Semana 36 de Embarazo: Desarrollo Fetal y Preparación para el Parto

06.11.2025

¡Enhorabuena, mamá! Llegar a la semana 36 de embarazo significa que estás a solo unas semanas de conocer a tu bebé. Estás en la recta final del embarazo, en el último tramo del tercer trimestre.

Desarrollo del Bebé en la Semana 36

En la semana 36 de gestación, el bebé ya mide en torno a 46-47 cm de largo, con un peso que puede estar alrededor de los 2,7 kg. Tu bebé ha crecido otro centímetro desde la semana pasada y ahora mide 47 cm de largo, aproximadamente el tamaño de una col blanca. Con unos 2700 gramos, se acerca al peso que tendrá al nacer.

Ahora gana alrededor de 200 gramos de peso por semana. Durante las últimas semanas, tu bebé ha acumulado reservas de grasa y se ha vuelto mullidito. Esto le permitirá regular su temperatura corporal más o menos por sí mismo, aunque todavía necesitará todo el calor que puedas darle durante sus primeros días fuera del útero.

El bebé estará ya completamente listo para salir al exterior. A las 36 semanas de embarazo, tu bebé ya es bastante regordete y, técnicamente, podría prescindir de su cordón umbilical en este momento. Todos los órganos de tu bebé, su cerebro, sus sentidos, su sistema de circulatorio y sus reflejos funcionan bien y podría sobrevivir fuera del útero. Tu hijo está listo para nacer y para una vida como recién nacido.

Es posible que la embarazada note durante esta semana que los movimientos fetales son diferentes y esto ocurre por una simple razón: queda poco espacio en el útero por el tamaño que ya ha adquirido el bebé. Si no sientes igual los movimientos de tu bebé, no te preocupes. Esto es completamente normal, ya que el espacio en el útero es limitado en la semana 36 de embarazo.

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Sin embargo, el bebé se sigue moviendo pese a tener un espacio reducido, por lo que la mujer debe seguir sintiéndolo y controlar los movimientos de la manera que le indique el especialista. En el caso de que se detecte una disminución en la actividad o se dejen de percibir movimientos, la embarazada deberá acudir al ginecólogo para que pueda comprobar que todo está bien.

La piel del bebé es ahora más lisa y rosada porque va acumulando grasa, lo que le ayudará a mantener la temperatura después del parto, y porque el lanugo (un vello fino que la recubre) va desapareciendo. Además, lo más habitual es que el bebé ya se encuentre en posición cefálica, es decir, con la cabecita hacia abajo orientada hacia la pelvis de la madre.

Si el bebé naciera en la semana 36 de embarazo, aún sigue siendo prematuro. Sin embargo, hay muchas posibilidades de que tenga una buena adaptación a la vida fuera del útero.

Tabla de Desarrollo Fetal en la Semana 36

Característica Descripción
Tamaño Aproximadamente 46-47 cm
Peso Alrededor de 2.7 kg
Posición Generalmente cefálica (cabeza abajo)
Piel Lisa y rosada debido a la acumulación de grasa

Síntomas en la Madre en la Semana 36

Llegar a la semana 36 de embarazo implica que tu cuerpo está en plena preparación para el parto. Cada día notarás cambios físicos y sensaciones nuevas, algunas emocionantes y otras incómodas. En la semana 36 de embarazo, puede que el bebé encaje la cabeza en la pelvis materna. Cuando esto pase, la embarazada notará la barriga más baja y, debido a ello, puede que tenga menos dificultades para respirar y que se reduzcan molestias como la acidez estomacal.

En cambio, el encajamiento del bebé aumentará la presión en la pelvis y la mujer puede tener más dificultades para moverse y caminar. Además, la embarazada sentirá ganas de orinar más frecuentemente.

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No obstante, otros posibles síntomas o molestias de la semana 36 de embarazo son:

  • Dolor de espalda.
  • Pesadez, cansancio.
  • Molestias en la vagina y flujo vaginal aumentado.
  • Dificultades para dormir.
  • Retención de líquidos, hinchazón y molestias en las piernas, como calambres y varices.
  • Síndrome del túnel carpiano.
  • Estreñimiento y hemorroides.
  • Estrías.
  • Posible secreción de calostro.

Además, en esta recta final del embarazo la mujer puede notar contracciones. Lo más habitual es que se trate de contracciones de Braxton Hicks, que se sienten como que el vientre se pone duro, pero de forma irregular. Además, estas contracciones no aumentan en frecuencia ni intensidad, a diferencia de las contracciones de parto, que sí lo hacen. En el caso de aparecer contracciones de parto, la embarazada debe acudir cuanto antes al especialista.

Es habitual sentir pinchazos en tus partes o dolores tipo regla. Esto ocurre porque el bebé se encaja en la pelvis y los ligamentos se estiran. A estas alturas, tu bebé probablemente ya se ha encajado en la pelvis, lo que significa que su cabeza se coloca en la parte baja del útero, lista para descender por el canal de parto. Aunque estas molestias pueden resultar incómodas, son señales de que el parto se aproxima.

Es muy común experimentar contracciones de Braxton-Hicks en la semana 36 de embarazo. Estas contracciones ayudan a preparar el útero y fortalecen los músculos que participarán en el trabajo de parto. Hinchazón en pies, tobillos y manos, causada por retención de líquidos. Cambios en la postura y dolor lumbar, debido al peso extra y al desplazamiento del centro de gravedad.

Durante el noveno mes de embarazo, las molestias se acentúan debido al tamaño que está adquiriendo el feto en el estado tan avanzado de gestación. De esta forma, las patadas del bebé pueden ser mucho más intensas y es posible que, debido a su posición, te cueste un poco más respirar que en los meses anteriores. A los 9 meses de embarazo, sentirás hinchazón en los tobillos, piernas o muñecas, un cambio que se acentuará en la recta final. La retención de líquidos será mucho más intensa, especialmente si vives en un clima caluroso. Incluso, puede aparecer el síndrome del túnel carpiano debido a la hinchazón de los nervios de las extremidades de los brazos. Los dolores de espalda y de cadera también serán más intensos, al igual que los dolores en la pelvis, los calambres en las piernas y la sensación de cansancio. El ombligo también puede sobresalir como consecuencia del estiramiento de la piel del vientre.

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Durante el noveno mes de embarazo es normal notar que el bebé se mueve menos que en los meses anteriores debido al poco espacio del que dispone, aunque sus limitados movimientos serán mucho más molestos.

Pruebas y Control Médico en la Semana 36

De modo general, en las visitas que realice la embarazada con el especialista se hará un control del peso y de la tensión arterial y palparán el vientre (entre otras exploraciones).

Además, es posible que en la semana 36 de embarazo se realice el control del tercer trimestre. Este consiste en:

  • Analítica de sangre y orina, para comprobar si la mujer tiene anemia, para realizar pruebas de coagulación de cara a una posible anestesia durante el parto y para descartar infecciones urinarias o la presencia de proteínas en la orina (proteinuria).
  • Ecografía, en la que se evaluará la posición y el desarrollo del bebé, así como el estado de la placenta y del líquido amniótico.

Además, entre la semana 35 y la 37 se realiza también la prueba de cribado para el estreptococo del grupo B. Se trata de una bacteria que no produce síntomas en adultos sanos, pero que puede transmitirse al bebé en el momento del parto, causándole problemas graves. Por ello, es importarte detectar qué mujeres son portadoras del estreptococo del grupo B, para tratar de evitar que el bebé sufra la infección.

En la semana 36 de embarazo, la ecografía es una herramienta clave para asegurarse de que tu bebé está creciendo de manera saludable y que todo está listo para el parto.

  • Evaluar el crecimiento y peso del bebé: La ecografía permite medir el tamaño del feto y comparar su peso con las tablas de percentiles.
  • Revisar el volumen de líquido amniótico: Un nivel adecuado de líquido amniótico es fundamental para la comodidad y seguridad del bebé.
  • Determinar la posición del bebé: Lo ideal es que el bebé esté colocado cabeza abajo (posición cefálica), listo para el parto.

Recomendaciones en la Semana 36

Es muy importante que la mujer controle la alimentación y la hidratación durante todo el embarazo, también en la semana 36, para que no le falte ni a ella ni al bebé ningún nutriente necesario. Sin embargo, lo más recomendable para reducir la acidez y el reflujo es comer varias veces al día, pero poca cantidad. Así, las digestiones serán más livianas.

De igual modo, es importante el ejercicio, adaptado al embarazo y siempre y cuando no lo haya contraindicado el especialista. Finalmente, la mujer puede comenzar en esta semana a preparar la ropita y todo lo necesario para la llegada del bebé, así como la bolsa del hospital, si no lo ha hecho ya.

Ahora son frecuentes los edemas o hinchazón de piernas, tobillos y manos por la retención de líquidos. Los líquidos ayudarán al sistema excretor a eliminar lo productos de deshecho y el exceso de líquido. Hay alimentos que son diuréticos naturales, como la alcachofa o la piña. En cambio, evita las sopas de sobre, los alimentos en lata, bebidas con gas o salsas y comidas precocinadas, ya que contiene niveles muy elevados de sodio.

Tu pecho está preparado para la lactancia materna y por eso ha crecido ahora de forma espectacular. Muchas mujeres notan cierta tensión mamaria y notan que están muy sensibles, incluso es probable que por el aumento de volumen y esta especial sensibilidad el pecho les incomode a la hora de dormir.

El bebé ahora debe encontrarse con la cabeza orientada hacia abajo en la pelvis. Algunos bebés se van deslizando al interior de la pelvis; la forma del vientre cambia y es posible que la barriguita "cuelgue" más abajo. Si con motivo de un examen se detecta que tu pequeñín "ha entrado en la pelvis", esto significa que la cabeza reposa ahora más abajo sobre tu hueso pélvico.

Ahora quedan tan solo cuatro semanas hasta la fecha prevista para el parto. Todo el mundo habla de la experiencia con MAYÚSCULA en la vida de una mujer. Lo que está claro es que el miedo puede aumentar el dolor. Por tanto, desde hace mucho tiempo los ejercicios de relajación suponen un método eficaz para reducir los dolores en la obstetricia.

Si sientes una presión excesiva sobre tu pelvis, mover las caderas en movimientos circulares puede ayudar a relajar el suelo pélvico y reducir esa presión. Si tienes pérdidas de orina por la presión o por estrés, puedes utilizar compresas naturales, no perfumadas. Habla con tu médico y tu matrona sobre todas tus próximas citas con ellos y asegúrate de aclarar todas las dudas que puedas tener. Pregunta a tus familiares y amigos si pueden ayudarte de alguna manera durante los primeros días y semanas después del nacimiento de tu bebé, especialmente si ya tienes más hijos. Esto te permitirá centrar todas tu energía en tu bebé, crear ese vínculo con él y aprender a cómo satisfacer sus necesidades.

💡 Tip para mamás: Cada cambio que sientes es una señal de que tu cuerpo se está preparando para dar la bienvenida a tu bebé.

La semana 36 de embarazo es un momento emocionante y lleno de cambios, tanto para ti como para tu bebé. Tu cuerpo se prepara para el parto, mientras tu bebé sigue creciendo y afinando sus funciones vitales. Escucha tus sensaciones, cuida de ti misma y mantente atenta a los movimientos de tu bebé. Cada síntoma y cada ecografía son señales de que estás en la recta final hacia uno de los momentos más especiales de tu vida: conocer a tu pequeño.

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