Cómo Extraer los Mocos a un Recién Nacido: Guía Detallada

02.11.2025

Las congestiones nasales son un verdadero enemigo para los recién nacidos y también durante los primeros años de vida de los bebés. Cuando un bebé tiene mocos, puede ser una preocupación para los padres. Los bebés suelen resfriarse de manera común y debemos también considerar que este tipo de mucosidades son una primera barrera defensiva del bebé (y también de un adulto) cuando es infectado por algún tipo de virus respiratorio. En conclusión: no hay que asustarse si mi bebé tiene mocos.

Los bebés, especialmente los recién nacidos, no pueden sonarse la nariz por sí mismos. La acumulación de mocos puede causar incomodidad, dificultar la alimentación y el sueño, y en casos más graves, llevar a infecciones respiratorias.

¿Por qué los bebés tienen mocos?

Cuando comienza la temporada de frío y, sobre todo, la guardería, los mocos son muy habituales en los bebés. Su presencia suele alertar a las madres y padres, especialmente a los primerizos. Para decidir qué hacer si tu bebé tiene mocos, debes saber por qué los tiene. Es probable que tu bebé tenga un catarro o resfriado, una enfermedad muy normal en los bebés que no debe preocuparte. De hecho, los más pequeños de la casa suelen resfriarse unas 5 o 6 veces al año.

Los resfriados están causados, fundamentalmente, por virus y se trasmiten de unas personas a otras. También debes tener en cuenta que su sistema inmunitario aún no ha estado en contacto con muchos virus. Todavía los está conociendo y está aprendiendo a enfrentarse a ellos.

Los mocos o mucosidad son un mecanismo de defensa del organismo. Cuando un virus entra por la nariz, las mucosas que recubren las fosas nasales comienzan a producir mocos para expulsar al microorganismo fuera del cuerpo. De esta manera, evitan que el virus entre en los pulmones. Si tu bebé tiene mocos, no debes preocuparte, por algo les llamamos “mocosos”. Sin embargo, los bebés no saben sonarse con un pañuelo, ni tampoco saben respirar por la boca. Cuando tienen mocos, pueden tener dificultades para respirar.

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Herramientas y Técnicas para la Extracción de Mocos

Existen varias técnicas para despejar la nariz de tu bebé y ayudarle a respirar. El aspirador nasal es una herramienta utilizada para eliminar la mucosidad del bebé.

Aspirador Nasal

El aspirador nasal es un tubo con perita que succiona los mocos. Coloca a tu bebé en una posición cómoda que nos permita reclinarle un poco la cabeza. Lo siguiente que hay que hacer es hidratar las fosas nasales usando suero fisiológico monodosis (es mejor esta opción tanto por su practicidad y su forma más pequeña como para evitar contaminaciones. Se usa y se tira). Después, hay que insertar la punta hueca de la “jeringuilla” en la fosa nasal que acabas de hidratar. Utilizando la boquilla, debes aspirar con suavidad. No lo hagas con mucha fuerza, aunque el bebé esté muy congestionado. Es preferible hacerlo despacito y repetir la operación.

Hay que destacar que el uso del aspirador nasal debe ser sintomático, no rutinario. El aspirador nasal de cánula es lo que mejor funciona en los bebés pequeñitos. Primero se pueden echar unas gotas de suero fisiológico en las fosas nasales. Después se coloca un extremo de la cánula en la fosa nasal y el otro en la boca del adulto. Acto seguido se aspira. Las secreciones se quedarán retenidas en un recipiente en medio del tubo.

Suavinex te ofrece el aliado perfecto: su aspirador nasal anatómico de Suavinex. Gracias a su diseño ergonómico, la mucosidad se extrae fácilmente mediante una suave aspiración, sin alterar la presión interna de los oídos. Este nuevo modelo es muy higiénico gracias a sus esponjitas desechables que evitan los residuos. Para facilitar su uso a los papás, está dotado de una punta anatómica blandita y un tubo flexible. El nuevo aspirador nasal anatómico incluye, además, otra punta y esponjita desechable de recambio.

Lavados Nasales

Los lavados nasales con suero fisiológico son el método menos invasivo. Tumba al bebé boca arriba o boca abajo y gira su cabeza hacia el lado, sujetándole bien. Échale el suero en el orificio nasal que queda más arriba. Suele ser suficiente con unos 2 ml en cada fosa nasal. Si la nariz está muy obstruida, se puede echar un poco de suero, masajear para reblandecer y volver a echar más suero. Se recomienda realizarlo antes de dormir o antes de las tomas de leche.

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La nariz del bebé se despeja con un lavado nasal. Primero hay que acostar al niño boca arriba, girarle la cabeza hacia un lado y aplicarle suero fisiológico o preparados comerciales de agua de mar, para humedecer las fosas nasales. Si tu bebé se pone nervioso necesitarás ayuda para que no se mueva mucho. Un truco para que no se asuste es calentar un pelín el suero. Cuando está frío, la impresión al entrar en la nariz es mayor.

Otras Técnicas y Consejos

  • Vaporización: La vaporización ayuda a aflojar la mucosidad, facilitando su eliminación. Puedes usar un humidificador o simplemente sentarte con tu bebé en el baño con el agua caliente corriendo (sin que el agua toque al bebé) para crear vapor.
  • Posición Semisentada: Colocar al bebé en una posición semisentada facilita la eliminación de los mocos.
  • Masajes Suaves: Los masajes suaves alrededor de la nariz y los senos paranasales pueden ayudar a aflojar la mucosidad.
  • Hidratación Adecuada: Mantener bien hidratado al bebé es fundamental. La hidratación adecuada ayuda a diluir la mucosidad, facilitando su eliminación.
  • Agua Marina: El agua marina es una solución salina que puede ayudar a aflojar los mocos. Puedes comprarla en forma de spray nasal y utilizarla según las instrucciones del producto.

Cuándo Preocuparse y Consultar al Pediatra

Normalmente, los catarros y resfriados son autolimitados, es decir, se curan solos en pocos días. La fiebre, si la hay, no suele durar más de tres días. Los mocos y el dolor de garganta desaparecen en una semana y la tos en dos o tres. Lo mejor para tratar el resfriado de tu bebé es el lavado nasal, el bienestar y el descanso. Debes evitar los medicamentos. Los descongestivos, antihistamínicos y anticatarrales están contraindicados en bebés, ya que pueden producir efectos secundarios. Los antibióticos tampoco son útiles, porque los causantes de resfriados suelen ser virus.

Si a pesar de los lavados nasales tu bebé tiene problemas para respirar o, simplemente, si tienes alguna duda, es muy recomendable que acudas al pediatra. Además, es muy importante que vigiles la aparición de complicaciones. Algunos síntomas pueden indicar que el bebé tiene otitis, sinusitis, conjuntivitis purulenta o neumonía, unas enfermedades causadas por bacterias.

Medidas Preventivas

Para minimizar el riesgo de que el bebé se exponga a virus u otros patógenos que puedan contribuir a la formación de mocos y afecciones respiratorias, es fundamental evitar el contacto con personas que presenten síntomas de resfriado o gripe. Además de minimizar el contacto con personas que se encuentren mal, también es importante que los padres y cuidadores sigan estrictas prácticas de higiene de las manos. Lavarse las manos de forma regular y minuciosa, sobre todo antes de manipular al bebé, preparar su comida o atender a sus necesidades de higiene, es una estrategia fundamental para reducir la transmisión de patógenos potencialmente peligrosos.

Además, es importante mantener un ambiente húmedo en su estancia con un humificador y asegúrate de que bebe abundante agua, solo así conseguiremos fluidificar la mucosidad.

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