torre de hormigón revestido en mármol gris de unos 140 metros de altura. Forma una enorme estrella de cinco puntas. La base del monumento central alberga desde 1996 al Memorial José Martí, un centro histórico y cultural con salas de exposición plagadas de objetos personales y documentos originales.
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