Fibrinógeno Alto en el Embarazo: Causas y Consecuencias
El fibrinógeno es una proteína esencial producida por el hígado que juega un papel crucial en la coagulación de la sangre. Durante el embarazo, los niveles de fibrinógeno tienden a aumentar como parte de los cambios fisiológicos que preparan el cuerpo para el parto y la prevención de hemorragias.
¿Qué es el Fibrinógeno?
El fibrinógeno es una molécula grande formada por dos mitades idénticas, cada una compuesta de tres cadenas de proteínas (A alfa, B beta, y gama). Los genes de estas proteínas están ubicados en el cromosoma 4. La trombina escinde al fibrinógeno con la liberación de los fibrinopéptidos A y B, produciendo un monómero de fibrina que luego se polimeriza y se estabiliza por la acción del factor XIII. El fibrinógeno también desempeña un papel en la agregación plaquetaria normal.
Niveles Normales de Fibrinógeno
Los niveles de fibrinógeno se miden en el plasma sanguíneo. Los niveles normales son de 200 a 400 mg/dl, aunque pueden variar ligeramente según el laboratorio.
Causas del Fibrinógeno Alto Durante el Embarazo
Durante el embarazo, los niveles de esta proteína pueden aumentar hasta 3 veces su rango normal. El fibrinógeno alto indica inflamación o alteraciones en la coagulación. Puede elevarse por:
- Enfermedades inflamatorias: los niveles de fibrinógeno se elevan como parte de la respuesta inflamatoria de las enfermedades autoinmunes tipo artritis reumatoide o el lupus.
- Infecciones: tanto en las infecciones agudas como crónicas los niveles de fibrinógeno se elevan debido a la activación del sistema inmunitario y de la cadena inflamatoria.
- Enfermedades cardiovasculares: debido a su implicación en el proceso de la trombosis, el fibrinógeno elevado se asocia a mayor riesgo de eventos cardiovasculares como la enfermedad coronaria aguda o el ictus.
- Cáncer: la elevación del fibrinógeno en algunos tipos de cáncer es frecuente y refleja que existen procesos inflamatorios y de destrucción de tejido en el organismo. Es más frecuente en los tumores gastrointestinales o ginecológicos.
- Tabaquismo: fumar puede elevar los niveles de fibrinógeno e incrementar el riesgo de trombosis.
- Síndrome metabólico: la obesidad y la diabetes mal controlada están relacionadas con una situación de inflamación sistémica de bajo grado, que puede elevar el fibrinógeno.
- Situaciones de estrés agudo: el fibrinógeno se eleva de manera fisiológica como parte de la respuesta del organismo al estrés agudo por traumatismos, cirugías o quemaduras.
Riesgos y Complicaciones
La elevación del fibrinógeno no produce síntomas en sí misma, sino que se considera como un parámetro que indica un posible trastorno de la coagulación o una situación inflamatoria. La elevación del fibrinógeno aumenta el riesgo de trombosis.
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Las mujeres con afibrinogenemia o hipofibrinogenemia presentan mayor riesgo de aborto, lo cual sugiere que el fibrinógeno desempeña un papel en la implantación. La profilaxis con concentrado de fibrinógeno durante el embarazo puede mejorar los resultados y prevenir hemorragias posparto.
Trombofilias y Embarazo
Cada vez más especialistas prestan atención a los factores de coagulación sanguíneos, pues sospechan que las trombofilias podrían estar implicadas en el aborto de repetición y en los fallos de implantación. Existen varios estudios que concluyen con una posible relación entre las alteraciones de la coagulación sanguínea y las complicaciones en el embarazo y abortos espontáneos. Sin embargo, no hay conclusiones robustas en los estudios, salvo del síndrome antifosfolípido.
Si la paciente padece trombofilia es posible que su embarazo no llegue a término. Tan solo un 5% de ellas lo consiguen. En cambio, si la paciente está siendo tratada o se establece un tratamiento tras el diagnóstico de la trombofilia, existe un 85% de posibilidad de que el embarazo llegue a término.
En cualquier caso, los embarazos en pacientes con trombofilias son de alto riesgo. Por ello, es necesario un control exhaustivo de la gestación.
Manejo y Tratamiento
En pacientes que padecen trombofilias, lograr que un embarazo llegue a término y el bebé consiga nacer puede llegar a ser un reto para los especialistas. Lo recomendable es que el ginecólogo trabaje junto al hematólogo, para conseguir controlar las alteraciones en la coagulación sanguínea y que el bebé consiga desarrollarse y llegar la momento del parto.
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Cada vez más estudios apoyan el uso de aspirina y heparina para tratar a las mujeres con trombofilias durante el embarazo. Si la medicación se aplica desde el momento de la estimulación ovárica se observan muchos beneficios. Pese a ello, el papel de la heparina también es dudoso.
Estos embarazos suelen ser complicados, por lo que es más habitual el sangrado y especialmente durante el primer trimestre el especialista puede aconsejar el reposo absoluto para evitar la pérdida gestacional.
Hacer caso de las indicaciones de los especialistas, ginecólogo, obstetra y hetamólogo, así como administrarse la medicación cuidadosamente, pueden suponer la diferencia hasta llegar a conseguir que se produzca el nacimiento.
Estudio de Coagulación Sanguínea
Durante el embarazo se producen cambios hemoestáticos en la mujer. Esto significa que en el embarazo se alteran algunos factores sanguíneos. Por ejemplo, los factores de coagulación FI, FVII, FVIII, FIX y FX, la proteína C actividad aumentan; mientras que la concentración de la proteína S disminuye. Además, se producen otras reacciones en cadena que finalmente generan trombina, una proteína que se sintetiza durante la coagulación.
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La trombina podría actuar causando la pérdida gestacional de la siguiente forma:
- Desencadenando una respuesta inflamatoria a través de la liberación de citoquinas, implicando también al sistema inmunitario y provocando una pérdida temprana.
- Produciendo pequeños trombos en los vasos que irrigan la placenta, causando insuficiencia placentaria que está relacionada con abortos a partir de la semana 10 de gestación.
No obstante, la asociación entre los problemas trombóticos y los abortos de repetición continúa siendo dudosa en la actualidad.
Evitar el Aborto
Las mujeres con alteraciones trombofílicas suelen tener un difícil historial reproductivo, como: dificultad para conseguir el embarazo, fallos repetidos de FIV, múltiples embarazos bioquímicos o abortos de repetición.
Fibrinógeno y Hemorragia Posparto
La hemorragia posparto (HPP) es una causa importante de mortalidad materna. Dentro de la evaluación de la HPP contamos con variables clínicas, hemodinámicas y de laboratorio para clasificar la severidad del sangrado y valorar aquellas pacientes que se benefician de transfusiones masivas tempranas, ingreso a Unidad de Cuidados Intensivos y aquellas en riesgo de presentar las complicaciones derivadas del shock hemorrágico severo.
Cuando el valor del fibrinógeno cae a un valor <100mg/dl se ha relacionado con una pérdida de 1,4 volemias, lo que asocia el valor del fibrinógeno con la severidad de la HPP.
Tabla: Relación entre el Nivel de Fibrinógeno y Complicaciones en Hemorragia Posparto Severa
| Nivel de Fibrinógeno (mg/dl) | Complicaciones | Valor Predictivo Positivo |
|---|---|---|
| ≤200 | Alto riesgo de complicaciones | 100% |
| ≥515 | Bajo riesgo de complicaciones | Sensibilidad 71%, Especificidad 65% |
El nivel de fibrinógeno al momento de inicio de la hemorragia puede ser usado para guiar el tratamiento y la reanimación en pacientes con HPP. Un punto de corte de fibrinógeno <200mg/dl debe alertar al médico sobre el alto riesgo de hemorragia severa y complicaciones, a pesar de la estabilidad en los parámetros fisiológicos y constantes vitales, y puede ser una indicación para terapia transfusional agresiva que incluya restitución de factores de coagulación, incluyendo el fibrinógeno.
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