Eva Luna: Causas y tratamientos de la infertilidad

05.11.2025

Hoy es un día de celebración en la casa de los Tarridas. Eva, a sus 41 años, va a ser madre por primera vez. Ella misma confiesa que aún le cuesta creerlo.

Eva, separada desde hace poco más de un año, es la primera mujer en España que adopta con éxito un embrión congelado. El feto ya mide 11 centímetros en su vientre.

La doctora Marisa López-Teijón, especialista en reproducción asistida del Instituto Marqués, es la autora de un atrevido plan sin igual en toda España: poner a disposición de todas aquellas mujeres que quieran adoptar los 100 embriones congelados sobrantes que almacena desde hace años en su centro de fertilización.

El sueño de la ginecóloga Marisa López-Teijón es que en un futuro no lejano a su llamada acudan también el resto de las 155 clínicas de reproducción asistida repartidas por todo el país.

Eva, la pionera, sólo habrá de pagar 2.000 euros por ver cumplido su ansiado deseo, correspondientes a los gastos del tratamiento. El embrión le es donado por la clínica.

Lea también: Paterna y Artal de Luna: un vínculo histórico

La de la primera mujer adoptante de un embrión en España es también la crónica de un desengaño, amoroso y vital, pero sobre todo de una necesidad: probarse a sí misma como madre. «Siempre he deseado la maternidad. Pero no he tenido suerte. Mi relación más larga con un hombre, con el que además estuve casada, duró un año. Fue otro fracaso», se lamenta la administrativa catalana.

Además, cada nuevo cumpleaños después de los 35 la fertilidad va a menos, aumenta el riesgo de aborto y la probabilidad de que aparezcan defectos congénitos del feto. Eva vio la luz el día que escuchó, a través de una radio local, el plan de la doctora López-Teijón. «Esta es la mía, me dije».

Ya no tenía que pedir dinero para irse al extranjero en busca de un niño colombiano, chino o ruso, ni esperar turno en las cada vez más abultadas listas de adopción. Y lo que es más importante para ella: podría darle un hijo a su actual pareja, en quimioterapia a causa de cáncer y con escasas posibilidades de tener descendencia.

«Los dos sabemos que el bebé no se parecerá a nosotros, al menos físicamente. Pero eso nos da igual. No buscamos un bebé a la carta. El que ahora llevo dentro de mi será tan nuestro como si lo hubiéramos hecho los dos», dice Eva, acariciándose una vez más el vientre.

La semilla de su futuro retoño, para el que aún no tienen nombre, había permanecido enfriado durante siete largos años. El fruto sobrante de la unión de un óvulo y un espermatozoide de una joven pareja que, tras someterse a un tratamiento de fecundación asistida, pudo alumbrar gemelos.

Lea también: La media luna: un símbolo milenario

Ambos, de padres sanos y anónimos como dicta la ética médica.

¿Qué riesgo hay de que estos niños, hermanos de sangre, se encuentren algún día o lleguen incluso a mantener relaciones, ya de mayores? «El sistema que hemos diseñado para las asignaciones prevé que los embriones cambien de comunidad autónoma o país. De esta forma se evita que los hermanos se conozcan o se produzcan consanguinidades casuales», explica con detalle la doctora López-Teijón.

El parto de su pionero plan empezó a gestarse en la primavera pasada. Nadie, ni Gobierno ni oposición, tenía certeza del destino último que esperaba a esos miles de embriones sobrantes que permanecían almacenados en los centros de reproducción. Los inviables, y en eso sí había acuerdo, terminarían en los laboratorios de experimentación científica. No así los sanos.

Una de las principales quejas de los médicos es la «falta de responsabilidad» que a menudo muestran los padres biológicos. Una vez que ya han satisfecho su deseo reproductivo, se desentienden de los embriones sobrantes, dejando en manos de los doctores el futuro de estos embriones.

«En la mayoría de los casos», comenta la ginecóloga Marisa López-Teijón, «no se deciden a donarlos por desacuerdo entre la pareja o por miedo a que sus hijos se encuentren con hermanos o a que el resto de su entorno critique su decisión».

Lea también: ¿Influye la Luna en el Parto? Análisis Completo

Este es el motivo que ha llevado al Instituto Marqués a poner el marcha el Programa de Adopción de Embriones. A él puede acudir cualquier mujer mayor de edad, con salud física y mental.

El tratamiento, sencillo e indoloro, comienza con la preparación del útero, unos parches hormonales sobre la piel y unos comprimidos vaginales. En pocos días, la aspirante a mamá ya se encuentra en condiciones de recibir en su vientre la preciada semilla.

Sin ingreso hospitalario. Prueba de embarazo y a hacer vida normal.

Probabilidades de éxito: superiores al 45% en mujeres no estériles, según datos del propio Instituto Marqués; 35% si tienen problemas de fertilidad. En España, unas 600.000 parejas sufren a día de hoy anomalías reproductoras. Cada año, 16.000 nuevos casos.

No hace mucho, las sospechas apuntaban a la mujer: los óvulos parecían más débiles que los espermatozoides. Hoy, a juzgar por lo que cuentan los andrólogos, el mito del sexo fuerte se ha derrumbado. La esterilidad afecta ya al 35% de los hombres.

Mala alimentación, alcohol, contaminación, taras genéticas... Según el catedrático de Biología Celular de la Universidad Autónoma de Barcelona, Jorge Egozcue, el 25% del esperma de los varones españoles fracasa incluso en los tratamientos de fecundación in vitro porque su semen carece de la dotación cromosómica adecuada.

También a ellos apunta el proyecto catalán. Una de las salidas más habituales al problema de la infertilidad de muchas parejas ha sido la adopción internacional. Desde 1999 se calcula que más de 20.000 familias han cruzado las fronteras en busca de su retoño. No en vano, España es el segundo país del mundo (tras EEUU) que más adopta. Siempre son procesos costosos (como mínimo, 14.000 euros) y largos (de dos a cuatro años).

El caso de Eva demuestra que hay un camino más próximo y fácil: la adopción de embriones. El coste no supera los 2.000 euros y el tiempo de espera es el de un embarazo normal.

La atractiva propuesta del Instituto ha prendido especialmente en Italia. En la semana en que el Gobierno ha dado luz verde al uso de células madre embrionarias para investigación científica, CRONICA sabe que en el país transalpino hay ya un grupo de mujeres con billetes listas para viajar a Barcelona. Son las enviadas del padre Oreste Benzi.

Firme defensor de la vida (otra de sus cruzadas es contra el aborto), el cura Oreste no ha tenido reparos en llamar a las puertas del Instituto Marqués. Fue a través de un correo electrónico, enviado a finales de enero. En él ya mostraba su interés por la «salvación de esos seres» (embriones), que el centro médico ha decidido regalar.

Eva, la pionera, dice estar dispuesta a repetir la experiencia. Aunque sólo fuese por volver a sentir el feto en sus entrañas. «Pase lo que pase, ya me siento madre», murmura ella.

Mientras caminamos, le viene a la cabeza el cuarto en penumbra que ha dejado atrás. Las imágenes de su niño, todavía feto, moviéndose agitado por sus entrañas. Lo tiene todo pensado. Mañana, cuando regrese al hogar después del trabajo, pintará de azul cuatro paredes.

Estimulación ovárica en la inseminación artificial (IA)

En un proceso de inseminación artificial (IA), es necesario realizar una estimulación ovárica controlada que permita el desarrollo folicular y la ovulación de uno o dos óvulos maduros. Esto se consigue gracias a la medicación hormonal en dosis menores de las utilizadas para una fecundación in vitro (FIV).

Los especialistas en reproducción asistida pretenden controlar el ciclo menstrual de manera que se asegure la maduración de uno o varios óvulos. Además, la ovulación es inducida en un momento concreto para que coincida con la inseminación con el semen del varón.

Por tanto, el tratamiento de inseminación artificial consta de dos partes en las que los fármacos utilizados son diferentes:

  • Estimulación ovárica controlada: se administran hormonas del ciclo menstrual exógenas (FSH y LH) para provocar el desarrollo folicular.
  • Inducción de la ovulación: la hormona hCG induce la ovulación 36 horas después de ser inyectada. En este momento tiene lugar la inseminación artificial intrauterina.

Para hacer la IA, el semen utilizado puede ser de la pareja de la mujer o de un donante anónimo. En ambos casos, se hará una capacitación espermática para preparar el semen antes de introducirlo en el útero.

Dosis y días de tratamiento

El objetivo de una estimulación para la IA es conseguir uno o como máximo dos óvulos maduros susceptibles de ser fecundados en las trompas. Por tanto, la estimulación ovárica es suave en comparación a la que se hace en FIV, donde se pretende conseguir un desarrollo folicular múltiple.

Las dosis hormonales en una IA son bajas y se administran mediante inyecciones que se aplica la propia mujer siguiendo las recomendaciones médicas.

El proceso de estimulación dura habitualmente entre 8 y 14 días. Las inyecciones empiezan a administrarse desde el día 2 o 3 del inicio del ciclo menstrual, tomando como el inicio del ciclo el día en que llega la menstruación.

El ginecólogo controla el proceso de maduración de los folículos con ecografías transvaginales periódicas y análisis de estradiol en sangre.

La monitorización de la estimulación tiene como finalidad controlar el número de folículos en cada uno de los ovarios, programar el momento de la inseminación y medir el grosor del endometrio.

El tamaño adecuado que tienen que alcanzar los folículos es de 18 milímetros de diámetro, momento en el cual se administra la hormona hCG para desencadenar la ovulación.

En caso de que el desarrollo folicular no tenga lugar tal y como se espera, el ginecólogo puede modificar la dosis hormonal y/o los días de tratamiento.

Características de la paciente

Para determinar la pauta de medicación más adecuada para cada mujer se tienen en cuenta varios aspectos, de los que destacamos:

  • Edad de la paciente
  • Morfología de los ovarios
  • Masa corporal
  • Análisis de hormonas
  • Respuesta a la estimulación en ciclos previos

En reproducción asistida no es posible estandarizar el proceso de estimulación ovárica, sino que es necesario hacer un tratamiento personalizado para cada paciente.

Medicación para inseminación artificial

Los tipos de fármacos para la estimulación ovárica controlada en una IA son diversos y con distintos mecanismos de acción. Además, cada tipo de medicamento tiene muchas marcas comerciales con precios muy variados.

A continuación, vamos a comentar los más utilizados hoy en día:

  • Análogos de la GnRH: sirven para la supresión ovárica, es decir, inhiben las hormonas sexuales endógenas del ciclo menstrual. Pueden aplicarse con un tratamiento corto o uno largo y los más utilizados son Cetrotide, Procrin, Decapeptyl y Orgalutran.
  • Gonadotropinas: éstas son las hormonas exógenas que provocan el desarrollo folicular propiamente dicho y las que deben administrarse con bajas dosis. Los fármacos que las contienen son Gonal, Menopur y Puregon entre otros.
  • Citrato de clomifeno: se utiliza en mujeres con problemas ovulatorios como el síndrome del ovario poliquístico (SOP). Estimula el desarrollo folicular y, además, provoca la ovulación. Uno de los fármacos más utilizados es el Omifin.
  • Hormona hCG: consiste en una única inyección que se aplica 34-36 horas antes de la IA para inducir la ovulación. El medicamento más famoso es el Ovitrelle.

Cabe destacar que todos estos medicamentos deben utilizarse bajo supervisión médica en un tratamiento de fertilidad y nunca administrarse de manera autónoma.

Riesgos de las estimulación ovárica

El principal inconveniente que puede surgir de la medicación hormonal en una IA es el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO).

El SHO se produce cuando los ovarios responden de manera anormalmente elevada a las hormonas utilizadas en la estimulación. Esto puede provocar un aumento de la permeabilidad de los vasos sanguíneos y favorecer la acumulación de líquido en la cavidad peritoneal del abdomen (ascitis), lo cual produce un gran dolor.

El riesgo de padecer este síntoma en un tratamiento de inseminación artificial es bajo puesto que la estimulación es muy suave. Además, la monitorización y el control realizado permite prever una elevada respuesta y, por tanto, detener la pauta de medicación antes de que tenga lugar esta alteración.

Otras desventajas de la estimulación ovárica son los efectos secundarios que provoca, como la hinchazón abdominal, el dolor de cabeza, las molestias en los pechos, etc. Sin embargo, éstos pasan en unos días y no tienen mayor importancia.

Preguntas frecuentes

¿Qué consecuencias tiene comenzar la estimulación ovárica sin tener la regla?

Hay que evaluar cualquier manchado o situación inusual antes de comenzar la estimulación ovárica por parte de equipo médico especializado en Reproducción Asistida.

¿Un tratamiento de estimulación ovárica adelanta la menopausia?

No, la estimulación ovárica hace que crezcan folículos que, de manera natural no lo harían pero no acelera el ritmo de pérdida de folículos ni óvulos.

tags: #Eva #Luna #infertilidad #causas #y #tratamientos

Publicaciones populares: