Falta de Oxígeno al Nacer y su Relación con el Autismo
El autismo es un trastorno neurológico que dura toda la vida. Un niño con autismo tiene dificultades para relacionarse y comunicarse con otras personas y realiza comportamientos de forma repetitiva. Los síntomas pueden ser desde leves a severos.
En los últimos años, las investigaciones han advertido un incremento en la tasa de personas afectadas por autismo u otros trastornos incluidos dentro del espectro autista, como el síndrome de Asperger, el desorden de Rett, o el autismo atípico, entre otros.
Factores de Riesgo Asociados al Autismo
Varios factores se han asociado con un mayor riesgo de sufrir autismo, según estudios recientes:
- La edad avanzada de los padres.
- Haber sufrido falta de oxígeno durante el parto.
- Origen de la madre (nacida fuera de Europa o Norte América).
Edad Avanzada de los Padres
Después de revisar siete investigaciones, se observó que una avanzada edad tanto de la madre como del padre se relaciona con un mayor riesgo de que el hijo tenga autismo. Parece que una edad por encima de los 35 años, tanto del padre como de la madre, fue responsable del 4% al 13% de los niños con diagnóstico de autismo, según los resultados de otro estudio publicado en la misma revista.
Después de la pubertad, los espermatozoides se dividen cada 16 días y a los 35 años se habrán producido unas 540 divisiones celulares. Por otro lado, una edad materna avanzada está relacionada con graves alteraciones del desarrollo, como el síndrome de Down, la dislexia o el retraso mental de causa desconocida.
Lea también: Segundo embarazo: síntomas iniciales
Origen de la Madre
Otro factor que la revisión ha relacionado con un mayor riesgo de autismo ha sido que las madres hubieran nacido fuera de Europa o Norte América.
Falta de Oxígeno Durante el Parto (Hipoxia)
La deprivación de oxígeno durante el parto parece influir a su vez en el desarrollo del autismo. Sin embargo, no está muy claro si está relacionado con los factores involucrados con esa hipoxia, o si el origen está en la falta de oxígeno por sí misma. El autismo es el resultado de varios factores, a menudo combinados, en particular, la predisposición genética y, en ocasiones, la falta de oxígeno en el momento del nacimiento como consecuencia de complicaciones.
Otros Signos de Alerta
Por otro lado, según un tercer estudio publicado en la misma revista que ha evaluado a unos 200 niños, el hecho de que los pequeños con un año de edad no respondan a la llamada de su nombre podría estar indicando un trastorno autista.
Controversias y Desinformación
En relación con el autismo, es importante abordar controversias y desinformación que pueden generar confusión y ansiedad.
Paracetamol y Autismo
En relación con el uso de paracetamol durante el embarazo y el riesgo de autismo en niños, científicos señalan que carece de "pruebas sólidas" y son "muchos" los estudios que refutan esta correlación.
Lea también: El rol crucial del afecto materno
Una investigación publicada en el 2024 en la revista JAMA analizó datos de más de dos millones de niños nacidos en Suecia entre 1995 y 2019, de los cuales aproximadamente 185.000 nacieron de madres que habían tomado este fármaco durante el embarazo. Un metaanálisis publicado en agosto en la revista BMC Environmental Health analizó 46 estudios sobre el uso de paracetamol durante el embarazo y los trastornos del neurodesarrollo infantil. Seis de los estudios analizaron específicamente el vínculo con el autismo. El análisis concluyó que existía evidencia de una asociación entre el consumo de paracetamol durante el embarazo y el desarrollo de autismo en el niño.
Esto podría indicar, por ejemplo, la presencia de una patología subyacente durante la gestación que pudiera llevar a las pacientes a tomar dosis más altas de paracetamol y que estuviera detrás del desarrollo del autismo. Si una madre toma paracetamol para la fiebre y más adelante su bebé desarrolla autismo, no hay, actualmente, estudios concluyentes que permitan determinar que la causa ha sido la fiebre o el consumo de paracetamol. Esto echa por tierra las declaraciones de Trump.
«Hubo estudios que hicieron esa asociación y que están publicados. Pero son estudios con unas bases metodológicas débiles y sobre todo, que no controlan todas las variables que debería contemplar un estudio.
“Hay muchos estudios que refutan esta correlación, pero el más importante fue un estudio sueco de 2,4 millones de nacimientos (1995-2019) publicado en 2024, que utilizó datos reales de hermanos y no encontró ninguna relación entre la exposición al paracetamol en el útero y el autismo, el TDAH o la discapacidad intelectual posteriores. Esto sugiere que no existe un efecto causal del paracetamol en el autismo. Esto se ve reforzado por la ausencia de una relación dependiente de la dosis. No hay pruebas sólidas ni estudios convincentes que sugieran que exista una relación causal y las conclusiones que se extraen en sentido contrario suelen estar motivadas, carecer de pruebas y no estar respaldadas por los métodos más sólidos para responder a esta pregunta. Estoy excepcionalmente segura de que no existe ninguna relación. Del mismo modo, el alivio del dolor para las mujeres embarazadas es deplorablemente insuficiente y el paracetamol es una opción mucho más segura para aliviar el dolor durante el embarazo que prácticamente cualquier otra alternativa y debemos tomarnos en serio el dolor de las mujeres, incluso durante el embarazo. El alarmismo impedirá que las mujeres accedan a la atención adecuada durante el embarazo.
Leucovorina
Recientemente se han realizado ensayos con leucovorina que han dado resultados alentadores en el tratamiento de niños con autismo.
Lea también: Síntomas de los cólicos antes del período
“Se necesita más evidencia sobre el efecto de la leucovorina y los rasgos autistas fundamentales antes de poder extraer conclusiones significativas. Las pruebas disponibles en este momento son excepcionalmente provisionales y no se consideran sólidas. Del mismo modo, aunque los medicamentos pueden ayudar en aspectos muy específicos, no existe ningún medicamento o tratamiento que cure o elimine activamente el autismo, aunque puede ajustar el comportamiento o reducir los síntomas concurrentes que contribuyen al malestar de las personas autistas. El autismo es una discapacidad hereditaria de por vida cuya causa principal es muy probable que sea genética, expresada a través de una amplia gama de genes. Del mismo modo, las personas autistas son excepcionalmente heterogéneas, por lo que cualquier tratamiento o medicamento para rasgos específicos probablemente funcione para manifestaciones muy específicas de rasgos autistas, en contextos muy particulares.
El Contexto del Autismo en Estados Unidos
Durante las últimas dos décadas, los casos diagnosticados de autismo han aumentado significativamente, llegando a afectar a uno de cada 31 niños estadounidenses, según datos publicados en marzo por la Red de Monitoreo del Autismo y las Discapacidades (ADDM).
Vacunación y TEA
La evidencia científica es contundente: no existe una relación causal entre el autismo y el tiomersal, el conservante presente en las vacunas que era la supuesta causa de la enfermedad. «El supuesto vínculo entre autismo y vacunas fue una teoría que ganó popularidad por el simple hecho de que la vacunación suele coincidir con la edad del diagnóstico. Te ponen una vacuna a los tres años y a los cuatro te diagnostican.
Autismo vs. Síndrome de Asperger
Autismo y Asperger se suelen confundir con frecuencia. La confusión deriva de que el Síndrome de Asperger forma parte de los llamados Trastornos del Espectro Autista, pero no son lo mismo, el Asperger es una de las variantes del autismo.
¿Qué es el Síndrome de Asperger?
El niño que padece Síndrome de Asperger tiene un aspecto normal (en algunos casos superior a la media) y una inteligencia normal, suele destacar por alguna habilidad especial y tiene problemas para relacionarse con otras personas. La discapacidad que tienen los niños que padecen este síndrome no es evidente solo en el entorno social.
Las características esenciales de un niño o niña que padece Asperger son las siguientes:
- Tiene mejores relaciones con adultos que con niños o niñas de su misma edad.
- No le gusta el contacto con otras personas.
- Prefiere jugar solo o sola.
- No le interesan los deportes en equipo como el fútbol o el baloncesto.
- No tolera la frustración.
- No siente empatía hacia los demás.
- Es muy sincero/a.
- Interpreta literalmente lo que se le dice.
- Tiene dificultades para entender una conversación que dure mucho tiempo.
- Su memoria es muy buena y puede recordar una gran cantidad de datos.
- Su sentido del humor es diferente.
- Puede tener problemas a la hora de escribir o de vestirse.
En algunas ocasiones a los niños con Síndrome de Asperger se les llamaba autistas de alto rendimiento.
Las diferencias entre el autismo y el Asperger
En base a la descripción de ambos trastornos se llega a la conclusión de que son muy parecidos. Sin embargo, se pueden destacar algunas diferencias que son las siguientes:
- El autismo se manifiesta de forma evidente durante los 3 primeros años de vida del niño, sin embargo el Síndrome de Asperger no es tan evidente puesto que la capacidad intelectual del puede ser superior a la media.
- Los niños con autismo tienen problemas con el lenguaje, sin embargo, los que padecen Asperger tienen un gran vocabulario y hablan perfectamente.
- En cuanto al movimiento, los niños con autismo suelen mover las manos como en un aleteo o balancearse, mientras que los niños con Asperger no tienen esos problemas, pero pueden tener falta de coordinación.
Sin embargo, cada niño con autismo o Asperger es un mundo y puede tener características muy diferentes, por lo que se deberá prestar mucha atención a sus diferencias de cara a su tratamiento.
Causas e incidencia de estos trastornos
Como señalábamos antes, a día de hoy la ciencia todavía no ha sabido dar una respuesta a la razón por la que ciertas personas nacen con estos trastornos. Se cree que influyen alteraciones genéticas, factores intrauterinos, e incluso complicaciones durante el parto que pueden dar lugar a una falta de oxígeno que desemboca en un desarrollo neurológico anormal.
Lo que sí sabemos es que en las personas con autismo y Asperger la corteza cerebral, el hipocampo y la amígdala están dañados. Las causas que provocan lesiones en estas estructuras cerebrales pueden ser muy variadas, de ahí que no se haya encontrado una razón única para explicar los trastornos de los que estamos hablando.
Por lo que se refiere a la incidencia de los mismos, el autismo afecta a uno de cada 15.000 individuos en su versión más grave. Las alteraciones más leves se dan en una de cada 100 personas.
En el caso del Síndrome de Asperger, se estima que se produce en una de cada 300 personas, siendo bastante más común que el autismo.
Autismo y Asperger son trastornos que deben ser tratados por especialistas, capaces de apoyar tanto a los niños afectados como a sus familias.
tags: #falta #de #oxigeno #al #nacer #autismo