Soledad Luna: Biografía de una artista zamorana con alma flamenca

29.10.2025

Agradecida pero sobre todo perpleja. Así se siente la artista zamorana Soledad Luna, que reside en Santa Clara de Avedillo, por la repentina y desbordante popularidad que le ha aportado su participación en el programa de televisión La Voz Senior, emitido el pasado viernes, pero grabado hace más de un año.

Inicios y trayectoria musical

Soledad Luna nació en el barrio de Cabañales y pasó su infancia y adolescencia en Las Canteras de Raposo, barrio de Olivares y calle de los Herreros. Ahora, gracias al guitarrista zamorano Luis González Puga, ha recuperado el poso del flamenco que quedó prendido abajo, en la niñez, su patria en el barrio de Cabañales.

Con siete discos grabados hasta la fecha, Soledad Luna se entrega una vez más a su público zamorano, deleitando a los presentes con un concierto de flamenco. Prepara un trabajo enteramente de jondo que verá la luz este año, un volcarse en otra dimensión, ella, amante de la música, que muere con el violín, que vuela con el piano de "Para Elisa", da el salto con red, la de la profesionalidad.

Siempre ha llevado Zamora por bandera. De hecho fíjate si me tiran mis raíces que vivo en Santa Clara de Avedillo desde hace doce años y espero que mis días acaben aquí. Odio las prisas y los coches de las grandes ciudades.

Zamora es su tierra, sus raíces y su gente van siempre por delante. Necesito la paz del guerrero. A mí me dan ahora mismo un chalé de oro en la mejor ciudad del mundo y no lo quiero. En este pueblo, que somos 160 habitantes, salgo a la puerta y me saludo con todo el mundo. No porque sea cantante me quieran más, ven que soy normal, como ellos.

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Primeros pasos en el mundo de la música

Tenía 24 años cuando decidí dedicarme al mundo de la canción. Empecé con el vallisoletano Enrique Castro, él me enseñó todo, las cosas más básicas, hasta utilizar el diafragma para cantar. Mujer de las que hacen carne, nunca se olvida de su mentor, el vallisoletano Enrique Castro.

Soledad Luna lo ha podido tener todo. Ser una estrella de colorines, reina de las revistas y doña (no dueña) de los bancos. Nunca, nunca quiso pasar por el aro de gerifaltes de compañías y discográficas sin escrúpulos, rijosos de la miseria y la necesidad. Siete discos de variedades, miles y miles de actuaciones, con una voz que hurga en lo más hondo, sube a las nieves en abril y bucea en lo más caliente del invierno.

Cantar es para ella respirar. Sentir es vivir, llorar, reír, el agua del manantial eterno. Zamorana militante, ha vivido en Madrid, Sevilla, mil rincones. ¿Y ahora? En Santa Clara de Avedillo. Le gusta hacer el camino inverso, llevar la contraria al destino. Está tocada por el aliento del duende. Llora y ríe y ese sentir lo transmite a quien la escucha, como las irrepetibles.

Influencias y estilo musical

Siempre me ha gustado el flamenco. De hecho, cuando era pequeña me gustaba cantar fandangos de Pepe Pinto. Yo bebí el flamenco en televisión, en la 2, aquel cante fácil de Bambino. Siempre he muerto por Marifé de Triana. Tuve una guitarra de tres cuerdas con la que entonaba sin parar el inmortal "que no la llaman Belén, Belén...". A mi madre, pobrecita, sí que le dije alguna vez que por qué no me parió en Andalucía, como a mi hermana. Aparte de Marifé que es mi debilidad, me encanta Fosforito; los grandes maestros, incluido Camarón de la Isla, genios con un don especial, a los que gustaba la música en su conjunto.

Siempre he intentado hacer cosas diferentes. Mi primer disco, en el año 1983, fue de pasodobles. Nadie lo había hecho antes. Pasodobles cantados por mujer, era muy novedoso. Mi intención está clara: personalizar al máximo mis trabajos. Ahora, gracias al guitarrista zamorano Luis González Puga, ha recuperado el poso del flamenco que quedó prendido abajo, en la niñez, su patria en el barrio de Cabañales. Prepara un trabajo enteramente de jondo que vera la luz este año, un volcarse en otra dimensión, ella, amante de la música, que muere con el violín, que vuela con el piano de "Para Elisa", da el salto con red, la de la profesionalidad.

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Presentamos un nuevo disco titulado TENÍA MI ALMA DORMIDA, donde Soledad, con una voz que nos recuerda a la gran ROCÍO JURADO -por su tesitura y por su fuerza a la hora de interpretar tan bellas canciones- que harán el deleite de todos los aficionados de su tierra castellana, y también de toda España. Nos trae tres sevillanas rocieras de amor y de Semana Santa, unos bellos temas por rumba, abre el disco TU CAMINO Y MI CAMINO y SOÑAR CONTIGO, que tiene unos sonidos y unos arreglos que nos recuerdan a los ritmos cubanos.

Soledad Luna, una zamorana con todo el arte del mundo, que canta por rumba, sevillanas, baladas, fandangos de Huelva y canciones de todo tipo. En tercer lugar le canta, por pasodobles, a su tierra con PASEANDO JUNTO AL DUERO. Todo lo demás son baladas, rumbas y canciones de amor. Cierra con unos fandangos de Huelva, en los que Soledad parece que es de la “tierra choquera”, por lo bien que los domina.

Participación en La Voz Senior

Voy a cumplir 40 años de trayectoria y no me imaginé que tanta gente me fuera a descubrir ahora, como si fuera una novata o hubiera ganado Eurovisión. Ha sido desbordante, pero no entiendo que una actuación de minuto y medio que dura la canción se haya magnificado tanto. Esto no se lo podía esperar nadie, que algo tan simple tuviera tanta repercusión era impensable.

Estoy agradecida porque por fin mucha gente se da cuenta de quien soy. No se me sube a la cabeza el aluvión de elogios que recibió por parte de los coaches tras su potente actuación y critica sin tapujos los entresijos que no se ven a través de la pantalla.

Participé hace muchos años en el programa Gente Joven y me di cuenta del engaño que hicieron conmigo. Los que dan la cara son los que tienen un guión aprendido y hacen lo que le digan por el pinganillo. Yo puedo entender que se puedan entusiasmar al ver la diferencia entre alguien que canta por primera vez en público y una profesional. No es que yo sea mejor, sino que la experiencia marca la diferencia. Nunca he ido de artista por la vida, ni me he creído todas estas cosas sobreactuadas. No se me cae la baba, sino que creo que han cumplido con su papel, aunque hay una pequeña dosis de que les ha gustado. Yo estuve en plató 17 minutos y han emitido solo ocho y eso me ha desilusionado un poco.

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Lo que he conseguido es participar en un programa que se ha convertido en una ventana publicitaria para mi trabajo a nivel nacional y que espero que me incremente la agenda de trabajo. Lo he logrado saliendo solo en el primer programa y lo que te puedo adelantar es que cuando la gente me vea en el siguiente programa no se imaginan el cambio de visualización que van a tener, van a tener un punto de vista del programa totalmente diferente.

Yo iba de cabeza con Pastora Soler. Cuando salí al plato y vi que su butaca estaba girada porque ya tenía el equipo completo me vine abajo y quería salir corriendo. A Orozco lo vi sobreactuado y como he vivido 13 años en Castro Urdiales hice lo que se me ocurrió en ese momento. Al no poder elegir a Pastora Soler me daban igual cualquiera de los demás porque para mí Pastora Soler es la mejor voz de España, la admiro mucho. Hace un año que grabé el programa y no he vuelto a saber nada de Bustamante, por eso creo que es todo una sobreactuación y puro escaparate.

La gente me ha visto cantar un minuto y medio, pero he tardado seis meses en llegar ahí, en poderlo grabar. Antes tienes que pasar por cástings, entrevistas, grabaciones, preparaciones…. Tampoco te dejan elegir la canción. Yo quería cantar por Marifé de Triana, pero te obligan a cantar lo que ellos te dicen. Ha sido un ir y venir constante, no sólo para mí, sino de mis acompañantes desde Zamora y Valladolid. Ha sido un peregrinaje de seis meses hasta poder grabar el programa. Ellos te pagan el hotel de los dos programas que grabé, pero el resto de los viajes te los pagas tú y en el primer programa yo salgo vestida y maquillada por mí. Grabé a las 8 de la tarde cuando me había maquillado a las 9 de la mañana, sin poder rectificar el maquillaje ni nada.

Todo eso no lo sabe la gente, por eso yo no puedo compartir el entusiasmo exagerado de la gente porque solo han visto la parte del escaparate, pero no todo el trabajo, tesón y sacrificio que conlleva. Hay muchísima gente a la que criban. Sales de casa a las 8 de la mañana y vuelves a las 5 de la madrugada. También valoran como te desenvuelves en las entrevistas y yo soy muy locuaz pero a lo mejor vende más la mochila de victimismo, de la pena. Por eso yo creo que todo esto se ha desbordado de una manera que no entiendo. No entiendo ese entusiasmo de la gente.

Opiniones sobre la industria musical

Hay mucha gente que se pregunta ¿por qué esta mujer (usted) con las facultades que tiene, con su presencia, no está en lo más alto de la copla, no es una famosa de revista? Me lo dicen también a mí. Y hay quien incluso añade su propia interpretación: "Claro, Soledad, no estás arriba porque no eres andaluza, no eres del sur. Una zamorana no puede ser la reina del cante". La explicación es más sencilla: nunca he querido tragar ni pasar por la cama de muchos aprovechados que creen que el cargo les autoriza a todo, hasta revivir el derecho de pernada. Solo se ve el escaparate, pero hay una trastienda muy sombría, que da miedo.

He vivido varias experiencias que son para salir corriendo, pero después está el público, eso es lo importante, notar como la gente disfruta con lo que haces, conseguir insuflar sentimientos, eso no lo puede hacer cualquiera. Eso es lo que ayuda a seguir. Llegué a ser la marca Terry. La voz del vino fino. Ahí, en esa época, me cambiaron el nombre. Después quisieron hacer de mi un sucedáneo de la Pantoja, pero me negué. Nunca me ha gustado ser ni más ni menos que nadie, pero sí diferente, y eso hay gente a la que no le gusta. La voz no tiene carné de identidad.

Vida personal y reflexiones

He vivido en muchos sitios. De Madrid al cielo pasando por Sevilla. He recorrido toda España. Y después de tantos años, de tantas vueltas, te das cuenta de que necesitas tranquilidad, volver a las cosas sencillas. Por eso ahora vivo en un pueblo pequeño donde sales por la mañana y todo el mundo te conoce, te preguntan cómo estás, se interesan por ti y tú por ellos. Esa cercanía es muy importante. Necesitamos a los demás, sentirnos queridos. Siempre me ha gustado el flamenco. De hecho, cuando era pequeña me gustaba cantar fandangos de Pepe Pinto. En mi casa nadie cantaba. Sí recuerdo a mi padre silbando, siempre silbaba (los ojos de Soledad Luna relucen y se hacen más transparentes). Yo bebí el flamenco en televisión, en la 2, aquel cante fácil de Bambino. Siempre he muerto por Marifé de Triana.

Eso lo he ido descubriendo yo sola. Hace muchos años en Asturias tenía programadas varias actuaciones y tuve un problema en la voz porque, a veces, el aire del Norte me produce ciertas molestias, alergias. Entonces como me costaba más cantar, me puso a contar historias en el escenario, a la gente le gustó. Sé que he nacido para las tablas. En 34 años se aprenden muchas cosas, hasta mímica. Todo es importante para que el espectador disfrute. Siempre he intentado hacer cosas diferentes. Mi primer disco, en el año 1983, fue de pasodobles. Nadie lo había hecho antes. Pasodobles cantados por mujer, era muy novedoso. Mi intención está clara: personalizar al máximo mis trabajos. Es un reto personal impulsado por Luis González Puga. Con él estoy aprendiendo mucho.

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