Flujo Vaginal en Bebés Recién Nacidos: Causas y Cuidados

01.01.2026

La higiene íntima en los primeros meses de vida de una niña requiere delicadeza y conocimiento. Saber cómo limpiar correctamente la zona genital de una recién nacida es clave para evitar irritaciones, infecciones o molestias. A continuación, exploraremos las causas del flujo vaginal en bebés recién nacidos y cómo abordar este tema.

Higiene Íntima en Recién Nacidas

Durante los primeros días, es habitual que la vulva de la recién nacida presente una leve inflamación, enrojecimiento o incluso una pequeña secreción blanquecina o amarillenta. La limpieza diaria debe ser suave, respetuosa y adaptada a la sensibilidad de la zona íntima. Lo importante es mantener la vulva libre de restos de orina o heces, evitando productos agresivos que puedan alterar la barrera cutánea.

Utiliza agua tibia y un limpiador suave específico para bebés, con pH fisiológico y sin perfumes. Realiza la limpieza en cada cambio de pañal y siempre que la zona esté sucia. Limpia siempre de delante hacia atrás para evitar el arrastre de bacterias desde la zona anal hacia la vulva.

Si los pliegues de la vulva no se limpian correctamente, pueden acumularse restos de orina, heces o secreciones naturales. Esto favorece la proliferación de bacterias y hongos, aumentando el riesgo de irritaciones, mal olor o incluso infecciones como la vulvovaginitis. Para prevenirlo, abre suavemente los pliegues durante la higiene y retira cualquier resto con agua tibia o un limpiador suave específico para bebés.

A medida que la niña crece, la rutina de higiene se adapta: se continúa con la limpieza suave y el secado adecuado, enseñando progresivamente hábitos de higiene íntima para su autonomía futura.

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Causas Comunes del Flujo Vaginal en Recién Nacidas

En las niñas es frecuente hallar unos labios mayores abultados. En los pliegues entre los labios mayores y menores aparecen unos restos blanquecinos (restos del vernix caseoso, sustancia untuosa blanquecina que recubre la piel del bebe en el momento de nacer).

Las recién nacidas, a veces, pueden tener un pequeño sangrado vaginal durante los primeros días de vida. Este hecho se conoce como falsa menstruación o menarquia neonatal. Ocurre en más o menos un 5% de las recién nacidas y es normal.

Durante el embarazo, las hormonas maternas (estrógenos y progesterona) pueden pasar a la sangre del feto por la placenta. En concreto, los estrógenos producen un engrosamiento de las paredes del útero de la bebé (el endometrio). Al nacer, la recién nacida deja de recibir estas hormonas y las paredes del útero se desprenden, lo que produce el sangrado a través de la vagina. Estos cambios hormonales son los mismos que tienen las mujeres cuando tienen la menstruación.

En la recién nacida suele ser un sangrado escaso, que veremos como una pequeña mancha roja en el pañal. Lo normal es que se produzca entre el tercer y quinto día de vida y no suele durar más de 24-48 horas. No produce ninguna molestia ni dolor.

Los estrógenos maternos pueden producir también una leve hinchazón de los genitales y de las mamas, así como la aparición de flujo vaginal. Todos esto dura poco tiempo y se quita poco a poco.

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Otras causas de manchas rojas en el pañal:

  • Hematuria: es la presencia de sangre en la orina.
  • Cristales de urato en la orina: dejan un resto arenoso en el pañal de color anaranjado.

Vulvovaginitis en Niñas Prepuberales

Generalmente, la vulvovaginitis se considera el problema ginecológico más frecuente en niñas prepuberales, aunque su incidencia es desconocida. En la práctica clínica, los términos vulvitis, vaginitis y vulvovaginitis se usan indistintamente para referirse a las inflamaciones del tracto genital femenino externo que cursan habitualmente con distintos grados de eritema, prurito, disuria, sangrado o secreción vaginal.

Aunque la mayoría de las vulvovaginitis en este grupo de edad son inespecíficas y secundarias a malos hábitos higiénicos, irritantes locales o flora mixta bacteriana, en un porcentaje variable pueden aislarse bacterias patógenas específicas. La presencia de oxiuros, cuerpos extraños vaginales, hongos o infecciones de transmisión sexual, aunque con menos frecuencia, también es en ocasiones responsable de la aparición de esta entidad y debe ser investigada, sobre todo en los casos de vulvovaginitis de repetición o en aquellos casos refractarios al tratamiento habitual.

Etiología y Patogénesis

La recién nacida tiene la vagina estrogenizada, con una secreción mucosa rica en glóbulos rojos, situación que dura entre 2-3 semanas. Posteriormente, el epitelio hipoestrogénico de las niñas preadolescentes constituye el factor fundamental que hace a la mucosa vaginal susceptible a la infección en este grupo de edad. Esta mucosa es delgada, con poco epitelio estratificado y tiene un pH alcalino que la hace más sensible a la invasión por bacterias patógenas.

Otros factores predisponentes en niñas son la menor protección del introito vaginal, debido al escaso desarrollo de los labios mayores y menores, la ausencia de vello pubiano, y la presencia de un himen delgado y amplio. La proximidad anatómica del recto y la vulva, los malos hábitos higiénicos con un aseo genital inadecuado, los productos irritantes locales y la manipulación o la actividad crónica masturbatoria que en ocasiones se puede ver en estas niñas, también son factores favorecedores de esta patología.

Los síntomas más frecuentes en la vulvovaginitis infantil son la secreción vaginal, el eritema vulvar, la disuria y el prurito. Se deben investigar las características físicas del flujo vaginal (color, cantidad, olor, consistencia y duración), pues en ocasiones nos orientarán hacia un cuadro específico.

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Vulvovaginitis Inespecífica

Según diversos estudios, solo un tercio de los casos de las vulvovaginitis en la infancia es producido por bacterias específicas, siendo la mayoría de los casos a esta edad vulvovaginitis inespecíficas secundarias a estímulos físicos o químicos con flora bacteriana mixta en los aislamientos microbiológicos.

Típicamente, en estas vulvovaginitis el flujo es mucoide, no purulento, de pequeña cuantía e inodoro. En la mayoría de los casos no se precisa tratamiento antibiótico sistémico, y la correcta aplicación de una serie de normas higiénicas llevarán a la mejoría del cuadro clínico.

Estas normas son:

  • Evitar mallas, leotardos o medias apretadas.
  • Evitar pijamas que no permitan la circulación del aire durante la noche (mejor camisón).
  • Cambio frecuente de ropa interior.
  • Realizar un doble aclarado en esta ropa para evitar irritantes residuales tras el lavado habitual.
  • Revisar la correcta higiene de la niña.
  • Baño diario en agua tibia sin jabón irritante de la zona vaginal.
  • Si la vulva está muy eritematosa o inflamada, son de utilidad la aplicación de compresas con agua fría, y el uso de algún emoliente que ayude a proteger la piel y la mucosa de la zona.

Infecciones Específicas

Algunas infecciones específicas que pueden causar flujo vaginal en niñas incluyen:

  • Oxiurasis: Causada por la presencia de oxiuros, que pueden causar intenso prurito nocturno.
  • Flora Entérica o Respiratoria: Infecciones causadas por bacterias como S. pyogenes, S. aureus, H. influenzae, entre otras.
  • Candidiasis: Infección por cándida, que es rara en la niña prepúber, pero puede ocurrir especialmente en niñas con factores de riesgo.
  • Enfermedades de Transmisión Sexual: Infecciones como gonorrea, clamidia, entre otras, que pueden ser indicativas de abuso sexual.

¿Cuándo debo ir al pediatra?

Aunque la mayoría de los cambios en la zona íntima de una bebé recién nacida forman parte de su desarrollo natural, hay signos que indican la necesidad de acudir al pediatra sin demora.

Que haya un sangrado vaginal es normal los primeros días de vida.

Higiene Genital del Bebé

Es importante mantener limpios los genitales del recién nacido para prevenir infecciones y mantener sano a tu bebé. Para limpiar los genitales de tu bebé, puedes usar agua tibia y una esponja o toallita especialmente indicada para ellos. No necesitas usar jabón, pero si lo haces, elije uno suave especial para recién nacidos y aplica solo una pequeña cantidad. Asegúrate siempre de eliminar por completo cualquier resto de jabón de los genitales del bebé.

Cómo limpiar correctamente el pene

Al cambiar el pañal, pasa una toallita o esponja por el abdomen, ombligo, pliegues, muslos, testículos y debajo del pene, para que no queden restos de orina o heces. Debes limpiar solo el exterior del prepucio. No es necesario retraer ni limpiar la piel del prepucio del pene, ya que se limpia mejor durante el baño.

Cómo limpiar correctamente la vulva

Las cremas para pañales, el sudor y otras sustancias como los restos de orina o heces pueden acumularse dentro y alrededor de los labios vaginales. Para limpiar la vulva de tu bebé, mantén sus piernas separadas y limpia entre los labios con suavidad. Comienza por la parte delantera y limpia suavemente hacia atrás (hacia el ano). Seca con mucho cuidado el área genital con una toalla suave.

Es posible que observes una secreción parecida a la clara de huevo. Esto es perfectamente normal y no necesitas limpiarlo. Si no estás seguro acerca de cualquier otra secreción, consulta con tu pediatra o doctor de salud infantil y familiar.

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