Esterilización de Biberones: Recomendaciones de la OMS
La alimentación del recién nacido es un asunto trascendental para su salud presente y futura. En el caso de que no sea posible la lactancia materna, se deberá recurrir a la lactancia artificial por medio de la preparación de biberones. En los primeros meses de vida, la alimentación del bebé debe cuidarse especialmente, ya que una alimentación inadecuada puede causar alteraciones en su desarrollo.
La higiene y esterilización de los utensilios del bebé y, especialmente, de todos aquellos relacionados con el proceso de alimentación es un tema que genera muchas dudas en los padres. La preocupación se debe a que los padres desean evitar que estos utensilios estén contaminados con bacterias que pudieran causar una infección al bebé, provocándole molestias gastrointestinales y/o diarrea.
El recién nacido tiene los órganos inmaduros, sus defensas son escasas y su aparato digestivo no asimila los alimentos con facilidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y, hasta los 2 años de edad o más, junto con la alimentación complementaria.
La leche materna aporta todos los nutrientes necesarios para un desarrollo sano en esta primera etapa, además de determinar beneficios en la función gastrointestinal, el sistema inmune y el bienestar. Gracias al avance tecnológico que ha permitido conocer de forma detallada la composición de la leche materna, el objetivo del desarrollo de fórmulas artificiales se centra en reproducir la composición y los efectos funcionales de la lactancia materna.
Tipos de Fórmulas Artificiales
- Tipo 1: Preparados o fórmulas de inicio para lactantes. Se recomiendan desde el nacimiento hasta los 6 meses.
- Tipo 2: Preparados o fórmulas de continuación.
- Tipo 3: Leches de crecimiento como transición a la leche de vaca.
La composición de las fórmulas artificiales debe atender a las especificaciones recogidas en la legislación europea. De este modo, el aporte energético para las fórmulas de inicio debe situarse en 60-70 kcal/100 ml. Estas fórmulas introducen nuevos componentes, variando parcialmente su composición.
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Las fórmulas artificiales son, principalmente, preparaciones en polvo que no son estériles. Por esta razón, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) elaboraron en 2007 unas directrices sobre la preparación segura de biberones.
Se ha demostrado que una parte de los esporádicos casos y brotes de toxiinfección declarados de Salmonella y Cronocbacter que afectan a los lactantes se asocian a las fórmulas en polvo.
La preparación de biberones debe respetar unas estrictas condiciones higiénicas para evitar la proliferación de microorganismos y que se produzcan infecciones.
Antes de preparar el biberón hay que asegurarse que las manos y las superficies de trabajo estén limpias. El biberón ha de estar limpio o esterilizado. Así evitaremos que la leche reconstituida se contamine por una falta de higiene. Es importante que no se utilice leche sobrante de tomas anteriores, aunque se hayan guardado en el frigorífico.
¿Hay que esterilizar el biberón?
Si bien es cierto que los pediatras han recomendado durante mucho tiempo esterilizar los biberones y chupetes, este consejo tenía su base en que las condiciones sanitarias eran distintas a las actuales. Por ello, hoy en día, si las condiciones sanitarias del agua y en el entorno del bebé son las adecuadas, es posible que el pediatra simplemente recomiende a los padres lavar siempre el biberón con agua caliente y jabón para eliminar cualquier resto, sin ser necesario esterilizarlo después.
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No obstante, hay padres que sí deciden esterilizar el biberón (después de lavarlo) hasta que el bebé llega a los 6 meses de edad, cuando empieza a gatear y se lleva las manos a la boca tras tocar el suelo y gran cantidad de cosas. En este momento, hay quien decide seguir esterilizando el biberón, pero ya de manera más espaciada en el tiempo.
¿Cuándo sí se debe esterilizar el biberón?
Por otro lado, hay ocasiones en las que sí es necesario esterilizar el biberón:
- Cuando el pediatra lo indica por razones médicas cuando el bebé es más vulnerable, por ejemplo, por haber nacido de manera prematura, con bajo peso al nacer o si presenta una inmunodeficiencia.
- Un biberón nuevo, antes de usarlo por primera vez.
- Si las condiciones sanitarias del agua no son adecuadas.
- De igual modo, también sería conveniente esterilizarlo si el biberón se cae al suelo o si lleva mucho tiempo sin utilizarse.
¿Cómo lavar el biberón?
Después de cada toma, es esencial lavar adecuadamente el biberón del bebé. Además, lavar el biberón es un paso necesario, aunque luego se vaya a proceder también con la esterilización.
Para lavar de manera correcta el biberón del bebé se deben seguir los siguientes pasos:
- Realizar inicialmente un lavado de manos con agua y jabón.
- Desmontar las piezas del biberón.
- Lavar todas las piezas del biberón. Es conveniente utilizar agua caliente, jabón (como el utilizado para la vajilla) y un cepillo para biberones, porque puede facilitar la limpieza y la eliminación de cualquier resto. Prestar especial cuidado en las zonas difíciles y recovecos.
- Aclarar bien con agua las partes del biberón y el cepillo utilizado para su limpieza.
- Dejar que las piezas se sequen completamente, sobre papel de cocina limpio. No utilizar el papel para secar las partes del biberón, sino que se deben dejar secar al aire. También se debe dejar secar el cepillo para biberones.
- Lavarse las manos con agua y jabón y montar de nuevo el biberón cuando todas las piezas estén totalmente secas.
- Guardar el biberón en un sitio limpio.
No obstante, hay biberones que son aptos para lavavajillas. Por tanto, tras lavarse las manos, desmontar todas las piezas del biberón y aclararlas, se pueden lavar de este modo. Posteriormente, es importante lavarse las manos antes de sacar las piezas del biberón del lavavajillas y, si no están secas, dejarlas secar del mismo modo que si se hubieran lavado a mano.
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Métodos para esterilizar el biberón
Después de lavar correctamente el biberón, si este se va a esterilizar, existen varios métodos para hacerlo:
- Hervir: las piezas limpias del biberón se deben introducir en un cazo con agua, prestando especial precaución en que queden completamente cubiertas. El cazo se debe tapar y llevar el agua a ebullición, dejándolo hervir unos 5-10 minutos. Lavarse las manos para sacarlo y utilizar unas pinzas esterilizadas.
- Usar esterilizadores comerciales: existen esterilizadores eléctricos y esterilizadores para microondas, los cuales deben ser usados según las indicaciones propias del fabricante.
- Emplear el método de esterilización en frío: consiste en colocar en un recipiente las piezas del biberón del bebé completamente sumergidas en agua fría, al que se le añade un producto para esterilizar biberones específico. En este caso, se debe consultar en las indicaciones del fabricante la cantidad de producto que hay que añadir y el tiempo que debe actuar.
Hay quien prefiere los métodos basados en calor por ser más naturales que el método de esterilización en frío.
Preparación con agua caliente
Los expertos de la OMS y la FAO recomiendan un método con agua caliente para preparar los biberones de forma segura. Es el método indicado para lactantes menores de dos meses, prematuros e inmunodeprimidos.
La preparación con agua caliente consiste en los pasos siguientes: se calienta agua hasta que hierva, se vierte el agua en el biberón y se espera 3 minutos antes de añadir la leche en polvo.
Preparación con agua fría
Pero en ocasiones no es posible disponer de agua caliente o no conviene reconstituir la preparación en polvo con agua caliente porque contiene probióticos. Por esto se ofrece un segundo método de preparación con agua fría.
La preparación con agua fría consiste en llenar el biberón con agua fría (20 °C o menos); añadir la leche en polvo indicada por el pediatra, agitarlo para deshacer grumos y darlo inmediatamente al recién nacido.
Una guía de práctica clínica de la OMS aporta recomendaciones para el empleo de la alimentación artificial en el marco de instituciones sanitarias y en casa; insistiendo en la promoción de la lactancia materna, entre otros motivos para reducir la tasa de infecciones. En lactantes de riesgo para infecciones entéricas indica hervir el biberón, o utilizar otro medio comercial accesible, siguiendo las instrucciones del fabricante.
Para que la alimentación del bebé por medio del biberón se produzca de manera óptima se deberá atender a una serie de recomendaciones. Añadir en primer lugar el agua en el biberón limpio. Se puede utilizar agua del grifo o agua embotellada sin gas hipomineralizada. No es recomendable utilizar el microondas para calentar el agua o la leche, ya que el calentamiento que se produce no es uniforme y puede producir bolsas calientes que pueden provocar quemaduras. A continuación, agregar al biberón la cantidad exacta de leche en polvo, conforme a las instrucciones de la etiqueta. La proporción es un cacito raso de leche en polvo (sin apretar ni compactar) por cada 30 ml de agua. En cualquier caso, las cantidades que aparecen en las etiquetas de los preparados son orientativas. Seguidamente, cerrar el biberón y agitar para que se mezcle bien la fórmula con el agua. Enfriar rápidamente el biberón bajo el grifo hasta que la leche quede tibia, no caliente.
Finalmente, se recomienda que la alimentación con biberón sea lo más natural o fisiológica posible. Esto se puede conseguir mediante el denominado método Kassing. Se trata de un método que facilita al bebé regular el flujo de leche que sale del biberón al succionar. El bebé se debe posicionar de forma vertical, con el biberón horizontal, de manera que la tetina esté llena de leche hasta la mitad.
Por otro lado, dar el biberón, al igual que la lactancia materna, es algo más que alimentar al bebé.
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