Factor VIII Elevado: Causas, Tratamiento e Implicaciones en la Fertilidad y el Embarazo

30.10.2025

Este artículo explora en detalle el factor VIII elevado, sus causas, tratamiento y su relación con la fertilidad y el embarazo. Se abordarán las trombofilias, las pruebas diagnósticas, el tratamiento para evitar el aborto recurrente y otros aspectos relevantes.

¿Qué son las Trombofilias?

Las trombofilias son un grupo heterogéneo de condiciones asociadas a un mayor riesgo de aparición de trombosis arteriales y/o venosas. Se clasifican en hereditarias (congénitas) y adquiridas, estas últimas se desarrollan en algún momento de la vida.

Las trombofilias actúan mediante una alteración funcional o estructural de algún factor relacionado con el proceso de coagulación, que aumenta la predisposición a la formación de trombosis. Pueden actuar alterando, tanto los sistemas anticoagulantes, como procoagulantes, favoreciendo un estado procoagulante.

Hoy, las trombofilias no son consideradas como una enfermedad propiamente tal, sino que se piensa en ellas como un factor de riesgo. Por lo tanto, es frente a una situación que aumente el riesgo de trombosis (por ejemplo: reposo prolongado, uso de anticonceptivos o embarazo), donde estas condiciones pueden manifestarse, con la aparición de trombosis en diversos sectores del organismo.

Dentro de las trombofilias hereditarias podemos mencionar, en orden de frecuencia: Resistencia a la proteína C activada, Mutación de la Metilentetrahidrofolato reductasa (MTHFR) C677T o A1298C, mutación del gen de la protrombina G20210A, deficiencia de proteína S, deficiencia de proteína C, deficiencia de proteína Z y deficiencia de Antitrombina III. En los últimos años han aparecido exámenes diagnósticos para trombofilias emergentes como: mutación del inhibidor del activador de plasminógeno tipo 1 (PAI-1), alteraciones de factores XII, XIII, polimorfismo del gen de la enzima convertidora y exceso de factor VIII (ver Tabla N° 1). Con respecto a las trombofilias adquiridas, debemos destacar al sindrome de anticuerpos antifosfolípidos, que es una enfermedad adquirida del sistema inmunológico. La persona afectada produce autoanticuerpos, los que, mediante mecanismos no bien aclarados, producirían alteraciones en la cascada de coagulación, favoreciendo un estado procoagulante (1, 2).

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La trombofilia es una patología caracterizada por una coagulación de la sangre con bastante facilidad, lo que conlleva a la rápida formación de coágulos. Por tanto, la trombofilia es un aumento de la coagulación de la sangre, provocando la formación de trombos.

Existen dos tipos de trombofilias:

  • Adquiridas: representada principalmente por el síndrome antifosfolipídico (SAF).
  • Genéticas: causadas por alteraciones a nivel de los genes, como puede ser una mutación en el Facto II o el Factor V, unos factores que intervienen en la cascada de coagulación.

Este tipo de trastornos en la sangre están en el punto de mira en pacientes que han sufrido varios abortos espontáneos y fallos de implantación. Existen varios estudios que concluyen con una posible relación entre las alteraciones de la coagulación sanguínea y las complicaciones en el embarazo y abortos espontáneos. Sin embargo, no hay conclusiones robustas en los estudios, salvo del síndrome antifosfolípido.

Síntomas de la Trombofilia

La trombofilia se considera como la enfermedad silenciosa, puesto que son pocas las veces que provoca síntomas. La mayoría de pacientes diagnosticados de trombofilias no desarrollan molestias visibles.

En cambio, en algunos casos, estos pacientes pueden tener inflamación en las piernas y dolor en el tobillo puesto que se está produciendo un trombo. Esto suele ir acompañado de fiebre y/o calor en la zona.

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Pruebas en el Diagnóstico de las Trombofilias

El diagnóstico de la trombofilia no consiste únicamente en una analítica de sangre convencional, sino que se requiere de pruebas específicas de trombofilias.

Estos análisis tienen un coste elevado, pero además de dar información sobre los factores de coagulación alterados, también proporciona información sobre los genes implicados en el sistema sanguíneo y la circulación de la sangre.

Algunas de las pruebas incluyen el estudio de anticuerpos específicos de la sangre, factor V de Leiden, factor VIII, factor XIII, homocisteína, genes implicados en el tipo de grupo sanguíneo (Genotipo ABO) y polimorfismos en factores de coagulación.

Trombofilias y Embarazo

A lo largo de la gestación se producen cambios fisiológicos en varios factores de coagulación. La principal consecuencia de esto es que hay un aumento del riesgo de padecer un trombo.

Si la paciente padece trombofilia es posible que su embarazo no llegue a término. Tan solo un 5% de ellas lo consiguen. En cambio, si la paciente está siendo tratada o se establece un tratamiento tras el diagnóstico de la trombofilia, existe un 85% de posibilidad de que el embarazo llegue a término.

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En cualquier caso, los embarazos en pacientes con trombofilias son de alto riesgo. Por ello, es necesario un control exhaustivo de la gestación.

Estudio de Coagulación Sanguínea

Durante el embarazo se producen cambios hemoestáticos en la mujer. Esto significa que en el embarazo se alteran algunos factores sanguíneos. Por ejemplo, los factores de coagulación FI, FVII, FVIII, FIX y FX, la proteína C actividad aumentan; mientras que la concentración de la proteína S disminuye. Además, se producen otras reacciones en cadena que finalmente generan trombina, una proteína que se sintetiza durante la coagulación.

La trombina podría actuar causando la pérdida gestacional de la siguiente forma:

  • Desencadenando una respuesta inflamatoria a través de la liberación de citoquinas, implicando también al sistema inmunitario y provocando una pérdida temprana.
  • Produciendo pequeños trombos en los vasos que irrigan la placenta, causando insuficiencia placentaria que está relacionada con abortos a partir de la semana 10 de gestación.

No obstante, la asociación entre los problemas trombóticos y los abortos de repetición continúa siendo dudosa en la actualidad.

Evitar el Aborto

Las mujeres con alteraciones trombofílicas suelen tener un difícil historial reproductivo, como: dificultad para conseguir el embarazo, fallos repetidos de FIV, múltiples embarazos bioquímicos o abortos de repetición.

En pacientes que padecen trombofilias, lograr que un embarazo llegue a término y el bebé consiga nacer puede llegar a ser un reto para los especialistas. Lo recomendable es que el ginecólogo trabaje junto al hematólogo, para conseguir controlar las alteraciones en la coagulación sanguínea y que el bebé consiga desarrollarse y llegar al momento del parto.

Cada vez más estudios apoyan el uso de aspirina y heparina para tratar a las mujeres con trombofilias durante el embarazo. Si la medicación se aplica desde el momento de la estimulación ovárica se observan muchos beneficios. Pese a ello, el papel de la heparina también es dudoso.

Estos embarazos suelen ser complicados, por lo que es más habitual el sangrado y especialmente durante el primer trimestre el especialista puede aconsejar el reposo absoluto para evitar la pérdida gestacional.

Hacer caso de las indicaciones de los especialistas, ginecólogo, obstetra y hetamólogo, así como administrarse la medicación cuidadosamente, pueden suponer la diferencia hasta llegar a conseguir que se produzca el nacimiento.

Trombofilias e Infertilidad: Un Vínculo Emergente

Durante los últimos años ha aumentado la percepción acerca de la existencia de una relación entre trombofilias e infertilidad. Esto es apoyado por un número creciente de publicaciones que describen una asociación entre ambas entidades. Recientemente se ha sugerido una relación causal entre infertilidad de causa desconocida y trombofilias, sobre todo en algunos casos de trombofilias congénitas (3). Por otro lado, también se ha vinculado a las trombofilias en algunas de las complicaciones de la terapia de reproducción asistida, como el sindrome de hiperestimulación ovárica (SHEO). Finalmente, existe evidencia que apoya una relación entre tombrombofilias y fallas implantacionales en pacientes sometidas a Fertilización in vitro (FIV) o microinyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI), lo que apoyaría un rol causal de las trombofilias en las fallas de las terapias de reproducción asistida.

Síndrome de Hiperestimulación Ovárica (SHEO) y Trombofilias

La asociación entre niveles elevados de estradiol y fenómenos tromboembólicos es conocida y proviene de estudios epidemiológicos de anticonceptivos orales (5, 6). Con la estimulación ovárica se logra un nivel elevado de estradiol plasmático. Luego de la estimulación con gonadotropinas y en el momento previo a la aplicación de hCG se calcula que el nivel de estradiol aumenta entre 20 y 50 veces el nivel basal. Este aumento de estradiol produce diversos cambios en los factores de coagulación, que promueven un estado de hipercoagulabilidad.

El riesgo de presentar una trombosis durante un ciclo de Fertilización in vitro se estima entre 0,08 y 0,11%, 10 veces el nivel basal de riesgo de una mujer en edad reproductiva y similar al riesgo reportado durante el embarazo. Cuando está presente el sindrome de hiperestimulación ovárica, sin embargo, este riesgo aumenta de 20 a 40 veces (12).

El SHEO es una de las complicaciones más complejas asociadas a la terapia de inducción de ovulación. Se trata de una respuesta exagerada a la estimulación de la ovulación. Su forma severa ocurre en el 0,8 a 2% de las mujeres sometidas a hiperestimulación ovárica con gonadotropinas exógenas, siendo raro en ciclos de estimulación con otros agentes como el Citrato de Clomifeno.

Posibles factores contribuyentes al riesgo de trombosis son el aumento de viscosidad sanguínea, producto de la depleción intravascular de fluidos, como también, alteraciones en los factores de coagulación, como el aumento del factor tisular descrito anteriormente. Sin embargo, una explicación integral y satisfactoria de los eventos fisiopatológicos que relacionan el SHEO con fenómenos tromboembólicos permanece por el momento fuera de nuestro alcance.

Hoy es aceptado que esta condición genera un riesgo aumentado de trombosis, razón por la cual parte del tratamiento de este sindrome incluye terapia anticoagulante.

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