Antonio Molina: Biografía de un Ícono de la Copla Española

15.12.2025

Las radios de la década de los 50 atronaban con interpretaciones del cantante malagueño Antonio Molina, de peculiar estilo, voz cristalina e inconfundible e interminable falsete. Aquella hambrienta España de la posguerra, ávida de líderes, se identificaba con la voz salida de la garganta de un igual.

Antonio Molina De Oses, nació en Málaga el 9 de marzo de 1928, siendo el menor de cuatro hermanos. La familia trabaja en las tareas del campo, hasta que se trasladaron a Málaga, donde el padre de Antonio, comenzó a trabajar en la llamada fábrica del plomo en la zona de la Misericordia, y próxima al barrio de Huelin. La madre de Antonio, bailaba los verdiales en Totalán y según afirmaba a su familia, manifestaba que su hijo heredó el talento en el cante por su familia, pues un hermano suyo cantaba muy bien flamenco y verdiales.

Muchos vecinos y vecinas de entonces recuerdan las canciones improvisadas del joven Antonio en nuestras calles y rincones, y sus sucesivas visitas al pueblo de sus orígenes, cuando era ya conocido en gran parte del mundo por su arte. En Totalán, aún conserva parte de su familia extensa.

Desde su corta juventud, Antonio Molina tuvo que ponerse a trabajar, repartiendo leche con un burro por Málaga y Totalán, guardando cochinos, y más tarde de ayudante de camarero. Deseando salir de aquella situación y siendo consciente de su potencial de voz, en cuanto terminó el servicio militar se marchó a Madrid definitivamente, dándose a conocer en un concurso para noveles, que convocaba Radio España.

Ganó el primer premio y le surgió su primer Contrato para grabar un disco, por el que le pagaron la cantidad de algo más de cien pesetas. Entre los temas que componían el disco estaban: el macetero y el agua del avellano, que pronto se fueron haciendo populares entre el gran público, que escuchaba las emisiones y programas radiofónicos de discos dedicados, y le abrieron las puertas del éxito que siempre había pretendido en la canción.

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Ascenso a la Fama

Trabaja luego de camarero en un bar cuando es descubierto por el maestro Legaza, que le oye canturrear de mesa en mesa. El premio, 150 pesetas y el coste del viaje, con los que es bonificado en el concurso, son su pasaporte a la fama. En 1952 debuta en el madrileño teatro de Fuencarral con el espectáculo Así es mi cante. Pero Antonio aspira a más y pronto las salas de teatro se le quedan pequeñas. Desde 1956 hasta 1967, recorre España y América con compañías propias y espectáculos multitudinarios.

Ya el año 1952, montó su propio Espectáculo “Así es mi cante”, en el que llevaba las mejores figuras de la Copla y el Cante, y con el que abarrotaba teatros y Plazas de Toros, con su voz prodigiosa y un falsete que prolongaba hasta límites insospechados.

Antonio Molina es uno de los pocos artistas españoles que bate el récord de grabar más de mil títulos. Sea como fuere, su voz de ruiseñor le permite brillar con igual acierto en todo los géneros.

Éxito en el Cine

Era Antonio Molina un hombre atractivo de cabello espeso negro y ensortijado de grandes ojos negros y carnosos labios y piel morena. El prototipo del galán español, en definitiva. Sumado eso a su portentosa voz y desenvoltura frente a las cámaras, le permitió protagonizar varias películas, algunas de enorme aceptación popular. Rodó su primera película, “El Pescador de Coplas”, en la que cantaba: Adiós a España, rodada en Rota.

Quién no recuerda la escena de la despedida del gran vapor con rumbo a las Américas, y Antonio cantando:Adiós mi España querida/ la tierra donde nací / bonita, alegre y garbosa/como una rosa de abril....

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Tras el éxito de su primera película rodaría: El Cristo de los Faroles, La Hija de Juan Simón, Esa voz es una Mina, Café de Chinitas, Malagueña, y Puente de Coplas, entre otras muchas películas de éxitos. Entre ellas destaca Esa voz es una mina, su gran éxito personal.

Estilo Musical

Fue creador de un estilo propio de cantar Copla, basándolo sobre todo en la melodía de su voz cristalina y el portentoso aguante de pecho, que rozaba el minuto en algunas ocasiones.

Nos dejó grandes versiones de canciones para los anales de la historia de la Copla: La Estudiantina, Una Paloma Blanca, María de los Remedios, Soy Minero, El Agua del Avellano, La Hija de Juan Simón, El Cristo de los Faroles, Malagueña, Yo quiero ser Matador; y un sinfín de títulos que han sido evocados por muchos de sus admiradores, ya que ha sido uno de los intérpretes más imitados a lo largo del tiempo.

Ahora que tanto se habla de música fusión y de mezclas en el flamenco y la canción, nos toca escribir sobre una de las primeras figuras que impuso su estilo musical, con un poquito de tono flamenco y coplas con sabor a Andalucía. Se mantuvo en la cima hasta finales de los de los ochenta siempre en olor de multitudes.

Retiro y Fallecimiento

En 1986 regresa a los escenarios. El título de su espectáculo es un premonitorio Adiós mi España. Una fibrosis pulmonar silencia su voz para siempre a los 64 años. Los excesos cometidos forzando la garganta para conseguir los falsetes que le han encumbrado le pasan factura.

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Un año antes se le había diagnosticado una fibrosis pulmonar, que se agravaría y silenciaría su voz para siempre el 18 de marzo de 1992. Contaba solo 64 años. Sujeto a una botella de oxígeno, de la que aspira mediante una sonda de plástico, en el crepúsculo de sus días confiesa a la prensa: ‘No por culpa del alcohol o el tabaco, que yo si algo bebía era una copita antes de salir a cantar.

El patriarca de los Molina descansa en paz en el cementerio de Fuencarral, barrio madrileño que le acogió durante sus últimos años de vida.

Legado Familiar

Antonio Molina, además de un gran artista, fue un gran esposo y padre de familia numerosa, continuando sus hijos e hijas la saga artística de los Molina, quienes en sucesivas ocasiones visitan el pueblo de sus orígenes familiares.

Cinco de sus ocho hijos, Ángela, Paula, Miguel, Mónica y Noel, también se dedican a la interpretación y la música. Se conocieron siendo adolescentes y tuvieron ocho hijos: Antonio, Juan Ramón, Ángela, José Alberto, Paula, Micki, Mónica y Noel.

Ángela Tejedor fue una mujer de gran belleza, simpatía y generosidad. Antonio la conoció con solo 14 años. Para Ángela, "los hijos son como los pájaros, hay que dejarles en libertad", de ahí que la relación entre progenitores y vástagos siempre estuviera llena de amor. Cuando se independizaron, siempre supieron que su nido estaba en la casa familiar de Fuencarral (Madrid) y la de Ibiza, donde Ángela y Antonio compraron hace cinco décadas una bonita propiedad.

Siempre que a Antonio le preguntaban por su esposa, decía que "ella se enamoró de mí mucho, pero yo el doble". Cuando en 1992 Antonio Molina falleció a causa de una fibrosis pulmonar a los 64 años, Angélica quedó sumida en una profunda tristeza. Nunca olvidó lo que decía su esposo: "Es una gran mujer que Dios me ha dado para mí". Siempre estuvo arropada y cuidada por todos sus hijos y nietos.

Un 18 de marzo de 1992, se fue para siempre Antonio Molina, dejándonos el legado incomparable de su cristalina voz, su sonrisa de niño travieso y sus portentosas facultades vocales y artísiticas con aquél falsete, que por más que lo imiten, nunca se podrá igualar.

Homenajes Póstumos

Desde el pueblo de sus orígenes, Totalán, queremos rendir este homenaje al gran Antonio Molina. Durante tu visita al municipio, podrás visitar la Plaza Antonio Molina, que cuenta desde el año 2017 con una escultura de bronce dedicada a su figura, obra del reconocido escultor malagueño Jaime Pimentel, y un mosaico de cerámica conmemorativo a su memoria.

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