Composición de la Galactosa en la Leche Materna: Un Componente Vital para el Desarrollo Infantil
La leche materna contiene los nutrientes que ayudan a proporcionar a tu bebé la base para una buena salud desde el inicio de la vida. Podemos imaginar la leche materna como una emulsión especial de composición compleja: incluye más de 200 componentes, carbohidratos principalmente, pero lípidos de alta calidad, proteínas y glóbulos grasos disueltos en una base acuosa. La leche materna es un 87,5% agua.
Carbohidratos en la Leche Materna
La lactosa es importante para el desarrollo del sistema nervioso y del cerebro. La lactosa también es de gran importancia para una flora intestinal sana. El principal azúcar de la leche es la lactosa, que a su vez está formada por dos azúcares: la glucosa y la galactosa. La lactasa es una enzima que rompe a la lactosa convirtiéndola en glucosa y galactosa.
Oligosacáridos: Componentes Prebióticos Esenciales
La leche materna contiene 10-12 gr./L de oligosacáridos, mientras que la leche de vaca solo contiene trazas. Ellos están presentes a un nivel de entre 1 y 1,2 g por 100 ml. Son carbohidratos no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas para la salud en el intestino, principalmente bifidobacterias. Los científicos hablan de las «propiedades prebióticas» de los oligosacáridos.
Los hidratos de carbono no digeribles en la leche materna sobreviven completamente intactos al paso a través del estómago, ya que no son digeridos por las enzimas en el tracto intestinal. Estos llegan al colon sin digerir y proporcionan allí un sustrato para el crecimiento de las importantes Bifidobacterias y lactobacilos. Una flora intestinal en la que el Bifidus es predominante puede ayudar a proteger frente infecciones y alergias. Las bifidobacterias son capaces de excretar sustancias que inhiben el crecimiento de patógenos (que causan enfermedades) y gérmenes. También son capaces de crear un ambiente ácido, y por ello antibacteriano, a través de la producción de los ácidos acético y láctico.
Grasas en la Leche Materna
Con un promedio de 4,03 g de grasa por cada 100 gramos, la leche materna madura tiene un contenido de grasa muy alto. El contenido de grasa de la leche materna sirve para satisfacer la elevada necesidad de energía y calorías de los bebés a partir de un aporte relativamente pequeño de líquido. La composición de ácidos grasos de la leche materna depende de la dieta de la madre. La leche materna tiene una mayor proporción de ácidos grasos insaturados que la leche de vaca. El ácido graso esencial -ácido linoleico-constituye el 10% del total de ácidos grasos en la leche materna, mientras que la leche de vaca contiene sólo un 2% de ácido linoleico.
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Ácidos Grasos Poliinsaturados de Cadena Larga (LCPs)
Además, la leche materna contiene una gran cantidad de ácido alfa-linoleico, así como otros ácidos grasos a los que se hace referencia conjuntamente como ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPs). Los más conocidos y los que representan mayor proporción, son el DHA (ácido docosahexaenoico) y AA (ácido araquidónico). Los LCPs son la base de todas las membranas celulares. Los LCPs están involucrados en la formación de sinapsis (conexión entre las células nerviosas) y son fundamentales para el desarrollo cerebral.
Esto progresa de forma especialmente rápida durante el último trimestre del embarazo y en los primeros meses de vida del niño. Después del nacimiento, el cerebro crece a un ritmo de 2 g al día - esto equivale a 60 gramos en un mes!
Proteínas en la Leche Materna
La leche humana contiene pequeñas cantidades de proteínas, sólo 8,10 g / L. Las proteínas consisten en el justo equilibrio de las caseínas y las proteínas del suero de leche. Las dos » proteínas «principales presentes en la leche materna son las proteínas del suero de leche y la caseína.
La proteína de suero tiene una consistencia similar al yogur y es fácilmente digerible, garantizando así el vaciado rápido del pequeño estómago del bebé. La caseína, por otro lado, se coagula en el ambiente ácido del estómago más rápidamente y se digieren más lentamente. La parte nutritiva es la que se descompone en aminoácidos y está disponible para el crecimiento.
Inmunoglobulinas: Protección Inmunológica
Las proteínas que realizan una función protectora especial son las inmunoglobulinas (anticuerpos) IgA, IgG, IgM, IgE e IgD, por ejemplo. Cada madre produce un patrón único de inmunoglobulinas que depende de las infecciones a las que se haya expuesto a lo largo de su vida hasta ese momento. Esta protección especial, se transfiere al sistema inmunitario en desarrollo del niño.
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Vitaminas y Minerales en la Leche Materna
La vitamina A es necesaria para el crecimiento y el desarrollo, para una piel sana, una buena vista y un funcionamiento eficaz del sistema inmunológico. Hay algunas características de las vitaminas D3 y K (que son importantes para el desarrollo de los huesos) que deben tenerse en cuenta. Nuestra fuente natural de vitamina D3 es la luz solar. En los meses de invierno (de noviembre a febrero) solo producimos pequeñas cantidades de vitamina D3, debido al bajo nivel de radiación UV, y además la piel no es capaz de almacenarlo.
La deficiencia de vitamina K puede desarrollarse en los primeros días de vida por varias razones: La cantidad de vitamina K en la leche materna es relativamente baja, el bebé tiene bajas las reservas de vitamina K al nacimiento y la flora intestinal Bifidus-dominante de los niños amamantados parece que sólo puede elaborar cantidades pequeñas de vitamina K. La leche materna contiene normalmente cantidades suficientes de las vitaminas hidrosolubles, es decir, vitaminas del grupo B y vitamina C.
La dieta de la madre tiene una influencia limitada en el nivel de minerales y oligoelementos durante los primeros 5 a 6 meses de lactancia. Los minerales importantes para el bebé son el calcio (Ca) y el fósforo (P), ya que ambos son esenciales para la mineralización ósea. En contraste con la de la leche de vaca, la leche materna tiene una relación de 2.3:1 de Ca: P, que es perfecta para la absorción máxima de calcio.
Oligoelementos: Componentes Esenciales en Trazas
Los oligoelementos también pertenecen al grupo de los minerales inorgánicos. Se les llama así porque son sólo aparecen y solo se requieren en cantidades mínimas o trazas. El oligoelemento hierro (Fe) es importante para la formación de las células rojas de la sangre y el desarrollo cerebral. Los bebés nacen con una «reserva de hierro» llena, que se ajusta a sus necesidades para 4-6 meses.
Otros Componentes Bioactivos
Merece la pena mencionar a los nucleótidos. Ellos son el pilar de los ácidos nucleicos: el ADN, el portador de nuestra información genética, y el ARN que es responsable de la biosíntesis de las proteínas. En periodos de crecimiento rápido como durante infancia temprana, la producción normal dentro del organismo es insuficiente Por ello el organismo tiene que recurrir a una fuente de alimentación externa.
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Compuestos Funcionales en la Leche Materna
Los recién nacidos poseen unas necesidades nutritivas especiales debido al incompleto desarrollo de sus sistemas de órganos, que irán abandonando conforme estos sistemas vayan adquiriendo su completa funcionalidad. Al correcto desarrollo del organismo infantil va a contribuir no sólo la correcta nutrición del niño, sino también la acción de muchos compuestos funcionales presentes en la leche materna, entre los que destacan: hormonas, factores de crecimiento, neuropéptidos, agentes antiinflamatorios y agentes inmunomoduladores.
Debido a la importancia que tienen estos compuestos en la alimentación infantil hemos realizado una revisión bibliográfica sobre sus diferentes propiedades y su presencia en la leche materna, con el objetivo de poder justificar el empleo de estos productos como ingredientes funcionales en la elaboración de las fórmulas infantiles. En general, dichas fórmulas son deficitarias en estos compuestos bioactivos, por lo que su adición como ingrediente podría incrementar la calidad nutricional de las fórmulas infantiles consiguiendo los mismos efectos positivos que sobre el niño tiene la lactancia materna.
Intolerancia a la Lactosa
La intolerancia a la lactosa o deficiencia de lactasa, puede deberse a una ausencia genética de persistencia de lactasa. La tolerancia a la lactosa varía de manera muy significativa dentro de los individuos con mala digestión de lactosa. Por este motivo no se puede definir un umbral único de lactosa. En algunos sujetos se ha descrito la aparición de síntomas tras la ingesta de menos de 6 g de lactosa pero la gran mayoría pueden tolerar dosis únicas de más de 12 g de lactosa sin presentar síntomas o siendo estos muy leves.
La forma más habitual de deslactosar la leche es a través de procesos de hidrólisis (rotura) de la lactosa en los dos azúcares que la componen. Dicho proceso se consigue mediante el uso de ß-galactosidasas solubilizadas en la leche o fijadas a un soporte. En otros casos, la tecnología empleada se basa en la separación de la lactosa por métodos físicos como la ultrafiltración. Como vemos, en ambos casos el producto obtenido permite que las personas intolerantes a la lactosa puedan digerir correctamente la leche y sus derivados.
Galactosemia
La galactosemia es un desorden hereditario del metabolismo de la galactosa. La galactosemia está producida por tres defectos enzimáticos genéticos diferentes en el metabolismo de la galactosa. Una galactosemia severa no tratada puede provocar disfunción hepática y renal y cataratas en recién nacidos y niños pequeños que se revierten con la eliminación de la ingesta de galactosa. El principio de gestión dietética para todos los tipos de galactosemia es la eliminación de todas las fuentes de galactosa, incluida la de la leche materna. El control dietético se empieza en los bebes con productos libres de lactosa y se continúa con formulas de continuación con un contenido de lactosa menor o igual a 10mg /100 kcal.
Fórmulas Infantiles
El objetivo del desarrollo de fórmulas artificiales es reproducir, tanto la composición como los efectos funcionales de la lactancia materna. Todas las fórmulas artificiales que existen en el mercado cumplen las normativas europeas y son válidas. La lactancia materna (LM) es el alimento de elección desde el nacimiento para un correcto crecimiento y desarrollo. La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y, junto con la alimentación complementaria, hasta los 2 años de edad.
Además de los nutrientes, la LM contiene compuestos bioactivos responsables de una amplia gama de efectos beneficiosos, como: promoción de la maduración del sistema inmune, protección contra infecciones y desarrollo cognitivo, entre otras funciones. El objetivo del desarrollo de fórmulas artificiales es reproducir, tanto la composición como los efectos funcionales de la lactancia materna. El Comité Científico para la Alimentación (CCA) de la Unión Europea dicta las normas para la industria farmacéutica (Reglamento UI 609/2013-reglamento UE 2016/127), de todos los alimentos para lactantes y niños de corta edad. Por tanto, todas las fórmulas que existen en el mercado cumplen las normativas europeas y son válidas.
Tipos de Fórmulas Artificiales
Existen 3 tipos de fórmulas artificiales: tipo 1 o de inicio, tipo 2 o de continuación y tipo 3 o de crecimiento. Se prohíbe la denominación de humanizado, maternizado o adaptada, porque podría llevar a confusión.
- Preparados para lactantes, de inicio o tipo 1: se recomienda hasta los 6 meses. Puede utilizarse junto con la alimentación complementaria hasta el año de vida.
- Preparados de continuación o tipo 2: desde los 6 meses.
- Leches de crecimiento o tipo 3: como transición de fórmula adaptada a leche de vaca. Desde los 12 meses hasta los 3 años.
La tendencia de las FA ha sido disminuir el aporte de proteínas hasta 1,8-2,5 g/100 kcal (1,2-1,7 g/100 ml). Los requerimientos de proteínas son altos en los primeros meses de vida (1,77 g/kg/día), pero van disminuyendo a partir del sexto mes (1,15 g/kg/día). Se ha demostrado que ingestas muy elevadas de proteína en los primeros meses de vida, promueven un crecimiento acelerado y un mayor IMC a partir de los 6 meses de edad, que se mantiene hasta los 6 años.
Componentes de las Fórmulas
La proporción seroproteínas/caseína varía en la LM desde el calostro (80/20) a la leche madura (60/40). El lactosuero materno contiene: alfa lactoalbúmina (exclusivo en la LM), lisozima, lactoferrina e inmunoglobulinas (fundamentalmente IgA secretoria). La alfa-lactoalbúmina es una proteína de alto valor biológico que representa el 20-25% del contenido proteico de la LM. Se compone de 63% de aminoácidos esenciales y es una fuente rica en triptófano, que es precursor de serotonina y melatonina, fundamentales en: desarrollo cognitivo, estado de ánimo y bienestar de los lactantes. Además, aporta otros aminoácidos esenciales (cisteína y lisina), tiene actividad inmunomoduladora, favorece la absorción de nutrientes (hierro, calcio y zinc), modifica de forma beneficiosa la microbiota, estimulando el crecimiento de bifidobacterias, y promueve una mayor saciedad.
La lactosa debe ser el disacárido fundamental de las fórmulas artificiales. La lactosa (glucosa + galactosa) es el disacárido fundamental de la LA, siendo el contenido mínimo 4,5 g/100 kcal, excepto en las fórmulas sin lactosa.
Prebióticos y Probióticos
La LM no es estéril, es una de principales fuentes de bacterias (102 y 104 UFC/ml) y, además, es muy rica en oligosacáridos, siendo la mayoría no digeridos, actuando como “fibra dietética”. Tienen actividad antiinfecciosa, acidificando el medio a partir de su fermentación por las bacterias del colon, promoviendo el crecimiento de lactobacilos y bifidobacterias, como Bifidobacterium bifidum. La fermentación de los prebióticos por las bacterias del intestino también genera ácidos grasos de cadena corta, que tienen un efecto antiinflamatorio directo y promueven la integridad de la barrera intestinal.
Los prebióticos se definen como oligosacáridos no digeribles, que pueden estimular y promover el crecimiento y/o metabolismo de bifidobacterias y lactobacilos. Únicamente, algunos oligosacáridos no digeribles cumplen con los criterios para poder ser considerados como prebióticos, entre ellos: los fructooligosacáridos (FOS) y los galactooligosacáridos (GOS). Para garantizar su función en las fórmulas artificiales, los FOS se combinan con los GOS en proporción de 9:1; y la suma de ambos debe ser de 0,8-1 g/dl. Producen aumento en el número de las deposiciones y alteración de la consistencia de las mismas, por lo que resultan beneficiosos para lactantes con estreñimiento.
En 2010, el Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica ha publicado una revisión sistemática en la que se considera que las fórmulas lácteas suplementadas con pro y prebióticos son seguras y han demostrado ser bien toleradas por los lactantes, no producen efectos adversos a corto plazo y no alteran el crecimiento. Sin embargo, no se conocen efectos a largo plazo y la escasa calidad de los estudios metodológicos (tipo de probiótico, duración de la intervención), hacen que el Comité crea que aún hay demasiada incertidumbre. Por tanto, el Comité llegó a la conclusión de que actualmente no hay datos suficientes para recomendar el uso sistemático de fórmulas infantiles suplementadas con probióticos y/o prebióticos para el lactante sano. A pesar de ello, puntualiza que es posible que la adición de determinadas cepas bacterianas pueda ser recomendable.
La preocupación por la seguridad a largo plazo del empleo de microorganismos vivos, ha aumentado el interés por los microorganismos no viables o extractos de células microbianas, proponiendo un nuevo término “paraprobiótico”.
Grasas en las Fórmulas
4,4-6 g/100 kcal (2,9-4,1/100 ml). La absorción de la grasa de leche de vaca es mucho menor que la de la leche materna (60% frente al 90%). Dentro de los AG poliinsaturados o AG esenciales, los más importantes son: ácido linoleico (15%) y ácido alfa-linolénico (1%), ya que son precursores de AG poliinsaturados de cadena larga o LC-PUFA, tales como: ácido araquidónico o ARA (omega 6) o ácido docosahexanoico o DHA (omega 3).
Los LC-PUFA (ácido araquidónico y docosahexasenoico) son precursores de las prostaglandinas, leucotrienos y tromboxanos, teniendo un papel importante en la inmunidad. El DHA o ácido docosahexanoico presenta un impacto muy positivo en la función cognitiva y visual del lactante, por ser componente fundamental de las membranas celulares, especialmente del SNC y fotorreceptores de la retina. Los ácidos grasos (AG) predominantes en la leche humana se encuentran en forma de glóbulos grasos, constituidos por una triple capa de fosfolípidos que contiene proteínas, hidratos de carbono y lípidos, conocido como membrana del glóbulo graso (MFGM Milk Fat Globule Membrane). El núcleo está compuesto por triglicéridos y ácidos grasos de cadena larga. El tamaño mucho mayor (3-6 micras) que el glóbulo graso de leche de vaca, garantiza mejor absorción de la grasa en la LM. Además de su función nutricional, la MFGM está implicada en el desarrollo inmunológico y cerebral. El aporte de compuestos proteicos y lípidos complejos (fosfolípidos como esfingomielina y gangliósidos), son necesarios para la formación de membranas celulares del SNC y para el desarrollo del sistema inmunitario.
Queda prohibida la utilización de aceite de sésamo o de algodón en las fórmulas lácteas. Por otro lado, la ingesta de calcio y fósforo, al igual que la de magnesio y de la vitamina D debe ser adecuada para el correcto desarrollo de los huesos. Dado que la absorción del calcio de las leches infantiles es peor, la cantidad no debe ser menor de 50 mg/100 kcal.
Fórmulas Especiales
Las fórmulas especiales deben reservarse para su uso en lactantes que presentan una patología que impide la utilización de una fórmula convencional. El estreñimiento, la regurgitación y los cólicos disminuyen el bienestar del lactante.
- Fórmulas anti-cólicos: para facilitar la digestión del lactante, estas fórmulas contienen proteínas séricas parcialmente hidrolizadas y menor cantidad de lactosa, la cual es sustituida por dextrinomaltosa.
- Fórmulas anti-estreñimiento: mejoran la proporción de B-palmitato, asemejándose a la leche materna. De esta forma, disminuyen la cantidad de ácidos grasos en posición alfa, los cuales al unirse al calcio dan lugar a la formación de jabones cálcicos insolubles que aumentan la consistencia de las heces. Por otro lado, estas leches aumentan la cantidad de lactosa, que es metabolizada por la flora anaerobia al llegar al colon, produciendo un efecto laxante osmótico al atraer agua al lumen intestinal. Algunas de ellas añaden probióticos que favorecen el tránsito digestivo, como el Lactobacillus reuteri o incorporan oligosacáridos con efecto prebiótico, siendo los más relevantes GOS y FOS, los cuales aumentan el volumen del bolo digestivo.
- Fórmulas anti-regurgitación: incorporan dos tipos de espesantes, harina de algarrobo y almidones que aumentan la viscosidad de la leche. Por otro lado, aumentan la proporción de caseína frente a seroproteínas, la cual precipita en el estómago, disminuyendo las regurgitaciones y neutraliza la acidez gástrica. Además, suelen llevar menor cantidad de ácidos grasos de cadena larga para favorecer el vaciado gástrico y menor proporción de lactosa.
- Fórmulas sin lactosa: indicadas en lactantes con intolerancia transitoria o secundaria a la lactosa o en casos de intolerancia congénita a la misma.
Fórmulas para Prematuros
Destinadas a prematuros o con bajo peso al nacimiento (menor de 2.500 g), en los que la lactancia materna no es posible.
- Hidratos de carbono: entre 9,6 y 12,5 g/100 kcal. Sustitución parcial de la lactosa por polímeros de glucosa, debido a la deficiencia relativa de lactasa que presentan por menor actividad de la misma.
- Lípidos: se recomienda entre 4,4 y 5,7 g/100 kcal. Mayor proporción de triglicéridos de cadena media (TCM) para facilitar su absorción, sin sobrepasar el 40% de la grasa administrada.
- Proteínas: en mayor cantidad (2,8 a 4,9 g/kg/día), parte hidrolizadas. Añaden mayor cantidad de taurina.
Fórmulas Hidrolizadas
- Fórmulas parcialmente hidrolizadas (entre 5.000-12.000 dalton): pueden utilizarse en lactantes con riesgo de atopia (con, al menos, uno de los padres o hermano con enfermedad alérgica documentada), como prevención de alergia a las proteínas de leche de vaca. Sin embargo, se debe tener precaución en su uso, ya que no se dispone de estudios a largo plazo que demuestren su eficacia.
- Fórmulas extensamente hidrolizadas: las proteínas han sido sometidas a un alto grado de hemólisis (100% <5.000 dalton, incluso algunas fórmulas con <1.500 dalton). La fuente de dichas proteínas suele ser la caseína, las proteínas séricas o una mezcla de ambas. Están indicadas: en pacientes con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), en casos de malabsorción intestinal y en situaciones de afectación intestinal grave (síndrome de intestino corto, enteritis por radioterapia o quimioterapia, síndromes de malabsorción o diarrea grave del lactante). Además, estas fórmulas suelen estar exentas de lactosa, dada la posible atrofia de las vellosidades intestinales con disminución de la actividad de lactasa intestinal.
Fórmulas Elementales
Llevan en su composición: L-aminoácidos libres, dextrinomaltosa, e incluyen TCM. Su uso se encuentra limitado, dada la alta osmolaridad (que puede producir diarrea osmótica y deshidratación hipernatrémica), el coste elevado y el mal sabor.
Fórmulas de Soja
- La proteína de soja es deficitaria en: metionina, lisina, prolina y carnitina.
- Lípidos de origen vegetal. Aporte calórico similar al de las fórmulas de leche de vaca.
- Indicaciones: intolerancia primaria o secundaria a la lactosa y galactosemia, familias vegetarianas y APLV no mediada por IgE y no sensibilizada a la proteína de soja (tras tolerancia clínica).
Contaminación en Leches en Polvo
Las leches en polvo no son estériles. Las dos principales bacterias que se han relacionado con la contaminación de leches en polvo son: Enterobacter sakasakii, enterobacteria que puede infectar especialmente a los neonatos pretérmino, con bajo peso al nacer y a los inmunodeprimidos. Se la ha relacionado con brotes de meningitis y enteritis.
Recomendaciones para la Preparación
- Limpiar y esterilizar bien todos los utensilios de preparación y alimentación del lactante.
- Se puede utilizar agua del grifo, si es apta para el consumo humano.
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