¿Es Normal Sentirse Hinchada Durante la Ovulación?
¿La ovulación provoca hinchazón? ¿Es normal hincharse durante la ovulación? ¿Qué causa la hinchazón durante la ovulación? Estas son las preguntas más frecuentes de la mayoría de las mujeres.
¿Qué es la Ovulación?
La ovulación es el proceso en el que un ovario libera un óvulo. La ovulación tiene lugar, en general, dos semanas antes del próximo período o menstruación y los tres días anteriores a la ovulación son los más fértiles. En este momento, si un espermatozoide fecunda un óvulo, es cuando puedes quedarte embarazada.
Cuando el óvulo se libera, puede ser fecundado o no por los espermatozoides. Si es fecundado, el óvulo viajará al útero y se implantará para convertirse en un embarazo. Sin embargo, si no se fecunda, el óvulo se desintegra.
Entender cómo se produce la ovulación puede ser la clave para ayudar a una mujer a conseguir o prevenir un embarazo. También puede ayudarla a diagnosticar ciertas condiciones médicas.
Causas de la Hinchazón por Ovulación
Una de las principales causas de la hinchazón por ovulación son los cambios hormonales que se producen durante y después de la ovulación. Los cambios hormonales pueden causar estragos en el tracto digestivo. Debido a los altos niveles de estrógeno, el cuerpo de una mujer puede retener más agua. La hinchazón durante la ovulación se debe a estos cambios en el cuerpo.
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Durante el periodo de ovulación, una mujer puede ganar algo de peso debido a que los pechos están más llenos y a la hinchazón durante la ovulación. Este aumento de peso durante la ovulación se debe a la retención de agua que se produce como respuesta al cambio en los niveles hormonales. La mujer puede tener antojo de alimentos salados y grasos, lo que conduce a la retención de agua, dando como resultado la hinchazón y el aumento de peso durante la ovulación.
Otros Signos de la Ovulación
A pesar de que en cada mujer los síntomas de ovulación sean diferentes, lo cierto es que sí que hay una serie de indicadores físicos que pueden ayudarte a determinar tus días fértiles. Así, aumentas las posibilidades de quedarte embarazada. Estos síntomas no son determinantes, pero sí que suelen ser bastante frecuentes. Además de la hinchazón, los otros síntomas y signos clásicos de la ovulación son:
- Cambios en la temperatura corporal basal (TCB): esta temperatura puede aumentar ligeramente después de la ovulación. La mujer puede comprobar su TCB con un termómetro a la misma hora antes de levantarse por la mañana.
- Cambios en el flujo vaginal: la mujer puede experimentar un aumento del flujo vaginal que es claro, elástico y húmedo. El flujo puede estar presente en su ropa interior, o puede notarlo al limpiarse después de ir al baño.
- Cambios en la posición del cuello uterino: durante la ovulación, el cuello uterino puede estar blando, alto, abierto y húmedo. Pero, sin la práctica adecuada, puede resultar difícil diferenciar entre la posición del cuello uterino durante la ovulación y durante otros momentos del ciclo menstrual.
- Dolores abdominales: Muchas mujeres sienten calambres o dolores agudos durante la ovulación, que puede durar desde unos minutos hasta unas horas.
- Hipersensibilidad mamaria.
- Cambios de ánimo: Los cambios hormonales hacen que las mujeres que están ovulando tengan cambios de ánimo drásticos, como el llanto fácil.
- Aumento de la libido.
Es importante mencionar que la hinchazón durante la ovulación también puede ser causada por condiciones médicas como quistes ováricos, endometriosis o síndrome de ovario poliquístico (SOP).
En algunas mujeres, la ovulación puede provocar un dolor abdominal unilateral. Esto se llama dolor de Mittelschmerz y suele durar desde unos minutos hasta uno o dos días.
Otros síntomas de ovulación poco conocidos:
- Dolor de cabeza
- Dolor de espalda y riñones
- Gases
Hinchazón Durante la Ovulación vs. Síndrome Premenstrual (SPM)
La forma más fácil de comprobar si una mujer tiene hinchazón por ovulación es hacer un seguimiento de cuándo se produce la hinchazón durante sus ciclos menstruales mensuales. La hinchazón por ovulación puede producirse durante la mitad del ciclo menstrual, entre los días 11 y 14 del proceso. La hinchazón puede producirse antes de la menstruación, o la hinchazón del síndrome premenstrual puede comenzar después de la ovulación.
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Consejos para Controlar la Hinchazón Durante la Ovulación
Hay algunos consejos que las mujeres pueden utilizar para controlar la hinchazón severa durante la ovulación:
- Beber mucha agua durante el día.
- Limitar la ingesta de sal reduciendo la cantidad de alimentos procesados y basura que consumen las mujeres.
- Tomar un suplemento de magnesio puede ayudar con el síntoma de hinchazón. Sin embargo, es mejor consultar con el médico antes de tomar este suplemento.
- Hacer ejercicios deportivos regulares cada mes también puede ayudar a controlar la hinchazón durante la ovulación.
- Intentar llevar una dieta baja en FODMAP o carbohidratos fermentables. Los alimentos con alto contenido en FODMAP son los oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables, hidratos de carbono de cadena corta (azúcares) que se absorben mal en el intestino delgado.
La Fase Lútea del Ciclo Menstrual
¿Sabías que hay una fase en el ciclo menstrual que se produce después de la ovulación y que es una parte muy importante del ciclo en la preparación del cuerpo para el embarazo? Sigue leyendo para conocer todo sobre la fase lútea, qué es, qué sucede durante esta fase y cuánto dura.
La fase lútea del ciclo menstrual es el tiempo comprendido entre la ovulación y el siguiente periodo. La fase lútea es el tiempo comprendido entre la ovulación y el primer día del periodo.
El día de inicio de la fase lútea depende del día en que se produzca la ovulación, e incluso en un ciclo típico de 28 días, a menudo hay variaciones en el momento exacto en que se produce la ovulación.
Es posible que entres en la fase lútea del ciclo y que no notes ningún síntoma. Sin embargo, después de ovular, tu cuerpo experimenta un cambio en los niveles hormonales, ya que el cuerpo lúteo libera progesterona hasta que se marchita y muere (si no se produce la concepción).
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La progesterona producida por el cuerpo lúteo después de la ovulación hace que la temperatura corporal basal (TCB) de una mujer aumente ligeramente entre 0,3 y 0,6 grados Celsius (0,5 y 1 grados Fahrenheit) y permanecerá elevada hasta que se produzca el periodo, momento en el que el cuerpo volverá a su temperatura habitual.
La fase lútea es importante porque es cuando el revestimiento del útero tiene la oportunidad de espesarse en preparación para la implantación de un óvulo fecundado.
Una fase lútea corta se define como 11 días o menos desde el día de la ovulación hasta el primer día del siguiente periodo. Las fases lúteas largas (más de 14 días) pueden deberse a un desequilibrio hormonal, como el que se observa en el síndrome de ovario poliquístico (SOP).
La insuficiencia luteínica (a veces denominada deficiencia de la fase lútea o insuficiencia de la fase lútea) se refiere a una afección en la que existe una anomalía en el desarrollo del endometrio (el revestimiento más interno del útero). Aún se desconoce la causa exacta. Sin embargo, una posibilidad es que la cantidad de progesterona secretada por el cuerpo lúteo sea demasiado baja.
Si tienes insuficiencia luteínica, el tratamiento realmente dependerá de tu situación específica y solo tu médico podrá aconsejarte acerca de las medidas adecuadas que debes tomar.
Es posible que te encuentres en la fase lútea y no notes nada diferente, aunque no es raro sentir los síntomas del síndrome premenstrual durante las últimas etapas de la fase lútea a medida que disminuyen los niveles de progesterona.
Si usas un test de ovulación, cuando veas un aumento de la LH sabrás que vas a ovular en las próximas 24 a 36 horas. Esto significa que entrarás en la fase lútea en un plazo de 24 a 36 horas aproximadamente.
La fase lútea dura desde el día después de la ovulación hasta el día antes de que comience el periodo. Los expertos dicen que la duración promedio de la fase lútea es de 14 días, pero existe un intervalo amplio que se considera normal.
Ten en cuenta que la duración de la fase lútea puede ser diferente de una mujer a otra y también de un ciclo a otro.
¿Cuándo se Ovula?
Toda mujer nace con unos 400.000 óvulos, de los que a los 35 años van a quedarle unos 25.000 por término medio. Cada día se van perdiendo unos 1.500 óvulos debido al proceso natural de envejecimiento del ovario y, a partir de dicha edad, la pérdida es mucho más acusada.
La ovulación es el proceso por el cual el ovario libera un óvulo maduro. Este óvulo puede ser fertilizado entre las 12 y las 36 horas posteriores a su liberación. Los espermatozoides permanecen en las glándulas del cuello del útero hasta cinco días después haber ocurrido la eyaculación en las relaciones sexuales.
De ahí que lo ideal es que cuando el óvulo sea expulsado del ovario, haya espermatozoides en las trompas de Falopio, que son las que, gracias a sus fimbrias, envuelven al ovario y atrapan al ovulo recién expulsado para favorecer el encuentro de ambos gametos en su interior. De ahí nace la vida.
Para complicar un poco las cosas, hoy sabemos que puede existir más de una ovulación en el mismo ciclo de la mujer.
En un ciclo menstrual de unos 28 días por término medio, la ovulación suele producirse aproximadamente 14 días antes del inicio del siguiente período menstrual; pero en la mayoría de las mujeres, la ovulación no tiene lugar exactamente así, sino que puede producirse desde cuatro días antes hasta cuatro días después de la mitad del ciclo menstrual.
Síntomas de la Ovulación
Los signos y síntomas de la ovulación más comunes son:
- Cambio en la calidad del flujo vaginal. Justo antes de la ovulación, el flujo vaginal es transparente, mucoso, filante y en la segunda fase de ciclo menstrual, el moco es más espeso, pastoso y menos abundante.
- Alteración en la temperatura corporal basal. La temperatura corporal en reposo (temperatura corporal basal) aumenta levemente durante la ovulación.
- Incremento de la hormona LH. Puede detectarse en la orina mediante los kits de ovulación.
Todo esto que acabas de leer puede dar lugar a una observación exagerada de las variaciones que ocurren en cada ciclo. Es importante conocer nuestro cuerpo y sus cambios, pero la observación exhaustiva de cada signo o síntoma de la ovulación puede afectar negativamente a nuestra vida y, por ende, a las relaciones en la pareja.
Ovulación y Fertilidad
Partiendo de la variabilidad en el momento de la ovulación, en cada mujer y en cada ciclo, es aconsejable buscar la gestación sin atender exhaustivamente a los cambios de nuestro cuerpo.
Hay mujeres que tienen ciclos muy irregulares, como las que tienen síndrome de ovarios poliquísticos. Precisamente en estos casos, en los que hay ciclos muy largos a veces de más de 40 días, es evidente que controlar la temperatura basal o usar los kits para detectar el momento del pico de la hormona LH es una tarea muy ardua e improductiva, y lo único que conseguimos es estar pendientes de algo que no podemos controlar.
Por ello, lo importante es que haya relaciones sexuales con frecuencia, del orden de 2-3 veces por semana. Si como se ha señalado, el espermatozoide permanece cerca de cinco días por término medio en las criptas glandulares del cuello de útero, las posibilidades de que haya espermatozoides en las trompas en el momento de la ovulación serán bastantes altas.
En función de la edad de la mujer y de otras causas de infertilidad, si no ha habido embarazo tras 12 meses de relaciones sexuales sin protección (en las menores de 35 años) o tras 6 meses (en las mayores de 35 años o en las que tienen algún tipo de patología: endometriosis, por ejemplo), hay que acudir al especialista para iniciar un estudio básico de fertilidad. Si es tu caso, no dudes en contactar con profesionales de Ginecología para que te ayuden a concebir un hijo tras detectar estas anomalías.
Vivimos en una sociedad en la que la mujer está acostumbrada al binomio esfuerzo-recompensa a nivel de estudios, laboral, etc. Normalmente, se decide tener hijos en un momento determinado de la vida, que muchas veces no coincide con el mejor momento desde el punto de vista biológico (entre los 18 y los 35 años).
Teniendo en cuenta que la fertilidad natural mensual de la mujer es de un 20% a los 20 años y de un 5% a los 40, no es difícil adivinar que en los primeros meses de búsqueda de gestación no se consiga el embarazo, incluso en las parejas que no poseen ningún problema de fertilidad y mucho menos conforme aumenta la edad de la mujer. De hecho, el 80% de las mujeres jóvenes quedará gestante en el primer año y el 90% a los 2 años.
Es por esa razón que se aconseja estudiar a la pareja a partir del primer año de relaciones frecuentes y sin protección y, a mayor edad, hay que consultar antes si no hay embarazo.
Relación de la Ovulación con el Embarazo
Estar pendiente de los síntomas relacionados con la ovulación supone dedicar un exceso de atención y desviarla de los asuntos cotidianos de la vida conllevando, en muchos casos, a una ansiedad que deteriora enormemente la calidad de vida de la mujer y de su pareja.
Otra situación muy común es la opuesta es despreocuparse y esperar durante muchos años a conseguir el embarazo deseado, sin solicitar consulta a un profesional.
En una sociedad que recibe continuamente información exhaustiva por los diferentes medios de comunicación, los ginecólogos seguimos atendiendo a pacientes que desconocen su momento más fértil, no solo en el ciclo sino en su propia vida.
Es frecuente asociar fertilidad a tener la regla, hasta el punto de que algunas mujeres de más de 45 años nos consultan para realizar algún tipo de tratamiento para embarazarse con sus propios óvulos.
Pues bien, los profesionales instamos a las pacientes desde muy jóvenes a tener los hijos en el mejor momento para ellas, que es entre los 18 y los 35 años. Como en muchos casos no es posible, es importante conocer todas las opciones para poder ser madres cuando podamos asumirlo.
Para explicar un poco mejor a qué se debe que a determinadas edades tener reglas no es sinónimo de fertilidad, hay que señalar que en las primeras etapas de la vida de la mujer que ya ha tenido su desarrollo sexual (11-15 años) lo mismo que en las últimas etapas de la perimenopausia (desde los 45 a los 50 años), no se producen ovulaciones óptimas para la consecución de un embarazo.
En el primer caso, por inmadurez del eje hipotálamo hipófiso gonadal y en la perimenopausia, por un agotamiento de la reserva y un envejecimiento de los ovocitos presentes en la mujer.
Tristemente, conforme aumenta la edad de la mujer, los óvulos presentan anomalías genéticas y aunque dieran lugar a un embarazo, las probabilidades de que el embrión tenga una cromosomopatía (Síndrome de Down, por ejemplo) son muy altas.
Los óvulos de una chica de 20 años pueden presentar anomalías cromosómicas en un 2%, y un 20% cuando tienen 40 años. Igualmente, las posibilidades de abortar son muy altas conforme aumenta la edad de la mujer: del orden de más del 40% de las gestaciones cuando la mujer tiene más de 40 años.
Todo ello nos lleva a insistir en que toda mujer debe consultar a su ginecólogo para que la asesore sobre cuándo es el momento de buscar un embarazo y a las opciones para retrasar la maternidad, a través de la congelación de óvulos, por ejemplo.
Un control del momento de la ovulación, en muchos casos, no ayuda y es contraproducente, así que relájate en tu búsqueda de hijos y cuéntale tu caso a tu ginecólogo de confianza.
Dolor de Ovarios y Gases: ¿Qué Significa?
El dolor en la zona donde está localizado el ovario puede tener varias causas:
- La ovulación: durante la ovulación, cuando el óvulo se libera a la trompa de Falopio, puedes notar un dolor leve en uno de los lados del abdomen.
- Quistes ováricos: son sacos llenos de líquido que se pueden formar en los ovarios, alguno de estos quistes puede causar dolor si crece mucho o si se rompe.
- Endometriosis: es una afección en la que el tejido que recubre al útero por dentro para acoger al bebé (llamado endometrio) crece en sitios en los que no debería. Eso puede provocar dolor en varias zonas del abdomen, que a menudo se asocia con dolor de ovarios y gases sin regla.
- Infecciones o enfermedades ginecológicas: en este apartado existen multitud de causas, desde infecciones hasta el cáncer de ovarios.
La acumulación de gases en el abdomen también puede generar dolores cólicos similares a los que podría causar la ovulación. Y pueden ser causados tanto por los hábitos alimenticios (puede que tengas tendencia a ingerir más alimentos o bebidas que produzcan gas: legumbres, coliflor, refrescos, etc.) o bien por problemas digestivos como el colon irritable o las malabsorciones.
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