Consecuencias legales del abuso sexual a menores

26.10.2025

Los abusos sexuales a menores constituyen una auténtica preocupación universal. Es un persistente y grave problema que, dependiendo de la población estudiada y de la definición usada, afecta a un 2-62% de las mujeres y a un 3-10% de los varones. Los abusos sexuales a menores aparecen como un fenómeno común, en gran parte desconocido, negado por las víctimas y, en consecuencia, insuficientemente tratado.

La Academia Americana de Pediatría los define como el acto de «comprometer a un niño a actividades sexuales que no comprende, para las que el niño no está mentalmente desarrollado y no ha dado su consentimiento y que violan los tabúes sociales y legales de la sociedad». Los abusos sexuales abarcan un amplio espectro de actividades e incluyen caricias y tocamientos, exhibicionismo, pornografía, y penetración vaginal, oral o anal.

Los abusos sexuales en la infancia se definen como cualquier contacto o interacción entre un niño y otra persona ­en el 98% de los casos, un adulto varón­, que explote sexualmente al niño en su propio provecho. El dolor y las lesiones a consecuencia de los abusos pueden sanar completamente, pero las consecuencias psicológicas y médicas pueden persistir en la edad adulta.

Hay dificultades particulares para definir el abuso sexual cuando se valora a adolescentes, debido a que la edad legal para la actividad sexual consensual varía de un lugar a otro. Incluso la actividad sexual consensual entre una menor y un adulto se considera abuso sexual, debido a la suposición de que las adolescentes son incapaces, por su grado de desarrollo, de dar un consentimiento informado y, por lo tanto, son objeto de coerción. En definitiva, siempre que haya coerción o asimetría de edad las conductas sexuales se deben considerar abusivas.

Cualesquiera que sean las definiciones legales, la intervención y el tratamiento médico siempre han de procurar lo mejor en beneficio de la víctima.

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Características epidemiológicas

El 23% de las niñas y el 15% de los niños sufren abusos sexuales en España antes de los 17 años, según el estudio Abuso Sexual Infantil, realizado por la Fundación Cooperación y Educación (Funcoe) y presentado en Valencia en junio de 1998. Las cifras son similares a las del resto de los países europeos, Estados Unidos y Canadá. Los abusos se producen en todas las capas sociales, aunque son más frecuentes en las ciudades y en hogares hacinados. El informe expone que las niñas sufren de una y media a 3 veces más abusos que los niños. El abuso sexual incluye desde conductas sexuales sin contacto físico, como el exhibicionismo, hasta conductas violentas como el coito anal o vaginal.

Estudios diversos refieren que el 40% de los abusadores son miembros de la familia, otro 40% son familiares de segundo o tercer grado o amigos de la familia, y sólo un 20% de los perpetradores de abusos sexuales son desconocidos para la niña víctima de los mismos. Cada vez más los abusos son cometidos por jóvenes y adolescentes, debido a factores como el abuso de alcohol.

En cuanto a la reacción de las víctimas, se observan comportamientos diferentes. Mientras que en un 35,71% de los casos los niños se resisten continuamente, hay un 4,17% que ofrece poca resistencia al principio, un 15,77% que reacciona con pasividad, un 33% que inicialmente no reacciona y luego se resiste, o incluso un 10,12% que colabora desde el principio.

Dicho informe indica también que un 30% de las víctimas de abusos opta por no contárselo a nadie «porque teme la reacción de los demás, por sentimientos de culpabilidad o de vergüenza». La mitad de los menores que han sufrido abusos eligen a un amigo como confidente y un 20% prefiere a su madre.

Dado que solamente un 7% de los abusos sexuales infantiles salen a la luz pública, generalmente a través de denuncias, es evidente que muchos de los casos pasan desapercibidos por las consultas y urgencias de cualquier hospital.

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Valoración médica: Indicaciones

Los profesionales de la salud han de estar capacitados para entrevistar y examinar de manera apropiada a las niñas y adolescentes que sean probables víctimas de tales abusos; deben, pues, conocer las manifestaciones y consecuencias de los abusos sexuales, y estar familiarizados con la anatomía, normal y anormal, genital y anal de la menor; además, deben conocer los requerimientos e implicaciones legales. Las indicaciones más comunes para este tipo de valoración son:

  • Que la víctima declare que sufrió abuso sexual.
  • Síntomas clínicos que puedan deberse al abuso sexual, como irritación y sangrado rectales o genitales.
  • Signos (físicos o de laboratorio) de alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS).
  • Cambios conductuales que indiquen la probabilidad de abuso sexual.

Clasificación

No todos los abusos sexuales se atienden de manera aguda. Así, según el tiempo transcurrido desde el abuso hasta la consulta, se clasifican en:

  1. Agudos:
    • Evaluados inmediatamente tras el abuso sexual. Éste ha ocurrido hace menos de 24 h.
    • Es necesario recoger pruebas forenses.
    • Con frecuencia se evidencia sangrado vaginal y laceraciones genitales.
  2. Subagudos:
    • Evaluados al menos 72 h tras el abuso. Éste ha ocurrido entre 3 y 7 días antes.
    • Se puede evidenciar disuria y laceraciones genitales menores.
  3. No agudos:
    • Evaluados pasados al menos 7 días.
    • La víctima se encuentra ahora en situación segura.
    • No se evidencian daños o síntomas físicos.
    • Es obligada la interconsulta ginecológica y descartar ETS.

Todas las lesiones agudas, es decir, las que han sucedido en las últimas 72 h, deben ser atendidas en el hospital. Sin embargo, cuando el abuso ha sucedido hace más de 72 h y las lesiones físicas, si hay, son de poca gravedad, se podrá atender en el centro de salud.

Historia clínica

Ante la sospecha de abusos sexuales, como norma general, debe abrirse una historia general (si no la tiene) y una historia especial de agresión sexual, en la que deben incluirse las respuestas a una serie de preguntas concretas:

  1. Conductas anómalas:
    • Temores, ansiedad, preocupación...
    • Quejas somáticas (cefaleas, abdominalgias...).
    • Trastornos de la alimentación (anorexia, bulimia).
    • Muy pobre rendimiento escolar, dificultad en la concentración.
    • Retraimiento social. Irritabilidad, malhumor, baja autoestima, depresión, ideas suicidas.
  2. Síntomas físicos:
    • Sangrado, dolor, inflamación o flujo vaginal o rectal.
    • Enuresis y/o encopresis.
    • Síntomas del tracto urinario: infecciones.

Ante la presencia de lesiones genitales (bien por abusos, bien de forma accidental), sin duda alguna la historia clínica es el factor más importante para determinar la etiología de dichas lesiones, más que cualquier hallazgo encontrado en el examen físico. Cada vez más se encuentran unos exámenes físicos normales en las víctimas de abusos sexuales, por lo que la historia clínica adquiere una importancia capital.

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Desde el punto de vista de la menor, lo más importante es saber si hay o no daño permanente, que sanará físicamente y que la agresión no fue por su culpa. Es de vital importancia evitar reacciones y juicios y hacer preguntas no inductivas, anotando las respuestas de la niña con gran cuidado, tratando de reproducir sus palabras siempre que sea posible.

La historia clínica debe comprender:

  • Lugar de vivienda (rural, ciudad, suburbio), con quién convive, número de hermanos, historia familiar de agresión sexual.
  • Antecedentes personales: historia menstrual pormenorizada, relaciones sexuales y desde cuándo, último coito, anticoncepción, nivel cultural, consultas ginecológicas previas.
  • Anamnesis: descripción detallada de los hechos.
  • Exploración: general y ginecológica.
  • Examen de laboratorio.
  • Tratamiento: indicando si se hizo profilaxis de ETS y de embarazo.

Examen médico

Consideraciones previas:

  • Antes de realizar la exploración, avisar al juzgado de guardia para que venga el médico forense y realice la exploración al mismo tiempo. Debido a que un 96% de las chicas exploradas por sospecha de abusos sexuales presentan un examen genital y anal normal, adquiere capital importancia la presencia de un profesional forense en la exploración y entrevista.
  • El médico debe limitarse a señalar la presencia de lesiones. Corresponde al juez la tipificación del delito y el mecanismo de producción.
  • Toda la historia y la exploración deben hacerse en presencia de un adulto (familiar o acompañante) que la niña seleccione, aunque también se le debe dar la opción de que sólo haya personal médico.
  • Explicación detallada de las exploraciones que se van a realizar y su finalidad para que colabore.
  • Es más importante el bienestar de la paciente y el tratamiento que la recogida de datos y pruebas. Tanto el médico como el resto del personal sanitario darán un trato comprensivo, dando sensación de apoyo y seguridad; el examen de la menor y adolescente víctimas de un abuso sexual debe, pues, realizarse de tal manera que se minimicen el dolor y el trauma: «el examen físico no debe convertirse en otro asalto».

El objetivo principal del examen médico es valorar y tratar los problemas ocasionados por el supuesto abuso, amén de asegurar a la víctima que no ha habido daño permanente.

Exploración general

  • Aspecto físico general.
  • Semblante de la paciente, así como su comportamiento.
  • Toma de constantes vitales, peso y estadio puberal (Tanner).
  • Presencia o ausencia de marcas en los vestidos.
  • Buscar en todo el cuerpo marcas de violencia.
  • Determinar si las áreas que han sido asaltadas presentan dolorimiento o algún tipo de sensibilidad.
  • Preguntar a la víctima de la manera más explícita en qué sitio hubo contacto genital.

Exploración ginecológica

  1. Exploración mamaria.
  2. Exploración genital. Ésta debe se debe realizar por médicos experimentados, usando, si es posible, colposcopio y documentando los hallazgos con imágenes fotográficas. La exploración se realizará en mesa ginecológica en niñas mayores y, en el caso de niñas pequeñas, en supino y en posición de «piernas de rana» o en posición «prono de rodillas», apoyándose en los codos. Se observará:
    • Aspecto del himen y estructuras perihimenales, así como también los labios menores, labios mayores, fosa navicular y horquilla posterior. En niñas y adolescentes, por lo regular, las lesiones por abuso sexual se localizan en el área posterior del periné, fosa navicular y en la zona comprendida en posiciones de las 3 y las 9 en el himen.
    • Las características himenales son determinantes, por lo que es fundamental observarlo con claridad; el borde del himen se puede levantar con una torunda pequeña (que también sirve para obtener una muestra vaginal para cultivo) para observarlo con claridad. Las lesiones del himen posterior sin daño a las estructuras circundantes y el desgarro completo de esta membrana entre las 3 y las 9 son signos de un traumatismo penetrante, tal como el que ocurre cuando se intenta el coito vaginal. Además, a menudo se considera que el engrosamiento de los bordes himenales y el adelgazamiento de esta membrana a < 1 mm son signos de cicatrización de una lesión penetrante.
    • El liquen escleroso debe ser tenido en cuenta en el estudio de niñas premenárquicas con vulvovaginitis y con sospecha de abusos sexuales. Erosiones, púrpura y ampollas hemorrágicas, lesiones típicas del liquen escleroso, pueden dar la impresión de que la niña ha sido sometida a un traumatismo genital e inducir a un error de diagnóstico de traumatismo genital por abuso sexual. Ayuda al diagnóstico preciso la meticulosa valoración del himen (el himen no se afecta por el liquen escleroso).
  3. Examen de la zona anal. Siempre debe formar parte de la valoración para detectar abuso sexual. Una valoración completa incluye la descripción del tono anal, pliegues rectales, cicatrices perianales e información referente al tiempo que dura la extensión de la dilatación del esfínter interno, con o sin materia fecal en la cavidad rectal. La presencia de edema en la región anal, así como las fisuras estrelladas anales son lesiones específicas de abuso sexual.

A continuación, se resumen los conceptos actuales acerca de los signos anogenitales y sus relaciones con el abuso sexual:

  1. Signos contundentes:
    • Presencia de esperma.
    • Gonorrea o sífilis no neonatal.
    • Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) no connatal.
    • Embarazo (contra la voluntad).
    • Lesiones anogenitales agudas no explicadas.
    • Traumatismo himenal aislado.
    • Transecciones himenales («himen roto») no explicadas, cicatrizadas y agudas.
  2. Signos casi evidentes:
    • Clamidias, tricomonas, condilomas... no adquiridos en el período neonatal.
    • Herpes anogenital no transmitido en el período neonatal.
    • Desgarramiento del himen.
    • Cicatrices o marcas anales fuera de la línea media.
    • Dilatación anal > 15 mm en 30 s (sin materia fecal en el recto).
  3. Signos de posibilidad:
    • Vaginitis inespecífica.
    • Asimetría del himen.
    • Lesiones no explicadas de la horquilla posterior.
    • Menor grosor de los pliegues anales.
    • Adherencias labiales.

Actualmente, hay que reconocer que hallazgos que fueron informados como anormales en estudios tempranos (diámetro himenal ampliado, estrechamiento del borde himenal, fisuras en el borde posterior del himen, eritema, etc.), ahora se consideran como no específicos. Hay que reconocer que muchas de las víctimas de abusos sexuales presentan una exploración normal, y el énfasis en recuperar evidencias físicas en casos de abusos sexuales a menores ha disminuido. Los investigadores continúan aportando que la historia procedente de la chica reporta más información. En casos de penetración genital, el examen ginecológico puede aportar datos evidentes, pero también puede ser normal o no específico; hay que enfatizar, pues, que un examen genital normal nunca descarta la posibilidad de un abuso sexual.

  • Toma de muestras: frescos, citología, cultivos, test de embarazo, serologías, etc. No obstante, si está presente el médico forense, él puede decidir qué muestras se toman y dónde enviarlas.

Enfermedades de transmisión sexual

En caso de abuso sexual, hay situaciones que presentan alto riesgo para la adquisición de una ETS y son indicativas de una exploración clínica:

  • Que el agresor sospechoso tenga una ETS o sea de alto riesgo para tenerla.
  • Que la menor presente síntomas o signos de ETS o una infección que pueda ser adquirida sexualmente.
  • Que la prevalencia de ETS en la comunidad sea alta.

Siempre que se atienda a una menor que presente una ETS, se le debe preguntar si sufrió abuso sexual. Es opinión general que es necesario practicar estudios para detectar ETS a todas las menores que supuestamente fueron víctimas de abuso sexual:

  • Exploración física para detectar condilomas acuminados o lesiones ulcerativas.
  • Tomar muestras de recto, boca, vagina y uretra para cultivos.
  • Estudios serológicos (sífilis, hepatitis B, VIH).

El tratamiento de las enfermedades venéreas en menores valoradas por abuso sexual difiere de la terapéutica para adultos:

  • Las prepúberes no reciben tratamiento profiláctico, pues éstas presentan un riesgo muy bajo de tener un...

Tabla resumen de signos anogenitales y su relación con el abuso sexual

Signos contundentes Signos casi evidentes Signos de posibilidad
Presencia de esperma Clamidias, tricomonas, condilomas... no adquiridos en el período neonatal Vaginitis inespecífica
Gonorrea o sífilis no neonatal Herpes anogenital no transmitido en el período neonatal Asimetría del himen
Virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) no connatal Desgarramiento del himen Lesiones no explicadas de la horquilla posterior
Embarazo (contra la voluntad) Cicatrices o marcas anales fuera de la línea media Menor grosor de los pliegues anales
Lesiones anogenitales agudas no explicadas Dilatación anal > 15 mm en 30 s (sin materia fecal en el recto) Adherencias labiales
Traumatismo himenal aislado
Transecciones himenales («himen roto») no explicadas, cicatrizadas y agudas

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