Fecundación In Vitro ICSI: Un Procedimiento Detallado

01.11.2025

La fecundación in vitro ICSI (Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides) es una técnica avanzada de reproducción asistida que ofrece una solución efectiva para muchas parejas que buscan concebir. En este artículo, exploraremos en detalle el procedimiento de ICSI, sus diferencias con la FIV convencional, las indicaciones clínicas y las expectativas de éxito.

¿Qué es la ICSI?

ICSI proviene del inglés intracytoplasmic sperm injection, que significa inyección intracitoplasmática de espermatozoides, y es una técnica de fecundación in vitro (FIV). Esta técnica consiste en elegir un espermatozoide con buena movilidad y morfología, aspirarlo en el interior de una aguja de microinyección y luego introducirlo por microinyección en el interior de un óvulo. De esta manera, se busca favorecer la unión de los gametos femenino y masculino, es decir, favorecer la fecundación.

La ICSI es un proceso de fecundación in vitro (FIV) mediante el cual un espermatozoide es microinyectado directamente en el interior del óvulo con el objetivo de obtener embriones de buena calidad, para realizar una transferencia embrionaria al útero materno y tratar de conseguir así una gestación. Puesto que se trata de una forma de realizar una FIV, muchas veces nos referimos a este método como FIV-ICSI.

En el caso de la técnica FIV-ICSI solo es necesario la misma cantidad de espermatozoides que de óvulos a fecundar. Por esta razón, la ICSI sería la técnica de elección cuando los problemas de fertilidad son debidos a un factor espermático grave en el varón.

La principal ventaja de la técnica ICSI es que permite superar con éxito ciertas barreras que impiden o dificultan el embarazo de manera natural, incluso, en los casos más graves de infertilidad por factor masculino.

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Diferencias entre FIV convencional y FIV-ICSI

La diferencia principal entre una FIV convencional y una ICSI recae en el paso de la fecundación de los óvulos. A la hora de fecundar los ovocitos en el laboratorio en una fecundación in vitro tradicional, se colocan en una placa de cultivo junto con los espermatozoides. De manera “natural”, el espermatozoide fecundará al óvulo. Mientras que en una ICSI, un espermatozoide elegido es microinyectado por nuestras especialistas en el interior del ovocito maduro.

No obstante, la ICSI y la FIV convencional son técnicas de reproducción asistida similares que, únicamente, difieren en la manera en la que se produce la fecundación en el laboratorio:

  • FIV convencional: óvulo y espermatozoides se ponen en contacto y es el propio espermatozoide el que ha de atravesar las barreras del óvulo para fecundarlo.
  • ICSI: el espermatozoide es introducido directamente en el interior del óvulo mediante microinyección y, por tanto, esta técnica es más compleja que la FIV convencional.

Podemos decir que la fecundación in vitro ICSI se parece menos a lo que sería una fecundación natural, sin embargo, cabe destacar que es un proceso más efectivo que la fecundación in vitro convencional.

Otra diferencia entre la FIV convencional y la FIV-ICSI puede ser el precio, pues la mayor complejidad técnica implica un coste ligeramente superior de la ICSI. Pese a ello, en muchas clínicas de reproducción asistida el precio es el mismo para ambos procedimientos.

¿Cuándo se hace una ICSI?

La fecundación in vitro ICSI puede hacerla cualquier mujer o pareja que estén buscando el embarazo y tenga problemas en conseguirlo. No obstante, se aconseja elegir esta técnica en las siguientes ocasiones:

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  • Fecundaciones in vitro convencionales fallidas anteriormente.
  • Baja reserva ovárica.
  • Calidad ovacitaria mala.
  • Problemas de fertilidad masculinos.
  • Hombre con vasectomía.

La aparición de la técnica ICSI supuso una revolución para tratar los casos de infertilidad por factor masculino severo. En estas situaciones, como la ICSI facilita que se produzca la fecundación, está indicado realizar la microinyección espermática debido a que es la opción terapéutica que ofrece mejores resultados para estos pacientes.

No obstante, actualmente se opta por la técnica FIV-ICSI (en lugar de la FIV convencional) en la mayoría de pacientes que recurren a la FIV, pese a no existir un factor masculino severo.

A continuación se detallan algunas de las indicaciones más importantes para la realización de la FIV-ICSI.

Indicaciones de la ICSI

Azoospermia

Esta causa de infertilidad masculina se debe a la ausencia de espermatozoides en el semen eyaculado. Existen dos vías principales por las que esto ocurre:

  • Azoospermia obstructiva: los espermatozoides no son capaces de unirse al resto del contenido seminal por una obstrucción en alguno de los canales espermáticos. Aunque hay producción, no hay expulsión de espermatozoides.
  • Azoospermia secretora: los espermatozoides no llegan a producirse, ya que el problema se encuentra en el testículo, donde deberían ser fabricados.

Por tanto, el embarazo de forma natural no es posible si el varón es diagnosticado de azoospermia. Lo mejor, en los casos que sea posible, especialmente de azoospermia obstructiva, será una FIV-ICSI con espermatozoides obtenidos directamente del testículo por biopsia testicular. De este modo, no se necesita una gran cantidad de espermatozoides, simplemente los mismos que óvulos se vayan a fecundar.

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Oligozoospermia

La oligozoospermia, también conocida como oligospermia, es una alteración seminal que hace referencia a una baja concentración de espermatozoides en el eyaculado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se recomienda una cantidad igual o superior a los 15 millones de espermatozoides/ml de semen o una cantidad total superior a 39 millones de espermatozoides.

Astenozoospermia

Esta alteración seminal, también llamada astenospermia, se refiere a un problema en la calidad de los espermatozoides en función de su movilidad. Según estipula la OMS, se considera astenozoospermia cuando la cantidad de espermatozoides con desplazamiento progresivo es inferior al 32%.

Teratozoospermia

La teratozoospermia o teratospermia hace referencia a problemas en la morfología de los espermatozoides. Según el criterio de Kruger, si una muestra seminal tiene más de un 85% de espermatozoides amorfos, se considera causa de infertilidad masculina.

Combinación de alteraciones en el semen

Aparte de las alteraciones seminales anteriormente mencionadas, podemos encontrarnos casos de:

  • Oligoastenospermia: problemas en la concentración y la movilidad de los espermatozoides.
  • Oligoteratospermia: alteración de la concentración y la morfología espermática.
  • Astenoteratospermia: tanto la movilidad como la morfología de los espermatozoides están alteradas.
  • Oligoastenoteratozoospermia: problemas de movilidad, morfología y concentración espermática.

Otras indicaciones

La ICSI también se recomienda en varones que se han realizado una vasectomía y en varones con alguna enfermedad infecciosa (VIH, hepatitis, etc.). Otra situación común de aplicación de ICSI es el caso de varones con semen congelado previamente a un tratamiento oncológico (radioterapia o quimioterapia), ya que permite optimizar el uso de estas muestras.

En relación a la infertilidad femenina, las causas por las que se suele recurrir a una técnica ICSI son menos numerosas. Se trata de casos en los que se ha obtenido un bajo número de ovocitos tras la punción ovárica por baja reserva ovárica, ovocitos con zona pelúcida engrosada o cuando hay una mala calidad ovocitaria.

La ICSI paso a paso: fases del proceso

Los pasos a seguir en una ICSI son los mismos que para la FIV convencional. La única diferencia se encuentra en el momento de la fecundación de los ovocitos, como veremos a continuación:

  1. Estimulación ovárica controlada: la paciente se administra medicación hormonal para favorecer la maduración de varios folículos ováricos en el mismo ciclo. Además, se realizarán continuos controles ecográficos y analíticos para evaluar el desarrollo folicular.
  2. Punción ovárica o folicular: se trata de una intervención quirúrgica sencilla, realizada bajo anestesia suave y con una duración de unos 30 minutos. En ella, el ginecólogo va aspirando, vía vaginal, el contenido líquido de los folículos ováricos, donde se encuentran los óvulos.
  3. Decumulación: en el laboratorio, se analiza el líquido folicular obtenido en la punción en busca de los óvulos. Tras un tiempo de reposo, se decumulan, es decir, se les quitan las células que puedan tener alrededor. Este es un paso imprescindible antes de realizar la ICSI. En cambio, en el caso de la FIV convencional, se realizará al día siguiente, ya que estas células son necesarias para que ocurra la fecundación por esta técnica.
  4. Recogida y preparación del semen: el esperma es obtenido, generalmente, por masturbación y se prepara para la fecundación. El procedimiento de preparación es conocido como capacitación espermática y consiste en separar de la muestra los espermatozoides con mejor movilidad para utilizarlos en el tratamiento de reproducción asistida. Hay algunos casos en los que la masturbación no permite obtener espermatozoides, por lo que se intentará obtenerlos por medio de biopsia testicular o aspiración de epidídimo.
  5. Microinyección espermática: el embriólogo selecciona un espermatozoide, lo aspira con la pipeta de microinyección y lo introduce en el interior del óvulo, a la espera de que se produzca la fecundación, es decir, la fusión del material genético de ambos gametos.
  6. Cultivo de embriones: tras la fecundación, se deja que los embriones continúen su desarrollo en un incubador. Los incubadores mantienen las condiciones óptimas de temperatura, luz y humedad para el desarrollo embrionario.
  7. Preparación endometrial: habitualmente, la paciente se deberá administrar, por vía, generalmente, vaginal, progesterona para conseguir que su endometrio esté receptivo y en las mejores condiciones para favorecer la implantación embrionaria.
  8. Transferencia embrionaria: se selecciona, en base a la calidad embrionaria, el embrión que se va a transferir al útero materno. Esta es una técnica muy sencilla que dura unos pocos minutos y no requiere anestesia. Mediante un catéter fino introducido por la vagina, se depositan los embriones en el útero con la finalidad de que implanten en el endometrio y se dé inicio a un embarazo.
  9. Congelación de embriones: los embriones de buena calidad no transferidos serán criopreservados para su uso en intentos posteriores.

Técnicas complementarias

En algunos casos, puede ser necesario utilizar otras técnicas complementarias para aumentar las probabilidades de éxito, como por ejemplo:

  • FIV-ICSI con biopsia testicular
  • pICSI (physiological ICSI)
  • IMSI (inyección intracitoplasmática de espermatozoides morfológicamente seleccionados)
  • ICSI con columnas de anexina (MACS)
  • FIV-ICSI con PGT (test genético preimplantacional)
  • Assisted hatching

Tasas de éxito y porcentaje de efectividad

La probabilidad de éxito de esta técnica varía en función de cada caso particular. Aunque son muchos los factores que pueden influir en la tasa de embarazo a través de ICSI, la edad de la mujer que se ...

Coste de la ICSI

Al ser parte de la FIV, el coste de un tratamiento de ICSI oscila entre 3.500€ y 5.500€, dependiendo de diversos factores como la clínica, el protocolo utilizado y los servicios adicionales requeridos.

Tabla resumen de los costos aproximados de la ICSI:

Concepto Costo Estimado (€)
Tratamiento de ICSI 3.500 - 5.500

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