Consecuencias de la Falta de Figura Materna en la Mujer

17.12.2025

La relación entre una madre y su hijo es bidireccional, donde debe existir un frágil equilibrio entre dar y recibir. Sin embargo, cuando este equilibrio se rompe debido a la ausencia materna, las consecuencias pueden ser profundas y duraderas.

¿Qué es el Síndrome de la Madre Ausente?

En un caso especial, llamamos síndrome de la madre ausente cuando la madre no se ha ausentado sino que está presente pero se encuentra incapaz de satisfacer las necesidades emocionales del hijo. Sea el caso que sea por el cual la madre está ausente, lo cierto es que esta ausencia es vivida con dolor por el hijo. El hijo tiene una percepción de que su madre es fría, distante, inaccesible, con una actitud negativa o, simplemente, que no se halla presente en los momentos fundamentales de su infancia. El hecho de tener esta visión tan poco positiva de la que debería ser uno de los pilares fundamentales de la construcción de la personalidad, el desarrollo y la educación del hijo, produce que éste se quede sin el referente fundamental de su vida.

Podemos repetir hasta el infinito que los “niños son pequeños pero se enteran de todo” y ello implica una profunda huella emocional que deja consecuencias tanto a corto como a medio y largo plazo. Algunas de estas, van a ser complejas para seguir con ellas hacia delante y requerirán tratamiento de psicología.

Consecuencias de la Ausencia Materna

Una madre que se ausenta con frecuencia y por largos lapsos, deja una herida emocional profunda y dolorosa, difícil de sanar. Sentir el calor de una madre, su atención y su cariño al venir al mundo, es quizás una de las necesidades más grandes que un ser humano puede experimentar a lo largo de toda su vida. Pocas cosas habrá que necesitemos más. De hecho, el primer terror que conocemos es el miedo a perderla, a tener esa madre ausente que no nos socorra cuando lo necesitemos. Si eso sucede, no habrá nada en el mundo que lo compense.

Si por alguna razón nuestra madre se ausenta no por lapsos breves, sino la mayor parte del tiempo, en nuestro corazón se abre una herida que puede que jamás cierre. Y cuando esa madre está totalmente ausente, el daño emocional es tan grande que dejará una huella en nuestra mente, sobre todo si esto ocurre durante los seis primeros años de nuestra vida.

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El niño que vive con una madre ausente, desarrolla frente a ella un comportamiento que sigue una secuencia típica: protesta, desesperación y alejamiento. La ausencia no enciende el cariño, sino que enloquece las emociones. Al final la salida es bloquear los sentimientos amorosos. También, a veces, cultivar un odio sordo por haber sido sometidos a ese círculo vicioso fatal de querer y perder, una y otra vez.

Una madre ausente puede dar lugar a seres humanos distantes, rabiosas y tristes. Sus hijos aprenden, poco a poco y con el alma ardiendo, que finalmente tienen que vérselas solos con el mundo.

Lo que se pierde en el fondo con una madre que abandona es la confianza en los demás. También la esperanza de que alguien pueda responder a nuestras necesidades o incluso, a amarnos. A partir de esto, en la vida adulta se ama intentando crear lazos de dependencia absoluta, que una y otra vez fracasan.

Efectos Específicos

  • Sentimiento de rechazo ante la ausencia.
  • Decepción y soledad.
  • Sentimientos de abandono, sobre todo, emocional.
  • Baja autoestima y baja autoconfianza.
  • Falta de habilidades sociales.
  • Elevada desconfianza de los demás.
  • Tendencia a dejarse llevar por los impulsos.
  • Numerosos problemas para gestionar sus propias emociones.

Todo ello le llevará a la dependencia emocional de otras personas en quienes buscará la aprobación, el afecto y el reconocimiento.

Las secuelas de una madre ausente: el niño que vive con una madre ausente, desarrolla frente a ella un comportamiento que sigue una secuencia típica: protesta, desesperación y alejamiento. La ausencia no enciende el cariño, sino que enloquece las emociones. Al final la salida es bloquear los sentimientos amorosos.

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Así, para sobrevivir a esa situación, que los niños experimentan como muy peligrosa, a veces se ponen máscaras: el simpático, el obediente, el matón del barrio, el insensible… En su vida adulta, a estas personas les resultará difícil reconocer lo que hay detrás de esa personalidad falsa que se inventaron para lidiar con el abandono.

Hay personas que llegan a la vida adulta sintiéndose aterradas en todas aquellas situaciones en las que tienen que estar solas. Cuando no hay nadie en la casa, por ejemplo, se abre paso en su interior un pozo de angustia en el que sienten que se ahogan. A veces estas personas son encantadoras: han aprendido que deben “portarse bien” y ser lo que otros esperan. Pero a solas, se sienten como niños aterrados que sucumben al miedo.

El Apego Inseguro y la Negligencia Materna

Esta baja atención materna a las señales del niño hace que éste entre en un ciclo de hipoactivación, en el que tampoco responde a las escasas señales emocionales de la madre, con lo que el vínculo de apego que el niño establece es de tipo inseguro. “El apego inseguro es una de las bombas de relojería retardadas que estallan en la etapa adulta.

Las investigadoras de la ULL, pertenecientes a la Sección de Psicología, están analizando los orígenes de esta función maternal y la razón por la que estas madres no parecen inmutarse ante el llanto de sus hijos o ante la petición de cariño y atención que demanda cualquier bebé.

“Pero hemos comprobado -y además está siendo un resultado bastante recurrente- que hay alteraciones neurológicas importantes en todas las áreas que están implicadas en el procesamiento de caras”, que comienza por las áreas occipitales, por donde entra la información visual, pasan al sistema límbico, que tiene que ver con el procesamiento emocional de esas señales, y luego terminan en la zona prefrontal. “Es un recorrido muy rico porque afecta a la mayor parte de las áreas cerebrales”.

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Características de Madres Negligentes

En general tienen una expresividad emocional muy baja, pasivas, inmersas en un proceso de anhedonia, es decir, con dificultades para disfrutar y de sentir placer en las relaciones con los demás. Se dan también problemas de memoria a la hora de estructurar la información y de recordarla después.

También son madres con historiales muy desgraciados, de muchas parejas que pasan por sus vidas sin mayor fundamento y sin un trabajo mínimamente estable. Como en su mayoría han sido maltratadas en su infancia, se ven inmersas en otras patologías en la edad adulta.

La negligencia también se da en otras capas sociales y de hecho es un fenómeno muy extendido aunque poco reconocido socialmente. Lo que sucede es que se hace mucho más visible en las madres con pocos recursos económicos, que son las que acuden a los servicios sociales, o éstos lo detectan por el descuido de los hijos.

¿Cómo Prevenir el Síndrome de la Madre Ausente?

Las consecuencias descritas son realmente preocupantes, pero prevenirlo y construir un vínculo sólido y seguro es posible. Estas son las consideraciones y las pautas más importantes para conseguirlo:

  1. Tiempo de calidad: Asegúrate de pasar tiempo de calidad con tus hijos e hijas todos los días. Esto implica estar presente emocionalmente, escuchar de forma activa sus preocupaciones y demostrar interés genuino en sus actividades.
  2. Comunicación abierta: Fomenta una comunicación abierta y honesta con tus hijos. Construye un espacio en el que se sientan cómodos compartiendo sus sentimientos y pensamientos contigo. La confianza es importantísima a la hora de brindarles seguridad, así que no subestimes las buenas charlas.
  3. Apego seguro: Responde de manera sensible a sus necesidades emocionales. Bríndales consuelo y apoyo cuando lo necesiten, para que desarrollen un apego seguro contigo. No importa si el problema que plantean te parece nimio, probablemente para ellos sea un suceso trágico producto de su edad y madurez.
  4. Establecer rutinas: Las rutinas en la infancia proporcionan a los niños una sensación de seguridad y previsibilidad fundamental. Establecer horarios regulares para actividades familiares puede parecer algo menor, pero no lo es; les ahorra la sensación de caos e inestabilidad.
  5. Cuida de ti misma: Como madre, también es importante cuidar de ti y mantener un equilibrio entre tus responsabilidades y la maternidad. No siempre es fácil, y cada familia es un mundo, pero para poder brindarle a tus hijos lo mejor, también debes ofrecértelo a ti misma.

En definitiva, es esencial que tomemos medidas para construir un vínculo sólido con nuestros hijos e hijas, proporcionándoles tiempo de calidad, apoyo emocional y una comunicación en la que prime la confianza. Al hacerlo, estarás proporcionándoles la base afectiva necesaria para su bienestar.

Buscando Ayuda Profesional

Si la madre reaparece en la vida del niño puede conseguir que todos estos sentimientos se autolimiten. Si no es así, convertidos ya en trastornos de una cierta importancia, deben ser tratados por un psicólogo online especialista en apego. Si esto no ocurre, toda la problemática podría durar hasta la edad adulta en que se necesitaría la ayuda de un psicólogo para ayudar a reelaborar el duelo de la ausencia. Hay que recordar que el duelo no se produce únicamente cuando alguien muere sino, cuando perdemos emocionalmente a alguien muy querido.

En Siquia somos expertos en terapia online desde el año 2012. A lo largo de nuestra trayectoria hemos ayudado a más de 6000 pacientes a superar diversos problemas emocionales. Toda la terapia que ofrecemos es por videoconferencia. En Siquia no pierdes el dinero de las sesiones.

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