María Félix: Biografía de la Diva del Cine Mexicano
“Camina como las fieras, desplazando a su derredor ondas misteriosas”. Así describió Elena Poniatowska el andar de María Félix. La escritora la entrevistó en 1973, cuando la actriz tenía 60 años. Separar su biografía de su leyenda es inútil. Lo resume certeramente Octavio Paz: «Nació dos veces: sus padres la engendraron y, después, ella se inventó a sí misma; nació como un relámpago que desgarra las sombras».
Nacimiento y Orígenes
María de los Ángeles Félix Güereña nació el 8 de abril de 1914 en Álamos, Sonora (México). Sus padres fueron Bernardo Félix y Josefina Güereña, él con sangre de indio yaqui, ella hija de españoles y educada en un convento en Pico Heights California. Fue hija de Bernardo Félix, descendiente de indios yaqui. Su madre se llamaba Josefina Güereña, de ascendencia española.
La familia, de clase media, se trasladó a Guadalajara, la segunda ciudad más grande del país, cuando María rondaba los diez años. Se crió en el campo, con 11 hermanos, con los que compartía juegos de muchachos. Entre doce hermanos (todos rubios, salvo ella) forjó su carácter fiero: “Eran once en mi contra.
Primeros Años
De niña, a María Félix le gustaba andar con su hermano Pablo desarrollándose una gran admiración por parte de María hacia su hermano, lo que fueron juegos inocentes en la niñez empezaron a parecerle peligrosos a la madre que observaba la veneración de que Pablo era objeto por parte de María, y habló con su esposo acerca de enviar a Pablo al colegio militar sin entrar en más detalles pues conocía el carácter fuerte de Don Bernardo. Se sentía tan unida a su hermano Pablo que sus padres los separaron, enviándolo a él a un colegio militar, donde murió en circunstancias misteriosas.
Ya con 13 años María Félix hacía volver la cabeza a sus compañeros de colegio y a hombres de mediana y avanzada edad por su espectacular belleza. Un día los estudiantes le pidieron que fuera reina de la universidad, para María adolescente ser reconocida como belleza, ser coronada como reina y desfilar en una carroza por la ciudad fué un sueño que se hizo realidad y que determinó su trayectoria artística. El tiempo transcurrió favorablemente para su hermosura; muy pronto su aspecto comenzó a llamar la atención. Fue coronada reina de la belleza estudiantil.
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Con diecisiete años se casó con Enrique Álvarez, un comercial de familia acomodada. Muy joven se casó con Enrique Álvarez Alatorre, un vendedor de cosméticos Max Factor de quien acabaría divorciándose. Con él tuvo su único hijo, Enrique. Pero la vida de casada no era para ella. Harta y aburrida, se fue a la capital a buscar fortuna.
Inicios en el Cine
Era el momento justo: el cine mexicano vivía sus años dorados y estaba ávido de nuevos rostros. Su primera película fue «El Peñón de las Ánimas» (1943), de Miguel Zacarías, en donde la emparejan en el reparto con Jorge Negrete, el gran ídolo del cine mexicano del momento. La próspera relación de María de los Ángeles Félix con el cine (47 películas) empezó por azar. Se hallaba mirando escaparates en el Centro Histórico de la Ciudad de México (entre las calles de Palma y Fco. I. Madero) cuando el director Fernando Palacios la abordó preguntándole si le gustaría hacer cine. Pero María Félix y Jorge Negrete empezaron con una mala relación durante el rodaje, ya que él había solicitado a su novia Gloria Marín para el papel principal.
Por esta causa el rodaje de la película fue difícil y condujo a un enfrentamiento directo entre ambos. María Félix, llamada La Doña, y Jorge Negrete empezaron una mala relación durante el rodaje de El Peñón de las Ánimas (1943), de Miguel Zacarías. Por esta causa el rodaje de El peñón de las ánimas fue difícil y condujo a un enfrentamiento directo entre ambos. Lo que contribuyó a cimentar la fama de María Félix como una mujer dura y altanera, que tanto contribuyó a su éxito. Tras el rodaje de «El Peñón de las ánimas», su fama ya no deja de crecer. María Eugenia (1943), de Felipe Gregorio Castillo, y Doña Bárbara (1943), de Fernando de Fuentes, le otorgaron la categoría de gran diva del cine mexicano.
Éxito y Consolidación
Tras el rodaje de El Peñón de las ánimas, su fama ya no paró de crecer. Sus siguientes películas, «María Eugenia» (1943), de Felipe Gregorio Castillo, y «Doña Bárbara» (1943), de Fernando de Fuentes, le dan ya la categoría de gran diva del cine mexicano. A partir de entonces, todos sus papeles serían protagonistas. Concretamente su interpretación de la Doña Bárbara del escritor venezolano Rómulo Gallegos es insuperable. Su interpretación de «Doña Bárbara», basada en la novela del escritor venezolano Rómulo Gallegos es insuperable. El mismo Gallegos se encargó de escribir el guión y los diálogos de la película y cuentan que al conocer a María en un restaurante exclamó: «¡Es ella!.
Su popularidad aumenta con su mítico matrimonio con Agustín Lara, a quien conoce en 1943. Él mismo Gallegos se encargaba del guión y los diálogos de la película y cuentan que al conocer a María en un restaurante exclamó: “¡Es ella! Su celebridad aumento con su mítico matrimonio con Agustín Lara, a quien conoce en 1943. El famoso músico compone para ella el tema musical «María Bonita», que la consagra internacionalmente. Lara compuso para ella el tema musical "María Bonita", que la consagra internacionalmente. También fue conocida como «María Bonita», debido a una canción que el gran compositor Agustín Lara compuso para ella como regalo de bodas.
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De la mano del gran director Emilio Fernández, María protagonizaa las tres películas que la consagran a nivel internacional: «Enamorada» (1946), «Río escondido» (1947) y «Maclovia» (1948). Con Fernández, María realizara las tres películas que la consagran a nivel internacional: Enamorada (1946), Río Escondido (1947) y Maclovia (1948). Parece que ella misma iba enriqueciendo esa imagen, de tal modo que su colaboración con el director Emilio Fernández le permitió completar una trilogía heterogénea que resume sus méritos y favorece que, aún hoy, el público la trate regiamente: Enamorada (1946), Río Escondido (1947) y Maclovia (1948).
Carrera Internacional
Contratada por el productor español Cesáreo González, María realizará tres importantes películas en España. María ya era la viuda de Jorge Negrete, con quien se había casado en 1952 tras caer su otrora enemigo “rendido a mis pies”, como describió ella. En 1952, María regresa a México. Tras la muerte de Negrete, María regresa a Europa. En Francia realizará las cintas «La Belle Otero» (1954) y «Les Heroes son Fatigués» (1955), esta última al lado de Yves Montand. En Francia realizará las cintas La Belle Otero (1954) y Les Heroes son Fatigués (1955), esta última al lado de Yves Montand. Su presencia excepcional enriqueció la coproducción franco-española La bella Otero (1954), de Richard Pottier; y en un tono más ligero, dio lecciones de seducción en Faustina (1956), de José Luis Sáenz de Heredia, donde también intervenían Fernando Fernán Gómez, Conrado San Martín, Tony Leblanc y José Isbert.
A su regreso a México en 1955, María, convertida ya en figura mítica del cine, elige ya sus propias cintas, directores y hasta co-estrellas. A su regreso a México en 1955, convertida ya en figura mítica del cine, se dará el lujo de elegir sus propias cintas, directores y hasta co-estrellas. De este periodo destacan «La Escondida», «Canasta de cuentos mexicanos» (1955) y «Café Colón» (1958), las tres junto a Pedro Armendáriz, para muchos su galán por excelencia. De este periodo destacan La Escondida, Canasta de cuentos mexicanos (1955) y Café Colón (1958), las tres junto a Pedro Armendáriz, para muchos su galán por excelencia, única figura que no podía opacar en la pantalla. En 1956 protagoniza «Tízoc», al lado del ídolo Pedro Infante, cinta que sin embargo no fue del agrado de la actriz a pesar de su éxito internacional. En 1956 estelariza Tizoc: Amor Indio, al lado del ídolo Pedro Infante, cinta que sin embargo no fue del agrado de la actriz a pesar de su éxito internacional. Roberto Gavaldón la dirigió en La escondida (1956), Pedro Infante coprotagonizó con ella Tizoc (1956); Buñuel la fichó para Los ambiciosos (1959)...
Su contacto posterior con el cine extranjero se limita a las cintas españolas «Faustina» (1957), de José Luis Sainz de Heredia y «Sonatas» (1959) de Juan Antonio Bardém, así como a la producción franco-mexicana «La fiebre sube a El Pao» («La Fievre Monte a El Pao»), dirigida por Luis Buñuel. Como una soberana ideal del cine hablado en español, María abordó todos los géneros, y lo hizo bien. Si nos limitamos al asunto que guía estas líneas, hemos de citar su personificación de Catalina de Erauso en La monja alférez (1944), de Emilio Gómez Muriel, su trabajo junto a Buñuel en Los ambiciosos (1959), y su linda presencia en Sonatas (1959), aquella película de Juan Antonio Bardem que recreaba el texto de Valle-Inclán.
Últimos Años y Fallecimiento
En los años sesenta su actividad cinematográfica decae notablemente, limitándose solo a a unas cuantas películas como «Juana Gallo» (1961) o «Amor y sexo», (1963), donde realiza un desnudo parcial. En los años 60's, la presencia de María solo se limita a unas cuantas películas, siendo las más destacadas Juana Gallo (1961) y Amor y Sexo, (1963), donde realiza un desnudo parcial. En 1970, filma «La Generala», que será su última cinta. En 1970, filma La Generala, que será su última cinta. Tras su última aparición cinematográfica, en La Generala (1970), María Félix estuvo relacionada por lo menos con tres proyectos fílmicos, ninguno de los cuales logró cristalizarse.
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A partir de entonces, María se retira de la vida pública de manera parcial para dedicarse a una de sus grandes pasiones: los caballos. A partir de entonces, María se retira de la vida pública de manera parcial para dedicarse a una de sus grandes pasiones: los caballos. Algunos de sus ejemplares llegaron a ganar importantes premios hípicos internacionales. Algunos de sus ejemplares llegaron a ganar importantes premios hípicos internacionales. Su última pareja sentimental fue el pintor francés Antoine Tzapoff, viviendo seis meses del año en París y los otros seis en México, entre su casa de la Ciudad de México y la de Cuernavaca.
En 1996 hizo un programa de televisión con Ricardo Rocha que duró 5 días (dos horas diarias ) y que mantuvo el interés de los mexicanos con el raiting más elevado hasta aquel momento. Semanas antes de morir, acude a un concierto de Luis Miguel, que se acerca y la besa. Un reportero le pregunta: "¿Y dónde le dio el beso?". María Félix murió, cuando dormía, aproximadamente a la 1:00 am. hora de Ciudad de México, pero sólo hasta aproximadamente las 10:00 de la mañana de ese 8 de abril se descubrió el cuerpo sin vida; de este lamentable acontecimiento dio información su médico de cabecera el Dr.
María Félix murió, cuando dormía, el 8 de abril de 2002 en Ciudad de México. María Félix nació y murió el mismo día, el 8 de abril. Su féretro fue transportado de su residencia de la Colonia Polanco en la Ciudad de México al majestuoso Palacio de Bellas Artes.
Legado
Definen los americanos un género cinematográfico como «más grande que la vida» (bigger than life). Algunos singulares personajes consiguen forjar así su biografía. Uno de ellos, sin duda, es María Félix, la bellísima actriz mexicana, de cuyo nacimiento se cumplen 100 años el 8 ... de abril (y doce de su muerte, en la misma fecha). La llamaban «María Bonita», por la canción que le dedicó Agustín Lara; también, «La doña», como intérprete del personaje creado por Rómulo Gallegos; «La mujer sin alma» y «La devoradora», por el título de sus películas ; los franceses, sin más, «la plus belle femme du monde».
Al margen, el escritor anotó: "Ésta, María, eres tú". Nada, sin embargo, empañó el cariño y la admiración que le tenían los mexicanos. No solo fue una de las divas definitivas del cine mexicano, también tuvo una larga vida llena de aventuras, desamores y leyendas. Era ingeniosa y cortante.
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