Historia de las Falleras Mayores de Paterna

25.10.2025

Los falleros y falleras de Paterna vuelven a escoger el pabellón polideportivo municipal para celebrar la gala de despedida de los cargos del 2025 y la elección de las falleras mayores de Paterna para el 2026.

“Som: el cor d’ un poble” fue la temática de un acto en el cual se unieron diferentes bailarines de todas las comisiones del municipio para crear el espectáculo central del evento.

En mitad del mismo pudimos tener un primer vistazo de todas las candidatas al cargo de fallera mayor y fallera mayor infantil de Paterna para el 2026.

Las componentes de las cortes de honor saliente protagonizaron la que fue la primera parte del acto y desfilaron por el pabellón hasta llegar al centro del escenario.

Pasada la despedida de los cargos del ejercicio anterior, llegó el momento de recibir a las candidatas a ostentar los atributos que representaran a los falleros de Paterna.

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El primer desfile lo compusieron las infantiles: Elsa Moya, Nuria Sevillano, Sophie Liébana, Celia Ballesteros, María González, Yanira Montejano, Ariadne Ortiz, Cecilia Angélica López y Mireia Muñoz son los nombres de las nueve niñas que ya forman parte de la historia de Paterna.

Juan Antonio Sagredo, alcalde de la villa, hizo entrada al acto para leer los sobres que contenían el veredicto del jurado junto a Amparo Giménez, presidenta de junta local fallera.

La niña Celia Ballesteros, con el número 4, de la comisión Enric Valor, fue la escogida por el jurado para representar a los falleros infantiles de Paterna.

Durante este acto, las máximas representantes de las Fallas de Paterna también estuvieron acompañadas por el Alcalde y presidente nato de la JLF, Juan Antonio Sagredo quien en su discurso comenzó con un minuto de silencio para mostrar la solidaridad del mundo fallero paternero por las víctimas del reciente incendio del barrio vecino de Campanar en Valencia.

En este sentido, los Mejores Ninots de Sección de las Fallas 2024 fueron para la Falla Vicente Mortes, reconocida con los mejores Ninots en ambas categorías en Sección Primera.

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A pesar del viento, la jornada festiva estuvo arropada por el Alcalde y el equipo de gobierno en la que falleros y falleras espontáneamente interactuaron con ellos durante su desfile.

Por un trabajo escolar motivado por una tragedia ferroviaria, así nació la primera Falla de Paterna, data del año 1904.

El 21 de enero de 1935, en el paso a nivel de «las Carolinas» el tren arroyó a un vehículo, donde fallecieron sus dos ocupantes.

Este suceso traumatizó a los alumnos más mayores, de once a 14 años, de la Escuela Blasco Ibáñez, ahora colegio Cervantes y su profesor, Ramón Ramia Querol al ver la preocupación de los niños sobre la noticia del accidente, decidió el trabajar la realización de un monumento fallero, tal como informa la revista «Escuelas de España», Revista pedagógica mensual, en su numero 18 de mayo de 1935, en el informe detallado firmado por el propio profesor y que recoge en un encomiable trabajo de investigación Félix Gámez García, que fue premiado en 2014 en los Juegos Florales de Paterna.

Dicho trabajo fue publicado en la revista Alborgí de Paterna al año siguiente, y recogido por Paternateca, una asociación sin ánimo de lucro que trabaja para salvaguardar la memoria y la cultura de Paterna a través de la recopilación de material fotográfico y documentación.

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Ramia explica todo el proceso creativo, empezando por un concurso de bocetos, resultado ganador por unanimidad el elegido cuyo remate era un esqueleto de 3 metros de altura que representaba la muerte sobre el paso de las vías, delante de un puente que es la propuesta deseada para cruzar sin peligro.

Se creó una comisión fallera, «con una votación por papeleta».

Para obtener fondos, se realizó una rifa donde se obtuvo 85 pesetas.

También había cinco «bellezas del foc»:

«La sala se inunda de cartones, papeles, maderas, alambres, hierros, clavos, hojalatas, pinturas y toda suerte de materiales que encuentran y creen que han de ser de utilidad», relata el profesor, quien alaba la ayuda de los padres, aunque los alumnos hacían el mayor trabajo.

«Unos se dedican a la carpintería, otros a la construcción de edificios; se encarga un grupo de hacer el tren, otro la vía, otro el trazado del túnel y carretera; los dibujantes y pintores son requeridos en todas las secciones para algún detalle o finalizar la obra; hay unos cuantos que ayudando a las niñas preparan los personajes que han de figurar en las diferentes partes de la falla», relata el maestro Ramia.

Tampoco se olvidaron del llibret, de 16 paginas y del que se sacaron 100 ejemplares.

«Este poble de Paterna está molt ilusionat, perque els chiquets de l’Escola una gran falla han plantat», rezan los versos.

Y llegó el día más esperado, la plantá el 17 de marzo de 1935, que causó una gran expectación.

En 1986 el inmueble fue catalogado para ser considerado edificio protegido de 2ª categoría.

Al mismo tiempo se iniciarían desde el Ayuntamiento de Paterna las gestiones políticas y administrativas tendentes a que el recinto pasara a formar parte del Patrimonio cultural e histórico de la Villa de Paterna.

El 14 de septiembre tendría lugar la firma de escritura pública entre los titulares legales y el Ayuntamiento.

Fue inaugurado en febrero de 2000, siendo rotulado con el nombre del universal paternero Antonio Ferrandis.

En la Comisión de Gobierno de 15 de mayo de 1998 se aprueba el “Proyecto de adaptación antiguo teatro Capri a la normativa vigente” con un presupuesto total de 15 millones de pesetas.

A través de este proyecto se trató de adecuar el recinto para espacio de usos múltiples como reuniones, bailes, ensayos y representaciones teatrales.

En 1923 el Ayuntamiento de Paterna decide encargar al arquitecto D. De esa forma se deseaba recordar la figura de D. Antonio Cortina, sobrino del propio arquitecto, y oficial de las tropas que en 1921 fueron masacradas en su retirada desde Annual a Monte Arruit, en el norte de África.

El monumento fue construido de piedra caliza valenciana, junto al metal para el surtidor y la granada que culminaba la composición.

La inauguración se llevó a cabo el día 12 de mayo de 1923.

A la estación de Campamento llegó la comitiva encabezada por el rey Alfonso XIII, al que acompañaba el alcalde de Paterna, Don Francisco Salvador Calatrava, y el padre del homenajeado, el Teniente Coronel de Artillería D. Antonio Cortina.

Con un lucido acto se inauguró la fuente, con la que se quería simbolizar la falta de agua que habían padecido los soldados durante su agonía en la guerra.

En la segunda mitad del siglo XIX se constata una lenta recuperación económica que tendrá como elementos a considerar la canalización de las aguas hasta la fuente de la Plaza en 1866 y la construcción del ferrocarril de vía estrecha en 1888.

Paralelamente se produce un inicial flujo inmigratorio a la que se une la construcción en la zona de Campamento de chalets y viviendas de segunda residencia para la creciente burguesía valenciana.

Cuando se inicia el siglo XX Paterna está poblada por 3.500 habitantes.

La rápida evolución hasta alcanzar los más de 70.000 actuales, es sintomático de los cambios operados a lo largo de dicha centuria.

Tal es así que se están conformando verdaderos núcleos de población al margen del casco urbano.

La construcción padeció un lento deterioro debido a los avatares de los tiempos por lo que fue restaurada en 1967, siendo declarada en 1971 Monumento histórico artístico de interés local ya que, históricamente, es considerada como símbolo y seña de identidad de la población paternera.

Con arreglo a los censos de población, el número de cuevas contabilizadas por R. A partir de los años cincuenta de la pasada centuria, se producirá un progresivo abandono, paralelo a la edificación de nuevas construcciones.

En efecto, a mediados de los años 90 del siglo pasado, el Ayuntamiento de Paterna adquirió un total de ocho cuevas, en el que tras su rehabilitación, se conformó un espacio común, manteniendo las particularidades de todas ellas.

El Parque de la Torre y el Palau se inauguró en el verano de 2003 sobre un espacio que, originariamente, poseía un extraordinario conjunto de cuevas.

Con el diseño actual se ha procurado mantener la topografía natural.

De la misma forma, para evocar el diseño natural, se han proyectado una serie de recorridos longitudinales y transversales que rememoran la antigua traza de arterias y travesías.

Así, aparece un trayecto longitudinal, entre el Palau y la Cova Gran, junto a dos rutas transversales, con dirección a la Torre.

El jardín con especies autóctonas, denominado Paseo de las Aromáticas, permite descubrir los distintos ambientes de plantas y florestas que pueblan nuestro entorno.

En la parte oeste del parque, se ubica una escultura ornamental dedicada a la Fiesta de Moros y Cristianos, obra del artista valenciano Anzo, de acero en forma de L con 6 m. de altura y 2 m. de planta.

El terreno sobre el que se ha diseñado el Parque constituyó en el pasado todo un espacio de sociabilidad en el que los vecinos desarrollaban sus vidas.

El 30 de julio de 1746 el duque de Segorbe y Medinaceli vende la villa de Paterna a D. Antonio Pando y Bringas, primer conde de Villa Paterna, el cual mandaría construir el Palau en 1760.

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