Espina Bífida en el Feto: Diagnóstico a las 20 Semanas

16.11.2025

La espina bífida es una condición médica que afecta el desarrollo de la médula espinal y la columna vertebral. La espina bífida es un defecto congénito del tubo neural, tubo que permite la formación de la médula espinal y del cerebro. Esta alteración neurológica se produce cuando la columna vertebral no se cierra correctamente durante el proceso de gestación.

En este artículo, exploraremos en detalle qué es la espina bífida, sus causas y factores de riesgo, así como los diferentes tipos de espina bífida que existen. También analizaremos las complicaciones asociadas con esta condición y cómo se diagnostica y trata. Este artículo tiene como objetivo proporcionar una visión integral de la espina bífida, con la esperanza de aumentar la conciencia y comprensión de esta condición médica y fomentar la empatía y el apoyo hacia aquellos que viven con ella.

¿Qué es la Espina Bífida?

La espina bífida es cuando la columna está dividida en dos partes. Se trata de un defecto congénito causado por un cierre incompleto del tubo neural, el cual da lugar al cerebro y la médula espinal. La formación del tubo neural ocurre al comienzo del embarazo y se suele cerrar unos 28 días después de la concepción. En cambio, si el bebé desarrolla espina bífida, una parte del tubo neural no termina de cerrar.

Especialmente, la espina bífida aparece durante el primer trimestre del embarazo. La severidad de la espina bífida varía desde leve hasta grave, ya que dependerá del tamaño y del tipo de defecto. El pronóstico de la espina bífida dependerá del tamaño, la localización y las complicaciones que ocasione al recién nacido. Cuanto más arriba esté la afección en la columna vertebral, peor será el pronóstico y mayor la gravedad.

Tipos de Espina Bífida

Existen distintos tipos de espina bífida en función del nivel de gravedad de la misma. A continuación, se comentan cada uno de ellos:

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  • Espina bífida oculta: Es el tipo de espina bífida menos grave, ya que, en muchas ocasiones, apenas presenta síntomas e incluso muchas personas desconocen que la padecen. Se trata de una pequeña abertura en las vértebras. Puede existir, algún tipo de marca en la zona como un hoyuelo, vellosidades, una mancha, etc. aunque no suele requerir tratamiento alguno. En caso de que este tipo de espina bífida presente síntomas, éstos pueden ser cierta debilidad en las piernas, atrofia en el pie, deformidad de los pies, incontinencia urinaria, etc. La médula no está dañada de ahí que no se considere grave.
  • Meningocele: Se caracteriza por la presencia de un quiste con líquido y que permite que se vea parte de la columna. Si los nervios no se han dañado el pequeño podrá continuar con su vida normal. Este tipo de espina bífida requiere cirugía para corregirla. El meningocele es muy poco frecuente.
  • Lipomeningocele: Aparece en forma de tumor de grasa cubierto de piel. El lipomeningocele suele presentar problemas de incontinencia urinaria.
  • Mielomeningocele: Se trata del tipo de espina bífida más común y, desgraciadamente, el que registra mayor gravedad de todos. Se observa la presencia de un quiste que contiene membranas, nervios y en ocasiones, parte de la médula que puede quedar en el exterior. La ubicación de dicho quiste marca la gravedad del problema (si se encuentra en la parte más alta es más grave). La intervención quirúrgica es de vital importancia en estos casos para evitar infecciones.

Aparte de esta clasificación, los defectos del tubo neural se pueden diferenciar entre abiertos y cerrados.

Causas y Factores de Riesgo

El motivo exacto por el que surge este trastorno de la espina bífida no se conoce en su totalidad. Existen estudios que parecen indicar que existe una combinación de factores genéticos, nutricionales y ambientales. Además, la espina bífida también se relaciona con un déficit de ácido fólico, al igual que otros defectos del tubo neural.

Sin embargo, algunos especialistas apuntan hacia factores de riesgo para la espina bífida como los siguientes:

  • Edad de la madre.
  • Abortos previos.
  • Obesidad.
  • Diabetes mal controlada.

No está claro que la espina bífida sea hereditaria, aunque los antecedentes familiares suponen un factor de riesgo para esta afección. Además, la administración de ciertos medicamentos durante el embarazo, como los anticonvulsivos, pueden provocar anomalías en el tubo neural.

Diagnóstico de la Espina Bífida

Existen varias pruebas diagnósticas durante el embarazo que permiten evaluar si el feto tiene espina bífida:

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  • Análisis de sangre: Se determinan los niveles de alfafetoproteína (AFP) y otros marcadores en la sangre materna que informan acerca del riesgo de este tipo de afecciones neurológicas. Normalmente, si el feto tiene una alteración como la espina bífida, los niveles de AFP en la sangre de la embarazada son elevados. Sin embargo, esta prueba no confirma completamente el diagnóstico de espina bífida.
  • Ecografía prenatal: Este estudio es más preciso que la analítica de sangre para el diagnóstico de la espina bífida. La ecografía permite detectar anomalías morfológicas o estructurales fetales, pero no la función de los órganos; así, es posible diagnosticar una anencefalia (ausencia de cráneo) pero no una sordera congénita. Las principales malformaciones fetales pueden observarse en la ecografía de la semana 20 o morfológica.
  • Amniocentesis: Esta prueba permite obtener una muestra de líquido amniótico para ser analizada. En caso de ser detectada alfafetoproteína en el líquido amniótico, se diagnosticaría un defecto del tubo neural abierto. Sin embargo, si hubiera una alteración del tubo neural cerrado no detectaría.

En cualquier caso, detectar un posible defecto en el tubo neural a tiempo, permite la planificación del parto. Habitualmente, los especialistas optan por un parto mediante cesárea si existe un diagnóstico de espina bífida, aunque dependerá de casa situación en particular.

Tratamiento de la Espina Bífida

En la actualidad, no se ha cesado de investigar en torno a esta enfermedad. La finalidad del manejo de la espina bífida es evitar posibles infecciones y preservar los nervios afectados. La mejor opción de tratamiento dependerá de la edad gestacional del bebé, el grado de severidad de la espina bífida y las expectativas de evolución de la afección.

La cirugía ayudará a reparar y cerrar la lesión, así como tratar la hidrocefalia. El problema de la hidrocefalia se corrige mediante la colocación de una válvula que drene la acumulación de líquidos en el cerebro. Los problemas intestinales y urinarios también se pueden mejorar mediante intervención quirúrgica. No obstante, la cirugía no mejorará la función muscular o la recuperación de la sensibilidad. Además, hay bebés que no tienen que ser operados para manejar la espina bífida, sino que se recurre a un tratamiento no quirúrgico.

Normalmente, las personas que padecen espina bífida necesitan, en muchas ocasiones, usar silla de ruedas o muletas por los problemas que poseen en las extremidades inferiores. Por ese mismo motivo, hay que tener en cuenta la adaptación para facilitar, de la mejor manera posible, que puedan llevar una vida normal. En la mayoría de casos, requerirán también de rehabilitación.

Prevención

Para prevenir los fallos en el cierre del tubo neural, se recomienda que toda mujer en edad de reproducirse y que pueda quedar embarazada, consuma 0.4 MG. de ácido fólico al día, con el propósito de reducir el riesgo de tener un hijo afectado con espina bífida u otros defectos del tubo neural.

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A pesar de que el ácido fólico puede encontrarse en determinados alimentos como frutas, vegetales, granos, etc., es difícil obtener la cantidad necesaria de esta vitamina sólo de la dieta. Toda mujer debería consumir 400 microgramos de ácido fólico diariamente. La dieta común de muchas mujeres no aporta en ningún caso más de 200 microgramos.

Incidencia de la Espina Bífida

En general, los defectos del tubo neural son las alteraciones más frecuentes en los recién nacidos. La incidencia de la espina bífida en España ronda los 8 por cada 10.000 nacidos vivos, aunque estos datos varían de un país a otro. La incidencia Mundial de esta patología es de 1.0 - 10.0 por cada 1000 nacidos vivos, convirtiéndola en una afección muy frecuente y ubicándola como la segunda causa de discapacidad física en la infancia después de la parálisis cerebral.

Tabla de Tipos de Espina Bífida

Tipo de Espina Bífida Descripción Gravedad Tratamiento
Espina Bífida Oculta Pequeña abertura en las vértebras sin daño a la médula espinal. Leve Generalmente no requiere tratamiento.
Meningocele Quiste con líquido que contiene las membranas que rodean la médula espinal. Moderada Cirugía para corregir el quiste.
Lipomeningocele Tumor de grasa cubierto de piel. Variable Puede requerir cirugía para corregir y tratar la incontinencia urinaria.
Mielomeningocele Quiste que contiene membranas, nervios y parte de la médula espinal. Grave Cirugía para evitar infecciones y tratar complicaciones neurológicas.

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